ENTREVISTA

  • Alfonso Domingo
    EL ESPEJO NEGRO
  • «Lo más incómodo es descubrir que el pasado siempre vuelve y a veces no estamos preparados para ello»
  • Entrevista con Alfonso Domingo. El espejo negro

     

    ¿Cómo se te ocurre meter esta intriga artística en un escenario bélico?

    Pues quizá porque yo conocía bastante bien el tema de los españoles en los campos de concentración y El Bosco siempre me ha fascinado, en un momento determinado, haces una asociación de ideas. En realidad los infiernos de El Bosco no son fantásticos, están ocurriendo casi cada día en la tierra. En este caso, el tema de los campos de concentración era como un catálogo de horrores terribles que realmente podían identificarse con esas torturas de los cuadros de El Bosco. De alguna manera salió así, natural.

     

    Saltó la chispa y ya está

    Sí y además me daba la posibilidad de jugar con las emociones extremas de la condición humana, es decir, en el tema de los campos de concentración no solo era la supervivencia en los campos, sino todo lo que suponía de quiebra de la razón, de la lógica y de preguntarse sobre la maldad humana. Hay reflexiones de Jerónimo Díaz, el pintor, que habla de cosas que se te escapan cuando hablas de los campos de concentración, y es que tan humano es la víctima como el verdugo, somos parte de lo mismo. Esto es una cosa terrible, pensar que la condición humana puede llegar a esos extremos. De alguna manera El Bosco se adelantó al pintar al hombre por dentro, que es lo que diferencia a El Bosco de otros pintores de la época. Fray Jerónimo de Sigüenza, un profesor que le aconseja en algunas ocasiones sobre cuestiones de pintura, dice que, frente a los demás que pintan al hombre por fuera, él los pinta por dentro. Ahí está esa semilla que también acaba en los campos de concentración como en cualquiera de ellos o en los horrores que se producen hoy día.

     

    Te pregunto lo mismo que he preguntado a los últimos autores con los que he hablado cuya obra estaba relacionada con las mismas guerras. ¿No crees que este tema, en distintos contextos, desde distintas perspectivas y bandos, está ya demasiado manido?

    Es posible que sí, pero si te das cuenta, los norteamericanos y Hollywood, aún siguen sacando cada año películas sobre la guerra de Secesión que sucedió hace 130 años atrás, o sea que son temas de los que ahora mismo se alimenta la ficción. Realmente aquí tenemos un problema y es que no se ha cerrado bien la historia y sí puede haber un poco de cansancio por la Guerra Civil. En este caso es colateral, en realidad es la II Guerra Mundial y es posible que sí, pero yo creo que todavía hay historias, desde el punto de vista de la ficción y desde el punto de vista de la realidad, en las que todavía se puede utilizar la Guerra Civil. Bien es cierto que es un capítulo que cuanto antes lo superemos mejor. Habría que pasar página cuanto antes pero para eso hay que sacar a la gente de las cunetas. No olvidemos que nuestra cultura de la muerte implica que no pueden estar por ahí tirados los cadáveres, y con ello me refiero al tema de las fosas. Respecto a lo que piensa cada uno de lo que pasó durante la Guerra Civil y la postguerra, ya casi es momento de, por un lado los historiadores con el rigor histórico y por otro lado la ficción, que se entre ahí como en cualquier otro periodo de nuestra historia. Yo soy especialista en sacar historias que no han salido dentro de esa historia que menciono.

     

    En El ángel rojo, el protagonista ya era un anarquista, ¿tus personajes son anarquistas para no tener que mojarte ni posicionarte en ningún bando?

    Yo me siento filolibertario, o por lo menos amante de lo libertario, que es una corriente que no se ha estudiado bien, en profundidad, que ha dado muchas cosas buenas a este país tanto histórica como socialmente y que creo que debería cuidarse un poco más. Ahora creo verdaderamente que para ser anarquista,hay problema de educación. Hay que estar muy bien educado para llegar a ser claramente anarquista, y con ello quiero decir no solo en pensamiento ideológico sino también desde el pensamiento práctico de actuar todos los días en relación con esa creencia. Creo que el anarquismo, o lo libertario, tiene muchas cosas buenas pero también es cierto que hay que hacer una revisión histórica sobre las anarquías, sobre todo de las aplicaciones prácticas. Dentro de las doctrinas políticas, entre comillas, me atrae lo que hay pero creo que necesita revisar ciertas cosas para mejorarlas. Ese espíritu libertario que se basa en compartir y no en competir, desde ese punto de vista sí me considero amante de lo libertario aunque uno tiene sus contradicciones de vez en cuando.

     

    Entrevista con Alfonso Domingo. El espejo negro¿Se podría catalogar El espejo negro como una novela histórica?

    Tiene muchos elementos de novela histórica pero no es una novela histórica, es pura ficción.

     

    ¿Por qué El Bosco, ya me has dicho que porque te apasiona, pero algo más?

    Sí, siempre me apasionó, desde el primer momento que fui a El prado, cuando estaba en el instituto. Yo soy de Segovia e íbamos mucho a Madrid y pasábamos por el Prado. Me impresionaron mucho los cuadros de El Bosco porque además no es lo mismo verlos en una ilustración, calendario, póster… que verlo en el museo. Yo creo que siempre me ha fascinado, precisamente porque hemos perdido los referentes, porque tiene connotaciones que te dirigen hacia la ficción, es un hombre que por una parte parece que fustiga el pecado, es un moralista, pero por otra parte tiene una fascinación por el pecado que se nos antoja, por lo menos, un tanto turbia. También está en un paso de épocas que, de alguna manera, nos puede llevar a pensar que ahora estamos en una situación muy parecida. De hecho, el alineamiento de los planetas según los astrólogos, es muy similar al de la época de El Bosco, lo que implica también revoluciones sociales. Sí, además me fascina porque creo que es muy ambiguo y de alguna forma tiene tantas cosas en los cuadros que pensamos que hay algún misterio detrás, pura materia que poder describir con palabras.

     

    Madrid, Venecia, Ámsterdam, ¿algún motivo para elegir esos escenarios?

    Porque me gustan mucho esas ciudades con canales. Me encanta visitar Vencecia por las noches, es otro mundo. Independientemente de que piense como turista que es un horror. Curiosamente es una de las ciudades más seguras del mundo. Y Ámsterdam también porque era una especie de ciudad libre en toda Europa, donde puede ir uno, no solo a fumar sino a hacer otras cosas. Ahora parece que todo eso se va a acabar un poco.

     

    ¿Era necesario el elemento del tarot o la alquimia para la historia?

    Eran los elementos que funcionaban en el mundo de El Bosco. Al final de la Edad Media, la alquimia o el tarot, comparten esos mundos, son arquetipos, elementos de los cuales, de alguna manera, se servían los creadores de la época y los que pensaban en otro tipo de conocimientos más esotéricos para explicar tendencias. Eran los precursores de la psicología moderna.

     

    ¿Qué ha supuesto para ti ganar el Premio Ateneo de Sevilla?

    Pues por un lado reconocimiento, que espero que ya sea definitivo en cuanto a que me permita, más o menos, publicar lo que quiera, o por lo menos no tener tantos problemas a la hora de publicar. También un honor porque yo he estado vinculado a Sevilla durante una época muy importante de mi vida que es cuando empecé con el periodismo y cuando aprendí todo sobre esta profesión. Y claro, luego ese prestigio tiene una responsabilidad, creo que esta novela ha salido muy bien, pero yo voy a seguir escribiendo y tiene que tener ese nivel, ese listón alto. Algaida ha hecho una edición fantástica y estoy muy contento con el resultado.

     

    Entrevista con Alfonso Domingo. El espejo negro¿Lo esperabas, lo deseabas, lo imaginabas…?

    Lo deseaba sí, por eso te presentas. Lo imaginaba, en algún momento determinado piensas que ya tienes la madurez suficiente para poder optar a ganar un premio de esta categoría, y esperarlo, con esa cosa de siempre que puede que sí y puede que no. Yo creo y espero que a partir de ahora va a haber un antes y un después.

     

    Cuéntanos algo que nunca hayas contado sobre tu persona, elige personal o literario.

    Últimamente me fascina el mundo griego, tengo un amigo allí que tiene una casa a la que voy. Este verano hemos estado buscando una ciudad sumergida para mi próxima novela. Siempre me han fascinado los desiertos y las selvas y he descubierto que en Europa y en el Mediterráneo, también hay paisajes tan fascinantes como puede haber en países exóticos. También me fascina el oeste americano y tampoco lo he dicho nunca. De hecho tengo una novela inédita sobre Billy el niño y seguramente volveré allí para continuar una nueva trilogía sobre Nuevo México.

     

    ¿Y ahora, con este reconocimiento, crees que te será más fácil publicarlo?

    Sí, espero que sí. Tengo esa y otra vinculada con Valencia que también es una historia sobre la Guerra Civil, no quería tocar el tema de la guerra, pero al final, ahí hay historias, enigmas, que uno va siguiendo a lo largo del tiempo, sigues los hilos y al final descubres que es una novela negra sobre una parte de la Guerra Civil desconocida. Es sobre una vedette que murió fusilada por un anarquista. En este caso la ideología tampoco me priva para abordar ese punto de vista.

     

    ¿Cuál fue esa historia que por fin llegó a tu cabeza y que nunca escribiste?

    Esta era una. La próxima novela es una historia sobre laberintos que también es uno de los temas que me interesan. Los laberintos es un tema borgiano que a mí siempre me ha interesado mucho. La historia de Grecia tiene mucho que ver con los laberintos. El poder es otro tema, pero el verdadero poder, no el poder político que está supeditado a lo económico, por eso me gusta lo libertario. Yo creo que ahora mismo hay que estar en contra del Gobierno. Creo que el poder es el principal enemigo de los ciudadanos.

     

    ¿Te sueles sentir identificado con alguna película, canción o libro?

    ¡Hombre!, es tan variada la temática y el interés que te podría decir muchas. Sería un blues, en cualquier caso, soy un fanático del blues. Un blues de Champion Jack Dupree, un hombre que nació en un hospicio, que no conoció a su madre, que se fue de Estados Unidos por la guerra de Vietnam… un tipo de personaje que me encanta. Son lamentos pero que hay que cantarlos con alegría, la vida es un poco así.

     

    ¿La primera vez que sentiste «Lo he logrado»?

    Es difícil, yo creo que nunca he dicho lo he logrado. He puesto alguna pica en Flandes cuando me dieron el premio Ciudad de Salamanca dije, ya está, hemos pasado a otra división. Pero también cuando hice la serie de La memoria recobrada en televisión española. Son pequeñas cositas. Uno está aprendiendo todos los días y está empezando todos los días.

     

    Entrevista con Alfonso Domingo. El espejo negro

    ¿Tu cuadro preferido de El Bosco?

    A parte de El jardín de las delicias que es muy típico y muy tópico, me quedaría con cualquiera, desde Las tentaciones de San Antonio o Jonás y la ballena, que es un cuadro que tengo en la cabeza aunque evidentemente no describo cómo me gustaría que fuera el cuadro.

     

    ¿Qué es lo más incómodo que has sentido al verte reflejado en un «espejo negro»?

    Quizá que uno juego con las vidas o con los personajes y que realmente hay muchos reflejos en el libro de personas que he conocido y más que incómodo, he soltado cosas mías que de alguna manera son pinceladas personales, alguna cosa, o alguna relación con alguna persona que no se ha acabado de consumar y que yo elaboro una teoría. Lo más incómodo es descubrir que el pasado siempre vuelve y a veces no estamos preparados para ello.

     

    ¿Dónde relaja su vista Alfonso Domingo?

    Yo tengo un espejo negro. No me lo he traído porque es un coñazo pero en la presentación en público lo llevaré. El espejo negro puede ser cualquier cosa, me relajo quizá viendo la naturaleza y vuelvo al campo, a ese territorio de mi infancia.

     

    ¿Rubalcaba o Rajoy?

    Ni uno ni otro. No nos representan.

     

    ¿Qué pasará el día 20 de noviembre?

    Nada, no pasará absolutamente nada. Aunque gane el PP por mayoría creo que va a ser igual. La crisis se va a llevar por delante al próximo gobierno porque no van a ser capaces de hacer nada. La ciudadanía sabe que el cambio de gobernantes no va a servir para nada. En el fondo, lamentablemente, son todo lo mismo, y digo lamentablemente porque se supone que unos son de izquierdas y otros de derechas. No va a pasar nada y la ciudadanía tendrá que organizarse igual que está haciendo fuera del aspecto político.

     

    ¿Volveremos a vivir lo que vivió Jerónimo Díaz?

    No, espero que no. Pero las cosas van a ir mal, ¿que nos hemos gastado lo que no teníamos?, ¿que nos hemos creído lo que nos han contado?, ¿que la crisis es profunda?… sí lo creo. ¿Que vamos a decrecer?, también, ¿que no vamos a llegar al nivel de 2007?, también. Y creo que ahí también tenemos algo personal que aportar a toda esta historia, aparte de lo que nos han vendido y que nos hemos creído, ese ha sido nuestro fallo. Es un poco el timo de la estampita. El timador y el timado. Creo que hemos sido cómplices y así nos ha ido.

     

    Fina Grau

     

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