ENTREVISTA

  • Ximo Cerdŕ
    LA MANO DE DIOS
  • «Una de las potestades más bonitas que tiene un escritor, la de ir vistiendo sus personajes con trocitos de realidad»
  • Entrevista a Ximo Cerdà. La mano de Dios

     

    Mezclar religión y asesinatos está muy de moda últimamente, ¿cómo surgió la idea de La mano de Dios?

    Cuando me surgió la idea de La mano de Dios, todavía no estaba tan de moda la figura del serial killer, del asesino en serie. Desde que publiqué La mano de Dios hasta ahora, sí que ha habido una gran proliferación tanto de películas como de series, pero la idea me vino conjugando varias cosas. Yo creo que la idea inicialmente surge a partir de la Ermita del Puig, que es uno de los ejes motores de la novela. La primera imagen que tengo es «algún día voy a escribir una novela en la que salga la Ermita del Puig». Ese fue el primer pensamiento que me vino a los quince o dieciséis años.

     

    Entonces es real lo que le ocurre a Mario ya que él tenía esa misma inquietud.

    Mario tiene muchas características mías, y aunque yo no soy Mario, hay muchas cosas que tiene de mí. En cierto sentido, esa fascinación por la Ermita del Puig, esas ganas de escribir algo, todavía no sabe qué, eso se lo he contagiado yo. Creo que es una de las potestades más bonitas que tiene un escritor, la de ir vistiendo sus personajes con trocitos de realidad, con trocitos de ficción. El intentar reflejar algunas cosas de mí o de gente conocida en el personaje, creo que es algo de lo más bonito que puedas hacer, algo que lo hace más fidedigno.

     

    ¿Qué te hizo decidirte por escribir esta novela con tu ciudad natal como telón de fondo?

    Era también una obligación por mi parte. Como escritor, uno debe hablar de las cosas que conoce, de las cosas que sabe, yo podía escribir una novela sobre un complot a nivel mundial para la dominación del mundo y controlar todos los gobiernos, pero mi problema es que no conozco a nadie que controle los gobiernos y sonaría todo muy falso. De lo que sí que puedo hablar es de mis experiencias, puedo hablarte de la ciudad donde nací y crecí, de cómo es la gente allí. Creo que la parte sincera de la novela no es el asesino en serie, obviamente estoy escribiendo ficción, la parte sincera es vamos a visitar cosas de las que sí puedo hablar.

     

    ¿Y ese punto que utilizas para vestir a la policía?

    Sí, me han dicho muchas veces que parece que los pongo así, un poco inútiles, pero es que realmente es lo que buscaba, ten en cuenta que una persona que está destinada en la Policía Nacional de Xátiva, está acostumbrada, en el 98% de los casos, a encontrarse con una pelea de un sábado por la noche, o que a alguien le han robado una moto… pero no a un asesino en serie, que además viste a sus víctimas para darle cierta apariencia, que además pone una carta del tarot, que además cita libros o enmiendas de la ciudad de hace cinco siglos, eso ya no es tan normal. Yo quería pintar a ese policía puesto ahí, en escenas en que los propios policías vomitan en la escena del crimen porque, por mucho que te puedan contar en la academia, esto no lo puedes imaginar.

     

    Entrevista a Ximo Cerdà. La mano de Dios¿Cómo se te ocurre lo de las citas de las ordenanzas que deja el asesino o lo de la carta del tarot? ¿Por qué dejas ahí esas pistas concretamente y no otras?

    A mí me gusta escribir cuando tengo ya toda la trama en mente ya que esa trama ha ido cogiendo muchas veces lo que a ti te gusta. Al final, la inspiración, consiste en ir cogiendo las cosas que a ti te gustan e intentar ponerlas juntas de forma que no chirríen. En ese sentido me interesaba hablar de un asesino en serie, me llamaba mucho la atención, quería hablar de la Ermita del Puig, quería hablar del patrimonio histórico de Xátiva, también quería dar pinceladas esotéricas, que resonara un poco a que estaba pasando algo con connotaciones místicas. Quería meterlo de la forma más armónica posible pero con su puntito esotérico que al final eso evocara otro tipo de cosas. Por ejemplo eso de que aparece un tarot pero no aparece como una cosa estrambótica y rompes la lógica de tu novela, sino que, dentro de que es ficción, he intentado mantener un tono realista. Siempre me ha parecido un tema atractivo el tarot, por encima de las teorías de que si sirve o no sirve, como elemento evocador, incluso como elemento psicológico, me gusta muchísimo.

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    Entonces tú no eres tan escéptico como Mario

    Vamos a ver, si yo enciendo la televisión y veo a alguien tirar las cartas del tarot, la mayoría de las veces, me río. Ahora, el valor del tarot como elemento psicológico en el que las personas lo utilizan…

     

    Narrar estos asesinatos tan espeluznantes, crucifixiones, vaciados viscerales, tripas en altares o atropellados por un tren… ¿te hace sentirte en el pellejo del homicida?

    Es una pregunta que me resulta interesante porque soy una persona muy aficionada al género del terror, pero además es que considero que este tipo de imágenes, que son muy visuales y desagradables, crean una reacción muy potente en la gente. No es lo mismo decir que ha habido un asesinato, que hay sangre o hay salpicaduras, que describir una imagen y recrearte en los fragmentos más morbosos. Así suscitas una serie de reacciones en tus lectores y les haces sentir cosas fuertes a todos los niveles. A mí me gusta escribir con todos los detalles. Uno, como escritor lo que intenta es crear una reacción fuerte, intensa.

     

    ¿Y no crees que esta reacción pueda ser cerrar el libro por lo horrible que puede llegar a imaginarlos y abandonar?

    Puede ser, pero supongo que todos los autores estamos un poco expuestos a eso. Yo prefiero que alguien cierre el libro porque le parece demasiado intenso a que alguien se duerma leyendo el libro.

     

    Entrevista a Ximo Cerdà. La mano de Dios¿Es difícil encontrar ese equilibrio? 

    Yo creo que sí, pero lo intento. A veces intento ser parco en las descripciones pero no evitarlas, creo que eso le da jugo. Diría que esa es la piedra de toque de los escritores, el saber mantener el interés pero sin perder nunca de vista también que puedes jugar a otro tipo de cosas. El libro te tiene que dar su momento álgido, pero también su momento para descansar y asimilar un poco lo que ha venido pasando. Ha pasado algo fuerte y ahora vamos a ver las consecuencias psicológicas que eso tiene para los personajes. Es como la calma que precede a la tormenta. También he intentando jugar al despiste y a intentar hacer ciertas cosas, que no sé si lo habré logrado, pero he intentado hacer cosas que no son normales en este tipo de novela de género.

     

    Pero no llegas a saber lo que va a pasar, crees que está solucionado y miras que te falta medio libro por leer y piensas ¿qué pasará ahora? ¿qué habrá escrito en el resto del libro?

    Sí, son 700 páginas. Hay tres o cuatro cambios de narración muy acusados, en los que la novela parece que ya está encauzada y va a ir por unos derroteros y, en un momento dado, intento romper con todo lo anterior para darle ese susto al lector. Hay que jugar un poco con la atención y el interés. Si desde el principio hasta el final tú prevés todo lo que va a pasar, entonces ¿qué gracia tiene?

     

    ¿Volverán a encontrarse Laura Solís y Mario Beltrán en una segunda novela?

    Mira, al principio no lo tenía claro, pero escribí unas notitas de agradecimiento y lancé un bluf de una segunda parte y se llamará… Jugué un poco y fue más un jugueteo que una verdad. Con el tiempo pasando y con la novela rodando cuatro o cinco años, (la novela se publicó primero en catalán) he ido adquiriendo algunas ideas y me lo he ido planteando, ¿qué pasaría si cinco años después, Mario está en esta situación…? Ahora te diría que tengo un posible hilo, pero si esto fraguará en algo o no, no sé, no te lo puedo decir. Por lo pronto, mis próximos proyectos no van con «La mano de Dios dos» pero no descarto, en algún momento, volver a visitar a Mario.

     

    ¿Lo de la cita relacionada con el título del capítulo es por algo en especial?

    Son citas relacionadas y sé que no es habitual, pero a veces ha pasado al contrario, que leyendo algo, o viendo alguna película, es lo que me sugiere lo que va a pasar a continuación. Me gusta porque es una forma de rendir homenaje a las fuentes de las que uno bebe. Al final, en definitiva, el escritor traduce de las influencias que ha tenido, tanto literarias, como cinematográficas, de cómic…

     

    ¿Por qué la escribes primero en catalán?

    No es que la escribiera primero en catalán. Fue un poco tortuosa la publicación de La mano de Dios, la primera vez. El proceso fue accidental porque en aquella época yo publiqué con Barcanova mi primera novela, (una editorial que publica en catalán dentro del mismo sello Anaya, que pertenece a Algaida), una novela para niños, L´incomparable Bredford Bannings, mientras estaba escribiendo La mano de dios en castellano, pero no tenía vías de publicación. Barcanova solo estaba enfocado a un público infantil y juvenil, pero en ese momento estaba abriendo una línea más adulta y buscaban escritores valencianos. Me lo dijeron y les conté lo que llevaba de La mano de Dios. Me dijeron que podía caber muy bien en esta colección pero tenía que ser en catalán, valenciano. Rehíce lo que llevaba y terminé de concebir la novela en catalán. La verdad es que en este tiempo ha funcionado bastante bien, dentro de que el público en catalán no es igual y la repercusión pública no es la misma, por lo que se planteó publicar en castellano.

     

    ¿La tradujiste tú?

    Sí, la traducción es mía. No tengo problemas en escribir en catalán o en castellano.

     

    Entrevista a Ximo Cerdà. La mano de Dios¿Cómo consigue un Ingeniero Técnico en Telecomunicaciones ese elevado número de distinciones y premios?

    Es bastante común, mira, precisamente en la escuela de telecomunicaciones en la que yo trabajo, si preguntas uno por uno a los que trabajan allí, casi todos tienen un hobby relacionado con la creatividad y no es raro. Quiero decir que aunque tengamos una imagen de ingenieros, de todo el día mirando números o cara a la pantalla del ordenador, es bastante más común que la gente tenga su vía de escape en la creatividad. Y además enriquece lo otro, la tecnología, al final, nos da armas para desarrollar la creatividad.

     

    Poesía, ensayo, narrativa, teatro, ilustración, novela para niños… ¿con qué te quedas?

    Me quedo con un poco de todo. Yo siempre suelo decir que esto es como el que va al cine, hay días en los que te apetece ver algo más cómico, otros días thriller o terror. Pues con esto pasa lo mismo, según tu estado te apetece más escribir una cosa u otra.

     

    Ya, pero eso es muy atrevido, a todo el mundo no se le da igual de bien escribir novela negra, que una escena erótica, que poesía…

    Digamos que yo perdí la vergüenza hace mucho tiempo y no me he encontrado más cachos por el camino. No sé, tengo la suerte de que poseo un ambiente social en el que la gente refuerza las cosas que haces. Las haces como sabes, si luego hay un editor que la juega buena para publicar, pues ¡bendito sea! y si no, pues bien, perfecto, yo he intentado hacerlo. Yo me atrevo a ese tipo de cosas, si lo he hecho bien, vale, si lo he hecho mal, pues a la próxima será mejor. No está cerrado, al final, las personas, estamos siempre en un proceso de crecimiento y desarrollamos nuestras facetas practicando. La capacidad del ser humano es bestial.

     

    ¿Qué te hace a ti feliz día a día?

    Yo tengo una vida familiar muy satisfactoria y creo que es la cuna de la felicidad. Mi mujer, mis padres, mi hermano, mis suegros, mi cuñada… y un gran número de amigos que me dan mucha fuerza.

     

    ¿En qué piensa Ximo Cerdà cuando no tiene nada importante en qué pensar?

    Suelo estar inventando historias. No hay momentos en los que no tengo que pensar, suelo llenarlos, e incluso, para eso soy muy ingeniero, me estructuro mi tiempo libre. Cuando tengo dos horas libres, por ejemplo, me siento y pienso, voy a dedicar una hora a hacer esto, media a hacer esto otro y la otra media a lo otro. Es la mejor forma de ser más productivo.

     

    ¿Qué le pides tú a Dios?

    Estabilidad emocional, básicamente. No tengo grandes peticiones porque pienso que soy muy afortunado y solo deseo ser consciente de todo lo bueno que me rodea.

     

    ¿Qué ha sido lo más divertido que has hecho últimamente?

    (Risas) Cuando salió publicada La mano de Dios, me fui al Corte Inglés y me puse a decirle a las dependientas que cuidaran bien del libro, pero pasaron de mí y me tomaron un poco por loco.

     

    Fina Grau

     

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