ENTREVISTA

  • María Gudín
    EL ASTRO NOCTURNO
  • «Tengo una profesión tan estresante que necesito una salida, un relax. Relajarme»
  • Entrevista a María Gudín. El astro nocturno

     

    María, buenos días, ¿qué tal lleva la promoción?

    Cansada. Va a ser un mes de entrevistas, de ir de ciudad en ciudad, pero es necesario. Hoy en día la promoción es fundamental. Ando un poco preocupada porque me tengo que coger unos días en el trabajo y claro, mis compañeros, al final, se van a enfadar.

     

    Cuéntenos un poco qué nos vamos a encontrar en Astro Nocturno y qué aporta a las otras dos novelas anteriores.

     Astro nocturno no es una novela enteramente nueva. Es el final de la saga, concretamente han pasado ochenta años desde el final de la novela anterior, Hijos de un rey godo. De todas maneras es una novela que se puede leer independiente, por ella misma, y trata el tema de la conquista de España por los musulmanes.

    Está dividida en tres partes. No hay un narrador en primera persona. El narrador es omnisciente, es la voz de uno de los conquistadores, Al-Tarik, un noble visigodo que huye de la corte de Toledo porque han asesinado a su amada y le culpan. Recorre la Península Ibérica y en su recorrido se encuentra con la corrupción, la degradación del reino, el hambre, la peste… En el norte de África consigue levantar a las tribus bereberes, se pone en contacto con los árabes que están avanzando desde Egipto hacia la zona de Túnez y juntos deciden saltar a la península.

    La segunda parte se centra en la conquista de España, la del reino de Toledo. Por último veremos cómo empieza a nacer una resistencia cristiana en las montañas del norte. Esta novela se une a las anteriores por un elemento mágico, una copa, la Copa del Poder elaborada en oro y ónice. Es la famosa copa que se guarda en la Catedral de Valencia.

     

    ¿Cómo son los personajes de las novelas de María Gudín?

    Hay de todo. Hay personajes fuertes y otros que parecen débiles por ejemplo Alodia. Es una sierva vascona. Desde el punto de vista femenino, aparentemente es un personaje débil, pero ella mantiene a lo largo de toda la novela una postura similar, en sus coordenadas y en su forma de ver la vida. El personaje fuerte que sería Al-Tarik, en cambio, es un personaje muy complejo, muy sometido a distintas fuerzas, con muchos cambios, con una gran contradicción interna porque él es visigodo y está atacando a sus propios compatriotas. Es un idealista y quiere cambiar el mundo, pero lo quiere cambiar con la violencia y lo único que encuentra es lo mismo que había previamente. Es un personaje muy fuerte pero con debilidades internas.

     

    Cuando se plantea un proyecto, ¿qué es lo que le motiva para elegir un determinado periodo histórico en lugar de otro?

    Al principio yo no escribía novela histórica. Escribí una novela sobre el siglo XIX porque me interesaba el tema. Está pendiente de publicar. Me gusta encontrarme con una época histórica en que la naturaleza no esté tan degradada como ahora. Me gusta describir el paisaje, un ambiente un poco poético y pensé en una historia antigua en el sentido de que hubiera elementos naturales que yo pudiera describir.

    ¿Por qué escogí a los visigodos? Pues porque pensé en cómo sería España en aquella época. Además hay una cosa que puede parecer una tontería pero a veces las motivaciones vienen por ahí. Yo me apellido Gudín y cuando estuve mirando de dónde venía el apellido de mi familia, descubrí que venía de godín, «un pequeño godo» y entonces pensé cómo sería un abuelo mío en aquella época (risas). Así fue cómo empecé con La Reina sin nombre, la primera novela. Quería que fuera por un lado una novela celta y por otro que tratase sobre los visigodos. Luego por una serie de circunstancias llegué a averiguar que debido a una emigración desde una parte de Inglaterra a las costas cántabras en el siglo V, coincidía con los visigodos y con ello me puse a escribir la primera novela. Una vez escrita pensé: «vamos a cerrar el ciclo, total son tres siglos, pues una novela por siglo». La Reina sin nombre sería el siglo VI, Hijos de un rey Godo el VII y el Astro Nocturno, sería la que cerraría la trilogía en el siglo VIII, en el 711 que es cuando tiene lugar la batalla de Guadalete, hace ahora 1.300 años.

     

    Entrevista a María Gudín. El astro nocturnoRecuerdo que en mi época de colegio, la historia era una de las asignaturas que más se odiaba porque nos la hacían estudiar de memoria. A mí particularmente, se me olvidaba todo nada más salir del examen. Nos podrían haber motivado de otra manera, ¿no cree?

    La historia es dura. Te pones a leer un libro de historia y es complicado. Pero creo que la historia se aprende leyendo libros de historia, nada más. La novela histórica lo que te da es ese punto de curiosidad, de decir: «bueno, ¿qué paso?» Mi ilusión es que cuando uno acabe de leer el Astro Nocturno se vaya a Internet o a una enciclopedia a buscar la historia de la época porque ahora le interese, porque los personajes le van a resultar familiares. No creo que uno vaya a aprender historia de España leyendo mis novelas históricas. En mi opinión, la función de la literatura o la novela, no es la de enseñar sino la de disfrutar y mis novelas son para disfrutar porque yo he disfrutado mucho escribiéndola y espero que los lectores también disfruten mucho leyéndolas. También me gustaría que les llevara a ese punto de decir, bueno, realmente ¿qué pasó en ese momento con los visigodos?, ¿quién fue Tarik?, ¿quién fue Musa?, ¿qué datos puedo encontrar de tal personaje?, ¿qué pasó con Don Rodrigo? Esto es lo que a mí me gustaría que se hiciera. Provocar esa motivación. 

     

    Escribir novela histórica con personajes tan masculinos, ¿no se le ha escapado la voz femenina por algún sitio? ¿No le ha salido la mujer que es por ningún lado?

    Hay escritores masculinos que sí que lo han conseguido. A mí me parece muy difícil ponerle nombre de mujer a una novela masculina. Quizá, quien lo consiguió fue Tolstoi con Ana Karenina, incluso se dice que las novelas se las escribía su mujer porque cala tanto en la sensibilidad femenina que parece imposible que Tolstoi lo hiciera. Hay algún otro, Galdós con Fortunata y Jacinta. Era un hombre muy mujeriego y por eso entendía muy bien a las mujeres (risas). Pero en general, a un hombre le cuesta meterse en la cabeza de la mujer y a las mujeres nos cuesta mucho meternos en la cabeza de un hombre. Por eso, narrar en primera persona el personaje de Tarik, un personaje masculino, me resultaba muy difícil, sin embargo Jana (personaje de la Reina sin nombre) me resultó muy fácil, era un trasunto de mí misma, como si estuviera actuando en una obra de teatro trasladada al siglo VI. Además era una novela narrada en primera persona que me resultó muy fácil de escribir. La escribí relativamente rápido y compatibilizándola con muchísimas más cosas. En un Rey godo, que tiene muchísimos más personajes, los masculinos están más completos, es una novela mucho más trabajada. Para el Astro Nocturno elegí un narrador omnisciente porque la historia que quiero contar es tan compleja que es imposible contarla en primera persona.

     

    Leí en una entrevista que uno de sus personajes preferidos es Jana y, literalmente, reproduzco la frase: «una mujer inteligente, que ama». ¿Diría que el amor es uno de los temas más recurrentes en sus novelas?

    Sí, el romanticismo. Las tres son muy románticas de fondo. Es un tema muy femenino, importan más los sentimientos que la acción. Me interesa también la maternidad, yo veo importante que una mujer tenga hijos porque la completa, porque cuando una mujer es madre, y mira que yo no tengo hijos, alcanza una gran plenitud. La maternidad es un tema, la visión romántica de la vida es otro tema, y la capacidad de sacrificio, sería el tercero. Yo creo que todo esto viene dado porque soy mujer y escribo así.

     

    Entrevista a María Gudín. El astro nocturnoEscribir supone un gran esfuerzo hoy en día, donde todo lo que se nos pone a la vista es de consumo rápido. Si como escritores pensáramos únicamente en escribir para vender igual nos volveríamos locos… ¿Qué pasa por su cabeza después de pasar años de sacrificio y esfuerzo cuando se enfrenta a esa incertidumbre de no saber qué va a pasar con su novela, cuánto tiempo va a durar en las estanterías de las librerías?

    Bueno, al principio, cuando llegas a las librerías miras dónde te colocan el libro, te comparas con todos los escritores, pero creo que eso hay que aprender a superarlo. Uno tiene que tener una motivación interna por la cual escribe lo que le sale de las narices y disfruta con ello, independiente de todo lo demás, si no puedes acabar siendo muy desgraciado. Yo creo que todas las «celebrities» acaban fatal porque solo buscan triunfar, pero si tú en la vida no te propones triunfar sino que el triunfo eres tú misma, tu familia, tus amigos, conocerte... algunas personas lo compartirán y a otras, probablemente, no les gustará lo que escribes. Prescindir del qué dirán, del si tiene éxito o no, te da una gran libertad interior. Creo que eso hay que aprenderlo porque si no te vuelves loca. Con la segunda novela estuve muy pendiente y casi acabé así.

     

    ¿Puede que sea una moda, que estemos tan hartos de la sociedad que tenemos, más de lo mismo un día y otro y la novela de género nos ayude a respirar un poco?

    No creo. La novela histórica siempre ha existido. La Odisea, El Quijote, el siglo XVI, la tradición oral. No creo que ese sea uno de los motivos.

     

    Hago una pausa y le hago una de las preguntas que estoy segura que le habrán hecho y que yo voy a repetir porque tengo curiosidad. Neuróloga, con una profesión muy cerebral y escritora de novelas. ¿Qué le aporta la literatura a su vida que la neurología no le da?

    No es que me aporte, es que creo que tengo una profesión tan estresante que necesito una salida, un relax. Relajarme. Necesito estar fuera de mi vida normal porque mi vida normal tiene sucesos duros que te influyen y necesitas descansar de eso y trasladarte a otros mundos. En mi caso es la novela histórica. Los mundos que yo me invento, los de Jana, Recaredo… que forman parte ya de mi vida, me dan oxigeno, aire.

     

    Hablemos de sus rutinas. ¿De dónde saca el tiempo?

    No me cuesta nada sentarme a escribir, siempre estoy tomando notas. Si estoy en la piscina hay veces que estoy pensando. Estamos viendo un partido de fútbol y tengo notas cogidas. Cuando encuentro tiempo, me siento en un sitio lo más tranquilo posible y las paso, y mientras tanto voy creando. Otras veces, cuando ya estoy muy metida en la novela, corrijo una parte y me pongo con la siguiente, y así, como en una especie de cadena, uno va escribiendo, va pensando qué va a decir tal personaje y a quién va a conocer…

     

    ¿Dedica mucho tiempo a la estructura?

    ¡Qué va, qué va! Yo igual escribo un capítulo del principio, que después me voy al final. Yo sé que hay escritores que lo necesitan, por ejemplo, me decían que Mercedes Salisachs, necesita tener todo el guión y después sobre el guión escribe. Pero yo no. Hay veces que tengo una idea genial pero cuando me pongo a escribir me sale otra cosa.

     

    Como neuróloga tienes varias publicaciones. Me llama especialmente la atención Cerebro y afectividad ¿Cómo estamos los humanos?

    A partir del libro de Coleman, los sentimientos y las emociones se empiezan a valorar. Una persona que es capaz de controlar y de hacerse cargo de los sentimientos de los demás, triunfa en la vida y de eso se han dado cuenta los americanos. Yo no creo que lo importante sea triunfar por triunfar, yo creo que lo importante es ser persona y ser capaz de hacer lo que uno quiere. Si te dejas llevar demasiado por tus sentimientos estos te pueden llevar por caminos que tú no quieres. Lo que digo en Cerebro y afectividad es que los sentimientos son centrales en el ser humano, motores de conducta, la raíz de muchos comportamientos pero que tienen que estar integrados en la totalidad del ser, en su capacidad de abstracción, en su capacidad de raciocinio, su propia voluntad y lo que realmente quiere. Es entonces, cuando uno integra bien todos esos aspectos, cuando puedes decir que la persona es una persona de una pieza y que es libre, porque si no, puedes vivir arrastrada por unas emociones que te llevan a donde tú no quieres o ser una persona tan rígida, tan volcada en lo intelectual y por el deber, que también puedes acabar rota.

     

    Ilu Gómez

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