ENTREVISTA

  • Lorenzo Silva
    NIÑOS FEROCES
  • «Creo que esta sociedad se ha olvidado de pensar»
  • Entrevista a Lorenzo Silva. Niños feroces

     

    Es curioso, hace unos días, Santiago Posteguillo, me citó la anécdota del alumno que le pide al profesor una historia porque se cree capaz de escribir pero no de imaginarla. Ahora uno de los protagonistas de tu libro es ese joven. ¿Te has basado en esta historia de ese famoso maestro francés de la literatura para crear a tus protagonistas?

    No, no que va, nada que ver. Yo esto lo he hecho alguna vez, he dado talleres y alguna vez, algún chaval, me ha dicho que no se le ocurría nada y yo le he dado una historia que he leído en un periódico, por ejemplo.

     

    ¿Cómo se te ocurre poner el mismo nombre a dos protagonistas? Esto no es nada habitual.

    (Risas) Aquí hay un pequeño guiño personal, mira, yo tengo un nombre muy raro, nadie se llama como yo, (aparte del sol y de Lorenzo Lamas, que esto es muy patético) y de repente te encuentras a alguien que se llama Lorenzo y hay una empatía inmediata, dos personas que arrastran un nombre extraño. Bueno, yo quise que este detalle, que se puede producir, estuviera ahí porque crea una corriente entre los dos personajes, es una cosa que no suele pasar pero puede pasar, a mí me ha pasado, yo me llamo Lorenzo, poca gente se llama Lorenzo, y de repente, ¡un Lorenzo! Y además Lázaro es un nombre muy simbólico.

     

    ¿Y en quién te basas para crear a Jorge? ¿Algún conocido o pariente cercano?

    No, yo lo que he hecho ha sido rescatar la información histórica de los voluntarios que acabaron en Berlín, en el 45, ver cuál era el perfil de esos voluntarios y entre ellos escoger el perfil que mejor me venía a mí. Con quien podía sentirme más cómodo contando la historia. A partir de ahí, esa biografía la alimenté con testimonios de estos hombres, que sobrevivieron pocos, apenas media docena. Podía haber hecho la historia con cualquiera de ellos, pero claro, tendría que haberles atribuido hechos y acciones concretas y muy complicadas. No quería calumniar a nadie y preferí hacerlo a través de un personaje de ficción.

     

    ¿De dónde surge la idea de contar la misma historia desde el mismo punto de vista pero desde tres generaciones distintas?

    Es una novela que habla de algo que ocurrió hace setenta años, hemos visto muchas películas, se ha escrito mucho e, incluso, hay muchos discursos… y yo quería escapar, quería hacer algo nuevo, acercarme a la historia con ojos limpios y me pareció que la mejor manera era que, en lugar de contarlo con un narrador abstracto, con un narrador que no se identificara, que el narrador fuera un joven español de hoy, alguien que ni siquiera tiene que hacer la mili, vamos a poner a contar la guerra a alguien que ni siquiera tiene que hacer la mili. Porque tiene la mirada muy limpia y tiene que aprenderlo todo de cero, por lo tanto tendrá que informarse, tendrá que documentarse, tendrá que no dar nada por sabido.

     

    Entrevista a Lorenzo Silva. Niños feroces

    ¿Qué es lo que más te ha costado de elaborar en la novela: cuadrar los tiempos, documentarte sobre las épocas en las que escribes o establecer las relaciones entre los protagonistas?

    Bueno es que son tres momentos muy significativos, del 36 al 45 es un poco como la historia del siglo XX europeo, con perfiles muy marcados, muy bien documentados y con mucha documentación. El año 89 es un año crucial, la caída del muro, y aparte yo estaba vivo, y tengo muy buena memoria, buena memoria de aquello, por lo tanto tengo bastante claros los perfiles. Y el otro, el presente, que es lo más interesante y lo que uno tiene a su disposición también es un momento muy significativo, más que hace 15 años, por ejemplo. Tengo bastante bien los compartimentos de las tres épocas. No es complicado, es buscar toda la documentación, la información, sintetizarla, depurarla, etcétera… es que yo no empiezo a escribir, no escribo ni una línea hasta que no lo tengo todo bien estructurado. Llevo tres años con esta novela pero en realidad la he escrito en los últimos nueve meses.

     

    Recordando a los personajes con vida propia más conocidos de la historia de la literatura e incluso de la tele ¿qué te hace volver a hablar de ellos durante todo este tiempo?

    Me hace volver que estoy a gusto y que me da juego. Si no fueran buenos para contar historias, yo, con todo el dolor de mi corazón, no lo haría.

     

    ¿Qué tienen Bevilacqua y Chamorro que no tengan otros de tus cientos de personajes?

    Que son dúctiles, son adaptables, son humildes, es un rasgo que no se destaca apenas, pero ellos se ponen al servicio de su caso, de su historia. Luego tuve una buena idea, de esas que se le ocurren a uno por casualidad, (risas) tuve una idea que resultó ser buena, se me ocurren muchas que no lo son, pero esa resultó ser buena, que fue no pararles el reloj. Es decir cuando empezaron, Chamorro, era una cría y él un treintañero reciente y lozano, y ahora son casi un cincuentón y una cuarentona. Esa evolución en el tiempo les ha venido bien, me da alternativas.

     

    ¿Novela negra o histórico-bélica?

    Me da igual, yo todo lo que hago es porque me gusta y me interesa, y tiene que ver que son dimensiones de lo mismo. Mira, el crimen es la expresión de un conflicto entre dos individuos, fundado o no, y la guerra es la expresión de un conflicto entre los pueblos, entre las facciones… son formas de lo mismo, se parecen mucho. El criminal tiene una estrategia y en la decisión, teóricamente de Estado, de emprender una guerra, hay mucho de visceral, de pasional. Si lo importante en una novela es que pase algo, en cualquiera de los dos géneros, tienes garantizado que pasen cosas.

     

    Entrevista a Lorenzo Silva. Niños feroces

    ¿No crees que empezamos a sobresaturarnos de literatura bélica, Guerra Civil, Guerra Mundial…?

    Eso ya depende del lector, yo creo que son temas que están sin agotar. Es que la historia del siglo XX pasa por ese conflicto, es verdad que, aunque se ha hecho mucho cine sobre la Guerra Civil, creo que hay ángulos y formas de contar el conflicto que están prácticamente inéditas. Y son las que a mí me interesan. De la Guerra Civil se ha hecho mucho cine propagandístico, mucho cine reivindicativo, desde ambos bandos, justificativo... yo creo que se ha hecho menos el viaje desnudo a la violencia del sumun de la guerra, sin epítetos. La violencia es tan poderosa y tan intensa que no sé por qué le ponemos epítetos, en el fondo es como una especie de recargamiento absurdo. Yo creo que se ha derrochado un caudal enorme de epítetos sobre la guerra civil y sin embargo siguen sin contarse los hechos básicos de la Guerra Civil, o sin contarse suficientemente para la dimensión que tiene ese acontecimiento.

     

    Aparte de un excelente narrador y ex abogado, ¿quién es Lorenzo Silva?

    (Risas) Yo soy autónomo básicamente, se trata eso de vivir solo en un mundo muy complicado. No sé, realmente la escritura le caracteriza a uno mucho, lo de la abogacía fue un accidente, pero bueno, fue un accidente venturoso, no me quejo, a mí me trajo cosas buenas. Yo creo que la escritura sí que te construye bastante como persona, más que una profesión es una forma de vida. Quien conozca a Lorenzo Silva como escritor, conoce un trozo muy grande de mí. Lorenzo Silva es poco más y, desde luego, nada más interesante que el escritor.

     

    ¿Qué es aquello que siempre has pensado que nunca harías?

    Lo que nunca haría y que nunca haré, es abusar de alguien que es más débil que yo. Nunca.

     

    ¿Y lo que nunca te cansarías de hacer? ¿Lo que más te fascina?

    Darle a otro lo que puedo darle.

     

    Entrevista a Lorenzo Silva. Niños feroces

    ¡Qué buena persona eres!

    No, vamos a ver, aquí hay una especie de error. Mira, este país está construido sobre la idea de que tienes que ser malo para ir al infierno y bueno para que te manden al cielo. Y yo sin embargo creo en la Ética de Spinoza, tienes que evitar el mal porque el mal te degrada y te envilece a ti, y tienes que intentar ser generoso con los demás porque eso acrecienta tu nivel de bienestar personal. A mí ese razonamiento me parece mucho más válido y más eficaz. Cuando yo he sentido que tenía algo, que le podía servir a alguien, de lo que yo me podía desprender y que a esa persona le pueda enriquecer, siempre lo he hecho y no hay nada que me haga sentir mejor en la vida. Soy egoísta, me gusta sentirme bien (risas).

     

    ¿Dónde guardas tus fantasmas?

    Los tengo en una nevera tan profunda y a tantos grados bajo cero que, prácticamente, ni me afectan.

     

    ¿Qué tipo de literatura lees habitualmente? Último libro

    Yo leo novela y leo novela contemporánea y leo novela de mis compatriotas. Procuro también leer historia, necesito leer mucha historia, normalmente vinculada con lo que escribo, y también procuro leer una cuota, de al menos el diez por ciento, de filosofía y de pensamiento. Creo que esta sociedad se ha olvidado de pensar.

     

    El último libro…

    El que tengo ahora mismo encima de la mesilla es un libro de Zizek, me parece de una inteligencia que te tonifica.

     

    Tu estado perfecto es cuando…

    Trabajo en algo que me interesa.

     

    ¿Qué crees que ocurrirá el 20 11 20 11?

    No lo sé, tengo idea de que algo es más probable que lo otro, pero no lo sé.

     

    ¿Crees que todavía podemos volver a los tiempos de Jorge y Laureano?

    Los yugoslavos creían que no podían.

     

    Fina Grau


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