ENTREVISTA

  • Santiago Posteguillo
    LOS ASESINOS DEL EMPERADOR
  • «Yo creo que las mujeres, en general, en el siglo XXI, todavía tienen que luchar por muchas cosas»
  • Entrevista a Santiago Posteguillo. Los asesinos del emperador

     

    Los asesinos del emperador ¿Por qué otra vez Roma?

    Bueno, había hecho una trilogía sobre el ascenso de Roma en el momento en que Roma pasa a ser el germen de un imperio, en la Segunda Guerra Púnica. Y ahora quería llegar al momento de máximo esplendor de Roma, que es muy interesante porque llega ese momento de esplendor con Trajano después de unos momentos de tremendos desastres en la época de Domiciano. Me parecía un contrapunto interesante.

     

    ¿Y por qué este periodo concretamente?

    Pues porque me gusta este. Me he saltado otros que están muy bien novelados. Por ejemplo de Julio César se ha escrito mucho, de la dinastía Julio-Claudia también, en cambio, la dinastía Flavia y, sobre todo, la llegada de Trajano está muy poco novelado. Me parecía que cumples la función de recuperar a un personaje tan importante que estaba un poco olvidado, algo que pasaba también con Escipión, y te metes en un periodo que no está novelado apenas y, sin embargo, es interesantísimo. Es decir, tanto hablar del Coliseo y de los gladiadores y tan poco sobre cuándo y quién construyó el Coliseo.

     

    ¿Esperas que siga la trayectoria de la trilogía de Escipión?

    Me encantaría. Lo estoy haciendo con esa idea. Las primeras críticas y la retroalimentación que recibo de los lectores, a través de la web, es que está igual o mejor que la trilogía. Creo que voy por el camino correcto.

     

    ¿Esto también será una trilogía?

    Esa es la idea.

     

    ¿Cómo surge la idea de empezar el libro con esa primera frase «No se puede matar al emperador»?

    Porque buscaba un principio interesante, ya en La traición de Roma, empiezo con una frase muy potente. Siempre busco frases que capturen al lector. Vivimos en un mundo en el que la gente busca en estas novelas una cierta evasión, entretenimiento, y yo creo que lo ideal es que lo tenga desde el principio. Que te coja desde el principio, que el lector piense, ¿cómo que van a matar al emperador?, ¿a qué emperador?, ¿qué pasa aquí?... y se enganche.

     

    Entrevista a Santiago Posteguillo. Los asesinos del emperadorPara manejar una historia como esta, con tantísimos personajes y la mayoría de ellos reales, ¿hace falta tener una mente privilegiada o funcionas con esquemas y notas?

    Esquema y notas. Si el Señor me hubiera dotado de una mente privilegiada también lo agradecería, pero mi trabajo se sustenta sobre la organización, esquemas y notas. Aunque es verdad que luego, entra uno en mi despacho, y es un caos aparente, sí que es cierto que yo tengo mis esquemas y sobre ellos son los que construyo la novela. Luego, también, recupero muchos de ellos para que aparezca en la edición, verás que en la novela tiene mapas de asedios, árboles genealógicos, dinastías imperiales, glosarios… Ese material también lo edito para que lo tenga el lector.

     

    ¿Cuál es el secreto?

    Pues a veces me hago los esquemas en color donde marco cada capítulo con un color dependiendo si va a ir sobre un grupo de personajes o sobre otro, fichas de personajes, listados de las fechas, sobre todo de las edades de los personajes porque hay personajes que empiezan siendo adolescentes y acaban siendo adultos. Es muy importante porque, en cada momento, cada personaje tiene una edad distinta y tiene que pensar acorde a la edad que tiene en ese momento.

     

    Novelar una historia real, ¿requiere una gran investigación o solamente te limitas a narrar la Historia como te imaginas que habría pasado?

    Hace falta mucha investigación para, primero, llegar a un consenso tú de qué es lo que pudo pasar, porque hay veces que hasta los historiadores clásicos se contradicen, y luego siempre hay muchos vacíos. Esos vacíos, a su vez, hay que rellenarlos con ficción verosímil, que requiere nuevamente más investigación. No sabemos los diálogos privados de los personajes, de qué hablarían, lo que comían, lo que bebían, a qué hora lo hacían, quién les cocinaba… Meterse en su papel, en la época, es una complejidad adicional, pero también es muy bonita.

     

    ¿Y te llegas a sentir romano?

    Hombre no sé si a sentir romano, pero sí entre ellos. Yo, al escribir esta novela, he visto la erupción del Vesubio, cómo construían el anfiteatro Flavio, he visto cómo los gladiadores luchaban en la arena, cómo lanzaban las fieras… lo he visto, he estado ahí.

     

    ¿Utilizas algunas licencias que te permite la literatura contemporánea?

    Utilizo la técnica cinematográfica, narrarte una escena intensa al principio, cortar y hacer un largo flash-back, una larga analepsis. Eso es muy cinematográfico. Esas cosas sí que las hago, cosas que no haría un historiador clásico del siglo I. De hecho, en mis talleres de Literatura Creativa, le digo a los estudiantes que no pueden olvidar que, en el siglo XXI, vuestros lectores han visto muchas películas, en el siglo XIX sí, pero nosotros no. Y eso hay que tenerlo en mente.

     

    ¿Cuánto tiempo te ha costado escribir semejante obra?

    Dos años. Cada novela, dos años.

     

    ¿No haces otra cosa?

    (Risas) Sí, doy clases en una universidad de Literatura Inglesa.

     

    Entrevista a Santiago Posteguillo. Los asesinos del emperador

    ¿Cómo estiras el tiempo?

    Desde hace cinco años he suprimido la televisión, totalmente. En casa solo vemos cine.

     

    ¿Qué hay que hacer para escribir sobre datos históricos, tan pesados a veces, de una forma tan amena como tú lo haces?

    Yo lo que hago es cruzar varias historias, cuando una historia está bajando en su momento climático, coges y cortas, y metes otra historia que esté en momento de ascenso, en máxima tensión. Esto es lo mismo que hace Ken Follett, no lo inventó él, el que lo elevó a arte fue Tolstoi, y lo hace magistralmente en Guerra y Paz. Humildemente, intento emular a «la mente», porque ese sí que era una mente privilegiada, bueno, y a su señora esposa que le copió la novela no sé cuántas veces. Tengo que hacer un día un artículo sobre la esposa de Tolstoi.

     

    Haciendo una breve consulta entre conocidos, todo el mundo coincide en que el preferido de los anteriores es el segundo, Las legiones malditas ¿Consideras fundamental el amor como ingrediente para el éxito de una novela?

    Sí, sí, yo creo que es muy importante. No recuerdo si era Víctor Hugo o Flaubert, el que decía que tenía un pesado que siempre iba detrás de él y le decía «¡Maestro, maestro!, yo es que sé escribir, sé que sé hacerlo, pero es que me falta una historia. Si usted me diera una historia yo podría hacer una gran novela», y el gran autor francés, que no recuerdo bien quién era, le dijo para que se callara «Muy bien, muy bien, te voy a dar una historia. Escucha, apunta. ‘Un hombre ama a una mujer, punto’. Ahora, si eres un buen escritor, harás una gran novela». Eso siempre ha estado ahí, es una de las grandes historias de la vida. Borges decía que una gran novela puede ir de cuatro cosas: un amor entre dos personas, un amor entre tres personas (que no es lo mismo), un viaje o el poder. Mis novelas suelen girar en torno al poder, pero tienen viajes, Los asesinos del emperador acontece en Roma, en Hispania, en Germania, en el Danubio, en Siria, hay amores entre dos personas y hay amores entre tres personas. Todo eso lo hace muy intenso, hay una relación sobre todo en el último tercio de la novela, entre un gladiador y una gladiadora, y cuando la gladiadora aparece la novela, creo que entra en efervescencia.

     

    ¿Cuál es el tema del que nunca escribiría Santiago Posteguillo?

    Es que la palabra nunca… No sabría decirte, no me cierro puertas.

     

    Entrevista a Santiago Posteguillo. Los asesinos del emperador¿Y lo que nunca leería?

    Una novela que me aburra. No entro en que hayan novelas de género o que un género sea mejor que otro. Yo creo que hay novelas que son entretenidas y novelas que no lo son, novelas buenas y novelas que no están bien hechas.

     

    ¿A qué dedica sus ratos libres?

    Últimamente, los pocos que tengo, intento que sean para mi familia.

     

    Si te pregunto qué es lo que más aborreces en este mismo instante…

    La injusticia y la estupidez humana.

     

    Un lema

    «No hay nada que merezca la pena, que no requiera mucho esfuerzo»

     

    Un momento

    Una sonrisa de mi hija.

     

    Un estado perfecto

    Cuando las personas que quieres tienen salud y has podido pasar una tarde escribiendo.

     

    ¿Quiénes son las «Gladiadoras del siglo XXI»?

    Yo creo que las mujeres, en general, en el siglo XXI, todavía tienen que luchar por muchas cosas. En esta novela hay algunos personajes femeninos que tienen que luchar mucho por sobrevivir y yo creo que esa lucha no ha terminado. A todas esas mujeres que siguen teniendo que luchar mucho en este siglo, va dedicada esta novela.

     

    Fina Grau

     

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