ENTREVISTA

  • Silvia Grijalba
    CONTIGO APRENDÍ
  • «El amor verdadero no te pide ni renuncias, ni transformaciones, ni locuras»
  • Entrevista a Silvia Grijalba. Contigo aprendí

     

    Contigo aprendí, ¿una atrevida biografía?

    Más que una biografía, lo que he intentado hacer es novelar una historia, la historia de mi abuela, pero no he querido ser muy, muy, fiel a la realidad porque a veces la realidad no es muy verosímil y hay que inventarse cosas. Es una novela con mucha parte de ficción, inspirada en la vida de mi abuela que tuvo una vida apasionante. Pero está inspirada en ella, no es una biografía.

     

    ¿Los escenarios también son reales o son ficticios?

    Los escenarios son reales. Quizá lo que pueda parecer que es ficticio es real y lo que pueda parecer real es ficticio. La historia de amor, que es de lo que menos me habló mi abuela, es lo que tiene más parte de ficción. El triángulo amoroso sí existió pero no fue exactamente así, he ficcionado un poco más. Los escenarios sí son reales, mi abuela se casó, prácticamente la compraron porque fue un indiano, tal como empieza la novela, a Asturias a por la más guapa y ella era la más guapa, y se fue con ella a Cuba. Ella también se casó por despecho porque el amor de su vida también se había casado anteriormente y lo que ocurre en Cuba es real, ella vivió allí en la época dorada de Cuba, de los años 29 al 31 que es lo que cuento, una época maravillosa en cuba, la época del son, de la sensualidad, de esa libertad que había. Y el escenario de Nueva York también es cierto, ella conoció a Cole Porter, a Dorothy Parker, a Fred Astaire… Esa parte es real, me he inventado cosas, hay personajes que no existieron, pero siempre secundarios. Hay mucha parte de realidad.

     

    ¿Tenías clara la idea de que algún día hablarías de tu abuela en una novela?

    Sí, en mi familia siempre se ha dicho que la historia de mi abuela es para escribir una novela. A mi padre le gustaba mucho escribir y siempre decía que lo deberíamos novelar porque ella contaba muchas historias. Cuando realmente lo tuve claro fue cuando me decidí a escribir, hace once años, lo que pasa es que no me sentía con el oficio de construir una novela como esta, esta historia necesitaba ser una novela clásica, una novela como las de Jane Austen, como las de Thomas Hardy o como las de las hermanas Brontë, porque es una novela de amor donde hay sacrificio, una cierta rebeldía, yo tenía muy claro que necesitaba oficio y se puede decir que he estado estos once años preparándome, escribiendo otras cosas, otras novelas, otros ensayos, para llegar a esta novela.

     

    Entrevista a Silvia Grijalba. Contigo aprendíSe podría decir entonces que te ha costado once años escribirla

    Sí, en realidad me ha costado dos años y medio pero el resto del tiempo he estado preparándome, entrenando.

     

    ¿Cómo se te ocurre presentar la novela al Premio Lara?

    La verdad es que estaba muy orgullosa de esta novela, era como la novela de mi vida. Es como cuando tienes un hijo superdotado y piensas que le tienes que llevar al mejor colegio que haya para que tenga las mejores oportunidades. Un premio siempre es una gran oportunidad y yo no tenía prisa, tenía mucha fe en esta novela y pensé que si se presentaba al Premio Lara, eso va a hacer que se retrasase porque si no lo gano tengo que esperar unos meses para presentarlo a otro premio. Pero yo soy como muy abuelo, muy tozuda, y hasta que no consiga un premio no voy a parar. Al premio Lara, por una parte, porque es un premio que tiene muchísimo prestigio y lo han ganado autores que yo admiro muchísimo y es un premio muy especial, y por otra parte que era un premio más alto de lo que yo podía aspirar pero que era realista y podría conseguir. Para mí ha sido como un sueño, fue un homenaje que le hice a mi abuela y ahora es un regalo que me hace ella.

     

    ¿Qué es lo primero que pensaste cuando supiste que lo habías ganado?

    Que qué pena que mi padre no viviera para estar ahí en ese momento. Más que mi abuela. Fue del primero que me acordé. También tuve la suerte de poder contar con dos de las personas que más quiero en este mundo, mi ex marido y mi mejor amigo de toda la vida que me apoyaron muchísimo en la creación de este libro.

     

    ¿Cómo recibes la noticia de que Atrapada en el limbo iba a llegar a la gran pantalla?

    Pues la leyó Manuel Martín Cuenca que es el director de Malas temporadas y de La flaqueza del bolchevique y un día me llamó y me dijo que había leído la novela y le encantaría llevarla al cine y que tenía un productor que le había preguntado por los proyectos que tenía y le he dicho que quería hacer esta. Al preguntarme si a mí me gustaría, le dije que por supuesto, claro. También me dijo si quería hacer el guión con él, yo nunca había hecho uno pero me parece que Manuel Martín Cuenca es un guionista maravilloso y escribir un guión con él era casi una clase y un máster de guión y encima te pagan por ello. Hemos hecho el guión y ahora solo falta conseguir una parte de la financiación. Para mí el hecho de haber escrito el guión con él ya me parece más que satisfactorio.

     

    ¿Hay fechas?

    No porque falta esa segunda parte de la financiación, si se consigue se hará y si no, no se hará. Así es el cine.

     

    Entrevista a Silvia Grijalba. Contigo aprendí

    ¿Periodista o novelista?

    Las dos cosas pero ahora gana novelista.

     

    ¿Guionista o escritora de música?

    Más guionista, la experiencia del guión me ha parecido fantástica.

     

    ¿Qué has «aprendido» tú?

    Pues por una parte he hecho justicia, entre comillas, con una parte de la historia de mi familia. Yo creo que había, si nos ponemos esotéricos con esto de las constelaciones familiares, había una especie de relegado de la familia, que era José, un personaje al que yo he decidido que tenía que darle más fuerza y reivindicar su figura porque fue un hombre, el indiano que se casó con mi abuela, que lo pasó mal porque primero prácticamente compró a mi abuela pero después se enamoró locamente de ella y fue muy generoso. Yo cuento en la novela que fue un hombre muy honesto y que se porta muy bien con sus empleados, que tiene unos valores muy sólidos. He aprendido eso, que había una parte de mi familia que estaba como relegada y la he tenido que poner un poco en su sitio, haciendo un poco de justicia. Y por otra parte creo que también me he dado cuenta de que he heredado muchas de las cosas de mi abuela, esa cosa de ir contracorriente, de atreverme a dejar un trabajo estable en un periódico para arriesgarme a escribir sin saber siquiera si me iban a publicar, era una locura, la valentía, la pasión, soy muy apasionada y arriesgo mucho por mis pasiones. Son cosas de mi carácter que no me había dado cuenta que vienen de ella.

     

    ¿Con quién has aprendido aquello que te quedó grabado para siempre?

    Yo creo que el que más me ha enseñado en mi vida ha sido mi padre. Mi abuela y mi padre, pero sobre todo mi padre, como la pasión por la literatura y una cierta sensibilidad por el arte. Quizá los rasgos que se consideran más femeninos me los ha inculcado mi padre y los más masculinos mi abuela. Todo eso que se presupone más varonil como la valentía, el arrojo, todo eso mi padre no lo tenía, bueno lo tenía, pero para la vida era como menos práctico, y los rasgos más sensibles me los inculcó él. En la novela me gusta mucho esa mezcla que hay entre la frivolidad de mi abuela, esa belleza, ese gusto por Valenciaga, por Schiaparelli, creo que se conjuga muy bien con el arrojo, la valentía, ese querer ser independiente, con esa inteligencia natural… son cosas que casan muy bien y creo que son valores que algunos creen que son muy femeninos pero son masculinos y viceversa.

     

    Entrevista a Silvia Grijalba. Contigo aprendí¿Cuál ha sido la gran locura que has hecho tú por amor?

    Muchas, vamos, tendríamos que estar aquí dos años enumerando las locuras. Yo hago locuras por amor constantemente y parece que con los años no aprendo, pero llevo toda la vida haciendo grandes locuras por amor.

     

    ¿Y porque debías o por la sociedad?

    No, las locuras que hecho por amor la sociedad no las aceptaría. Creo que el enamoramiento es un estado de enajenación y no piensas, entonces haces lo que crees que tienes que hacer y aunque lo quieras evitar, no puedes, lo haces. Esto queda muy romántico y muy bonito pero creo que deberíamos aprender a no arriesgarlo todo por presuntos amores. Si un amor te impulsa a hacer cosas que van en contra de determinados logros que has conseguido o a renunciar a determinadas cosas, yo creo que eso no es amor, creo que es obsesión y hay que aprender a distinguir entre el amor real y la obsesión. De todas formas, con los años, yo tampoco parece que lo vaya aprendiendo. El amor verdadero no te pide ni renuncias, ni transformaciones, ni locuras.

     

    ¿Crees que le debes algo a la vida?

    Yo creo que le debo una suerte que he conseguido con mucha esfuerzo. No puedo decir que en mi vida las cosas me hayan resultado fáciles, he conseguido bastantes cosas pero con muchísimo trabajo y esfuerzo. La vida no me ha puesto las cosas demasiados fáciles. Me parece injusto decir que la vida no me ha dado nada, pero no me lo ha puesto fácil.

     

    ¿Qué harías si no existieran las letras? ¿A qué te dedicarías?

    Pues yo creo que sería diplomático. Es una profesión que se me da bien por mi carácter, me sé adaptar muy bien a todo tipo de circunstancias, me gusta mucho viajar, creo que me puedo relacionar con gentes de distintas culturas y siempre dudé entre estudiar Periodismo y Sociología y Ciencias Políticas para hacerme diplomático.

     

    Fina Grau

     

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