ENTREVISTA

  • José Manuel Aguilar
    LO QUE NUNCA TE CONTÉ
  • «No le queda más remedio que lanzarse a la piscina porque los sentimientos son la antítesis de la razón»
  • Entrevista a José Manuel Aguilar. Lo que nunca te conté

     

    Lo que nunca te conté ¿por qué utilizas el mismo protagonista? ¿Te quedaste con el gusanillo al acabar la primera novela?

    Me quedé con el gusanillo y además, a Artacho, cuantas más vueltas le doy, más historias le salen. Artacho tiene muchas cosas que contar.

     

    ¿De dónde surge la idea de que sea una anciana medio senil la protagonista de esta segunda novela de Artacho?

    Pues todo arranca con la liberación de los archivos nacionales de los Estados Unidos, de la NARA, que empieza a liberar documentación, después de 60 años, de la II Guerra Mundial y de la Guerra Civil Española. Algunos periodistas españoles se van allí a estudiar esa documentación, vemos el papel increíble que había jugado España como tablero de juego de las potencias, ya no solo lo que conocíamos que había hecho el eje en España, sino de todas las intrigas que surgían y, conforme más leía de esa documentación, más historias me venían a la cabeza y más paseaba Artacho por esas historias. Una anciana me daba posibilidades para repasar todo un periodo histórico de España donde van cambiando muchas cosas desde un arranque infantil, antes de la guerra, a pasar por la guerra y por distintos escenarios que son épocas de su vida, y porque nos demuestra que todo lo que vemos, todo lo que pensamos que existe y lo que realmente es, va una gran diferencia. La historia de la senil anciana sorprende porque algo que inicialmente podía ser neutro y cotidiano te traslada a una historia increíble donde el espionaje, la criptografía, el robo de obras de arte y los secretos guardados, creaban una trama muy interesante.

     

    ¿Creías necesario ubicar esta historia en un acontecimiento histórico como es la Guerra Civil y la presencia de nazis en España, por otro lado, tan de moda en los últimos tiempos?

    No, no era indispensable pero enriquecía mucho la historia y la enriquecía el contar la historia desde otro punto de vista. Tenemos además las historias de la Guerra Civil, de la II Guerra Mundial, contadas desde distintos planos, bien desde los vencedores, bien desde la revancha de los vencidos y aquí no hay grandes batallas, aquí hay gente que sufre las dos guerras y que tiene también sus simples y pequeñas historias tan relevantes, o más, que las grandes batallas o los grandes personajes históricos.

     

    ¿Y qué tal te ha ido en esta incursión en la novela histórica?

    Pues ha sido muy interesante porque me ha obligado a documentarme, porque aunque puedas inventarte, y ese es mi derecho, hechos que luego había que encajarlos en la historia real. Ha sido muy interesante el hecho de investigar, por ejemplo, el teléfono real de las SS en Madrid, descubrir dónde estaba, cómo estaba organizado, qué estructura tenía, ver qué papel jugaba y cuáles eran las vías de escape de los protagonistas, los acontecimientos históricos que surgen… y todo ello contado desde la visión de personajes cotidianos que son nuestros vecinos y no aquellos personajes que, en un momento dado, pareciera que lo han vivido todo y lo han protagonizado todo.

     

    ¿Es necesario leer Lo que tarda en morir un idiota para entender un poco más a Artacho?

    Creo que Artacho se ha abierto y se ha descubierto en esta segunda novela. Sus problemas con el amor, sus inquietudes con la vida, su descreimiento del amor y su enamoramiento que lo vive como algo, no vamos a decir dramático, pero sí fuerte, en donde ve que quiere controlar su vida, quiere tenerlo todo muy organizado, pero que si entra el amor se lo desorganiza y no le queda más remedio que lanzarse a la piscina porque los sentimientos son la antítesis de la razón.

     

    ¿Cuánto hay de este criminólogo en ti?

    Afortunadamente poco. Podemos decir, incluso, que Artacho se aprovecha de mí, se aprovecha de lo que yo sé de psicología forense, lo mucho o poco que sé, y afortunadamente llevo una vida mucho más tranquila, no tengo que cruzarme con asesinatos y misterios en mi vida pero, por supuesto, pasea por mis mismos pasillos.

     

    Entrevista a José Manuel Aguilar. Lo que nunca te conté¿Hay que ser psicólogo y forense para poder escribir este tipo de obras o un buen escritor con una base sólida en su documentación podría escribirlo?

    Yo creo que un escritor que se forme puede ser perfectamente un templario, un espía en Alfa Centauri, o bien, puede ser un soldado en el frente ruso.

     

    ¿Cuándo nace tu afición por la escritura en general y por la novela negra en particular?

    Mi primera novela la escribí con 19 años y ahora tengo 43. Previas a las dos novelas que ya llevo publicadas, escribí cuatro más, es decir, escribir, he escrito desde siempre además ya ni te cuento lo que escribe uno en la adolescencia o en la infancia, lo que ha servido para mi aprendizaje. He escrito mucho, alguna estuvo incluso a punto de publicarse pero le faltaba calidad, yo lo entiendo así, como para lanzarla a un mercado que es cruel e injusto.

     

    Es muy distinto el tipo de escritura, los mecanismos utilizados y, sobre todo, el tipo de lector, ¿dónde te sientes más cómodo escribiendo ensayos o novelas?

    Me resulta cómodo en los dos casos, las satisfacciones son distintas en ambos. No tengo ningún problema en escribir ensayo pero la novela es un verdadero placer, un placer que te permite no trabajar tanto con la cabeza como con las manos. El ensayo requiere un rigor técnico y científico, hablamos de elementos que deben ser contrastados y deben tener un apoyo bibliográfico científico. El ensayo requiere unos niveles de concisión y falta de adjetivación que, en cambio, la novela te premia si lo haces así. En la novela puedes matar a gente, hacerla triunfar, derribarla desde lo más alto y te permite fantasear, incluso sacar los pies de la línea que marca la historia, si es que es un hecho histórico. Ponerte en los pies de un coronel italiano que protagoniza los primeros bombardeos a posiciones civiles de la historia de la humanidad, como es la aviación italiana bombardeando Barcelona, no te lo permite el ensayo. La novela, además, te permite hacer que la historia cambie radicalmente y crear ucronías, cosas absolutamente dispares a los hechos que ocurrieron en realidad. La novela lo que plantea es fantasía, el ensayo es pura concreción y una realidad que ha de ser trasladada de una manera sencilla, comprensible y, sobre todo, documentada.

     

    Divorcios y criminología, aparte de la psicología y el comportamiento humano ¿algún nexo que puedas explicar?

    Sí, la manera de ver el mundo. Cuando uno se pasa la vida evaluando a personas, al final terminas viendo detalles allí donde los demás no los aprecian. Artacho lo hace, lo hace continuamente, y tiene un bagaje y un conocimiento que, en ocasiones, el público no recae en ellos. Artacho sabe cuando una persona es alcohólica aún cuando esa persona no da muestras de ese alcoholismo, sabe hacer una autopsia psicológica a la persona que tiene delante, esos conocimientos los traslada a la novela y es muy enriquecedor a la hora de crear un personaje de novela.

     

    ¿Alguna vez se te ha pasado por la cabeza dejar tu trabajo como psicólogo para dedicarte a la literatura?

    Creo que cada mañana se me pasa por la cabeza, pero por encima de todo soy una persona realista e informada y entiendo que si en Francia solamente el 4% de los autores viven de lo que escriben, en España el porcentaje debe de ser muchísimo más pequeño.

     

    Entrevista a José Manuel Aguilar. Lo que nunca te conté¿Qué es aquello que nunca «ha contado» José Manuel?

    Nunca he contado por qué soy como soy y hago lo que hago. Es una cuestión personal, absolutamente privada y que con el paso de los años, cuando uno va teniendo ya la edad de su padre, va descubriendo y va entendiendo que aquello que tanto te motiva, tal vez, no es una cuestión tuya sino algo heredado.

     

    ¿La psicología te hace más perspicaz en la capacidad de entender a la gente que te rodea o, por el contrario, te hace más insensible a ciertos dolores?

    Hablar de la mierda termina por afectarte, nadar en ella diariamente termina por afectarte porque se transmite por la piel. Es indudable que hay dolores humanos que de tanto haberlos visto, te hace más insensible, pero por otro lado, si no fueras sensible no triunfarías en esta profesión, serías un pequeño robot que ofrece soluciones a dramas humanos. Si no hay una cierta empatía no se puede ser un buen profesional porque nos basamos en el contacto personal, en la relación directa y en la comprensión del otro.

     

    Una anécdota divertida que te haya ocurrido recientemente

    (Risas) Recientemente he tenido que atender a personas cuyo acento geográfico se me hace tremendamente difícil y en donde usan expresiones que normalmente no usamos y poco más o menos que necesité un traductor a la hora de comprender el problema que me estaba contando.

     

    Un momento para olvidar

    Aquella vez que me abandonaron y estaba realmente enamorado.

     

    Una pesadilla

    Volver a tener que hacer el servicio militar.

     

    Un sueño

    Una casa en la playa.

     

    Una curiosidad ¿Por qué firmas con las iniciales?

    Porque me gustó, cuando empecé a trabajar en el mundo digital, hace mucho tiempo en el año 97, todo había que hacerlo lo más breve y simple posible y de ahí a la tradición más clásica de las novelas negras, fue un salto natural.

     

    ¿Habrá un tercer caso de Artacho?

    Habrá un tercer caso de Artacho, de hecho ya está casi terminado, le queda unas cuarenta páginas, lo que no sé es si habrá mercado para que se sigan publicando libros de Artacho en este país.

     

    Fina Grau


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