ENTREVISTA

  • Vanessa Montfort
    MITOLOGÍA DE NUEVA YORK
  • «Me gustaría escribir historias que me hicieran el mundo real más comprensible»
  • Entrevista a Vanessa MonfortPara empezar, debo hacerte la pregunta que todo el mundo te habrá hecho desde que ganaste el premio de Novela Ateneo de Sevilla. ¿Qué se siente al ser la única persona que lo ha ganado por segunda vez?

    Pues aún sigo con una sensación de sorpresa, ¡fíjate! y eso que ya llevamos varios puertos tocados con la gira de promoción, pero así como el Ateneo Joven de Sevilla es un premio que sí había soñado con ganar, el premio Ateneo nunca soñé con ganarlo, con lo cual estoy en una especie de perplejidad constante, pues cuando te llega el dossier de prensa y ves una lista con nombres como Juan Marsé, Torcuato Luca de Tena, Fernando Marías y te dicen que tu nombre va a aparecer ahí el año que viene, no te lo crees. Para mí, como escritora, este premio supone quedarme en la literatura, algo que llevo deseando muchos años. El premio te ofrece gozar de esa tranquilidad relativa de que tu futuro va a depender de lo que hagas, pero puedes hacerlo, y más después de ganar uno de los premios más prestigiosos de este país y esto es algo que no se asimila rápidamente.

     

    Mirando hacia atrás en tu carrera como escritora, realmente tu primera novela fue con la que ganaste la primera vez el premio en 2006 y tan solo han pasado 4 años. Ya eres toda una profesional y has escrito y traducido muchas obras. ¿Cómo se hace esto en tan poco tiempo?

    De hecho antes del premio Ateneo no había ganado ningún premio pero ya había escrito cuatro obras de teatro, ¡dramaturga de oficio también! (risas) aunque creo que la literatura es una, da igual narrativa que teatro, escribiría cuentos si se me diera mejor, pero cada uno debe conocer sus limitaciones y para mí, donde me encuentro más a gusto es en la novela y en el teatro. El premio Ateneo Joven fue el disparador de mi carrera, a partir de ahí me fui a Londres, estrené fuera por primera vez, me dieron un premio revelación, el Cultura Viva que me hizo mucha ilusión pues no estaba asociado a ninguna obra concreta, sino a mi actividad de los últimos tres años. Es un privilegio que te ocurra algo así. Con la promoción que acompaña la consecución del premio consigues, entre otras cosas, que tu libro no se muera en las librerías a las dos semanas de publicarlo.

     

    Es curioso porque podríamos decir que el paso natural de un escritor es primero hacer una incursión por los cuentos, entendidos como narrativa corta y luego llegar a desarrollar una novela, incluso reutilizando esos cuentos para ampliarlos y dotarlos de mayor metraje.

    Si, tienes razón. He escrito cuentos, pero no me siento muy a gusto escribiéndolos, pues siempre me surgen subtramas paralelas, más personajes, personajes secundarios con lo cual es imposible sujetarlos pues mis personajes empiezan a chupar cámara, crecen y es imposible frenarlos. Por eso creo que es una tendencia natural de cada uno y cada uno tiene que saber muy bien en que terreno moverse. Soy incapaz de limitarte a una historia que pueda resumirse en cinco o diez páginas.

     

    Entrevista a Vanessa MonfortAl igual que en El Ingrediente Secreto, en esta nueva obra te metes en las calles de una gran ciudad y las corres palmo a palmo. Primero en Madrid y luego en Nueva York. ¿Por qué siempre centras tus personajes y sus historias en las calles con tanto detalle? ¿Historias ficticias sobre escenarios reales?

    No lo sé, pero siempre me llamó la atención cuando estudiaba literatura en el colegio. Cuando me hablaban de la generación del 98, me contaban como ellos transformaban sus escenarios, las ciudades, en un personaje más, como por ejemplo en la novela de Drácula, cuando te están describiendo el paisaje tormentoso te están anunciando ya al personaje. Son paisajes vivos, Nueva York es un paisaje vivo, como Madrid también lo es, son ciudades literarias. En el caso de Nueva York también es una ciudad mítica donde te venden que todo es posible, no es solo acero, cristal y ladrillo, es una ciudad viva gracias a todo lo que se ha escrito filmado y cantado sobre ella. Todo eso conforma Nueva York y sin todo esto, Nueva York, no sería Nueva York. Quería hacer un homenaje a la ciudad pero también hacer real para los lectores ese lugar que todos soñamos encontrar, como le pasa a mi protagonista, un Nueva York donde te puedes encontrar a Audrey Hepburn comiéndose un croisant en Tiffanys o mantener una charla sobre arte con Andy Wharhol.

     

    Son escenarios reales pero hasta cierto punto adornados con cierto punto de creatividad...

    Exacto, son escenarios mágicos, donde han revivido los mitos que han hecho de la ciudad una de las más soñadas del mundo.

     

    De tantas y tantas anécdotas que se pueden encontrar en una ciudad como Nueva York, ¿por qué elegiste el juego y el arte como eje central de la historia?

    Pues el juego porque yo quería que toda la novela estuviera planteada como un juego, de hecho, el protagonista empieza a jugar con el lector desde la primera página planteándole una apuesta. El protagonista es un jugador profesional de Black Jack que te dice, «yo te reto a que descubras lo que ocurre en las claves que están ocultas en una sola página del libro y te voy a decir qué página es». Pero te pide que antes de decirte cual es esa página, escuches lo que tiene que contarte, te pide una oportunidad. Ahí arranca la historia de un personaje que se enfrenta con su destino escrito. Toda la novela está hablando de la dicotomía entre azar y destino, quería que perteneciera al mundo de las subastas y al mundo de las apuestas porque la vida en Nueva York es una apuesta y una toma de decisiones continua, exactamente igual que un juego de cartas.

     

    Entrevista a Vanessa MonfortTu padre era neoyorquino pero veo que le dedicas el libro a tu madre con una preciosa nota al principio, ¿Cómo ha influido cada uno de ellos en tu carrera como escritora?

    Mi padre era un gran lector, sin embargo venía del mundo de la ciencia, mi madre viene del mundo de la abogacía y se especializó además en criminología, por lo que Nueva York por parte de padre y el tema criminológico, el crimen, por parte de madre, aunque suene un poco raro decirlo (risas). Lo llevaba un poco en el código genético y mi madre, que no me deja pasar una, como gran lectora que es, ante un thriller tramposo, dice que no soporta esas novelas en las que el autor se mete en un jardín del que no sabe salir y se saca el típico conejo de la chistera para solucionar la trama y acabar. Al ser una novela que le iba a dedicar, quería que eso no sucediera y procuré que el lector fuera vertiginosamente avanzando de intriga en intriga y que cuando llegara a ese final sorprendente, pudiera ir atando cabos e ir descubriendo todas esas pruebas que he ido soltando a lo largo de la novela y, en pocas palabras, no se sintiera estafado. Ambos han influido en mi carrera. Yo empecé a escribir casi antes que a ser persona, le repartía una novela por entregas a mis vecinos cuando tenía 8 años, malísima, ilegible, (risas) pero mis padres siempre me han apoyado mucho. A ambos sospecho que les hubiera gustado ser escritores.

     

    ¿Qué es lo que más te seduce de Nueva York? ¿Y lo que menos te gusta?

    Lo que menos me gusta de Nueva York es casi una de las cosas que más me gusta, si es que esto que digo tiene sentido, es tal crisol de culturas en el que por un lado es difícil sentirse extraño, pero por otro es una ciudad que suma pero no integra. Es parte de su espíritu, en esa especie de compartimentos estancos donde vive la gente en el que por ejemplo, en el inmenso barrio chino de Flushing en Queens vive gente que no necesita saber inglés pues con el chino les basta para vivir en una ciudad como Nueva York, no se van a mezclar con el barrio judío ortodoxo que está inmediatamente a continuación. Es una ciudad donde se puede sentir una inmensa soledad. No es una buena ciudad donde tener una familia ni donde envejecer. Lo digo por experiencia, por lo de la familia, claro (risas). Es una ciudad, donde vivió y murió mi padre y de la cual decía que era una ciudad donde lo mejor era coger aquello que te da e irte. No es una ciudad para quedarse pues te ofrece la extraña sensación de que todo el mundo se va y tú eres el único que se queda. Es una ciudad dura pero fascinante para pasar una temporada de tu vida.

     

    Entrevista a Vanessa Monfort¿Cómo te definirías personalmente? ¿Y a tu obra?

    Me gustaría escribir historias que me hicieran el mundo real más comprensible. Cuando escribes ficción parece que no hablas de la realidad porque no puedes contemplarla. Hay cosas que se pueden explicar a través de datos objetivos pero hay realidades, como la que trato de plasmar en esta novela, como la línea difusa entre esa misma realidad y la ficción. Pero a veces no distinguimos entre una cosa y otra, y nos devora nuestro propio personaje. Hay cosas que se explican mejor a través de una novela que con datos subjetivos. Querría inventarme historias que hicieran soñar al lector. Me gustaría ser la persona que le contase un cuento al lector antes de dormir. ¡Me gusta esto que he dicho, lo voy a colgar en mi web! (risas).

     

    ¿Cuál ha sido el último libro que has leído?

    En este viaje me acompaña el libro de María Zaragoza, no es publicidad, (risas) y me estoy leyendo La estrategia del agua, que me está gustando mucho, de Lorenzo Silva. Acabo de estar con él en el Getafe Negro. Es uno de los de la saga que más me ha gustado.

     

    Fina Grau

     

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