ENTREVISTA

  • J.M. Guelbenzu
    EL HERMANO PEQUEÑO
  • «Yo no pensaba escribir novela policiaca, no lo había pensado nunca, ni se me había pasado por la cabeza»
  • Entrevista a J.M. Guelbenzu. El hermano pequeño¿Por qué de nuevo el norte como telón de fondo?

    Porque es mi paisaje favorito, donde paso los veranos, donde me siento muy a gusto y muy identificado con toda la costa cantábrica, desde Galicia hasta el País Vasco. Tiene que ver con mis veraneos de infancia y adolescencia fundamentalmente. Ni se compra ni se vende el cariño verdadero.

     

    Los escenarios son reales pero

    Son relativamente reales pero hay un problema y es que cuando decides situar algo en una ciudad, si tiene que ver con los mecanismos de funcionamiento de la ciudad, es mejor, o por lo menos para mí, literariamente, no ceñirme a la realidad exacta, sino hacer esa ciudad pero utilizarla como base para reinventar las partes que a mí me interesan, por eso no le daba su nombre sino que le he puesto esa «G, puntos suspensivos» como se hacía tradicionalmente en la escritura de los autores del siglo XIX.

     

    ¿Y por qué G… y no un nombre ficticio?

    No, eso sería ridículo porque sería un nombre ficticio que se parecería demasiado a un nombre real, entonces prefiero esa cosa indeterminada de los puntos suspensivos que ha sido una tradición siempre en la literatura. Me pareció que lo mejor era apuntarme a ello.

     

    Para que una novela empiece con un nivel relativamente alto de suspense ¿hace falta escribir primero mucha paja para después ir quitando y dejarlo con el corazón de la intriga al comienzo?

    Yo escribo de principio a fin y de atrás adelante, es decir, yo me senté y puse el cadáver en la cuneta. Ya se sabe que, efectivamente, es un comienzo alto y a partir de ahí, el problema que tiene esto es que no debes bajar en cuanto a tensión y tienes que aprender a bajar cuando no se necesita. Ese es el reto, pero bueno, yo ya estoy bastante acostumbrado a hacerlo.

     

    ¿Algún hermano pequeño reencontrado en los últimos tiempos?

    No, a mis hermanos los tengo muy trabajados desde hace tiempo.

     

    Ese hermano pequeño, ¿se podría comparar con nuestra conciencia del pasado cuando nos hacemos mayores?

    No, tampoco. Este es un personaje que tenía que aparecer. Cuando estás creando un personaje a lo largo de varias novelas, es evidente que tienes que conseguir que una serie de cosas le conmocionen para que reaccione ante ellas y así seguir enriqueciendo al personaje. La entrada del hermano pequeño es justamente para provocar un movimiento personal dentro de Mariana de Marco.

     

    Entrevista a J.M. Guelbenzu. El hermano pequeño

    Julia, Montclair, Quintero, incluso la propia muerta que aparece en la página 1… son personajes muy elaborados y no se ve ninguna grieta en ninguno de ellos, ¿cuánto tiempo le dedica José María a cada uno de ellos?

    Normalmente, una novela de este tipo, me lleva un año y las novelas generales, que son las que escribo, me están empezando a llevar mucho más, entre tres y cinco años. Yo estoy acostumbrado, precisamente por no ser un autor policiaco, a cuidar los personajes, a cuidarlos muy bien, a que sean complejos, intensos y bien acabados. Aquí los cuido mucho pero no me lleva tanto tiempo como en cualquier otra novela de las generales que escribo, porque la novela policiaca ya marca unos caminos, unas convenciones, unos tics que son propios del género y hay que seguir y que, en cierto modo, te facilita la creación de una estructura.

     

    Este gusto por la novela negra, ¿tiene algo que ver con su incursión en el mundo legislativo y sus estudios académicos de Derecho?

    No, no tiene nada que ver. Yo no pensaba escribir novela policiaca, no lo había pensado nunca ni se me había pasado por la cabeza, simplemente cuando en un momento determinado me quedó un tiempo libre en el que no sabía qué hacer, pensé cubrirlo escribiendo una novela policiaca. Una, nada más, la primera. No pensaba escribir más, el problema es que uno de los personajes, el de la juez, de pronto me di cuenta de que era tan importante y que tenía tantas posibilidades que decidí seguir con ella pero ya tenía que ser a lo largo de varias novelas.

     

     

    ¿Qué tiene de especial Mariana para volver a escribir sobre ella?

    Bueno, porque es un personaje muy peculiar y muy interesante. Es un personaje que tiene una formación, un personaje nacido en Madrid, por lo tanto nacido en el cogollo del país, del movimiento intelectual y económico. Es una estudiante de universidad, culta, inteligente, de clase media acomodada, una abogada de prestigio que en un momento determinado pierde sus prerrogativas dentro del bufete que tenía montado a consecuencia de un divorcio y entonces se queda un poco como en verso suelto y que, finalmente, decide reiniciar la carrera de Derecho, porque ama el Derecho, como juez pero en un pequeño pueblo. Este personaje tiene estas características porque es enviado a un lugar donde todavía queda mucho de la antigua España, de la España rural enfrentada a la España moderna, urbana, etcétera. Digamos que su mirada sobre el mundo y sobre los problemas, es una mirada muy interesante, es una mirada llena de fuerza y de vida, y de capacidad de análisis. Y al mismo tiempo él es un personaje muy complejo que encierra dentro de sí mismo muchas posibilidades de expresión.

     

    Entrevista a J.M. Guelbenzu. El hermano pequeño

    ¿Es la mujer a la que todo hombre le gustaría tener cerca o la mujer a la que todas las mujeres nos gustaría parecernos?

    No, tengo ni idea. Eso depende, a mí, las mujeres con carácter independiente y fuertes y con personalidad y determinante, siempre me han hecho sentir especial atracción. Pero creo que no tiene nada que ver con eso y si tiene que ver, es el subconsciente que me la está jugando y ya está. Vamos, no es para mí el prototipo de mujer que me gusta pero sí el prototipo de mujer que admiraría.

     

    ¿Cómo se le ocurrió en su día ese nombre tan poco habitual?

    A mí Mariana me gusta mucho, ese nombre de mujer siempre me ha gustado. Ya en otra novela hay un personaje que también se llama Mariana. Me parece un nombre muy elegante, muy tradicional y al mismo tiempo muy moderno, las dos cosas, un nombre muy extraño, no hay más.

     

    ¿Se considera usted una persona tradicional?

    No, yo pienso que soy una persona que ha tratado, de lo que tenía, volverlo a arriesgar y en estos momentos puedo ser todo la tradicional que es una persona ya de mi edad que tiende a ver las cosas con un poco más de calma y de tranquilidad y a no precipitarse.

     

    ¿A qué dedica su tiempo libre José María Guelbenzu?

    A mis hijos, a la familia, sobre todo a mis hijos porque mi mujer es una persona muy independiente y muy suya, es una persona maravillosa. A leer y a escribir básicamente, suelo ir a ver a algunos amigos, y a estar al tanto de otras cuestiones que tienen más que ver con el arte, y a estar informado de lo que está ocurriendo en el mundo. No tengo ningún hobby especial ahora mismo.

     

    Si yo fuera azul y acabara de salir de una lámpara ¿qué deseo me pediría?

    Si quieres que sea muy vulgar, pues que mis hijos aprueben este año, y si quiero ser un poco más transcendente, que realmente consiga terminar de redondear el personaje de Mariana de Marco.

     

    ¿Ya tiene algo más preparado de Mariana?

    Sí, la siguiente novela va por la mitad, más o menos.

     

    Y si fuera su párroco, ¿de qué pena se confesaría?

    Yo ni creo en la Iglesia ni me confieso.

     

    ¿No tiene pecados que confesar?

    Sí, tengo muchos pero no se me ocurre confesarlos, ¡vamos!, estaría loco. (Risas)

     

    Si José María Guelbenzu fuera Mariana de Marco, ¿a quién estaría investigando?

    Estaría investigando, en general, por qué la sociedad española actual tiene tan mala memoria inmediata. Por qué se olvidan tan pronto de todo lo que les ha ido mal y vuelven a votar a necios reconocidos de cualquier bando.

     

    Entrevista a J.M. Guelbenzu. El hermano pequeño

    ¿Por qué firma con las iniciales?

    Para diferenciarme de las novelas generales, las novelas generales son novelas en las que el estilo pide un público más exigente, un lector más avezado, por así decirlo, mientras que las policiacas admiten un lector general sin ningún problema. Lo que no quiero es que se cofundan y las generales las firmo como José María y las otras JM por hacer un pequeño distingo de cara al público si es que el público quiere entenderlo o puede entenderlo. Y además porque era muy típico entre los autores policiacos ingleses sobre todo, pero en general, firmar con las iniciales es por seguir la tradición.

     

    Pregunta obligada ¿qué opina usted sobre las movilizaciones del 15M?

    Me parecen muy positivas pero creo que están cometiendo el error de continuarla después de las elecciones, eso demuestra su ingenuidad a la hora de sacar partido. Me ha parecido algo extraordinario que puede diluirse si no son capaces de retirarse a tiempo y de convertir eso en un sistema de comunicación, que no sea un partido político, pero sí que mantenga a la gente cerca.

     

    Pero si se retiran será cuando se diluye este movimiento ¿no?

    En absoluto, se van a diluir por mantenerse, justamente. Las cosas duran lo que duran, hay que saber medir siempre el tiempo. Esto es como cuando un escritor está midiendo el punto en el cual va a llevar al lector hasta una situación de intriga, cuánto le puede aguantar el lector, como se pase, el lector se desentiende, si acierta, el lector lo tiene fácil. Medir el tiempo es fundamental.

     

    Fina Grau

     

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