ENTREVISTA

  • Eduardo Mendicutti
    MAE WEST Y YO
  • «El lenguaje es muy importante y por supuesto un lenguaje culto, un lenguaje elaborado y un texto elaborado puede acoger el humor en todas sus variedades»
  • Entrevista a Eduardo Mendicutti. Mae West y yo

     

    ¿Por qué Mae West?

    A ver, porque es un voz muy desvergonzada, es una voz muy glamurosa pero con un glamur muy peculiar. Es estridente, chirriante, parece que siendo así cuesta trabajo formarse esa personalidad tan sexy y ella lo consigue fundamentalmente con la palabra, con las frases, a mí eso me parece prodigioso, que alguien que en principio tendería más a la caricatura sea capaz de construir un personaje sexy, glamuroso, pícaro, atrevido, destemplado, me gusta mucho. Podría haber elegido a cualquiera de las otras grandes estrellas de cine, cualquiera de las otras dos muñecas que maneja el ventrílocuo y que aparecen en la novela, Marilyn Monroe o Marlen Dietrich, pero Mae West es mucha Mae West y se impuso al final. La verdad es que no sé muy bien por qué la elegí. Yo creo que ella me eligió a mí pero tengo que buscar una explicación de por qué ella.

     

    ¿De dónde sale Felipe?

    De mí, evidentemente, no me voy a andar con vueltas porque además tiene peculiaridades muy curiosas. Felipe viene a ser, con todos esos apellidos, el nombre del niño de El Palomo cojo, es como el mismo personaje 50 años después y, además, de ahí partió un poco la idea de la novela, del mismo proceso de El Palomo cojo que ha leído mucha gente, que es un niño que se pone enfermo y que descubre el mundo en casa de los abuelos, aquí imaginar al mismo personaje 50 años después también con una enfermedad, más grave en este caso, que retorna, recuerda, se reencuentra con lo que fue el principio de su vida.

     

    Entrevista a Eduardo Mendicutti. Mae West y yo

    Entonces ya tengo clara la pregunta ¿Cuánto de Eduardo hay en Felipe?

    Vamos a ver, esto es importante de aclarar. Casi todas mis novelas tienen algo autobiográfico, son cosas que me preocupan, cosas que me han pasado, experiencias reales, o cosas que me indignan, o me alegran y me hacen la vida mejor, pero todo lo demás es novela, todo lo que está escrito a partir de ese primer impulso, es ficción, o ficción con mezcla de referencias reales distorsionadas absolutamente por las reglas de la novela, entonces Felipe no es exactamente yo, ni yo soy exactamente Felipe. Hay un inicio que sí, sin duda, pero luego el personaje construido en la novela es otro, si todos los personajes construidos en mis novelas fuera yo, tendría una vida increíble.

     

     

    ¿Cree que toda mujer debe o debería ser un poco Mae West?

    Y todo hombre (risas). Todos deberíamos ser un poco Mae West, primero deberíamos olvidar relaciones escritas entre los comportamientos, recursos expresivos de hombres y mujeres, y segundo ese punto creativo, de creatividad verbal y de atrevimiento con el que desafió a cualquiera, sea hombre o sea mujer.

     

    ¿Cuál es su cita preferida?

    La mía preferida es «Las chicas buenas van al cielo pero las malas vamos a todas partes» porque eso es un desafío absoluto a todo lo que está entendido como lo respetable, como lo aceptable, lo ejemplar, modélico, y como lo que se preste a última instancia.

     

    Tanto Mae como Mendicutti ¿diplomacia o claridad?

    A mí el personaje diplomático me interesaba justo por eso, justo por eso que está implícito en la pregunta, por su capacidad camaleónica para ser diplomático, es decir, para tener una voz adaptada a cada circunstancia según fuera el riesgo de turno, el gobierno de turno o las circunstancias de cada momento, y a mí eso me resulta incómodo, tengo una cierta tendencia a ser muy claro conmigo mismo aunque también es verdad que tengo una cierta tendencia a no ser conflictivo y por tanto detesto a la gente que va por la vida presumiendo de sinceridad y en general son muy impertinentes e insoportables. La sinceridad es importantísima en esta vida pero hay que saber utilizarla, entonces si la convivencia exige diplomacia, bendita sea la diplomacia.

     

    Entrevista a Eduardo Mendicutti. Mae West y yo

    ¿Para escribir con humor y sarcasmo hace falta un lenguaje coloquial o por el contrario piensa que el español es un idioma rico para poder referirnos con infinidad de términos?

    Sí, el lenguaje es muy importante y por supuesto un lenguaje culto, un lenguaje elaborado y un texto elaborado puede acoger el humor en todas sus variedades, porque el humor es un instrumento con muchas variantes, se puede ser afectuoso y se puede ser libido pero también tremendamente corrosivo, desafiante, impertinente, en el mejor sentido de la expresión. Por tanto, cualquier registro verbal lo admite, lo que pasa es que el tratamiento tiene que ser diferente, es también un instrumento delicado, se puede meter la pata fácilmente si no lo controlas, yo seguramente la habré metido en más de una ocasión, pero es que a mí el lenguaje popular andaluz me conecta mucho con mi infancia y por tanto le tengo una especial devoción y un especial interés en darle dimensión literaria.

     

    Cuando usted escribe alguno de sus libros, ¿en algún momento piensa que pueden llegar a ser una película como es el caso de El palomo cojo y Los novios búlgaros?

    No, yo pienso en literario y no en visual. Otra cosa es que cuando termino las novelas y empiezan a leerme dicen, qué cinematográfico es esto, qué fácil sería adaptar esto al cine, luego, en realidad no lo es, en los dos casos ha habido dificultades porque es fundamentalmente literatura, será mejor o peor pero es literatura y es distinto del cine, por eso yo siempre he dicho que no quiero intervenir en nada de ninguna adaptación de una novela mía al cine, que sean los cineastas que hagan lo que quieran, no me importa que traicionen al libro siempre que la película sea buena.

     

    ¿Cómo sería la Mae perfecta de Mendicutti?

    Igual que era la Mae real porque estoy convencido que Mae West tenía ese punto espectacular que es muy divertido y que es muy desafiante pero, como todos, tendría una segunda voz, tendría esa voz de sus malos momentos, estarían de verdad sus conflictos, saldrían de verdad sus frustraciones, sus sentimientos de incomprensión. La apariencia externa es de una seguridad en sí misma apabullante pero seguro que tenía esa otra voz que todos tenemos y como yo no veo que Mae West fuera un personaje monolítico, mi Mae West sería así, sin lugar a dudas.

     

    Entrevista a Eduardo Mendicutti. Mae West y yo¿Alguna Mae en su vida de la que conserva un bonito recuerdo?

    (Risas) Ha habido gente en mi vida que ha tenido esa enorme capacidad para transmitir vitalidad y para transmitir ganas de vivir, humor, incluso en los malos momentos y en general han sido amigos más que amigas, han sido amigos con un punto disparatado que yo siempre he agradecido mucho.

     

    A partir de esta experiencia ¿piensa repetir otra obra a partir de otro personaje real?

    Pues eso depende, la aparición de Mae West en esta novela fue tardía, es decir, al principio de la novela no la tuve en cuenta. Cuando cambié la novela por una serie de circunstancias, no me importa decirlo, que es lo que comparto con el personaje y fue la noticia de la salud que me dejó un poco descolocado y lo pasas mal durante un tiempo, a la hora de la recuperación, que fue cuando la novela salió, fue cuando apareció Mae West y eso puede ser medio misterioso. Yo a veces presumo de tener mucho control sobre el material que utilizo en las novelas y pienso que esas cosas tienen un punto misterioso y no me importaría que me ganara otro personaje así. Todo depende de su función en la novela.  

     

    ¿Cuál es ese libro que ha leído y ha pensado «Esto lo debería haber escrito yo»?

    La verdad es que a veces me lo han preguntado y siempre digo lo mismo, va a parecer una cosa muy rara pero es que además sale en el libro, no es el típico libro espectacular. Por supuesto que me hubiera encantado escribir En busca del tiempo perdido y me habría encantado escribir cualquier novela de Folner, me habría encantado escribir una novela de Dostoievski o Ana Karenina, o La montaña mágica, o La muerte en Venecia por supuesto, pero hay pequeños textos que ni siquiera son novelas que yo recomiendo siempre y me encantaría haber escrito y es Mi familia y otros animales, de Gerald Durrell, en realidad es una trilogía compuesta por tres libros Mi familia y otros animales, Bichos y demás parientes y El jardín de los dioses. Gerald Durrell es el hermano pequeño de Lawrence Durrell el autor de El cuarteto de Alejandría, ejemplo de gran escritor naturalista de su infancia, con su familia, con su madre viuda en un espacio completamente sorprendente para unos ingleses. Es un libro paradisíaco, reluciente, como si lo acabaran de crear. Vamos, si yo hubiera escrito eso sería el hombre más feliz del mundo.

     

     

     

    María de la Morena y Fina Grau

     

    .VOLVER A ENTREVISTAS -> -> ->.

  • Volver