ENTREVISTA

  • David Torres
    PUNTO DE FISIÓN
  • «La primera imagen que tuve yo en la cabeza fue la de hacer una novela que empezara con un gatillazo y terminara con una erección»
  • Entrevista a David Torres. Punto de Fisión

     

    Punto de fisión. ¿Cómo aparece esta caótica historia en tu cabeza?

    Bueno, pues la primera imagen que tuve yo en la cabeza fue la de hacer una novela que empezara con un gatillazo y terminara con una erección porque hay muy pocos gatillazos en las novelas, hay muchos más en la vida real, es un miedo que tenemos los hombres. Yo siempre digo que quien presume que nunca ha tenido un gatillazo igual es que, a lo mejor, nunca ha tenido una erección. La idea, en un principio, era hacer una novela cómica, lo que ocurre es que la comicidad está muy mal vista en la literatura española, y luego, los elementos que se fueron añadiendo, la historia de Chernóbil, Zubiri… le pone un matiz trágico que al principio la novela no tenía e incluso acabó desembocando en una historia de amor. A mí no me gusta tener las novelas demasiado planificadas, creo que lo más divertido es que te vayan sorprendiendo mientras la vas escribiendo, sé cómo va a continuar pero de pronto me puedo encontrar con cosas que no me esperaba, por ejemplo el personaje de Sergei, hasta el final de la historia no supe realmente quién era, el personaje de Zubiri lo mismo y con la historia de amor de Julia, que me parece de lo más bonito de la novela, me lo encontré mientras lo estaba escribiendo.

     

    ¿Qué historia surge antes?

    La de Matas, la del editor. Matas es un personaje que empieza siendo ridículo, como un títere, y de pronto, cuando descubre lo de la enfermedad, adquiere unos tintes más dramáticos, más trágicos, que yo no había pensado en un principio. Yo creo que esa es la gracia de las novelas, descubrirlas mientras la estás escribiendo.

     

    ¿Cómo se te ocurre entremezclaras entre sí?

    Esto es lo más difícil de conseguir. Una cosa es unirlas y otra cosa es conseguir este coctel, un sabor único. No era yuxtaponer una historia simplemente, era darse cuenta de que al final las cuatro historias eran la misma historia. Este era el reto, una novela cuya estructura no notara el lector porque va saltando de una a otra, que no notara el trabajo que hay detrás como cuando miras un reloj que no te das cuenta que debajo está todo lleno de ruedecillas. Este es el trabajo del novelista, que no se vea la maquinaria.

     

     

    ¿Te costó mucho hacerlo?

    Sí, me costó tres años, además me costó desesperarme con algunas historias como la de Zubiri, sin duda, la que más me costó. La del PICHY, el grupo terrorista chulapo, es una historia que yo pensé que no iba a encajar y que empecé tres o cuatro veces, no sabía cómo articularla hasta que di con el personaje de Rodríguez, que es un poco el hilo conductor para explicar esta historia, no  podía hacerla en primera persona. Pero la más difícil fue la de Zubiri.

     

    Entrevista a David Torres. Punto de Fisión

    La partición del libro de este modo tan peculiar y a la vez seductor, ¿cómo se te ocurre?

    Todo pasado es imperfecto, todo futuro es condicional y todo presente es subjuntivo. Porque realmente es así, te das cuenta de que el pasado es imperfecto, no conozco a nadie que diga que no cambiaría nada de su vida, siempre hay un punto en el que te puedes haber arrepentido de algo y, efectivamente, el futuro es condicional porque realmente no sabemos de cuánto tiempo disponemos, estamos sujetos a un montón de condicionales, de síes, si pasara esto, si coincidiera esto, yo haría esto... y el presente lo vivimos en subjuntivo, que es el modo del deseo, en el fondo era una manera atractiva de partir las tres historias y realmente, los cinco o seis protagonistas de la novela están sujetos a esta división.

     

    ¿Qué se siente al ganar el Premio Logroño de Novela o cualquier otro de los que has ganado?

    Una gran alegría, sientes que has conseguido unos plazos más de la hipoteca, lo cual, en los tiempos que corren, no es moco de pavo. Es un premio que ya lo habían ganado escritores de prestigio, consolidar un premio en el panorama tan lleno de galardones como tenemos en España, es complicado, y estar con nombres como Casariego, Manuel Hidalgo, Eduardo Iriarte, es algo que te hace sentir muy bien.

     

    ¿Quién era David Torres antes de 1999?

    El mismo, yo no creo haber cambiado mucho porque no he triunfado y si lo he hecho ha sido de una manera muy paulatina. Yo creo que el éxito es una cosa muy peligrosa y mucho más difícil de digerir que el fracaso. Generalmente el éxito a edad temprana te puede destruir, hay escritores que han triunfado con veintitantos años y realmente no han sabido administrarlo, en cambio, si pienso en mi amigo Agustín Fernández Mallo que se encontró con un éxito inesperado y sigue siendo el mismo chico que yo conocí antes del éxito, creo que es por la propia calidad humana y porque le pilló tarde, con cuarenta años y ya sabes que es un accidente más. Como decía Borges el éxito es un mal entendido y quizá el peor. En mi caso, que no ha habido ningún éxito repentino ni nada eso, pienso que sigo siendo el mismo, lo único es que ahora tengo la tremenda suerte de que puedo dedicarme a ello plenamente. Antes lo hacía a ratos perdidos, sacándolo de horas del trabajo.

     

    ¿Cómo empieza a escribir y por qué David Torres?

    Yo empecé a escribir desde muy joven, yo me acuerdo desde que era niño imaginando historias. Tal vez la novela habla un poco de esto, yo creo que hay seres que estamos tocados por la ficción, por la ‘magnicidad’ de contar historias. Bueno, eso creía antes, ahora pienso que todo el mundo necesita contar historias constantemente. El personaje de Zubiri es un poco la clave de todo eso, se da cuenta de que hay que gente que incluso dormida, mientras soñamos, no hacemos otra cosa que contarnos historias, y la vida, básicamente, consiste en eso. Las historias que los padres les cuentan a los hijos, las que los hijos les cuentan a los nietos, las que los hijos les cuentan a los padres… La vida es un constante contar historias, cuando realmente la gente habla de ligar, ligar es contar una historia, es decir, tengo una historia que contarte, podemos empezar una historia juntos que puede ser de un día o una historia de toda la vida. Realmente, el hombre es un ser que está hecho de historias, nuestro propio genoma es información y somos historias combinadas con otras historias y yo, desde pequeño, me di cuenta de que tenía facilidad para esas historias, para inventarlas, para contarlas… Yo le contaba una película a un amigo y luego él iba a verla y me decía que le gustaba mucho más como se la había contado yo. Los narradores somos un poco embusteros, la ficción es una tierra de nadie a mitad camino entre la verdad y la mentira, no es mentira, pero tampoco es verdad.

     

    Entrevista a David Torres. Punto de Fisión

    ¿Cuál de los cuatro protagonistas tiene más de ti?

    Yo creo que Matas, la hipocondría es algo muy mío, es una enfermedad nada agradable, lo que pasa es que yo intento tomármela con sentido del humor. Cualquier hipocondriaco sabe que cuando tienes una crisis se pasa fatal pero hay que convivir con ella. Tampoco hay mucho escrito sobre la hipocondría y a mí me parecía divertido. Hay un poco de mí en todos los personajes, creo yo. Un poco de Rodríguez que es un poeta frustrado, yo, como muchos novelistas, soy un poeta frustrado. Y hay también mucho de Julia que aparentemente es un personaje muy negativo, muy manipulador pero es un personaje que está hambriento de amor, está hambriento de una gran historia de amor y es lo que consigo al final del libro. Creo que eso es lo que la redime y la que redime al lector, ella es al final la que salva el libro, es la que da esperanza al libro.

     

    ¿Eres de los que piensan que una novela sin un toque de humor y sexo no funciona?

    Sobre todo el humor, yo creo que la novela es el arte de la risa, el humor es una cierta forma de mirar el mundo, lo que pasa es que vivimos en un país muy acomplejado y en un país donde la gente tiende a pensar que la novela aburre porque confunden el aburrimiento con la seriedad. Las novelas, realmente, deben de ser muy divertida, Cervantes es muy divertido, Dickens es muy divertido, Galdós es muy divertido, John Irwin, García Márquez, son novelistas divertidos y no aburridos. Cuanto más divertido son, más profundos, y al contrario, los novelistas aburridos suelen ser tremendamente superficiales, lo que pasa que vivimos en un país que la gente piensa que cuando se está divirtiendo no está aprendiendo nada, que para aprender algo hay que sufrir. Yo pienso que esto nos viene de los evangelios, del cristianismo, de esa idea que hay que sufrir, que estamos en un valle de lágrimas y parece que en la literatura sea igual, hay que sufrir, esto es una condena. El humor no es lo contrario de la profundidad.

     

    ¿Te sientes encasillado con el término de escritor de novela negra?

    Sí, pero es un encasillamiento que no me molesta, me encanta la novela negra, me parece un género maravilloso y completamente abierto, lo que pasa es que esta no es una novela negra, tal vez un poco la parte de Rodríguez pero es un personaje tan atípico, tan intuitivo, que descubre todo por pura chiripa. Yo no tengo problema para escribir cualquier otra cosa, los géneros están ahí para usarlos, lo que ocurre es que a los periodistas, y a todo el mundo en general, nos gusta etiquetar a la gente y si escribes una novela negra, pues la siguiente también tiene que serlo.

     

    ¿Qué le da miedo a David?

    ¡Uy! muchas cosas, sobre todo me da miedo, como te he dicho, la hipocondría, tengo sospechas constantes de mi propio cuerpo, siempre pienso que me puede traicionar en cualquier momento. Me da mucho miedo la enfermedad y la fragilidad del hombre. La posibilidad de que le hagan daño a un ser querido, que sufra ese ser querido. Muchas cosas. Básicamente el dolor y que le suceda algo malo a alguien que quiero. El resto de cosas, como que mi libro fracase, no me da miedo en absoluto.

     

    ¿Crees en el destino?

    Hasta cierto punto, no sabría decirte. Realmente la vida es misteriosa, mira, esta novela, por ejemplo, ha coincidido con varias cosas. Lo del PICHY ha coincidido con el grupo terrorista que ha aparecido hace poco, FUET, que tiene un nombre todavía más ridículo y grotesco que el PICHY, escribí lo de Chernóbil y de repente sucede el mayor accidente nuclear en 25 años en Japón ¿una casualidad?, bueno, lo de las radiografías, hace poco estuve yo metido en un lío con unas radiografías de pulmón que me ha asustado bastante y que al final, al igual que la novela, se ha resuelto bien. Por lo tanto, al final, uno se da realmente cuenta de que no es que no crea en el destino, sino que la vida es mucho más compleja y misteriosa de lo que pensamos, que nosotros no vemos más que la punta del iceberg, la parte sumergida no las vemos y quizá las novelas, las obras de arte, la música, las películas, lo que nos hacen es ponernos en contacto con esa parte irracional, con esa parte que desconocemos.

     

    Entrevista a David Torres. Punto de Fisión

    ¿En qué momento de tu vida te has sentido más a gusto y más seguro de ti mismo?

    Mira, a gusto cada vez me siento mucho más a gusto. Yo creo que la juventud está sobrevalorada y no digamos la adolescencia, es una época de dudas constantes. A medida que pasa el tiempo me siento más a gusto conmigo, más capaz de corregir mis errores y de encauzar mi vida. Y más seguro me siento cuando siento el amor a mi lado, ahora mismo tengo a Beatriz a mi lado y es un apoyo constante, resulta curioso, pero creo que el ser humano es fundamentalmente imperfecto y necesita de alguien constantemente a su lado para estar seguro de sí mismo.

     

    ¿Un estado para el facebook?

    Impaciente. Mi estado, generalmente, es impaciente.

     

     

    Fina Grau 

     

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