ENTREVISTA

  • Care Santos
    HABITACIONES CERRADAS
  • «Soy una mujer feliz. Aunque suene un poco cursi decirlo, soy una mujer realizada»
  • Entrevista a Care Santos

     

    ¿Cree que en todas las casas hay una familia Lax?

    No, afortunadamente, desde luego que no, pero sí creo que en todas las familias hay habitaciones cerradas, secretos, cosas que no se cuentan, gente compleja que seguramente no ofrece la imagen de lo que es en realidad y grandes personajes. Todas las familias tienen sus grandes protagonistas.

     

    La dedicatoria del libro «Para los hijos, nietos y biznietos de mis hijos que no sabrán quién fui» ¿es para ahorrar a tu descendencia estos enigmas y que sepan quién fuiste y qué hiciste?

    (Risas) No, no creo que se pueda ahorrar eso. Creo que mi descendencia, aunque haya publicado unos cuantos libros, tampoco sabrán quién fui. Eso forma parte de la preocupación que me llevó a escribir este libro. Descubrí, asustada, que no dejamos nada a las generaciones que siguen. Ahora, quizá, en los tiempos que corren de internet, esto haya cambiado un poco y dejamos un poco más, pero si realmente nos preguntamos ¿qué se de mis bisabuelos?, pues casi no sabemos nada. Yo me dediqué un tiempo antes de empezar a trabajar en esta novela a preguntarle a mis amigos, ¿cómo se llamaban sus bisabuelos? y nadie me sabía decir. ¿Tú lo sabes? Porque tenías ocho. Es terrible porque no hay consciencia de eso, lo normal viene a ser recordar un nombre. Casi siempre transmitido por la tradición oral de las mujeres que somos muy trasmisoras de ese tipo de corriente, pero no sabemos nada más, como mucho su nombre de pila, los dos apellidos ni de broma. Y a qué se dedicaban, cómo eran, qué carácter tenían y cuál era su plato favorito, por supuesto que no tenemos ni idea. Y son generaciones muy cercanas a nosotros, son los padres de nuestros abuelos y no sabemos nada. Bueno, pues un poco de eso y de pensar que pasará lo mismo con nosotros, que tres generaciones después, no tendrán ni idea de quiénes fuimos, sale esta necesidad de escribir una novela sobre la recuperación de la memoria familiar y de la imposibilidad a la vez de recuperarla. Violeta, la protagonista, intenta ligar su pasado pero no lo consigue, como ninguno de nosotros lo conseguiría, y sí recibe retazos de una historia que se parece a la verdad o no, o son muy importantes o no lo son nada, que es un poco lo que nos pasaría a todos.

     

    ¿Te ha sucedido encontrarte con algún secreto guardado tras generaciones?

    Entrevista a Care Santos

    Claro, en todas las familias los hay, lo que ocurre es que a veces están tan bien guardados que no llegan a las otras generaciones. Si una familia se preocupa de verdad de guardar bien un secreto, no trasciende. Lo interesante de esto es que unos se preocupan de guardarlo y otros de publicitarlo de manera que acaba siendo mucho más interesante las razones por las que no se guarda un secreto que al contrario, aquello de que en todas casas cuecen habas, es cierto. Todas las familias tienen historias de estas pero esta novela surge de una mezcla, por una parte todo esto que acabo de explicar de la memoria, y por otra porque yo tenía como en la nevera muchas historias guardadas esperando su novela desde hacía mucho. Esta época que recreo en esta novela es mi favorita con diferencia, yo creo que pertenezco a esa época, es más, nací tarde por accidente pero en realidad soy del XIX y me siento cómoda, me gusta, me fascina esa época; había un montón de historias de esa época que tenía en la recamara y esta ha sido la novela donde todo ha cobrado sentido, por ejemplo el incendio de los almacenes El Siglo de Barcelona, que fue una catástrofe ciudadana que todavía se recuerda, otro ejemplo, las sociedades espiritistas del XIX fueron también muy peculiares y que a mí me llamaron la atención desde que las descubrí. Ese personaje popular, especie de santo, adorado por la gente pero jamás canonizado. Todo eso son cosas que estaban ahí esperando su oportunidad, y esta novela me ha ofrecido esa oportunidad.

     

    ¿Un secreto bien guardado por la familia entonces es un secreto olvidado?

    Claro. Si realmente se guarda bien, no trasciende a no ser que pase algo y que se escape. Generalmente, los secretos que guardan las familias, son muy íntimos, qué sé yo, un hijo que no es de quien debiera ser, si realmente quien sabe eso, (que poca gente hay sabe hacerlo bien) no lo dice, no se sabe jamás. Hoy en día puede pasar un accidente, que de pronto te hagan una prueba de ADN y no coincide (risas), pero tiene que ser un accidente.

     

    ¿Crees que hoy la gente sabe guardar secretos como las criadas, damas de compañía, niñeras… hacían antes o el estilo de vida, redes sociales, hacen los secretos menos secretos?

    Yo creo que hay muy poca gente capaz de guardar secretos, sobre todo si tienen que ver mucho con las pasiones y con lo sentimental. No es lo mismo un secreto tuyo que un secreto ajeno y en cuanto un secreto se escapa un poco, ya se va de las manos. He conocido muy poca gente que sepa hacer eso. Es un material de primera para un novelista.

     

    Entrevista a Care Santos¿Eres de las personas que piensan que los trazos manuscritos contienen mucho más que un mensaje o vives con los avances tecnológicos al día?

    Soy las dos, llevo pluma estilográfica y soy una romántica de la escritura. Me gusta hasta el sonido del papel cuando lo rasga la pluma, las colecciono y me encanta escribir con ellas, mando muchas postales a mis amigos cuando estoy fuera y también llevo el iPhone en el bolso, voy mirando el correo electrónico, me conecto a facebook todos los días y tengo veinte blogs, o sea, que una cosa no quita la otra.

     

    Con seis novelas, seis libros de cuentos, dos libros de poesía y un gran número de novelas para jóvenes y niños (creo que me he quedado corta) ¿cuál es tu meta?

    Oh que difícil, soy una mujer feliz. Aunque suene un poco cursi decirlo, soy una mujer realizada. Pero, en realidad, me han pasado muchísimas más cosas de las que pensé que me pasarían, buenas y malas, por eso lo vivo todo. Por ejemplo, esta especie de ascensión absoluta a la primera división que me está ocurriendo con el libro en planeta y la campaña de promoción, pues lo disfruto y lo vivo con mucha felicidad pero tampoco me quita el sueño. Sé que a las cosas muy buenas les pasa como a las muy malas, pasan y la vida sigue, y lo importante de la vida son otras cosas, no son estos juegos artificiales que tanto relucen. Por tanto, mi meta, si el día que me esté muriendo he conseguido escribir esa mañana y si veo a mis tres hijos sanos, me moriré tan feliz, a carcajada limpia.

     

    Entrevista a Care Santos

    Siendo una de las escritoras más leídas, sobre todo en literatura juvenil, de nuestro país y madre de tres hijos ¿qué le pide Care Santos a la vida?

    Que no me dé sobresaltos que me cuesten digerir, que son los que tienen que ver con mis hijos. Cada vez que los miro pienso, que no les pase nada, supongo que como todas las madres del mundo, que además somos un poco agonías, llevamos el sufrimiento en el disco duro; y poder escribir todos los días de mi vida. Que es lo que he hecho desde que nací, de hecho, yo seguiría escribiendo aunque nadie me publicara o contratara nada. Pero si consigo esas dos cosas, ver a mis hijos sanos y escribir hasta el último día ya estoy bien.

     

    Un defecto y una virtud

    Soy muy desordenada, tengo a mi marido destrozado, él es muy ordenado y somos una mala combinación. Y una virtud, es que soy muy trabajadora, obsesivamente trabajadora, que no sé si es un defecto o una virtud.

     

    ¿Qué es para ti ser escritora?

    Un lujazo, es poder dedicarme a lo que más me gusta en la vida.

     

    ¿Cuándo una persona que escribe se siente realmente escritora?

    Un escritor lo es desde la primera línea que escribe, desde que tú te sientas y decides explicar una historia para otra persona, eres escritor. Da lo mismo que hayas publicado veinticinco novelas o ninguna.

     

     ¿Cuál es la última película que viste en el cine?

    Rango, de las diez últimas nueve son infantiles y porque conseguí ir a ver «El discurso del Rey». Las infantiles se ven el día del estreno. También voy mucho al teatro y la vida ya no me da para más, tendré que esperar que estos se hagan mayores para volver al cine y ver lo que yo quiero.

     

     

    Fina Grau y María de la Morena


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