ENTREVISTA

  • Martí Gironell
    EL ARQUEÓLOGO
  • «Yo creo en hacer realidad las utopías»
  • Entrevista a Martí Gironell«Con diez mil pesetas de la época, el padre Bonaventura Ubach se va de viaje con otro monje belga, Joseph Vandervorst, a recorrer, durante 35 días, el mismo camino que hizo Moisés con el pueblo israelita, cruzando el desierto de Sinaí para llegar a la Tierra Prometida. En este recorrido le pasan mil y una aventuras. Pero no queda aquí su sueño y su voluntad, así que continúa viajando hasta el año 1945, por lo que se pasa prácticamente toda su vida viajando por aquellas tierras de Egipto, de Jordania, de Siria, de Palestina, de Mesopotamia, de Babilonia… recogiendo toda la documentación posible, pero el afán de recoger esta información hace que viva mil y una peripecias que deja escritas en sus diarios de viaje y que son la base de esta novela».

    Así empieza esta interesantísima conversación con Martí Gironell en la que comprobamos la emoción de un escritor al ver reconocido su gran esfuerzo y devoción en esta aventura que a todos nos ha arrastrado por esos lejanos países.

     

    Pregunta obligada ¿De dónde surge la idea de escribir sobre un monje que hace semejante viaje?

    Surge de la lectura diaria del periódico, como buen periodista, me sorprende un reportaje un domingo por la mañana, de una restauración que se está haciendo de una momia egipcia que está en el Museo de Montserrat y al final del reportaje había una foto en blanco y negro donde se veía un monje con unas gafas muy pequeñitas, escribiendo encima de un escritorio, y el pie de foto rezaba: «El padre Buenaventura Ubach, el responsable de traerse para España esta momia y otros tesoros del Oriente Bíblico» y pensé, ya está, aquí detrás hay una historia que se tiene que contar, porque yo lo desconocía al igual que mucha gente en Cataluña y en España, no sabían que teníamos un Indiana Jones por descubrir. Un hombre, que en 1910, se lía la manta a la cabeza y se va a recorrer todos los escenarios de las Sagradas Escrituras para saber si es verdad que son como se cuentan que son, además voy a hacer la Biblia en catalán que no existe y haré un museo que lo voy a llenar todo de distintos elementos que voy a ir recogiendo en mi viaje, tanto de flora, fauna y objetos arqueológicos para que ilustre muy bien lo que es la Biblia, para que la gente pueda tocarlo y verlo y entenderlo mucho mejor.

     

    Cuando se escriben historias basadas en hechos reales ¿cómo se decide hasta donde llega la realidad y se pasa a la ficción? ¿Dónde está esa línea?

    Aquí fue muy fácil porque el personaje es real y existió, los hechos son reales y comprobables porque él los dejos escritos y fotografiados puesto que iba con una kodak. Todo es real y el porcentaje de ficción es muy bajo, ahí está precisamente la gracia, todo lo que se cuenta ocurrió. Los personajes que se encuentra también existieron. Se encuentra a Lawrence de Arabia, cuando todavía era Thomas Edward Lawrence y era un estudiante de arqueología, que está en medio del desierto tomando apuntes al natural de una fortaleza otomana que luego pasará al espionaje británico; se encuentra a los adoradores del diablo que son una secta que existieron y que él tenía muchas ganas de conocer los Yazidis, se encuentra a muchos personajes variopintos, saqueadores de tumbas británicos, oficiales del ejército corruptos, se tiene que enfrentar a bandoleros que quieren quitarle lo poco que llevan, enfrentarse a las hienas que quieren comerse también los pocos víveres que tienen, a tormentas del desierto…,  a mil y un problema que él va solucionando en cada capítulo, sobreviviendo. Estás leyendo y estás pensando «este hombre es un verdadero Indiana Jones» y dices «ay ay ay, que de esta no sale».

     

    ¿Cómo te documentaste para fotografiar al padre Ubach de este modo tan preciso?Entrevista a Martí Gironell

    A la mañana siguiente de leer el artículo llamé a un contacto del monasterio y le pregunté «qué me puedes contar de este padre Ubach» y me respondió literalmente «¡Qué personaje!». Así que quedé con él y me dio su primer libro de viaje que se publicó en 1913, la biografía que se había escrito sobre este monje aventurero, y me puse a documentarme sobre cómo eran los beduinos en aquella época, cómo eran aquellos territorios, qué se comía, qué se hacía, que rituales había, qué es lo que se contaba la gente, cómo se vivía allí en aquella época. Todo esto lo metes dentro de la cazuela, remueves y lo pones a fuego lento para que se vayan cocinando todos estos elementos.

     

    ¿El sobrenombre de Indiana Jones se lo pones tú?

    Sí, sí, yo siempre lo vendí así a la gente, me acuerdo que cuando estaba de promoción de mi anterior libro y al final me preguntaban qué era lo que estaba escribiendo, respondía que estaba escribiendo las aventuras de un monje muy Indiana Jones. Es lo que yo veía cuando miraba sus fotos, cuando leía sus diarios de viaje. Lo que explica, lo que cuenta… vamos que si este monje fuera americano, seguramente ya habríamos visto la peli. Es una historia muy atractiva de un monje aventurero en esta época de principios del siglo XX, en este teatro de operaciones donde solo está el Imperio Británico y francés, y llega un monje con unos beduinos, con un camello, a ver lo que pasa.

     

    ¿Crees que has conseguido lo que buscabas? Hablas tan efusivamente de él…

    Yo creo que sí, aún ahora que llevo muchísimo tiempo con la promoción del libro, porque se editó primero en catalán a finales de noviembre, lo he contado a mucha gente y no pierdo ni el entusiasmo ni la ilusión porque creo que es un personaje que se tiene que reivindicar, que se tiene que sacar del olvido, incluso en Cataluña hay mucha gente que no lo conocía y se queda fascinada cuando le cuentas todo esto. Yo lo único que he hecho ha sido sacarlo, desempolvarlo y ponerlo en el escaparate para que la gente lo conozca y que se de cuenta de que hay mucha gente anónima a la que hay que reconocer su trabajo en un momento muy difícil, en una época muy difícil, sin apenas medios, solo con su empeño, con sus ganas y su fuerza. Cuando empezó tenía 27 años, también es la energía del joven capaz de encararse con quien sea para conseguir sus sueños y compartirlo luego con los demás.

    Lo he intentado trasladar al lector de una manera muy visual, que estés allí, que veas las cosas, que las olfatees, que las puedas incluso saborear cuando te cuentan como se hace el pan del desierto aprovechando el calor de los excrementos del camello, es como crujiente y al principio tú lo ves y dices que no te lo comes, pero allí la gente se lo come como el exquisito manjar de las mil y una noches. Descubres capitales que nunca hemos visto de esta manera, un Bagdad que es irreconocible, con estos minaretes dorados y las cúpulas brillantes y todo el mundo conviviendo en paz con distintos credos y distintas religiones o un Cairo que nada tiene que ver con el Cairo que hemos visto hace poco tan revuelto, o un Jerusalén, o ciudades jordanas o sirias que son preciosas del modo que te lo describe.

     

    Entrevista a Martí Gironell¿Qué se siente cuando tus compañeros y colegas hacen el tipo de alabanzas que se han hecho sobre tu obra?

    Siento mucha satisfacción y me gusta ver que lo que crees, es lo que es. Hay veces que tú crees que has hecho una gran historia, que has conseguido hacerlo muy bien, pero luego los otros te dan… bueno te dicen la realidad, sí, sí, pero tienes que mejorar. El hecho de ser escritor yo me lo tomo como un oficio en el que voy prosperando y procurando que la próxima sea mejor que la anterior, y cuando veo que voy por la tercera novela histórica y a la gente le gusta, que personas que están en medios de comunicación, que también han escrito y son personas que conocen el personaje y conocen la época, que te lancen estos cables, pues está muy bien. La verdad es que no tienen por qué hacerlo, no se estila demasiado, a veces cuando ves que una cosa está bien, la gente se calla y solo te critican cuando está mal y no te elogian cuando creen que te lo mereces, por lo tanto yo estoy muy agradecido y siempre se lo he dicho. A veces necesitas que alguien te lo diga y te lo reconozca porque tú ya crees que lo has hecho bien, evidentemente si lo haces, siempre estará bien hecho, pero que te lo diga alguien de fuera cobra como mucho más sentido y si viene de compañeros de profesión pues aún más.

     

    Un sueño perseguido y no conseguido y el último que conseguiste

    Ver que cada proyecto que empiezo llega a buen fin y con buena respuesta por parte de los lectores, ver que sacas otro libro y tienes el favor del público. Este sería uno de los últimos sueños. Continuar haciendo lo que te gusta sin que nada se tuerza sería uno de los sueños a perseguir y continuar siendo lo que soy gracias a mí mismo que no tenga que depender nada ni de nadie y poder seguir siendo independiente.

     

    ¿Qué sueños persigues ahora mismo?

    Poder tener la suficiente libertad para continuar persiguiendo los sueños tal y como tú los quieres, tal como tú los imaginas, tal como tú los sueñas y que cuantas menos interferencias de factores externos haya, mejor. Que los que son personales los pueda conseguir y los que son mutuos con mi compañera de viaje, también los podamos conseguir. Ya sé que parece muy utópico pero es que yo creo en hacer realidad las utopías.

     

     

    Fina Grau

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