ENTREVISTA

  • Isabel Burdiel
    ISABEL II
  • «Hay que analizar qué se esperaba de las mujeres en aquel momento»
  • Un periodo de tantos años dedicados a la investigación sobre una figura histórica y el entorno social y político en la que se sitúa, debe atravesar por numerosas fases deEntrevista a Isabel Burdiel cambios y orientaciones. ¿Cuántos de ellos ha habido entre los primeros pensamientos de dedicarse a escribir sobre la figura de la reina Isabel II y la publicación de este libro?

    Ha habido muchos cambios de orientación que han tenido que ver con vislumbrar problemas que antes no había vislumbrado, como la relación entre la reina con el partido moderado. Ha habido momentos en los que me he encontrado en una especie de «cul de sac» documental y no sabía realmente qué estaba pasando en aquel momento, he tenido que buscar otra documentación, suplir lagunas y silencios con documentación de diverso tipo, por lo tanto, a lo largo de un periodo de investigación, si te lo tomas en serio hay muchos cambios porque la investigación te va suscitando muchos problemas.

     

    Es inevitable tener como referencia su libro anterior sobre la vida de la reina, considerado como una de las pocas biografías consistentes, bien documentadas y veraces sobre la figura de esta monarca tan maltratada por la historiografía. ¿Ha tenido que revisar, recortar y reescribir mucho de ese primer libro para escribir esta obra que abarca toda la vida de Isabel II?

    He tenido que resumir, desde luego, y he tenido que repensar algunos de los problemas, he ampliado en algunos casos alguna reflexión política, por ejemplo sobre la Constitución del 37, pero lo sustancial de la interpretación, el cuerpo sustancial de la interpretación en ese periodo, es prácticamente el mismo.

     

    Entrevista a Isabel BurdielLos tópicos que rodean la biografía de Isabel II nos muestra a una reina de enorme ignorancia, de agitada vida sentimental, indolente y falta de voluntad, manipulada políticamente por camarillas de diversos intereses y con una difícil relación con su madre, la reina regente María Cristina. ¿Hasta qué punto considera cierto que su obra desmiente y aclara muchos de estos tópicos?

    No, creo que realmente la reina tuvo una relación muy conflictiva con su madre, que siempre intentó utilizarla para hacerse rica por una parte y para poder lograr mucho más poder. A la reina se la educó para que tuviera en primer plano todos sus deseos, lo cual era útil para los políticos de su entorno, y lo que desmiento es que eso sea una característica con la cual alguien nace y simplemente la impone sobre los demás. Lo que he intentado ver es cómo se fabrica un personaje así, a quién sirve y a quién es útil.

    ¿Y otros más relacionados con la política del momento?

    Pues el tópico fundamental de que la última responsabilidad era exclusivamente de la reina, el hecho que se considerase a los moderados como el partido de la reina cuando, en realidad, tuvieron enfrentamientos muy importantes. Los moderados sufrieron también las maniobras de las camarillas, el propio Narváez tuvo que salvar a la monarquía de sí misma en varias ocasiones, creo que esa relación de identificación estrecha es muchísimo más compleja, como creo que demuestro en el libro.

     

    ¿Considera que Isabel fue una reina secuestrada, políticamente hablando?

    Creo que sí, fue una reina que se intentó al menos secuestrar, el problema es que cuando un partido se convierte en un partido de corte que pretende secuestrar el poder real, es un partido que depende exclusivamente de ese poder, y le puede ocurrir que se inviertan las tornas y pase de partido secuestrador a partido secuestrado por la monarquía y eso fue lo que le ocurrió al partido moderado.

    Entrevista a Isabel Burdiel

     

    Algunos piensan que el hecho de ser mujer marcó, de alguna manera, el reinado y la vida política española de la época. 

    La presencia de otra mujer, la regente, durante años precedentes también puede hacernos pensar lo mismo, sin embargo, la consideración de la institución monárquica durante estos periodos dista mucho de parecerse. ¿Cuál es su opinión?

    No es casualidad que por el hecho de ser la reina mujer se suscitase una guerra, una guerra que no era solamente dinástica, sino de dos concepciones de la política del momento, la valoración es distinta en un caso y en otro, en parte porque la reina María Cristina era una mujer con muchísima mayor preparación política y probablemente más inteligente que su hija. En todo caso no es un hecho neutro el que las dos reinas que inauguraran el liberalismo en España fueran mujeres, pues hay que analizar qué se esperaba de las mujeres en aquel momento y de qué manera la gente veía y trataba a las mujeres respecto de los hombres.

     

    La vida privada de la reina, pública a todos los efectos, ¿influyó tanto como se cree en el devenir y posterior caída del régimen monárquico?

    Sí influyó, no tanto la vida privada en sí misma como la utilización política de esa vida privada para desacreditarla y convertirla en esa especie de monstruo de insaciable sexualidad, que es lo que se pretendió hacer para desacreditarla y utilizarla políticamente. Además, no es casualidad tampoco que el manifiesto de los revolucionarios en 1868 acabase pidiendo que se le devolviese la honra a España.

     

    ¿Considera en líneas generales que Isabel fue una reina popular, cercana a su pueblo?

    Creo que fue muy popular durante mucho tiempo y lo siguió siendo a pesar de todo para ciertos sectores de la población. Empezó siendo muy popular de joven y esa popularidad se fue tornando mucho más oscura con los desaciertos políticos de su reinado y con la inestimable ayuda de los rumores que fue haciendo correr su marido y un sector importante de la política más reaccionaria del momento.

     

    ¿Qué hemos heredado de todo este periodo tan convulso, tanto para bien como para mal? ¿Crees que hemos aprendido algo de todo ello?

    Para bien hemos heredado la consolidación del liberalismo en España que, en una pugna con la monarquía, terminó saliendo triunfante a pesar de necesitar para ello un levantamiento violento. Lo que hemos heredado de malo es esa identificación de la monarquía con un partido que se mantuvo en buena medida durante su reinado en parte y en otra buena parte del reinado de su hijo y de su nieto. Hemos aprendido que la monarquía no se puede identificar con un solo partido, pues debe ser la monarquía de todos los sectores políticos del país.

     

    Entrevista a Isabel Burdiel¿La Historia es una disciplina que se ha convertido en género literario?
    Creo que no y espero que no. Tenemos objetivos distintos y maneras de hacer las cosas distintas, lo que no quiere decir que los historiadores no tengamos la responsabilidad de escribir una Historia legible y una Historia amena para no quedarnos atrapados exclusivamente en el circuito académico.

     

    ¿Cree que hay cada vez más interés o precisamente lo contrario? ¿Es necesario reinventar el concepto divulgativo de la Historia para acercar y atraer a un mayor número de lectores?

    Hay que hacer Historia seria, no hay que trivializar la Historia, pero hacer una cosa seria no quiere decir hacer una cosa aburrida. Para hablar de lo oscuro y de lo complejo, no hace falta ser oscuro, ya lo dijo Primo Levi hace muchísimos años, y creo que la historia no es un género narrativo, es un esfuerzo de conocimiento. Hay mucho más interés por la historia y si no somos los historiadores los que cubrimos ese interés con Historia seria, la cubrirán otros con otro tipo de Historia mucho menos seria.

     

    Cuéntenos algo de Isabel Burdiel que no esté relacionado con sus investigaciones y su profesión, aficiones, inquietudes, y alguna curiosidad “confesable”.

    No creo que yo como personaje tenga ningún interés. Lo más inconfesable que hago es jugar una partida de tenis cuando me puedo escapar, eso es lo más inconfesable que hago.

     

    Beatriz Llamas

     

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