ENTREVISTA

  • Antonio Gómez Rufo
    EL MANANTIAL DE LOS SILENCIOS
  • «Yo nunca leo nada de lo que he escrito porque estoy seguro de que no me gustaría nada»
  • Entrevista con Antonio Gómez Rufo

    Cada historia de las que compone este libro tiene un periodo y están escritas en distintas fechas. ¿Estas novelas que ahora tenemos prologadas siguen teniendo vigencia para el autor a día de hoy?

    Sí, ten en cuenta que la sociedad ha cambiado muy poco en los últimos 15 años y también los aspectos que se abordan en estas novelas. Yo no sé si en la situación de la mujer con una posición de maltrato personificado en un caso en china, pero que podía extrapolarse a otros países, u otra de las novelas que aborda la función de la maldad en el ser humano, concretamente en El alma de los peces, y en Adiós a los hombres, naturalmente, el tema de absoluta  actualidad, la dificilísima relación entre hombres y mujeres en la búsqueda del compromiso que hace prescindir de la independencia de ese paraíso llamado soledad que, al final, no es tal paraíso.  Son problemas que están completamente vigentes y que refuerzan la idea de que la literatura, más allá de contar cosas, debe ser un espejo de la ciudad en la que vive el lector de hoy para que entre el autor y el lector haya una especie de identificación en lo que se está contando. Son tres novelas separadas en el tiempo pero que representa el trabajo de 15 años en los que ha habido otras novelas entre medias y que, compiladas en este libro, da una idea general de mi trabajo literario realizado en los últimos 15 o 16 años.


    Respecto a esta obra reeditada de nuevo, ¿cómo es el reencuentro con ellas?

    No existe el reencuentro, ha sido como devolver a la vida a unas novelas que estaban descatalogadas, agotadas, que los lectores nos seguían pidiendo por correo electrónico pero que yo no las he vuelto a leer a la hora de escribir el libro, ha sido mi editor, él las habrá leído y las habrá formateado, o esa cosa que hacen que yo no sé cuál es. Pero yo no, porque, entre otras cosas, yo nunca leo nada de lo que he escrito porque estoy seguro de que no me gustaría nada. Si las hubiera vuelto a leer hubiera querido cambiar mil cosas.

     

    Los personajes tienen un denominador común, que es una enorme soledad, son personajes como muy desgarrados… ¿por qué? Entrevista con Antonio Gómez Rufo

    Seguramente vivimos en la sociedad mas intercomunicada de toda la historia y donde más posibilidades tenemos de acceso los unos a los otros y también es la sociedad en la que prevalece más la madriguera, es decir, estar cada uno en su propia madriguera y todo el mundo quiere conservar el espacio personal hasta el punto de que cualquier intromisión es un sacrilegio a nuestra intimidad, y lo que hemos ganado en soledad lo hemos perdido también en libertad. Frente a que soledad es igual a libertad, a mí me parece que la soledad viene siendo una pena, una condena que nos hemos ganado a pulso y que creo que vamos a más y, por lo que yo visualizo en mi entorno, no me parece que estemos llegando a resolver los problema de convivencia unos con otros, sino que cualquier problema seguimos intentando arreglarlo en soledad sin compartirlo con nadie y me parece un error pero es el producto de esta sociedad competitiva, individualista, que ha abandonado un principio que es de la solidaridad y el de la alteridad, el de estar unos en contacto con otros. No es que yo sea pesimista, de hecho no es pesimismo solo es descriptivo, no creo que nunca lo modifiquemos positivamente, sino que continuaremos igual, comunicándonos con otros, pero lo haremos en nuestra propia mesa, en nuestro ordenador y entre nuestras propias paredes.

     

    Estas tres novelas, que sean estas tres en concreto ¿responde a criterios editoriales o existe un nexo de unión entre ellos?

    La decisión de que sean estas novelas no la he tomado yo, han sido los catedráticos y los profesores que han hecho las introducciones de este libro, bajo mi punto de vista, tienen más valor los cuatro trabajos introductorios que hablan de mi obra literaria y de mi concepción de la literatura, que las propias obras. No es una cuestión de falsa modestia, es cuestión de que a los autores, a los creadores, ya seamos músicos,  pintores, directores de cine o escritores, muchas veces nos explican desde fuera lo que hemos hecho, no nos damos cuenta realmente de lo que hacemos, tienen que venir los especialistas y los expertos a explicárnoslo. El hecho es que en este caso, estos cuatro catedráticos, han decidido que estas novelas son las que más unidad tenían dentro de mi obra literaria, tanto por la forma en que están escritas, dándole protagonismo al silencio como forma de expresión de muchos personajes, como por el componente lírico que rodea a las historias y que suavizan la dureza de lo que se cuenta en ellas. A mí me ha venido dado y yo no he tenido que elegirlo.

     

    Se le considera un narrador plural, no se le puede encasillar en un género concreto, no es una novela de política, ni es una novela histórica, ni intimista, simplemente narra…

    Yo no, es verdad que en general se me considera un autor que siempre hablo de temas muy distintos, localizados en momentos históricos muy distintos y en lugares geográficos muy distintos. Por eso parece que mis novelas no se parecen a ninguna de las otras, sin embargo, yo soy de la opinión de que siempre escribo la misma novela, creo que siempre escribo sobre lo mismo, que es cómo un individuo intenta enfrentarse a algo que está establecido, ya sea la naturaleza, la biología, el envejecimiento, la muerte, el desamor… y siempre se enfrenta a una estructura que ya está Entrevista con Antonio Gómez Rufoorganizada y frente a eso siempre termina perdiendo. El individuo siempre acaba perdiendo frente a lo que ya está hecho pero siempre escribo lo mismo, denuncio lo que está mal. En mi novela los personajes no pueden derrotar a esa maldad que todos estamos de acuerdo que habría que cambiar pero que nunca cambiamos.

    ¿De qué manantial brotan estas historias y cuáles son los referentes?

    De la vida, de la observación, de la contemplación. Yo supongo que todo el mundo que crea debe estar permanentemente observando y mirando, yo me considero no solo un curioso, sino un cotilla, me considero una persona que está siempre pendiente de todo lo que sucede. Yo a veces discuto con mis amigos y le digo «mira, cierro los ojos y preguntadme la gente que hay en esta cafetería, y yo os digo en que mesa está cada persona y lo que están tomando». Y no es porque tenga una gran memoria, al contrario, dedico muchas horas a mirar, muchas horas a algo que no debería contar pero lo voy a hacer, y es a sentarme en una terraza al lado de un grupo de cuatro amigas y pego la oreja para saber de qué están hablando porque me interesa mucho el mundo de la mujer, me interesa el universo de la mujer que me parece fantástico, mientras que los hombres hablamos de política o de fútbol, ellas tienen unos temas de conversación interesantísimos y me fascina la forma que tienen de contarse las cosas. Por eso soy casi un cotilla porque me interesa tanto lo que tengo alrededor que es ahí donde obtengo el material para decidir lo que puedo escribir, lo que tengo que escribir y lo que creo que la sociedad le interesa en ese momento que escriba y no es porque sea un buscador de audiencia, sino porque ahí descubro lo que no me gusta. No tengo que inventar nada, el mundo me lo da todo hecho.

     

    ¿Hasta qué punto se deja ver la influencia que recibes de personajes tan cercanos a ti como Berlanga o Tierno Galván?             

    Bueno, hay una tercera persona que es mi padre y creo que estas tres personas son las que me han ensañado todo lo que sé en la vida, cada uno en su aspecto: mi padre en casi todo; Tierno, en la ética que hay que tener en la vida y de Luis he aprendido a vivir y a disfrutar de las cosas viendo todo con ojos nuevos. Lo que soy es un reflejo del aprendizaje de tres personajes impagables. En realidad, es la vida la que me está enseñando todos los días, nunca dejo de aprender y nunca dejo de ser rebelde, a veces me considero un adolescente que está toda la vida protestando por todo pero mientras tengas capacidad de rebeldía seguirás siendo joven, el día que deje de cabrearme por lo que hace Camps y Gallardón y a veces Zapatero y Montilla, y Bush y Obama y Berlusconi… el día que deje de cabrearme por todo y con todos, supongo que será el día en el que empiece a envejecer.

     

    Fina Grau

     

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