ENTREVISTA

  • Pablo Sebastiá
    EL ÚLTIMO GRADO
  • «Yo siempre hago que los protagonistas lleven barba, detesto profundamente el modelo de tipo metrosexual»
  • Abogado, trabajando en el mundo de la comunicación, haciendo máster, radio y columnista ¿de dónde sacas el tiempo para escribir tu ya cuarta novela? Entrevista a Pablo Sebastiá. El último grado

    Yo estaba trabajando en una multinacional hasta el año 2007 en que lo dejé porque estaba a punto de explotarme el cráneo de manera terrible. En la empresa no se creían que me dejara el trabajo para escribir, de hecho, el inicio de la negociación de cara a la compañía fue un poco complicado porque cuando, de dos partes, una cree que la otra está mintiendo se vuelve muy complejo Y yo les decía que no, que me iba a escribir y ellos que no, que te vas a la competencia, yo les decía, si queréis ponemos una cláusula y veréis que dentro de un año yo sigo sin trabajar en ningún sitio y así fue. Hace dos años me monté mi propio despacho junto con un socio, yo llevo el área comercial lo que me permite mucho tiempo para mí mismo y él es que desarrolla los proyectos de consultoría con su equipo y así he conseguido, por fin, tener el tiempo necesario para poder escribir mamotretos de 500 páginas.

     

    ¿Se podría decir que tus libros se caracterizan por la extravagancia de sus personajes? (Locos en un psiquiátrico en el primero. Delincuentes, enamorados, toxicómanos y traficantes de blancas en el segundo. Un viejo agente del CNI en el tercero y en el cuarto boinas rojas, NASA…)

    (Risas) Sí, además un agente del CNI que es vasco, más extravagante aún.

    Bueno hay que diferenciarse, como decía aquel «La imaginación al poder». Me da la sensación que vivimos una época literaria en la que los personajes son enormemente planos, te lees una novela y cuando compras otra novela te da la sensación de que ya la has leído, se parecen mucho los personajes de unas a otras y eso viene dado por las propias características de la industria, hay cinco grandes grupos editoriales que bombardean las librerías y el producto es muy homogéneo. Por eso creo que hay que diferenciarse y una forma de diferenciarse, aparte de hacer historias diferentes complejas e interesantes, es que tus personajes también sean distintos.

     

    Entrevista a Pablo Sebastiá. El último gradoCuando escribiste esta historia ¿qué fue lo primero que se te ocurrió, la historia en sí o la extraña ubicación en el Polo Norte?

    Lo primero la ubicación. Lo del Polo Norte me encantó, descubrí que había una excursión que se llamaba El último grado. El globo está dividido en paralelos y meridianos, pues el paralelo 0 es el ecuador y a medida que va subiendo va el grado 1, 2..., el grado 90 es el Polo Norte geográfico, ese último grado es una excursión en la que te dejan en el grado 89, a 114 kilómetros del Polo Norte y tienes que hacerlos a pie con unas ventiscas tremendas y a -40º C. El Polo Norte, pese a la imagen idealizada que tenemos, sí es blanco pero no es plano, no olvidemos que es mar congelado. Hay algunas imágenes en la cubierta de la novela donde se ve claramente. Es una excursión casi imposible de cumplir, entre otras cosas porque en el Polo Norte no hay tierra y las mareas generan un fenómeno que se llama La deriva, tu puedes estar caminando en sentido Norte todo el día y que el suelo se mueva bajo tus pies, has caminado 8 horas y no te has movido. Hay muchísimas excursiones al Polo Norte que no llegan a ninguna parte, que fracasan, muchísimas. Es, sin duda, la excursión de turismo extremo más difícil que se pueda hacer hoy. Me pareció el marco perfecto para que un grupo de aventureros hiciera un descubrimiento inimaginable, más que los montes del Himalaya, más que las cordilleras de Perú, ¿dónde se puede encontrar una fuente de energía pura e ilimitada que haya estado presente en la vida de la humanidad pero oculta a la vez? En el Polo Norte es donde puede estar, donde se puede encontrar.

    Entrevista a Pablo Sebastiá. El último grado

    Eres concienzudo en la investigación y documentación para tus libros pero ¿cuánto hay de real y de ficción en El Último Grado?

    Fifty-fifty. La novela tiene una serie de pasajes históricos donde explica cómo es esa fuente de energía pura, ilimitada, e inteligente. Es ahí donde el lector tiene una pincelada fantástica, donde se explica cómo esa fuente de energía ha compartido la vida del ser humano desde hace 15.000 años. Esta fuente de energía estaba en la Tierra mucho antes de que llegara el ser humano, por tanto es ahí donde el lector tiene esos pasajes históricos en los que se explica cómo interviene esta fuente de energía, donde claramente se puede diferenciar entre realidad y ficción, o al menos entre realidad y lo que yo he aportado, que puede ser ficción o una interpretación perfectamente válida sobre, por ejemplo, la intervención de los arcángeles en la vida del ser humano. Sin embargo en la trama de la actualidad, los personajes perseguidos por una corporación no secreta pero sí oculta, poco conocida y muy poderosa, es esa realidad que ocurre todos los días.

     

    ¿Qué te hace sonreír mientras miras el monitor?

    Muchas cosas, cuando estás escribiendo definiendo la vida de los personajes, tú misma has comentado antes que son personajes muy curiosos, para definir mejor la curiosidad de estos personajes no hay nada mejor que colocarles alguna fricada en la vida, ahí te ríes, porque piensas ¡huy! esto es demasiado fuerte. Cuando construyes a los personajes la verdad es que lo pasas bien.

     

    ¿Piensas en la cara que pondrá el lector cuando lea tu libro mientras lo estás redactando?Entrevista a Pablo Sebastiá. El último grado

    Bueno no en la cara que pondrá, pienso en si le gustará o no, en si le enganchará o no. Me encanta cuando alguien me localiza por facebook y me manda un mensaje y me dice que no ha podido soltar el libro, que eran las cuatro de la mañana y la lucecita de la mesita estaba encendida y estaba ahí enganchado y a las siete sonaba el despertador, eso es fabuloso.

     

    Normalmente los escritores dejan algo de sí mismos en sus personajes. En este libro ¿quién eres tú? ¿Cuál de todos tiene más parte de ti?

    Yo siempre hago que los protagonistas lleven barba, detesto profundamente el modelo de tipo metrosexual que los jugadores de futbol están implantando en la juventud, me parece horrible que los chavales vayan con pendientitos, pulseritas, pelo de punta, gomina a punta pala, camisetas de tirantes, ¡chico, noooo!, me parece horrendo, me parece de un hortera subido. Nunca jamás verás en mis novelas a un personaje de esas características a no ser que sea para ponerlo a parir o para construir al típico imbécil, para eso sí que lo haría con esas características. Mis personajes visten normal, con una americana de pana unos zapatos correctos unos pantalones vaqueros, llevan el pelo normal y como son tipos rudos y fuertes pues llevan barba. Como un Geyperman.

    Autor favorito

    De novela negra Boris Vian, sin duda, y Escupiré sobre vuestras tumbas me fascinó. En la actualidad, es difícil decir solo uno porque hay muchos, como ejemplo, Jhon le Carré. Te podría decir una novela que me ha sorprendido mucho últimamente y que se titula Genesis de Bernard Beckett, me sorprendió desde la página uno hasta la última, me encantó. Me senté en el sofá este verano, mañana tarde y mañana, y se acabó la novela, mi mujer acabo esos días hasta el gorro de mi. ¡Levántate del sofá ya! Y yo devorando.

     

    Un defecto y una virtud

    Un defecto es que soy muy marimandón, hay gente que no me aguanta por eso. Y una virtud, que soy muy tenaz.

     

    Fina Grau

     

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