ENTREVISTA

  • Carlos Marzal
    LOS POBRES DESGRACIADOS HIJOS DE PERRA
  • «Creo que la experiencia del amor es la experiencia capital»
  • Defines el libro como cuentos, ¿por qué los llamas cuentos, por qué no simplemente capítulos?

    Entrevista a Carlos Marzal. Los pobres desgraciados hijos de perra

    Los cuentos son relatos independientes y solemos llamar relato a una narración más o menos breve. La frontera entre el relato y la novela corta, muchas veces, es confusa y nos solemos manejar simplemente por la extensión. El relato es más breve que una novela corta y muchísimo más breve que una novela y se supone que en él no da tiempo a desarrollar los caracteres de los personajes, la trama se concentra en una secuencia temporal más concreta, ahora bien, estos cuentos son relatos que tienen algo que ver entre ellos y que, en su conjunto, se pueden leer casi como los capítulos de una novela.

     

     ¿Por qué le has dado esta estructura al libro?

    No es una estructura premeditada y me ocurre lo mismo con la poesía, yo no escribo para rellenar una estructura previa, hay gente que sí lo hace y con resultados magníficos. Yo escribo poemas independientes o cuentos independientes. Luego lo que descubrí es que si los ordenaba de determinada forma sí cumplían un cierto itinerario porque empezamos con cuentos de adolescencia que se entremezclan con relatos del mundo adulto y terminan con un cuento donde el protagonista es un anciano, un viejo escritor. Simplemente me pareció una forma orgánica e interesante de ordenar las narraciones.

     

    En ese caso, ¿por qué has cambiado el orden cronológico de las historias?

    Es para dar variedad, para no insistir demasiado ni en los cuentos de juventud, ni en los otros cuentos.

     

    Entrevista a Carlos Marzal. Los pobres desgraciados hijos de perraNo sería más fácil para el lector haberlo escrito con un orden cronológico en el tiempo.

    Bueno uno nunca lo sabe, creo que es mejor no cansar, además se crean juegos de espejo porque al lector, o por lo menos al lector que yo soy, le gustar reconocer de repente la reaparición de ciertos personajes, de algún escenario, como ocurre en alguno de los cuentos, creo que ese juego de espejos también da variedad y da más interés al conjunto.

     

    Un poco soez el título si tenemos en cuenta que hablas de etapas de la vida por las que todos pasamos ¿no?

    Bueno en un principio podría parecer que el título es peyorativo o que es un insulto pero desde el principio, desde la cita de arranque, cuando se ve el tono de los relatos, uno descubre que no es así, sino que es una fórmula humorística e incluso compasiva. Creo que es una forma de compadecer al género humano, de compadecer y compadecerme, yo incluido, de ese género humano. Sabes que el idioma permite ese tipo de juegos, puedes decirle a alguien ¡menudo cabrón estás hecho! y lo que le estás diciendo es, precisamente, cómo te admiro, qué bien has hecho esto. O le puedes decir a uno ¡cómo juega ese hijo de perra! o ¡cómo escribe!, y lo que estás queriendo decir es, cómo admiro lo que haces, admiro la manera que escribe, la manera que juega al fútbol. Está hecho en ese sentido, es una formula de aceptación de los demás.

     

    Vemos que el escenario es real ¿también lo son los personajes? ¿Son personas disfrazadas que han pasado por tu vida?

    Con el escenario, lo mismo que con los personajes, creo que ocurre siempre lo mismo. En literatura, lo que parece enteramente real no lo es tanto y lo que parece enteramente inventado es más real de lo que uno cree, es decir, en la literatura hay que tomar las cosas con una cierta distancia, no hay que interpretar que todo lo que se dice es literalmente cierto, ni creer que lo que se inventa es enteramente falso, se habla de la verdad y de las mentiras, es una fórmula muy sintética para explicar la verdad de la literatura, en la literatura todo es «ficción» (entrecomillas) en el mejor sentido de la palabra, todo está escrito, todo está llevado al ámbito de las palabras, todo es una fábula , un cuento. Un cuento que trata de contarnos, de explicarnos las cosas que aluden a la realidad pero no es tan directamente «verdadero» (también entre comillas) como puede ser una fotografía, como puede ser la experiencia directa que tenemos de las cosas cuando las vemos con nuestros propios ojos.

     

    Publicaste tu primer libro a los 26 años y desde entonces, prácticamente, no has parado. ¿Era el primero que escribías o ya desde más jovencito empezaste a jugar con las palabras?

    Llevo muchos años tratando de escribir, haciendo pruebas, haciendo todo tipo de ensayos para la escritura. Yo me recuerdo a mí mismo siempre leyendo y como lo que más me gustaba del mundo era leer, hacía como cuando de pequeño, jugando en el patio del colegio al fútbol quería imitar a mis ídolos futbolísticos, en la literatura lo mismo, uno trata de imitar a sus héroes literarios y trata de entrar en esa familia que mira en la distancia, que son los autores reverenciados. Modestamente, lo que se quiere es no desmerecer demasiado, sabe que no puede pertenecer por entero a esa familia pero, al menos, que no le insulten cuando va por la calle.

     

    ¿Alguna razón de peso para volver a la narrativa? La mayoría de tus éxitos vienen de la mano de la poesía, ¿por qué cambias ahora?Entrevista a Carlos Marzal. Los pobres desgraciados hijos de perra

    Una razón, creo que la fundamental, y la que dirige digamos mis intereses literarios, es la apetencia, el gusto por eso. Escribo literatura desde la alegría, desde el entusiasmo, de las ganas de contar cosas y de trabajar, es el gusto por cambiar de género, por entretenerme y entretener a los lectores con otra cosa. También es por asumir un cierto tipo de riesgos, la escritura también me interesa como reto, hacer lo que uno hace siempre de la misma forma y en los mismos términos puede ser un aburrimiento.

     

    Supongo que ya estarás trabajando en algo nuevo. ¿Poesía o prosa?

    Pues mira una mezcla de las dos cosas, tengo entregado un libro de aforismos, de máximas, de sentencias (que saldrá en Tusquets el año que viene) que se llama La arquitectura del aire y es pensamiento pero es poesía, es poema pero reflexión y es una manera de dar vueltas a lo mismo, explicarme el mundo y tratar de explicar el mundo pasado por mis ojos a los demás.

     

    De dónde sacas la poesía. ¿Hay poesía en todo lo que ves?

    Yo creo que sí, la poesía no está en lo que se ve, sino en los ojos que miran. Lo que hace la poesía es la lupa, si uno tiene puestas las gafas del diablo lo único que ve es horror, es calamidad. Si somos justos, el hecho de estar vivo, de estar en el mundo, el hecho de que haya gente que amamos tanto como lo hacemos, es un motivo para estar agradecidos y para cantarlo y contarlo. A mí me parece asombroso todo, me parece asombrosa la realidad, cualquier cosa. Mirar cualquier objeto con un poco de detenimiento. Un amigo mío poeta, muy buen poeta, Justo Navarro, me dijo una vez «Fíjate, este cristal de esta botella que tenemos aquí delante de Coca-Cola, esto es un prodigio, que exista esto, que lo podamos tocar, esta solidez y al mismo tiempo esta fragilidad» pues sí, es verdad, es una maravilla, cualquier cosa mirada con los ojos convenientes es un prodigio.

     

    Cuéntanos algo sobre ti

    ¿Cuál es tu libro de cabecera?

    Mi libro de cabecera, ¿uno solo?, un libro de cabecera solo no tengo pero sí hay autores a los que vuelvo una y otra vez porque los tengo en la cabeza. En poesía creo que no se puede ser poeta español si a uno no le gusta Quevedo. Quevedo es un autor al que más tarde o más temprano vuelvo a releer, tengo muchos sonetos suyos en la cabeza pero te podría haber nombrado a Juan Ramón Jiménez  o la poesía de Shakespeare, la poesía de Francisco Brines, o las novelas de García Márquez, de Vargas Llosa y de tantos otros. Yo estoy hecho de muchas lecturas y me gusta que me guste lo distinto, lo variado, y no solamente en el ámbito de la poesía sino también en el ámbito del ensayo, de la novela, de la prensa. Me apasiona el periodismo literario, los maestros de la escritura literaria en prensa, disfruto enormemente con las columnas de Manuel Vicent, con los pequeños ensayos de Vicente Verdú, en los periódicos con las cosas que escribe mi amigo Felipe Benítez en la prensa o en su blog, me gustan cosas muy diferentes.

     

    Entrevista a Carlos Marzal. Los pobres desgraciados hijos de perra¿Qué es lo más significativo, para bien o para mal, que ha pasado en tu vida?

    Algo evidente, sin haber nacido uno no podría estar en el mundo pero como eso es algo muy evidente, yo creo que lo que nos marca significativamente es la experiencia del amor. Primero el amor que nos profesan nuestros mayores, yo he sido un hijo muy amado y al mismo tiempo un hijo muy amante de mis padres y me gustaría ser un padre igual de amante de sus hijos, de su mujer y de sus amigos como me siento yo. Creo que la experiencia del amor es la experiencia capital.

     

    ¿Qué tienes pendiente con la vida?

    Cuentas pendientes no tengo, no tengo grandes rencores de los que me quiera desquitar, me considero un afortunado por haber nacido en la época en la que he nacido y en esta parte del mundo que es una de las pocas partes que no está hecha un desastre, a pesar de los pesares, me convierte en un privilegiado muy agradecido. Cuentas pendientes con la vida, ninguna, solo seguir viviendo y disfrutando y, sobre todo, deseando que me dure muchos años.

     

    Un deseo no cumplido.

    Pues me hubiera gustado ser un gran tenista profesional, digamos que una mezcla de Björn Borg, John McEnroe, Rafa Nadal y Roger Federer. (Risas).

     

    Fina Grau

     

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