ENTREVISTA

  • Julia Navarro
    DISPARA, YO YA ESTOY MUERTO
  • «No quería una novela de buenos y malos, quería una novela con unos personajes en los que se empatizara según la voz que habla en el momento»
  • Entrevista a Julia Navarro. Dispara, yo ya estoy muerto

     

    Empezamos por el título, Julia. Vemos que, tanto en este como en el anterior, has cambiado la forma de titular tus novelas y no dices mucho de qué va la historia

    Yo siempre he puesto títulos muy rotundos en mis libros, pero también son títulos en los que intento dar una sorpresa al lector y que no sea hasta en la última línea, en el último párrafo, cuando entienda el porqué. Con Dispara, yo ya estoy muerto es lo que va a pasar, que hasta el final no van a entender por qué se llama así. Cuando lleguen a esa última línea entenderán que no se podía llamar de otra manera.

     

    Sin dar pistas sobre la trama de la historia, puede parecer que has cambiado de estilo o registro

    Es que realmente hice ese cambio de registro a partir de Dime quién soy, en ese ya empecé a hacer una novela de personajes, hay una ruptura respecto a las tres primeras que eran novelas de historias más generales, más globales, más de misterio. Con Dime quién soy hago la ruptura y empiezo un tipo de novela distinto, un tipo de narración distinta y esa línea es la que he continuado con Dispara, yo ya estoy muerto.

     

    Y si nos tuvieras que contar algo de la historia que guarda ese ambiguo título, qué nos contarías

    Que es una historia de cómo las circunstancias marcan la vida de las personas, cómo las personas luchamos contra las circunstancias para, finalmente, ser nosotros los dueños de nuestra propia vida. Una historia que empieza en 1880 en San Petersburgo, es una novela muy rusa, y pasa por el final del siglo XIX con sus primeros movimientos revolucionarios en contra de los zares, y principios del siglo XX, también en Rusia y Paris, pasamos por la Primera Guerra Mundial, por la rebelión de los árabes contra el Imperio turco, por la Segunda Guerra Mundial y los campos de exterminio, por Palestina y el mandato británico y termina en Jerusalén. Voy contando en paralelo dos historias, la de una familia de judíos y la de una familia palestina.

     

    Esto también es muy común en tus anteriores libros, contar la misma historia con distintas voces y distintas perspectivas

    En otros libros lo que hago es un viaje al pasado. Aquí son dos historias en paralelo, unos personajes subidos en un mismo escenario a los que la historia les afecta de forma diferente. Cada uno vive su dolor de forma muy distinta.

     

    Entrevista a Julia Navarro. Dispara, yo ya estoy muertoY siendo un tema tan especial y delicado te habrá costado mucho llegar a ese equilibrio e imparcialidad

    Es que no es un libro sobre el conflicto entre judíos y palestinos, el libro termina en 1948 precisamente para no hacer un libro sobre el conflicto. Esto es el conflicto pero de unos personajes, no es un libro de Historia ni una novela histórica. Digamos que la Historia es solo un escenario donde yo subo a mis personajes para que se vayan moviendo, es una novela sobra la intrahistoria, de la pequeña historia de la gente y es una novela con tintes más personales.

     

    Pero aun así, como persona humana que eres, tendrás unas opiniones al respecto y sería normal que tendiera hacia algún bando

    Lo que he intentado es mantener una distancia para que sean los lectores los que empaticen con esas familias. No quería una novela de buenos y malos, quería una novela con unos personajes en los que se empatizara según la voz que habla en el momento, bien la palestina o bien la judía, y cuando llegue al final haya empatizado con el conflicto de las personas y no con el político. Dar un paso atrás, alejarte y no hacer novela de buenos y malos, ha sido mi reto y ha sido la novela que más me ha costado escribir y más personajes manejo. Una novela dura, según me dicen los lectores.

     

    ¿Te has sentido más cómoda escribiendo una de las dos partes, la de Marian o la de Ezequiel?

    Cuando escribo no hay partes en las que pasas un rato mejor o un rato peor, hay partes que te cuestan más o menos. Esta es la que más me ha costado escribir porque es muy compleja, si ya con la anterior ahondaba mucho en el alma de los personajes, en esta mucho más. Dejo sus almas al descubierto y sin capa que las proteja. Una novela en la que recorremos muchos más escenarios, no hay ninguna parte más fácil o más cómoda.

     

    Muchos datos y muchos escenarios, ¿cómo se documenta Julia Navarro?

    Yo procuro contextualizar, pero también procuro no volver locos a los lectores, ese escenario tiene que tener únicamente los elementos que tiene que tener. Yo no soy muy prolija en las descripciones ni históricas ni de detalles, procuro centrarme en los personajes, pero sí que es verdad que para que el escenario resulte creíble necesitas esa labor de documentación, y además exhaustiva para no meter la pata.

     

    Sobre todo en la gran cantidad de cargos políticos de distintos países y distintas épocas que vas nombrando a lo largo del libro

    Cuando hago alusión a hechos históricos concretos, evidentemente, hay una labor de documentación muy amplia.

     

    Entrevista a Julia Navarro. Dispara, yo ya estoy muerto¿Has viajado a los escenarios reales para respirar el ambiente mientras la escribías?

    Como periodista conozco muchos lugares y en todas mis novelas todos los lugares de los que escribo los conozco y a los que he viajado, o bien como periodista o bien simplemente como viajera. Mi gran pasión es viajar. Todos los ciudades de las que hablo en Dispara, yo ya estoy muerto, son lugares en los que he estado, he andado, he hablado con la gente… También es verdad que cuando empiezo una novela siento la necesidad de volver a esos sitios para mirarla con otros ojos, con los ojos de mis personajes.

     

    ¿Y cómo se te ocurre la idea?

    Ya quería escribir una novela con ese aire de cómo las circunstancias marcan la vida de las personas y, dependiendo del lado que caiga, eres una cosa o eres otra. Tenía varios escenarios en mente: Grandes Lagos, Yugoslavia y Oriente Medio, porque en cualquiera de esos tres escenarios según donde caigas eres una cosa u otra en apenas una distancia de cincuenta metros, se marca la línea política y te quedas, y tú no has elegido ni el momento en el que naces, ni el lugar geográfico, ni la religión que te toca en suerte, ni la situación socioeconómica que vas a tener en función con la familia que te ha tocado… tú no has elegido pero es donde te tienes que quedar.

     

    ¿Y qué te hizo decantarte por Oriente Medio?

    Que lo conozco mejor, he cubierto numerosos acontecimientos como enviada especial en los últimos treinta y cinco años, y lo conozco bien.

     

    ¿Cómo eres a la hora de escribir? ¿Podrías escribir en cualquier parte?

    No, no, no… Tengo dos espacios fundamentalmente: mi casa de Madrid y mi casa de la playa. Es verdad que cuando estoy escribiendo y tengo que viajar a cualquier lugar, durante esta novela viajé dos veces a Jerusalén, me llevo un portátil y un pen drive, durante el día estoy haciendo cosas y cuando llego por la tarde o noche al hotel sigo escribiendo, pero normalmente utilizo esos dos lugares. Esta novela me costó tres años de escribir y no tuve vacaciones, ni en Nochebuena dejé de escribir.

     

    ¿Eres meticulosa?

    Yo diría que soy disciplinada. Mucho. Tengo muchísima fuerza de voluntad y cuando me marco un objetivo lo cumplo. Soy muy exigente conmigo misma en ese sentido. Excesivamente.

     

    ¿Manías, escribes con pluma, rotulador, lápiz… o algo así?

    No, escribo en el ordenador. Solo me pongo música por la tarde. Escribo dos veces al día: al amanecer porque me concentro muy bien y por la tarde, suele haber más ruido en la casa y por eso me pongo música.

     

    Si tuvieras que emitir un juicio, ¿quién dirías que fue el culpable de que los judíos se quedaran sin tierra propia?

    Con el primer éxodo que fue su primer peregrinar. Nos remontaríamos al Imperio romano con Tito.

     

    ¿Se te ha ocurrido alguna vez cambiar de género, escribir una novela romántica, erótica, negra…?

    No, ni siquiera lo he pensado. Esto es lo que me sale y es lo que hago.

     

    Entrevista a Julia Navarro. Dispara, yo ya estoy muerto¿Qué harías si supieras que es lo último que vas a hacer en tu vida?

    Rezar.

     

    ¿Eres una persona católica?

    Soy una persona que tiene un sentido transcendente de la vida y que no creo que estemos en este mundo como un montón de células organizadas para pagar la hipoteca. Si fuera así sería muy triste.

     

    ¿Alguna deuda pendiente con la vida?

    No, realmente yo siempre he hecho lo que quería hacer, aunque hay cosas que no he hecho, como ser bailarina. La deuda pendiente podría ser no haber sido lo que quería ser.

     

    Y si yo fuera un hada madrina y te concediera un deseo, ¿cuál sería?

    Lo que más echo de menos es a mi madre, si pudiera volver a tenerla sería estupendo.

     

    Un tema que jamás tratarías en tus novelas

    Pues no lo sé, yo no me censuro a mí misma. Escribo de lo que quiero escribir y de lo que me sale. No se me ocurre pensar que de esto no voy a escribir nunca.

     

    Qué historia te hubiera gustado escribir

    Tantos libros me hubiese gustado ser capaz de escribir, tantos, tantos, tantos que no podría elegir. ¡Hay tantas grandes obras! Anna Karenina, por ejemplo, La Odisea, Cien años de soledad…. tantas maravillas hay en la literatura que no sabría declinarme por una.

     

    Para finalizar cuéntanos cual es tu proyecto a corto plazo

    Mi proyecto es seguir escribiendo, estoy empezando mi próxima novela pero no me preguntes porque jamás cuento de qué va a ir, ni cómo se va a llamar, ni siquiera mi editor se entera hasta el día que se lo entrego.

     

    Fina Grau


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