ENTREVISTA

  • Juan Soto
    AJEDREZ PARA UN DETECTIVE NOVATO
  • «El escritor no es más que un nombre y el nombre de sus libros»
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    Entrevista a Juan Soto. Ajedrez para un detective novatoResúmenos un poco de qué va tu libro para aquellas personas que no han podido leerlo todavía.

    Es una novela satírica sobre un detective que nos cuenta cómo empezó a ser detective y cuál era su relación con su maestro, un detective muy famoso en la época en la que él era joven. Una época en la que, por culpa de la lectura masiva de novelas negras y policiacas, la sociedad era su vivo reflejo. Una sociedad muy criminal, llena de criminales absurdos y detectives más absurdos todavía.

     

    Se aleja un poco de tu registro

    Sí, se aleja totalmente porque es la primera novela cómica que escribo después de dos muy dramáticas. Todo esto empieza leyendo la sección española de los periódicos. El esperpento que estaba leyendo en la prensa me recordó al de Valle Inclán y fue cuando decidí escribir una novela cómica, escribir sobre mi tiempo y emplear el humor para hablar de todo esto sin hablar de todo esto.

     

    Salpicas con esa crítica social pero leyendo entre líneas, sin ahondar y dejando a interpretaciones

    Es justo lo que quería, no tocar lo mismo que puede tocar una revista tan seria como Mongolia, o como las viñetas de El Roto, que con un dibujito refleja lo que pasa. Yo no tengo esa habilidad pero sí la de exagerar, soy muy exagerado, y empecé a exagerar todo lo que estaba pasando, no me hacía falta poner a un presidente barbudo y apocado como capitán del barco que se mete en la tormenta, porque lo que hago en la novela es crear un ambiente suficientemente loco como que alguien un poco cuerdo se dé cuenta de que se parece al nuestro. No tenemos calamares gigantes, ninjas, ni otras cosas, pero tenemos cosas que si consiguiéramos escribirlas tal y como son, sin ningún adjetivo, creo que serían más absurdas que un calamar gigante, por ejemplo.

     

    ¿Cómo, cuándo y dónde surge la idea para escribir esta novela?

    Estaba en Águilas viviendo una temporada para ahorrarme el alquiler y empecé a pensar en el aprendizaje, en cómo se han perdido los oficios, en cómo ahora tienes que hacer veinticinco cursos y tres titulaciones para que te consideren un profesional de algo, cuando en el método antiguo un oficial elegía un aprendiz, trabajaba con él y el aprendiz aprendía de él de una manera directa. Reflexionando sobre eso decidí hacer la novela sobre un detective que elige un aprendiz para que lo acompañe. Como yo estaba muy desesperado, y España entera estaba (y sigue) muy desesperada, decidí que esta historia del aprendiz y el maestro iba a desarrollarse en lo que al final fue, un país totalmente enloquecido. Una vez que empecé a escribir y tenía clara la trama, todo iba surgiendo, el personaje mismo me lo iba diciendo.

     

    ¿Es el título original o lo has cambiado?

    Es el original. Y no sé en qué momento se me ocurrió pero creo que he tenido suerte, es un título afortunado. Si ahora me das esta novela sin título no sabría cómo titularla y en aquel momento tuve un toque de gracia de las musas que me lo dieron.

     

    Entrevista a Juan Soto. Ajedrez para un detective novato¿Crees en la suerte?

    Sí, creo en la suerte porque tengo suerte, y porque durante épocas he tenido mala suerte. Se encuentra la suerte trabajando, pero cuánta gente trabaja mucho y no encuentra esa suerte. Lo que también me gusta de la suerte es no tener que buscar explicaciones rebuscadas: ¿Por qué llueve justo ahora? pues mira, mala suerte; por ejemplo, … y respetar el misterio de las cosas, que haya algo que no entiendo (risas).

     

    Personajes fáciles pero con muchas cosas que decir, ¿equilibrio encontrado ente el personaje y la forma de decir lo que tiene que decir?

    Era mi principal preocupación, igual que el tono. Pensaba que era una novela demasiado absurda y quería que tuviera su parte más profunda, no quería que quedase en algo frívolo e insustancial, y ahí los personajes me ayudaron bastante. Aunque el narrador haga muchas estupideces y viva en un mundo estúpido, es un tipo inteligente y su maestro, Lapiedra, aunque sea un anormal, un mujeriego…, también es un tipo con una inteligencia un poco demoniaca. Si he encontrado el equilibrio lo dirá el lector pero era una de mis principales preocupaciones. Me quitaba el sueño mientras lo escribía.

     

    ¿Quién es el protagonista? ¿Por qué no se sabe su nombre?

    Él es un negro literario, escribe las novelas que firma otro. Después es el subalterno de un detective muy famoso con un nombre que todo el mundo conoce por los periódicos, pero él está en la sombra. En el momento en el que él cuenta toda esta historia ya ha pasado tiempo, ya está al final de su vida, lo está recordando y se supone que él ya se ha convertido en alguien, pero lo que está contando es la época en la que no era nadie, era la sombra de uno, la sombra de otro, y por eso el nombre al protagonista le llega al final, el lector no sabrá cómo se llama hasta que haya pasado el tiempo. El nombre se lo gana.

     

    ¿Esto ya lo tenías pensado antes de empezar la novela?

    Sí porque yo, como escritor, también había reflexionado sobre esto. El escritor no es más que un nombre y el nombre de sus libros. En el momento en el que yo empecé a ver, con mi segunda novela, que mi nombre lo conocía gente a la que yo no conocía, dije, esto ha costado mucho trabajo, una lucha muy larga. Es una satisfacción enorme. Por eso mi personaje se gana el nombre.

     

    ¿Cuánto hay de Juan Soto en el narrado?

    Al narrador le doy mi bilis y mi mala leche, mi ironía y esa capacidad de reírse de sí mismo y de su propia vida. Y, por suerte o por desgracia, no tengo una novia ninfómana, no he matado a nadie, no me pagan en fajos de billetes… hay poco, pero la mirada, esa forma de mirar las cosas creo que se parece, la forma que tengo de mirarme a mí en el espejo.

     

    Tu novela es de lectura rápida, amena, entretenida y te quiero hacer una pregunta sobre otros autores más tediosos: ¿crees que es mejor un libro cuyo autor utiliza un lenguaje inalcanzable (que para leerlo hay que estar al lado del diccionario para entender lo que está diciendo), una narración farragosa y repleta de descripciones que no aportan nada?

    Creo que estás poniendo el dedo en la llaga de un problema de la literatura española y es que se ha considerado siempre mejor aquello que era más hermético. Tenemos que revelarnos contra esto inmediatamente porque no es así. Tú coges El Quijote y, quitando las palabras más antiguas y el tono un poco raro de la sintaxis antigua, te estás enterando de todo, te estás divirtiendo y es inmortal. No obstante, hay obras que sí merecen el esfuerzo de leértelas y aprender mucho con ellas.

     

    Entrevista a Juan Soto. Ajedrez para un detective novatoLes dedicas el libro a unos amigos que se quieren mucho como regalo de bodas

    Sí. Alex y Diana son dos amigos míos y nosotros pertenecemos a una generación en la que las novias nos duran dos días, cambiamos mucho y estamos un poco desengañados con el amor, hay muchos cuernos, muchas rupturas continuamente… nuestros padres eran de otra manera, tenían una concepción más entregada. Y Alex y Diana son dos personas que se quieren más de aquella manera y me gusta cómo se quieren. En vez de una nevera les regalé una novela. (Risas)

     

    ¿Cómo recibiste la noticia del premio Ateneo Joven de Novela? ¿Dónde estabas, qué hacías?

    Estaba en la casa de Águilas con mi novia y sabía que ese día se fallaba el premio, era tarde y pensé que ya no llamarían. A las diez y media de la noche sonó el teléfono y pensé que era una broma de un amigo y no le hacía caso. Al final me lo creí porque no acababa de reconocer la voz de ningún amigo y fue una sorpresa tremenda, fue como un shock porque había estado todo el día pendiente del teléfono. Y las consecuencias del premio, viajar, ir con este hombre que sabe un montón (Lorenzo Luengo), ir con gente que nos cuida muchísimo, todo es maravilloso.

     

    ¿Qué crees que va a suponer en cuanto a tu obra?

    Pues espero que me lea mucha gente. No sé cómo va a ser el resto de mi obra, pero si toda esta promoción, todos estos viajes, sirve para que la gente lea la novela y si a la gente le gusta, mucho mejor que el premio.

     

    ¿Crees que se te leerá más a partir de ahora?

    Puede ser, las otras novelas son muy distintas, han tenido muy buena crítica pero una es un thriller, La conjetura de Perelman, y la otra es más intimista sobre el peor momento de mi vida, Siberia. Son bastante más oscuras.

     

    ¿Cuántos registros tienes? ¿Crees que podrías escribir cualquier cosa?

    No sabía que podía escribir comedia hasta que escribí este libro, así que hasta el siguiente no sabré si tengo otro registro.

     

    ¿Qué es lo mejor que destacarías de tu carácter?

    Pues que no trato mal a nadie.

     

    ¿Eso es lo mejor que puedes destacar?

    Risas. Sí porque he descubierto que al cabrón lo que más le jode es que lo traten bien, le jode muchísimo más que le preguntes cómo le va que si te enfadas por lo que hace. La simpatía es un arma de doble filo. Algo que me gusta de mi carácter es que no me cabreo, me río.

     

    Entrevista a Juan Soto. Ajedrez para un detective novato¿Y lo peor?

    Que soy inconstante. Sería incapaz de hacer una investigación de nueve años como Lorenzo, lo que me gusta hoy, quizá, dentro de seis meses no me lo tome muy en serio.

     

    ¿Qué fue aquello que dijiste y te arrepentiste antes siquiera de acabar la frase?

    Curiosamente, lo último que dije y que me arrepentí al momento fue una disculpa. Tiendo a disculparme rápido y luego resulta que hay veces que el otro lo ha hecho mal y no debería hacerlo. Por esa tendencia que tengo a solucionar las cosas pedí disculpas y, en cuanto me oí, pensé que la estaba cagando.

     

    ¿Palabra escrita o palabra pronunciada?

    Depende de para qué.

     

    ¿Cómo te expresas mejor?

    Escribiendo, estoy más cómodo. ¡Ojalá hubiera «control Z» cuando hablas!

     

    ¿A qué dedica su tiempo libre Juan Soto?

    Últimamente lo dedico a leer, aunque no lo considero tiempo libre, creo que paso mucho tiempo dedicado a pensar las cosas, a parar y pensar un poquito, a respirar. Lo que llaman ocio, es lo de siempre, salgo, tomo cañas… pero procuro no tener mucho tiempo libre.

     

    ¿Alguna manía de escritor?

    Tengo que tener en la mesa una botella de agua con gas y un vaso con un culín de whisky que me dura cinco horas, pero si no lo tengo no estoy tranquilo. Otra cosa es que no se me puede interrumpir, tengo que avisar porque no es que me moleste que me interrumpan, sino que si pienso que pueden interrumpirme no puedo escribir, tengo la sensación de que se rompe todo. Es más la posibilidad de que pueda pasar.

     

    Un sueño

    Seguir escribiendo y que no se me acaben las ideas.

     

    ¿De qué color crees que eres?

    ¿Tú crees que eres de un color siempre o vas cambiando?

     

    En mi caso cambia de tonalidad según el estado de ánimo aunque siempre soy el mismo, pero me tienes que contestar tú.

    Yo soy gris corzo, me gusta mucho el brillo que tiene.

     

    Una recomendación literaria

    El libro de Lorenzo Luengo, La cuestión Dante, por supuesto.

     

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    Si fuera un clásico

    Cualquiera de Jardiel Poncela. Sobre todo Amor se escribe sin hache.

     

    Fina Grau

    Fotografía: Susana Alfonso

     

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