ENTREVISTA

  • Eloy Moreno
    LO QUE ENCONTRÉ BAJO EL SOFÁ
  • «No hago apología a la infidelidad, pero sí­ ese reconocimiento para quitarle un poco de hierro al asunto»
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    Entrevista a Eloy Moreno. Lo que encontré bajo el sofáPara empezar y partiendo de la base de que este libro no se podría resumir en unas cuantas frases, te pedimos que hagas un esfuerzo e intentes definirlo.

    Es un libro que habla de la doble moral que todos tenemos, tanto la clase política, que sale mucho, como los ciudadanos de a pie. La doble moral en todo, incluso en nuestra casa con lo que hacemos, lo que decimos y después no hacemos, con lo que criticamos y después despreciamos… Justamente quería hablar de todo eso de ahí lo que encontré bajo el sofá, lo que damos a conocer al mundo, nuestro exterior, y lo que guardamos en casa que no decimos a nadie.

     

    Empiezas el libro con un secreto que impide reconocer esa casa como un hogar ¿lo entendemos como un guiño a tu anterior libro El bolígrafo de gel verde?

    No, mira, no lo había pensado. Es verdad, allí también decía que la casa y el hogar no es lo mismo. Quizá podría, pero no es un guiño, me gusta esa dualidad entre casa y hogar.

     

    Vuelves con otra historia intimista en la que cualquiera se podría sentir identificado…

    Es que creo que es lo que sé escribir, lo que más me gusta, hacia adentro. Lo que yo pienso que la gente vive dentro y que después, fuera, no es capaz de decir. Esas pequeñas historias que voy narrando sobre una ventana, otra ventana,... y ves que en tres frases hay una historia. La mujer que está con el marido durmiendo al lado y de repente recibe un mensaje del amante, o la niña que tiene miedo al monstruo y te das cuenta que el monstruo es su padre porque está gritando a su madre… son historias tan cotidianas que todo el mundo sabe que existen pero nadie es capaz de comentarlas. Quedan en el ámbito familiar, no te tienes que meter ahí dentro y yo me meto hasta dentro de la casa.

     

    Tratas a la mayoría los protagonistas de esas pequeñas historias como vidas anónimas, sin ponerles nombre, ¿lo haces para darle más intensidad a la historia?

    Opino que cuantos más nombres hay en una novela, más te pierdes. Hay muchos personajes y muy pocos nombres, trato de que lo importante sea la historia que hay detrás de cada uno antes que su propia identidad. Si a un lector le dices que esta es la panadera, el portero, o lo que sea, se guía mejor que si le dices que es Pepe, Juan o Marta.

     

    Entrevista a Eloy Moreno. Lo que encontré bajo el sofáEl uso de la primera persona y, casi de puntillas, pasar a la tercera, ¿le da más profundidad?

    Nunca sé cómo lo hago. Alguna vez lo haré en segunda y cambiará todo. (Risas) Simplemente jugué con los tiempos. El pasado siempre en tercera y mi libro es casi del día a día por lo que decidí hacerlo así al principio y lo mantuve durante toda la novela independientemente de quien hablara.

     

    Pero usas esa voz omnisciente para contar lo que ocurre tras esas ventanas.

    Sí, como una voz en off. No hay nadie hablando ahí, ni Marta, ni Alicia…

     

    Al principio tienes que leer muchas páginas para darte cuenta de que el que habla es un hombre…

    Sí, me gusta jugar con el lector. En la novela hay varios pasajes en los que hago creer una cosa para luego sorprenderlo y decirle que no era lo que estaba pensando. Como esto no es una película, intento dibujar esas sombras en las que uno imagina que va a salir algo y luego es otra cosa. Utilicé un lenguaje muy neutro y miraba muchos los adjetivos.

     

    Nos encontramos con una clara denuncia social, política, de religión, sanidad, malos tratos, corrupción… en boca de uno de los protagonistas

    Sí, de todo (risas) Yo creo que tenía la voz para hacerlo, después de El boli llegué a muchos lectores y pensé que podía aportar mi granito de arena. A lo mejor no manifestándome en la calle, pero sí de otra forma. Mucha gente que ha leído el libro me ha dicho que se le han movido cosas, que estamos parados y no hacemos nada. Y si he conseguido mover eso con una novela me parece que ya he tenido éxito.

     

    ¿… y podemos hablar también de apología a la infidelidad?

    No llegaría a ese punto, aunque sí a una cosa que pasa y no se dice, porque muchos de los casos que salen ahí son reales y cuando conoces a alguien que se ha separado, los de alrededor le empiezan a contar historias del tipo «no te preocupes que yo tuve una historia parecida pero no se lo digas a nadie» No hago apología a la infidelidad, pero sí ese reconocimiento para quitarle un poco de hierro al asunto. Hay veces que a uno le pasa esto y parece que todo sea un trauma, que se vaya a hundir una familia, que vaya a entrar en una profunda depresión… y aquí se demuestra que pasa más de lo que parece.

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    Pero todo esto ya ha cambiado mucho ¿no? Lo raro ahora sería encontrar a una pareja que lleven muchos años juntos y sigan queriéndose. Hay cariño, ¿pero amor? …

    Sí, es cierto. El cincuenta por ciento de los niños de cualquier colegio son hijos de padres separados y ya no es tan traumático, lo que pasa es que depende de dónde residas. Mi protagonista es de un pueblo pequeño y no es lo mismo que en una ciudad, por eso juego con los escenarios y ella lo pasa muy mal cuando está en ese pueblo pensando que todos son unos cotillas, se pregunta qué hace ahí y vive con la presión de esa sociedad.

     

    ¿La historia central podría haber sido ubicada en cualquier otro sitio que no fuera Toledo, o era indispensable por la magia de esta ciudad?

    Sí, pero no habría sido tan bonita (risas). Sería imposible con esos paseos por las calles y el misterio de los corazones dibujados… es que Toledo es especial.

     

    Entrevista a Eloy Moreno. Lo que encontré bajo el sofá¿Cuántas de las historias que cuentas de Toledo son ciertas?

    Todas menos una que me he inventado yo, pero no te voy a decir cuál. Dejo que sea el lector que vaya a Toledo y lo intente descubrir.

     

    ¿Quién era Eloy antes de ser escritor?

    El mismo que ahora pero sin escribir. No he cambiado mucho, sigo en el mismo trabajo, sigo teniendo los mismos amigos, sigo viviendo en Castellón… la única diferencia es que ahora hago entrevistas, estoy con la promoción, tengo muchos más mensajes que contestar por mail, salgo en radio y televisión… cosas a las que no estaba acostumbrado, pero por el resto, cuando no estoy con el tema del libro, soy el mismo Eloy de antes.

     

    ¿Por qué empiezas a escribir?

    Porque se me pasan cosas por la cabeza, pequeñas historias que ocurren y quedan en el anonimato. El primer relato corto que mandé a un premio y lo gané, era una historia muy sencilla que trataba sobre un hombre al que se le muere su mujer, eran muy mayores ya, y simplemente hablaba de cuando se iba a dormir a la cama, se llamaba La cama, y se da cuenta de que la cama es mucho más grande de lo que él pensaba, que no llega  a los extremos, hasta que se da cuenta un día por la mañana de que no quiere bajarse de la cama, quiere quedarse ahí. Es muy sencillo, son esas historias que a mí me gusta contar, esas que veo en que la gente está sufriendo por algo, o que le gusta mucho una cosa y pienso que esas emociones hay que liberarlas y escribo sobre ellas.

     

    Vuelves a tratar en esta novela el paso del tiempo, ¿qué es para ti el tiempo?

    Para mí el tiempo lo es todo. Algo que nunca vuelve y por las vivencias que he tenido me he dado cuenta de que hay que aprovechar cada momento. Es algo que se dice siempre pero no lo hacemos, estamos aquí y pensamos en otra cosa, no estamos aquí. ¿Quién sabe dónde estaremos mañana?

     

    ¿Temes que se te escape la vida?

    Que se me escape no, que no sepa aprovecharla.

     

    ¿Qué te da miedo que se te escape?

    En este momento la infancia de mi hija. El tiempo pasa muy deprisa y me da miedo que dentro de cinco años ya se haya acabado y no me haya dado cuenta.

     

    ¿Qué secreto confesable, claro, guardas bajo tu sofá? (O inconfesable, si te atreves)

    Últimamente hago pocas cosas inconfesables.

     

    Entrevista a Eloy Moreno. Lo que encontré bajo el sofáCon esa carita de pillo que tienes, seguro que algo haces

    Mira, te voy a contar un secretillo: si estoy en algún aeropuerto, o estación, y veo que mi libro está por ahí poco visible, los cojo y los cambio de sitio (más risas).

     

    Un día cotidiano de rutina en tu vida sería…

    Si te refieres a mi vida de escritor es muy aburrido. Levantarme pronto, ponerme en el ordenador y escribir toda la mañana, después de comer intento hacer algo de deporte y por la tarde contesto correos, redes sociales…. Cuando acabe la excedencia será la rutina de trabajar y buscar más tiempo.

     

    La lluvia, importante en las historia, es casi como un protagonista, ¿qué te trae la lluvia a ti cuando llega?

    Me gusta mucho la lluvia, me inspira muchísimo y siempre está presente en todos mis escritos. Me trae felicidad, muchas veces me bajo sin paraguas para mojarme con la lluvia y pasear por las calles. Sabes que por aquí no llueve mucho y lo siento más.

     

    Haznos algunas recomendaciones: una lectura

    Pues el último libro que he leído se llamaba Cenital, de Emilio Bueso, hay que leerlo, te abre los ojos a qué sería de la sociedad si de pronto se acabara el petróleo y no hubiera energía.

     

    Un programa televisivo, no película, si es que hay alguno que valga la pena.

    No veo nada la tele, ni idea. Seguramente te diría algo de dibujos animados (risas). Los pitufos, que los colecciono.

     

    ¿Ah sí?, ¿y otro hobby raro?

    No, solo ese. Los coleccionaba desde pequeñito hasta que mi madre se cansó y me los mandó todos, tengo más de trescientos y la gente me sigue regalando y enviando.

     

    Un tema musical

    I am Mine de Pearl Jam. 

     

    Fina Grau

     

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