ENTREVISTA

  • Eloy Tizón
    TÉCNICAS DE ILUMINACIÓN
  • «Creo que hay algo en el arte, en la búsqueda de la belleza, que realmente nos completa y nos da cierto sentido de la transcendencia y casi justifica nuestra existencia»
  • Entrevista a Eloy Tizón. Técnicas de iluminación

     

    Empezaremos contando de dónde salen estos diez cuentos

    En principio empecé un poco tanteando historias que iban surgiendo de manera independiente, pero cuando tenía cuatro o cinco historias, me di cuenta que aparecía un elemento común que era el término Iluminación como elemento metafórico. En todas las historias, los personajes llegaban a un cierto punto vital en la que se metían en una situación comprometida y tenían que mostrar su verdad. Eso para mí era el punto de iluminación o de epifanía al que quería llegar. Me di cuenta que con media docena de historias podía ser el camino a seguir y construir el resto del libro. Tuve clara la directriz de todos los cuentos.

     

    De ahí el título, pero por qué técnicas

    Es una pequeña definición de lo que yo entiendo como literatura. Por un lado hay una parte técnica y artesanal, y por otra parte hay una cosa más irracional que yo asocio a la luz que puede ser ese momento de descubrimiento, de deslumbramiento. Quise combinar la parte racional con esa otra más irracional y de corazonada.

     

    ¿Todos los cuentos los has escrito para este libro o tenías alguno ya de partida que encajaba perfectamente en la idea previa que tenías?

    Lo que he hecho ha sido quitar los cuentos que no se adaptaban a los rasgos que te acabo de decir, tenían otro registro. No es que haya rescatado ninguno, todos han sido escritos para este libro pero con esa directriz de la búsqueda. Los personajes son personajes que buscan, van buscando la claridad desde la sombra, todos están en una situación sombría.

     

    ¿Y escribirlos en primera persona es para darles ese toque más intimista?

     Sí, puede ser, aunque a mí me gusta mucho ese ejercicio que te permite la literatura de meterte en la piel de otro, en la vida de otro. Es como salir de tu pequeño punto de vista y mirar el mundo desde otra perspectiva. Creo que ahí yo puedo descubrir cosas que con mi limitado punto de vista no podría.

     

    Entrevista a Eloy Tizón. Técnicas de iluminación¿Te parece más fácil la narración en primera persona?

    Es que la narración en tercera siempre es como más distanciada. Más fría. En primera lo que tienes que hacer es encontrar una voz para tus personajes. Encontrar eso es lo que más trabajo me lleva, casi como esas radios antiguas que tenías que sintonizar la emisora, al principio tengo muchas interferencias pero poco a poco voy encontrando la voz más clara. Cuando tengo la voz clara ya me siento seguro aunque todavía no sepa exactamente lo que va a ocurrir desde el punto de vista argumental. Yo quiero oír al personaje hablar, es lo importante.

     

    ¿No existe una historia previa? ¿Eres escritor de folio en blanco?

    Tengo una cierta idea,  pero muy vaga. Me aferro a la voz que es el elemento básico para mí a la hora de escribir. Una vez la tengo ya es como decirle, habla, dime lo que quieres hacer, estoy seguro que me vas a llevar a algún sitio.

     

    ¿Por qué diez cuentos?

    Eso ha sido casualidad, podían haber sido trece u ocho.

     

    Empiezas tu carrera con dos libros de cuentos para luego escribir tres novelas, ¿por qué vuelves a los cuentos ahora?

    No hay ninguna razón, solo han sido las ganas de trabajar literariamente el terreno del relato en el que me siento muy cómodo. Aunque he escrito novelas, esas posibilidades que tiene el relato de meter en un número de páginas una historia entera con sus personajes que tienen sus desarrollos y complejidad… me parece tan fascinante que lo disfruto mucho como lector y como narrador me apetece mucho explorar ese terreno para ver qué posibilidades tiene, cómo se puede jugar con las estructuras y romper la visión clásica del relato.

     

    ¿Distingues relato corto de cuento?

    Yo no. Últimamente uso más la palabra relato porque la gente, cuando hablas de cuentos, parece que entiendan que son cuentos para niños. Para evitar ambigüedades utilizo relato, pero realmente lo empleo de manera igual, como si fueran sinónimos. Hay gente muy sutil  que dice que no, que no es lo mismo, pero para mí sí lo es.

     

    ¿Y con qué te sientes más cómodo?

    Creo que eso depende mucho de la historia. Hay historias que no puedes contar en doce páginas. Si hay muchos personajes, historias que se ramifican… necesitas más espacio. Hay otras que ya nacen así, que tienen que ser en un número más pequeño de páginas. Intento adaptarme a lo que creo que la historia necesita, escriba novela o escriba cuento trato de utilizar las palabras necesarias, no malgastar palabras.

     

    Estoy entendiendo que tú buscas un personaje, le das una voz y cuando lo has encontrado le dejas hablar y te pones a escribir. A partir de aquí dependiendo de la historia que te cuente, ¿será un relato o una novela?

    No, a ver. Cuando yo encuentro la voz ya me lo dice, es algo intuitivo, no es una ciencia exacta, pero esa voz me dice que puede tener un desarrollo muy largo o es una voz que me dice que en diez o doce páginas me va a contar todo lo que tiene que decirme. Te diría que es casi como una cuestión de aliento, de respiración, cuando la voz empieza ya notas si tiene fuerza para muchas páginas, menos páginas... y yo intento ajustarme a lo que creo que merece esa voz. Lo que no quiero es alargar innecesariamente una historia, si puedo usar veinte páginas no quiero usar cincuenta. Intento ser muy riguroso en estas cosas, no me gusta meter rollo.

     

    Entrevista a Eloy Tizón. Técnicas de iluminaciónEs curioso, hablas de la voz, de la iluminación, de cuando creas el personaje y vas dibujándolo, da la sensación de que tú mismo te conviertes en el personaje.

    Un poco sí, sin exagerar, pero el proceso puede ser un poco parecido a lo que hace un actor. No tengo ninguna experiencia en ese terreno, pero intuyo que debe ser algo parecido a cuando un actor se mete en un personaje, ellos le prestan sus características físicas igual que yo le presto mi técnica literaria. Realmente no eres tú el que está ahí, cuando hablan mis personajes dicen cosas con las que estoy de acuerdo y otras con las que no lo estoy. Considero que tengo que dejarle la libertad de que se exprese.

     

     ¿Y cómo consigues esa prosa tras el susurro de tu personaje?

    Con mucho trabajo, no es algo que me surja con facilidad, este libro está muy trabajado tanto en el lenguaje que intenta ser expresivo. Yo amo profundamente el lenguaje cuando se usa de manera creativa y me da rabia cuando no le sacamos todo el partido que podemos. Te diría que el trabajo con la prosa es casi un trabajo auditivo, me tiene que sonar bien. Tengo la sensación de que la literatura pasa mucho por el oído aunque lo tengamos asociado a signos escritos, hay algo de música, y  me gustaría que mis relatos tuvieran esa melodía que llevaran la canción al lector.

     

    ¿Hay alguno de estos diez cuentos que te haya costado escribir especialmente?

    Me costó mucho el último que habla de una pérdida dolorosa y un niño que muere, pero no te cuento nada más. Tuve la sensación, con ese cuento, que descendía a un lugar al que no había podido llegar antes porque no tenía armas ni literarias ni humanas para asomarme al abismo. Te podría decir que he tardado en poder escribirlo como veinte años, hay una pérdida ahí que yo quería que fuera de verdad, y ha sido muy doloroso el escribirlo y al mismo tiempo liberador. En general este libro solo lo podría haber escrito ahora, no sé si será mejor o peor, pero es cierto que hace quince años no hubiera podido hacerlo.

     

    ¿Cuándo empiezas a escribir?

    En la adolescencia. Pienso que esa etapa es muy complicada, por lo menos para mí lo fue mucho, con muchos altibajos anímicos y me costó un poco superarlo. Escribir entonces me suponía más un desahogo terapéutico que otra cosa, yo escribía sin ninguna vanidad, ni con objeto de publicar, ni de ser escritor, simplemente era algo que a mí me servía. Lo que pasa es que una vez que se te mete el venenillo de la escritura, es difícil renunciar a eso. Simplemente sigues escribiendo y un poco por azar, encontré a otros amigos que también les gustaba escribir, intercambiábamos libros, textos… casi sin querer te vas metiendo en ese mundo y terminas publicando y recibiendo cierta respuesta. Todo es una cadena que se va formando con el tiempo.

     

    Defínete a ti mismo.

    La verdad es que esa pregunta no sé cómo responderla porque yo intento más bien huir de toda definición y todo etiquetado.

     

    Entrevista a Eloy Tizón. Técnicas de iluminaciónYa, pero solo te conocemos a través de tus personajes.

    Es que no sabría cómo definirme. Creo que soy una persona culturalmente inquieta, me gusta mucho casi todo, creo que soy muy curioso, en el buen sentido, intento vivir como con las antenas muy abiertas para intentar observar, captar las cosas de donde va surgiendo ese sustrato que luego se vuelca en la escritura. No sé si te sirve como respuesta, pero me resulta muy difícil.

     

    ¿En qué cree Eloy Tizón?

    ¡Qué pregunta! No soy una persona de convicciones religiosas o ideológicas muy firmes, pero sí creo en la capacidad de redención del arte. Creo que hay algo en el arte, en la búsqueda de la belleza, que realmente nos completa y nos da cierto sentido de la transcendencia y casi justifica nuestra existencia. Puestos a creer, creería en eso, en la religión del arte.

     

    ¿A qué le temes?

    Le temo a la decadencia física, al deterioro mental, es algo que me parece aterrador, ese momento en el que ya no eres dueño de tu memoria, ni de tus pensamientos ni recuerdos. Esas dos cosas me asustan más que la muerte en sí que no me parece tan terrible.

     

    Un sueño realizado

    Pues el de escribir, por ejemplo, era una fantasía adolescente y lo considero un sueño realizado.

     

    Un cuento

    ¿De la historia universal? A mí me gusta mucho El Aleph, de Borges, que habla de una pequeña esfera que hay en un sótano de Buenos Aires en la que está contenido el mundo entero. Hay un par de páginas en las que él describe lo que se ve en esa esfera y es como una visión cinematográfica con vista de pájaro de todo el mundo. Acaba el pasaje diciendo que después de hacer ese barrido por el universo: «Sentí infinita veneración, infinita lástima». Me parece que llegar a ese punto de compasión por lo que somos y hacia el universo son palabras mayores.

     

    Un color

    Antes me gustaba mucho el amarillo, pero ahora me gusta más el morado. Es un color que me da cierta tranquilidad, cierto equilibrio, y a la vez me incita a crear.

     

    Fina Grau

     

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