ENTREVISTA

  • Juan Jacinto Muñoz Rengel
    EL LIBRO DE LOS PEQUEÑOS MILAGROS
  • «El libro puede parecer un cajón de sastre de ideas, ya que están todas mis obsesiones y mis monstruos»
  • Entrevista a Juan Jacinto Muñoz Rengel. El libro de los pequeños milagros

     

    ¿Empieza por contarnos por qué eliges microrrelatos?

    Creo que ha sido por el efecto de estar con dos novelas muy seguidas y haber tenido con ellas un compromiso de años, porque al fin y al cabo, una novela, es una especie de hipoteca con una idea durante bastante tiempo. Y cuando estás dos o tres años con una y luego tres o cuatro con la otra, al final te has tirado seis años solo con dos ideas, con dos grandes tramas, y después de todo ese tiempo necesitas un cambio. Yo siempre he sido un autor con muchas cosas en mente y mis libros anteriores eran de relatos, y  a lo largo de todo ese tiempo se te van ocurriendo un montón de historias a las que no le das paso y de alguna manera necesitaba dar salida a todas esas reflexiones que se iban acumulando y comprendí que el género ideal era el microrrelato porque me iba a permitir eso, de hecho aquí hay un centenar de ideas, y para convertir un centenar de ideas en relato corto o novela hubiera necesitado muchísimo tiempo. La verdad es que ha sido muy gratificante porque me ha permitido ser todo lo imaginativo que me apetecía ser y decir un montón de cosas distintas utilizando distintas técnicas, distintos tonos, en unas el humor, en otras todo lo contrario, a veces utilizando la violencia de fondo o temas más polémicos.

     

    Lo estructuras en tres partes bien definidas, ¿nos explicas por qué?

    Porque aunque el libro pueda parecer un cajón de sastre de ideas, ya que están todas mis obsesiones y mis monstruos, quería que fuera un libro unitario y coherente, que tuviera cierta forma con sentido como lo tenían mis otros libros de relatos. No me gustan los libros que son solamente una acumulación de textos sueltos que no has publicado. Le quise dar esa unidad a partir de este juego de ir de lo pequeño a lo grande. En la primera parte que es Urbi, todo el entorno es urbano pero también casi cotidiano, muchos de los  micros transcurren dentro de una casa, las criaturas que aparecen son domésticas, monstruos más entrañables que pueden aparecerte detrás de la estufa o en el vapor del espejo, un entorno más cercano que se va alejando de nosotros. En la segunda parte, Orbe, ya se habla de una forma más global del ser humano, de la especie, de la historia de la humanidad, de la historia de la religión, la perspectiva es más grande, más general, y cuando el lector está ya más en caliente y se ha adaptado a ese mundo un poco deformante doy el salto y en la tercera parte, Extramundi, donde nos vamos a lo macro, ahí sí nos vamos al espacio exterior e introduzco un género que si lo hubiera metido al principio el lector habría recelado un poco con la micro ciencia ficción. Desde luego la parte más imaginativa del libro la quería dejar para el final cuando el lector estuviera ya más preparado.

     

    Entrevista a Juan Jacinto Muñoz Rengel. El libro de los pequeños milagros¿Y el título?

    Supongo que te refieres al largo, al que aparece en las primeras páginas, que luego se cambió pero que también era un juego que pretendía mostrar ese contraste de un título muy largo y textos que a veces son más cortos que el título. En cuanto al abreviado que aparece en la portada, El libro de los pequeños milagros, me interesaba sobre todo la palabra milagro que abarca todo lo que hay dentro, también engloba el surrealismo de algunos textos, que pueda ocurrir cualquier cosas cuando menos te lo esperas, que nos podamos saltar las leyes de la naturaleza… todo eso lo engloba la palabra «Milagro» aunque con cierta connotación religiosa. Pero, claro, también hay textos que critican la religión o juegos teológicos que dan sentido a esa connotación que también rebajo con lo de «Pequeños», como milagros de andar por casa.

     

    Escribir el título de los relatos casi te debe costar más que escribir el propio relato

    El título tiene mucho valor dentro del microrrelato porque es el que te da la pista definitiva. Hay que intentar decir sin decir, lo que te dicte la lectura pero sin adelantar el final, pero te tiene que guiar porque sin el título se podría interpretar de otra manera y no sería el mismo micro. Te da la clave de lectura.

     

    Tratas muchos temas distintos como el nacimiento, la muerte, el sexo… y todos sin sentido en apariencia

    Lo que ocurre es que en conjunto, al haber tantos, sí que va habiendo más sentido global. Hay muchos temas pero hay algunos que son transversales, por un lado están estos monstruos de los que estamos hablando y que al final decidí reunirlos en el Bestiario, un índice que te puede ayudar a leer solo los que tienen alguna criatura imposible, y otros que se dedican a hablar del tiempo, temas filosóficos que hablan del tiempo invertido o del tiempo real, otros de la muerte, de la identidad, los religiosos también entrarían en este grupo. Otro sería los sociales, cuando se habla del malestar de hoy, de la crisis, del maltrato, de las tecnologías, de las críticas sociales. Se podrían dibujar ciertos grupos por preocupación, realmente esto son mis preocupaciones y  mis temas con los que me apetece jugar, como lo último de viajar a otros planetas. De todas formas el contraste está más o menos medido, yo podría haberlos agrupado, pero la gracia está en el contraste, si los lees seguidos el lector ya está alerta y sorprende menos.

     

    Hablas de filosofía, ¿pero esta filosofía va cogida de la mano del surrealismo?

    Del surrealismo y de lo fantástico. Hay algunos que son más surrealistas, los que no tienen explicación y ocurre algo porque sí y que lo tiene que interpretar el lector; luego está el fantástico, cuando te encuentras un animal con cierta capacidad o un extraterrestre ciego pero que tiene desarrollado el  sentido ultrasónico. En el fantástico todavía hay racionalidad en el surrealista no.

     

    Personajes de Oscar Wilde, de Cortázar o de Borges utilizados a tu antojo, ¿qué te hace coger estos personajes prestados para algunos de tus relatos?

    Lo que hago es como una norma en el género. El microrrelato es un género económico que necesita decir mucho con muy pocas palabras, y lo que hace es basarse en el conocimiento compartido. Es decir, nosotros compartimos una cultura occidental y global, tenemos unas lecturas, conocemos la misma religión y las mismas mitologías, las mismas referencias audiovisuales y literarias… cuando utilizas eso eres capaz de decir muchas cosas con pocas palabras porque el lector ya sabe de lo que le estás hablando. Un ejemplo es que si tú nombras a Adán y Eva todo el mundo ya sabe quiénes son y no tienes que contar eso, sino tu propia reflexión. Hay una serie que explota ese filón que es la que se titula Historias cruzadas y en uno de ellos junto a Adán y Eva, Romeo y Julieta y a la bruja de Blancanieves, con eso se construye una historia  nueva casi sin decir nada, solo con una referencia de la vieja con una manzana envenenada ya relaciona a la bruja y no hace falta ni nombrarla. Se construye una historia nueva sin que tú la hayas tenido que reproducir. Más que una norma del género es una herramienta.

     

    Entrevista a Juan Jacinto Muñoz Rengel. El libro de los pequeños milagros¿Algún relato preferido?

    Hay varios que me gustan mucho cómo han quedado y cómo funcionan, que con lo que luego te va diciendo la gente te lo va reafirmando. Hay uno que se llama Neuroleptol que funciona muy bien y sería un poco el que mejor representa lo que es el género

     

    ¿Algo que te haya quedado por decir en este libro?

    No, creo que no. Creo que es un género que todavía es poco conocido pero que va muy con nuestros tiempos y que a la gente, hoy día, les podía descubrir muchas cosas. Cualquier lector que se acerque al microrrelato sin conocerlo se va a llevar grandes sorpresas porque es un tipo de forma de narrar interactiva y que involucra al lector haciéndole pasar buenos ratos.

     

    ¿Te sientes feliz con el resultado?

    Sí. Creo que es un libro que, aun siendo breve, ha quedado bastante redondo y ha quedado coqueto en general, incluyendo portada, el título, en cómo está editado, lo cuidado que está todo… me parece que al final ha quedado un libro muy coherente. Creo que hasta la portada es coherente con lo que hay en el interior.

     

    ¿Qué es para ti la felicidad?

    En estos momentos ya se reduce a no sentir la infidelidad. Cuando no estamos pensando en nada negativo es porque nos va bien, creo que es el punto que hay que encontrar.

     

    Cuéntanos algo más sobre ti, un hobby, por ejemplo

    Tengo muchos: la cocina, dibujar…

     

    Uno que nunca hayas contado a nadie

    Risas. Lo de la cocina no creas que lo sabe mucha gente, pero me gusta mucho cocinar y ahora me estoy enganchado mucho a series de televisión, antes era más de cine pero me parece que hay nuevas series que están mostrando otra forma de narrar.

     

    Entrevista a Juan Jacinto Muñoz Rengel. El libro de los pequeños milagros¿Qué comida te sale mejor?

    Ahora que estamos en Valencia te podría decir que la paella me sale bastante bien, pero te voy a decir la lasaña.

     

    Dime una de estas series nuevas de las que te has enganchado

    La última que estoy viendo es Deadwood, que no es muy conocida y además la han suspendido. A pesar de ser del Oeste, es absolutamente novedosa, siempre hay algo distinto en la forma de contar que te sorprende y te mantiene en tensión.

     

    Y una película

    La ciudad de Dios.

     

    Un libro al que vuelvas continuamente

    El Quijote, que creo que es uno de los libros más vendidos y menos leídos, y que sin embargo me parece absolutamente moderno 

     

    Un color

    El verde.

     

    Una parte del cuerpo humano

    Pezón (Risas).

     

    Hace algún tiempo te entrevisté por el lanzamiento de El asesino hipocondriaco, pasado un tiempo ¿qué valoración haces de su éxito?

    Es una gozada que el libro funcionara así. Llegó a las librerías y en un mes ya estaba en la segunda edición, ahora vamos por la séptima, se ha traducido en un montón de países, estamos con la edición de bolsillo. No puedo estar más que feliz, pero al mismo tiempo, siempre ocurre esto, cuando con una novela te va tan bien no dejas de pensar en cómo te irá la siguiente y es muy difícil que todos vayan igual. Hay fórmulas que ni se pueden repetir ni se debe intentar, no pienso en ella como referente porque me podría bloquear.

     

    Fina Grau

     

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