ENTREVISTA

  • Luis del Val
    REUNIÓN DE AMIGAS
  • «Nunca cometo la repugnante tarea de defender aquello en lo que no creo»
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    Entrevista a Luis del Val. Reunión de amigasPara empezar no puedo evitar la pregunta sobre la documentación «de campo» para hablar de mujeres como una mujer

    Los autores siempre hablamos por boca de otras personas, hablamos de monjas sin haber estado en un cenobio, hablamos de delincuentes sin haber cometidos robos y hablamos de espí Replica watches as sin haber sido espías. Hablar de mujeres es muy sencillo porque la vida de un hombre está rodeada de mujeres desde su más tierna infancia, desde sus primeras horas, y si ha aprendido a observar notará, a partir de una determinada edad, que hay una infinidad de matices, percepciones y asimilaciones que son bastante diferentes entre el hombre y la mujer.

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    Sí, pero estás hablando de los sentimientos de las mujeres y no creo que sea como describir un convento o imaginar a un espía

    Todos los escritores hablan de sentimientos y hablan de hombres y mujeres. Yo escribo teatro y cuando hablan las mujeres también expresan sus sentimientos. No creo que sea complicado en lo que es la parte profunda, sí en la parte formal, porque en la parte formal tienes que ir fijándote en la percepción de mujer hacia las cosas, cuando escribía la parte del diario de Marta que es más íntimo, tenía que tenerlo muy en cuenta y si vas teniendo cuidado con eso le das más verosimilitud. Al principio jugaba con eso, hablando en primera persona y no se sabe quien escribe.

     

    Y además hablar en primera persona, sobre todo en la primera parte

    Porque creo que le da mayor verosimilitud e intimidad. Cuando las cosas están contadas en primera persona le da cierto punto de credibilidad, que no es credibilidad, en realidad es verosimilitud, más que cuando te conviertes en esa especie de diosecillo que todo lo transforma en tercera persona. Opino que para hablar de emociones y sentimientos es mejor la primera persona.Rolex replica

     

    No es la primera vez que escribes sobre mujeres pero, ¿en cuántas cabezas femeninas te has tenido que meter para poder explorar esas intimidades que toda mujer solemos contar en contadas ocasiones? Y no me refiero al sexo específicamente.

    He tenido novias, amigas, compañeras de facultad, mujer, hija, amigas de hijas, compañeras de trabajo…

     

    ¿Y les has hecho un tercer grado para explorar su interior?

    Tengo una cierta empatía con las mujeres. De mí las mujeres no se enamoran, Breitling replica me cuentan su vida y uno va aprendiendo cosas. En el fondo, en épocas más juveniles y ardorosas, yo quería estar en el papel de los chicos de los que se me quejaban, que eran los canallas que los había enamorado, pero mi papel era el de una especie de confesor.

     

    El papel de Almudena no lo he acabado de entender muy bien puesto que la historia con las amigas hubiera sido la misma sin ella, ¿qué querías expresar exactamente con este personaje que más bien parece un elemento más de la trama pero tratado como un personaje?

    Es el contrapunto. Es decir, la tres tienen la misma extracción social y Almudena es más modesta. Se han superado las clases pero no han desaparecido los estratos y las diferencias en las oportunidades de vida y educación. Me interesaba poner el contrapunto de una persona que no fuera tan burguesa como las otras tres para conocer que en todos los mundos existen los mismos problemas de amor, de desamor, de ilusión... es universal.

     

    Entrevista a Luis del Val. Reunión de amigas

    Presentas la estructura del libro dividida en tres partes al estilo más clásico: presentación, nudo y desenlace

    Porque aunque la novela sale y entra, y va al pasado y vuelve, todo sucede en la misma habitación como en las obras de teatro. Y sucede además en tiempo real, en el tiempo en que sucede, así que hay unidad de tiempo y unidad de espacio, y pensé que casi parecía una obra de teatro, y aunque la novela te permite licencias me pareció como una obra teatral.

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    Nos cuentas de lo que hablan las mujeres cuando hablan de sexo y lo dejas claro en el subtítulo del libro, pero a la vez no es tan frívolo, ni mucho menos, que la impresión que da el título.

    En realidad hablan de la vida y no hablan de sexo, yo diría que es la excusa para la reunión, pero no es el elemento importante. Lo importante es la vida de ellas tres y, como dice en la reflexión una de ellas, al final, el gran protagonista no es el sexo, ni es el amor ni el desamor, es el tiempo. El tiempo que pasa y va devorando las vidas, y va engulléndolas pensando que el tiempo pasa y el tiempo no pasa, los que pasamos somos nosotros.

     

    Este es un libro de personas (mujeres) concretas pero repleto de generalidades, ¿un poco atrevido, tal vez?

    Son cuatro arquetipos distintos: Marta es la más rompedora, la más osada, la más revolucionaria; Gracia es la que tiene la estima más baja y Sonia es una intermedia, luego está Almudena que es el contrapunto. En realidad las generalidades son inevitables porque lo que nos pasa a todas las personas también son generalidades concretas. Las personas, llega un momento en que enterramos a nuestro padre y es una generalidad pero cuando te sucede a ti, te sucede a ti. Las personas nos enamoramos y eso es una generalidad, lo que sucede es que cuando te pasa a ti parece que sea la primera vez en el mundo que alguien se enamora. La generalidad es inevitable porque todo está ahí, todo es vida o como decía Fernando Fernán Gómez «La vida de cada uno es una novela que termina muy mal porque muere el protagonista siempre» A todos nos pasan las mismas cosas.

     

    Marta la salvaje, libre, soltera y un poco zorra; Gracia la apocada, la amargada, culpable y eternamente triste; y Chon la flexible casi sin personalidad. Rasgos bien diferenciados para ser amigas desde la infancia ¿no te parece?

    Es que creo que si buscamos a tres amigos, los tres serían diferentes. No sé si muy diferentes pero sí diferentes, una será la que cuente los chistes, otra la más soñadora, la más romántica y hay otra que será intermedia. Una decora bien, otra elige mejor la ropa, otra organiza mejor los viajes… yo creo que, afortunadamente, a pesar de que somos millones de seres humanos, todos somos diferentes y nos sentimos atraídos por lo que coincidimos pero también por lo que nos falta.

     

    Y en estas tres, ¿cuál sería el denominador común?

    Yo creo que es la historia de todos los afectos. Cuando los iniciamos, sean sexuados o asexuados, creemos que van a durar toda la vida y luego la  vida demuestra que no es  así.

     

    Entrevista a Luis del Val. Reunión de amigas

    En tu opinión como varón, ¿qué tipo de mujer gusta más a un hombre, por lo general, Chon, Marta o Gracia?

    Depende del hombre, (risas). Al hombre soberbio le gusta la mujer vistosa y medianamente tonta que no cuestione su superioridad. Al tío inteligente le gusta la inteligencia pero que tampoco le haga demasiada sombra. El hombre, en general, tiene una soberbia social que proyecta en la mujer de una manera equivocada. A mí, con quien me gusta estar es con mi mujer, que es la que me entiende y en la que encuentro refugio, la que me discute, la que me critica, la que le saca punta a todo lo que hago.

     

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    ¿Y a quién se parece más tu mujer?

    Mi mujer, a veces, es Marta, (risas) y a veces es Chon (más risas).

     

    Haces ciertas analogías como que tener un hombre bueno al lado es como tener una vaca buena, ¿qué quieres decir con esto?

    Que los hombres, a veces, aburren mucho. Los hombres buenos sobre todo, porque la vida tiene que tener algunos sobresaltos y alguna improvisación, alguna locura asimilable porque si no es muy monótona. Nosotros la hacemos monótona si no intentamos percibir y disfrutar. La vida es maravillosa y hay que disfrutarla, es muy corta y hay que aprovecharla.

     

    ¿Y también crees que un hombre maltratador es sinónimo de una mujer con mala suerte por no haberle tocado un hombre más simpático?

    No, un hombre maltratador es una persona miserable, y  lo más miserable son aquellas personas que son serviles y gusanas con los superiores socialmente y, sin embargo, con las otras personas que pueden ser superiores son dictadores y autoritarias. Cuando observo a un tipo que se comporta de forma nauseabunda con su jefe y luego en un restaurante se dirige al camarero con un «¡Oye, tú!» lleno de despotismo, me parece despreciable. El maltrato del hombre a la mujer no es solo físico, el peor es el psicológico porque va produciendo una horadación en la autoestima de la víctima que consigue que ella considere al final que es culpable, y eso es terrible, es como enloquecer. La violencia al final es un estallido de ira, pero la sutileza que conforma el maltrato psicológico, ese desprecio constante, me parece una de las cosas más tremendas que hay.

     

    ¿Qué hacemos con este hecho tan lamentable?

    No es una cuestión de leyes, es una cuestión de educación, un problema de soberbia.

     

    Hace nada pensábamos que eran reminiscencias del pasado, pero hoy nos damos cuenta de que hay muchos jóvenes que maltratan igual por lo que no les ha llegado, en teoría, ese machismo de antaño.

    Todo es soberbia, lo que pasa es que ellos no saben que lo son, pero lo es y se manifiesta en esa circunstancia, cuando la mujer lo abandona.

     

    Las amigas imperfectas te reportaron el Premio de Novela Ateneo de Sevilla y ahora Reunión de amigas el Premio Logroño de Novela, ¿qué te dice esto?

    Que tengo mucha suerte con las amigas. (Risas)

     

    Entrevista a Luis del Val. Reunión de amigas

    ¿Qué supone para ti el premio?

    Pues un estímulo. De vez en cuando uno tiene desconfianzas de sí mismo y creo que voy a descubrir a algún lector atraído por el premio. Eso me incita y a la vez es una prueba de humildad porque presentarte al premio supone el riesgo de que lo más probable sea que no te lo den. Pero es una cosa emocionante, a mí me pone.

     

    ¿Volverás a escribir en breve sobre nosotras dado lo bien que se te da?

    No, estoy escribiendo de mujeres y de hombres, lo que pasa es que aquí, en esta novela, los hombres no tienen ni nombre, solo tiene uno.

     

    ¿Nos deleitarías con una historia en masculino para que tus lectores podamos comparar con una «reunión de amigos»?

    No se me había ocurrido pero me parece una buena idea. (Risas) Voy a darle unas vueltas, igual podría ser una comida antes de un partido de futbol.

     

    Periodista de prensa escrita, comentarista de radio, guionista de televisión, escritor… ¿en qué ámbito te sientes más a gusto?

    En el ámbito en el que tienes más libertad es en el de escritor porque no necesitas micrófonos, ni platós, ni periódicos, ni nada, eres tú con la pantalla del ordenador delante. Escribes sobre lo que quieres y no te tienes que pensar en la línea editorial del periódico. Ese servilismo    hay que hacerlo pero yo nunca cometo la repugnante tarea de defender aquello en lo que no creo, si hay algo en lo que no creo dejo de hablar de ello, pero no lo defiendo. En cuanto al ámbito más emocionante es la radio, porque es el descanso de los ojos y el trabajo de la imaginación, es en directo, y es el sonido de la vida; la televisión es la representación teatral de la vida. Me gusta mucho la radio, pero también es verdad que la galaxia Gutenberg te permite una cierta lejanía y un regosto de tipo literario que muchas veces en la radio no se te permite porque en la radio tienes que huir de los subjuntivos y de las explicaciones complicadas.

     

    ¿Cómo se controlan los subjuntivos?

    Dándote cuenta de que hay una perífrasis ahí. (Risas)

     

    También es más peligroso porque una vez la has metido queda ahí para siempre

    Una vez dicho, ya está. (Más risas)

     

    ¿Qué te falta por hacer en periodismo?

    Mezclar el periodismo con el libro. Me gustaría hacer un libro sobre un hecho real, pero no tengo tiempo. Me hubiera gustado mucho marcharme un mes a esa ciudad donde una niña adolescente se ha suicidado por culpa del mobbing escolar. Ir allí, hablar con los profesores, con la familia, con los compañeros, ir sacando mis conclusiones y componer un fresco donde poder demostrar la irresponsabilidad que estamos teniendo antes unos hechos que parecen cosas de críos y no lo son, porque no puede ser algo de críos algo que puede costar una vida humana.

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    ¿Has leído alguna vez alguna carta, un mensaje o un pendrive que no fuera para ti?

    (Risas) Debo de confesar que no.

     

    Entrevista a Luis del Val. Reunión de amigasEl Pendrive es un protagonista más.

    Sí porque antes los escritores se encontraban en un viejo arcón un pergamino, o al vender un sinfonier encontraban un cajón secreto con un montón de cartas de la abuela en las que se notaba que había sido una lozana andaluza, (risas). Ahora lo que existe son las cosas que la gente se olvida en el pendrive o en el disco duro del ordenador cuando lo vende.

     

    Tu refrán de madre preferido

    Hay uno que me gusta mucho: «Educación y buenos modales, abren puertas principales»

     

    ¿A qué reunión no asistirías jamás?

    A una reunión de amigas donde yo fuera el único hombre, (risas). Además es que las chicas sois muy brujas y cuando hay muchas chicas y un solo chico, el chico se marcha enseguida porque no aguanta la dialéctica, la agudeza, la ironía, no puede soportarla, no puede rebatirla y se queda abotargado.

     

    ¿Alguna semejanza con una reunión de amigos?

    No, los hombres son muy púdicos al hablar de sus sentimientos con otros amigos, hablan de futbol, de política, de bebidas, de proezas sexuales adornadas, pero el hombre es muy pudoroso con otros hombres en emoción y sentimientos. Las chicas tienen una impudicia terapéutica en la cual se abren de una manera muy clara y muy transparente, muy fácil y muy sencilla. Los hombres tenemos una especie de código casi japonés u oriental en cuanto a las aproximaciones físicas, nos tocamos poco, no sé por qué. Vosotras tenéis una confianza física y fisiológica muy cercana, tenéis una familiaridad con el cuerpo que nosotros no tenemos. Os enseñáis la ropa interior y yo no me veo enseñándole los calzoncillos a un amigo. (Risas)

     

    Y para finalizar, cuéntanos en qué estás trabajando ahora.

    Estoy sopesando dos ideas, una que me gusta y otra que no me gusta. Intentando que la que no me gusta al final me seduzca, porque siempre la más difícil es la que quieres conseguir.

     

     

    Fina Grau

    Fotografía: Susana Alfonso

     

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