ENTREVISTA

  • Juan José Millás
    LO QUE SÉ DE LOS HOMBRECILLOS
  • «De pequeño me obsesionaba el convivir con las cucarachas»
  • Red de Tres estuvo conversando con Juan José Millás sobre su última novela, ‘Lo que sé de los hombrecillos’. Una novela que cuenta la historia de un hombre, profesor universitario, que ve hombrecillos con los que vive relaciones muy intensas. El narrador nos habla de su experiencia, del onírico mundo en el que se desarrolla esta relación a tan solo un salto de su especial percepción de lo real.Entrevista a Juan José Millás

     

    -Se podría decir, y corríjame si me equivoco, que usted, en vez de contar sueños ensueña realidades, ¿esta novela es un ejemplo claro de ello?
    Sí, desde luego, es una perfecta definición. De la misma manera que he hecho diversas incursiones en lo fantástico, en estas obras lo fantástico aparecía incrustado en la realidad, aquí, sin embargo es al revés, la realidad se incrusta en lo fantástico, la atmósfera es fantástica y lo que aparecen son pedazos de realidad. 


    -En sus novelas como por ejemplo el ‘Orden alfabético’ y en esta en concreto, el tema del desdoblamiento está muy presente, ¿qué le atrae tanto de ello?
    No es un algo consciente, por lo tanto no es fácil de explicar, siempre me ha sorprendido esta división característica del ser humano. No hay otro ser en la naturaleza que sea víctima de esta división entre lo que dice la razón y lo que dicen los sentimientos, de hecho se muestra continuamente en la vida cotidiana. Somos seres divididos entre lo que nos conviene y lo que nos gusta, nos enamoramos de quien nos hace daño, nos gustan las comidas que más nos perjudican… somos seres absolutamente contradictorios en este sentido y esta contradicción siempre me ha obsesionado. Es por esta razón por lo que esta obsesión atraviesa toda mi obra, porque también me llama poderosamente la atención este afán de poner compartimentos y separar radicalmente fantasía y realidad, como si no se comunicaran, como si estuvieran en cajas totalmente aisladas cuando la comunicación entre ambas no solo es permanente sino que nosotros somos el resultado de nuestra fantasía, de nuestros deseos, de nuestros sueños. He llegado incluso, a la conclusión de que cuanto más se reprimen los sueños, estas fantasías salen del peor modo.

     

    Entrevista a Juan José Millás

    - ¿Cuánto de usted hay en el narrador de esta novela?
    Toda mi obra tiene una carga autobiográfica grande, sobre todo mis libros que tienen la etiqueta de introspección psicológica, pues para mí la escritura es una forma de autoanálisis, de autoconocimiento. Eso no quiere decir que la literalidad de lo contado se corresponda con mi vida, a veces el libro más autobiográfico es el que, en apariencia, está más alejado de la vida de uno, porque ocurre que en el proceso de la escritura se produce una metamorfosis. Por eso, Flauvert, cuando le preguntaban por quién era madame Bovary decía que “madame Bovary soy yo” y, en apariencia, ese era el libro menos autobiográfico de él.

     

    - Sus personajes parecen vivir en un mundo propio, aislado diferente…
    La soledad es algo que atraviesa y está presente en toda mi obra, una soledad que es la perplejidad ante una realidad que no se entiende y es un dato muy autobiográfico. Con la edad se adquieren habilidades sociales para disimular ciertas extrañezas de comportamiento. Yo fui un niño raro porque no entendía bien el mundo y la realidad, y por eso creo que soy escritor, porque se escribe desde el conflicto, se necesita escribir para entender del mismo modo que se empieza a leer para lo mismo, para comprender. Cuando te encuentras con un chaval de quince años que es un lector “enfermizo” es porque algo le pasa, creo que un chico de quince años si está bien no lee o no lee tanto.

     

    -Ha dicho en varias ocasiones que siempre empieza una novela porque algo le llama la atención o le obsesiona, ¿cuál fue en este caso el detonante?
    De pequeño me obsesionaba el convivir con las cucarachas, estos animales estaban muy presentes en mi casa, me aterraba la posibilidad de encontrarme alguna en el zapato. Tenía miedo a pisar las cucarachas que pudiera encontrar en mis zapatos, es cierto, pero sí, con el tiempo he cambiado a las cucarachas por hombrecillos. Y como los niños tienen esa capacidad de delirar, creo que en alguna ocasión vi salir algún hombrecillo del zapato o de debajo de la cama. Nunca pensé que podía ser una técnica narrativa hasta que un día soñé con los hombrecillos y al levantarme pensé que era un mensaje de ellos mismos, que tenía que escribir sobre ellos y esa misma mañana me puse a escribir. Hay novelas que se empiezan a escribir hoy pero comenzaron a fraguarse hace 40 años. Contar el proceso y el origen de una novela es muy complicado, de hecho cuando empiezo una novela sé tan poco de ella como cualquiera, pero ante las preguntas que me hacen sobre  ello, tengo que pensar y aplicar un discurso que viene a ser una novela paralela sobre mi forma de escribir.


    Entrevista a Juan José Millás

    - Al hilo de esto y ya que lo menciona, se considera un escritor disciplinado y le gusta, en cierto modo, la rutina, ¿siente usted la presencia de sus particulares hombrecillos?
    Me impongo una disciplina férrea porque una novela solo se puede escribir a base de disciplina. En otros géneros, como la poesía o el cuento puede primar la inspiración, mientras que en la novela, si la abandonas 15 días, volver a ella es realmente ingrato, pues es casi como empezar de nuevo. Debes tomar contacto con ella todos los días, aunque sea solo para repasar lo escrito el día precedente. Cuando escribo me encierro y cuando acabo es cuando salgo, es cuando llega el momento de la “indisciplina”.

     

    - ¿Cuál es el papel que juegan en su obra narrativa la ironía y el humor?
    La ironía y humor siempre están presentes en todos mis libros, forman la paradoja necesaria para poder enfrentarse a determinadas cosas, sin ello sería durísimo. La distancia que nos ofrecen estos recursos literarios permiten tocar aspecto durísimos de la vida, como hace Woody Allen, que se ha acercado a los núcleos más oscuros del ser humano, pero desde recursos estilísticos de este orden y el resultado está ahí.

     

    - Ha pasado mucho tiempo desde su última novela. Usted, escritor que ha caminado en dirección hacia la actividad periodística y no al revés como suele ser lo habitual, considera que una cosa ha influido en la otra, es decir, ¿su labor periodística ha perjudicado en cierto modo a su creación literaria?

    Yo hago periodismo porque me enriquece muchísimo y no interfiere, con esa carga peyorativa que tiene el término, en mi labor como escritor, todo lo contrario. Para mí no es un recurso alimentario, forma parte nuclear de mi creación. Es importantísima mi labor periodística, pues me permite ir de un lado a otro para nutrirme, el periodismo enriquece mi obra literaria y mi obra enriquece mi obra periodística, se comunican absolutamente, interreaccionan.

     

    - Dejó su trabajo en Iberia para lanzarse al mundo de la escritura.
    Sí y ha sido la decisión más acertada que he tomado en
    mi vida, pues nunca hubiera podido desarrollar las actividades tanto periodística como narrativa en toda su extensión y con todo el rigor que considero necesario. 

     

    Fina Grau

     

     

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