ENTREVISTA

  • Fernanda Kubbs
    LA PUERTA ENTREABIERTA
  • «El éxito obedece a un montón de factores que son ajenos al propio escritor»
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    Entrevista a Fernanda Kubbs. La puerta entreabierta

    Pregunta obligada, ¿cómo nace esta extraña historia en tu cabeza?

    Recuerdo perfectamente cómo nació pero luego en el camino se fue complicando. Nació como una historia mucho más sencilla y, afortunadamente en el proceso de escritura en el que pasa tantas cosas, la trama se fue complicando y alimentándose de otras historias que cuentan los personajes. Terminé contando lo mismo que quería contar pero de otra manera y con muchas más peripecias.

     

    Desde un inicio ya tenías pensado la aventura paralela que iba a sufrir la periodista

    El primer capítulo estaba clarísimo desde el inicio, lo que yo no sabía muy bien es lo que iba a ocurrir después. La visita a la adivina, la Gran Demirovska, y todo lo que sucede allí, que la adivina no tiene el día, no ve nada a través de la bola de cristal y lo demás, estaba clarísimo, lo que no estaba claro y también fue una aventura para mí era lo que pasaría después, cuando ella está dentro de la bola. El proceso de escritura es absolutamente misterioso para el autor.

     

    Un viaje a otro mundo a través de una puerta entreabierta y unas cortinas de seda china, ¿qué te sugieren estos elementos?

    Las cortinas de seda china es una canción infantil que se rescata en algún momento de la obra y es una canción inventada por mí. Parece auténtica porque se parece mucho a las canciones clásicas de corro, de rueda, etc… algo que se está perdiendo actualmente pero que las dos gemelas, de edad avanzada, se empeñan en recobrar y en recordar que los juegos de niños no son tan inocentes como parecen. Esta canción es como un conjuro y las cortinas son de seda china (que podían ser de otra cosa) haciendo la rima muy del gusto de ese tipo de canciones. Y la puerta entreabierta es exactamente lo que pasamos cada noche en sueños, cuando deslumbramos otros mundos que en la vigía desconocemos.

     

    Al final de la novela un personaje, a priori secundario, cobra mucha fuerza, ¿qué te hace darle prioridad y seguir por este camino para concluir la novela?

    Si te refieres a Baltus, no creo que sea un personaje secundario, desde que aparece tiene una gran importancia porque no solo la cuida, gracias a él descubrimos el enigma que es una parte muy importante del libro. El acertijo que contiene la falsa sopa de letras lo descubrimos gracias a la sabiduría de Baltus. El que aparece cuando el lector ya no piensa que pueda aparecer es Miroslav, el gitano errante, que nos cuenta su vida. Su presencia ha sido avanzada y se ha hablado de él a lo largo de las páginas, de sus rarezas, de lo difícil que es encontrarlo, y de repente es él el que aparece. Cobra una importancia que ya estaba anunciada.

     

    ¿Cuesta mucho trabajar a estos personajes a los que se les coge tanto cariño desde el principio?

    Sí, la verdad es que les cogí cariño a casi todos los personajes, tanto que en la segunda entrega, porque pienso hacer una segunda entrega, mucho de los personajes seguirán.

     

    Entrevista a Fernanda Kubbs. La puerta entreabierta¿Tenemos fechas?

    No, no. No tenemos fechas es un proyecto, no me gusta hablar de fechas, además de que no las tengo.

     

    Haces muchas referencias a cosas extrañas, como el hombre que roba las palabras, o el hombre que se sube al montículo y habla para el pueblo, o los propios cuentos que se cuentan dentro de la novela, la misma bola, los compañero de Lisa en la estantería, los pobre peces… ¿de dónde surgen todas esas ocurrencias?

    No lo sé. Supongo que es lo que se llama imaginación y a mí siempre me ha funcionado, lo que pasa es que en esta novela simplemente la he dejado libre. Más libre que nunca y eso que siempre me siento libre escribiendo, pero aquí ella ha hecho lo que le ha dado la gana.

     

    Un libro atrevido y lejos de todo lo común, ¿qué te hace cambiar de registro?

    Quizá sea el momento que estaba pasando, de repente me puse a escribir La puerta entreabierta y me apeteció pasar esa puerta entreabierta que siempre ha estado presente, pero que esta vez me decidí a cruzarla. De una forma contundente y desenfadada, además. La puerta siempre ha estado ahí.

     

    ¿Pasó algo en tu vida que te indicara que era el momento?

    Sentí ganas de viajar a lo desconocido, ¿por qué? pues no lo sé, me puse manos a la obra y ya está.

     

    ¿Qué momento te hizo sonreír mirando el monitor cuando estabas escribiendo?

    Varios (risas). La verdad es que me lo pasé muy bien y para mí también fue una aventura. Recuerdo ahora el momento no en el que Baltus descubre el acertijo oculto en la falsa sopa de letras, sino el momento en el que yo tuve que construir ese acertijo, y encima que rimase. Fue muy interesante.

     

    ¿Crees en la providencia?

    No te puedo contestar ni sí ni no. Yo le doy un simple descrédito a lo que no veo y a lo que no conozco. No porque yo no lo vea o no lo conozca no tiene porqué no existir.

     

    Entrevista a Fernanda Kubbs. La puerta entreabiertaNovela, teatro, cuentos infantiles, ¿qué es lo que más te satisface?

    Todo, todo forma parte de lo mismo.

     

    ¿Por qué a veces teatro, a veces cuentos… depende de tu estado de ánimo?

    Depende de lo que en ese momento quiero contar, o también de ese gusto por probar nuevos caminos desconocidos para mí.

     

    ¿Qué tiene que tener, según Cristina, un libro para que tenga éxito?

    No lo sé, el éxito obedece a un montón de factores que son ajenos al propio escritor. Lo que sí te puedo decir es lo que tiene que tener un autor para escribir un libro, y es algo que contar y que lo cuente lo mejor posible. Si luego el libro tiene éxito o no ya depende de los demás factores ajenos como publicidad, la moda del momento… eso el departamento comercial.

     

    Dándole la vuelta a la pregunta: Como lectora, ¿qué tiene que tener un libro para que le guste a Cristina?

    Tiene que agarrarme desde sus primeras líneas y contarme algo, desde luego, y, sobre todo, no desatender el lenguaje. El lenguaje tiene que ser sencillo pero musical y rico, hay que disfrutar con la palabra.

     

    Diferencias entre Cristina Fernández y Fernanda Kubbs

    Fernanda es una recién nacida en estos momentos pero se parecen mucho. Digamos que ha dejado su imaginación y la ha seguido, ha traspasado esa puerta, un poco lo que te decía antes.

     

    ¿Seguiremos viendo entonces a Fernanda Kubbs?

    Es mi plan pero  nunca se sabe. Mi plan es combinar las dos líneas pero Fernanda tiene que hacer todavía algunas cosas pero no por eso voy a abandonar a mi nombre. Serían dos líneas complementarias y me apetece planearlo así.

     

    ¿Cómo un desdoblamiento?

    No, mira, lo que escribe Fernanda es lo que estás viendo, se puede hablar de locura, de imaginación desenfrenada o de libertad, sobre todo. Y entre lo que yo he escrito hasta ahora con mi verdadero nombre, hay algunos relatos bastante duros. Son dos miradas completamente distintas y a mí me gustaría combinar estas dos miradas, por eso me inventé el pseudónimo de Fernanda, para no confundir a mis lectores de siempre. Me parece que es un plan de futuro bastante agradable desde mi punto de vista como autora.

     

    Entrevista a Fernanda Kubbs. La puerta entreabierta¿Qué rendija o grieta no atravesarías jamás?

    Supongo que muchas pero no soy una atraviesagrietas. Depende del momento y literariamente supongo que no hay límites.

     

    Una puerta entreabierta que te guste contemplar

    En estos momentos la portada de mi libro. No es broma. Me gustan mucho las puertas entreabiertas, pero las que habíamos visto en la editorial daban un poco de miedo. Esta me gusta mucho porque es desenfadada, de aventura, de intriga y me gusta mucho el color azul porque es tranquilizante. Una puerta entreabierta con una cortina que tiene vida, movida por el viento que no asusta, todo lo contrario, da la impresión de que te está llamando.

     

    Un cajón secreto

    Muchísimos pero no pienso decírtelo (risas).

     

    ¿Qué ciudad espejo sería tu preferida?

    Sería una mezcla de rincones y calles de las ciudades que he conocido y que más me gustan.

     

    Un defecto y una virtud

    Virtudes no se me ocurre ninguna en este momento (risas). Y defecto, podría ser, que a veces me obsesiono con las cosas, soy un pelín perfeccionista en mis cosas, quizá demasiado.

     

    Bueno, eso yo lo veo una virtud

    Esto es como los vicios depende de los grados. Es decir, ser un poco perfeccionista puede ser una virtud, la tendencia a serlo en extremo puede ser un defecto.

     

    Fina Grau

     

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