ENTREVISTA

  • Ángela Becerra
    MEMORIAS DE UN SIRVENGÜENZA DE SIETE SUELAS
  • «Creo que esta novela lo tiene todo, era una novela de llevar al límite los sentimientos»
  • Entrevista con Ángela Becerra. Memorias de un sinvergüenza de siete suelas

     

    Las cosas a veces no son lo que parecen, ¿sería una frase aplicable a tu novela?

    Imagino que esto lo preguntas por una frase de la novela. Sí, esta es una novela de máximos. Son las memorias de un sinvergüenza, pero el sinvergüenza también tiene su corazoncito. La palabra sinvergüenza abarca mucho y este libro tiene muchísimas cosas no solo lo que dice el título.

     

    ¿Por qué, de tantos modos en los que se podría haber enfocado esta novela, decides que sea en un ataúd en el momento de su muerte?

    Porque quería que fuera un momento de reflexión para esta persona que llega a vivir en los extremos, y el último día en la tierra, así fuera de cuerpo presente, permitía un velatorio en que se pasearan todas las personas por las que ha generado grandes odios y grandes amores y le sirviera a él mismo para mirar cómo había sido su vida.

     

    Ese imprevisible final, ¿ya lo tenías pensado antes de empezar la novela, o fue algo que se te ocurrió cuando ya estaba medio escrita?

    Sí, cada escritor tiene su manera de trabajar y para mí es muy importante saber dónde voy antes de empezar la novela. Siempre tengo claro el comienzo y el final, aunque un libro, a medida que va cogiendo vuelo, se vuelve un ente que tiene corazón y que palpita y te pide y te lleva por sus caminos haciendo contigo lo que le da la gana. Tú vas pactando con el libro a lo largo de la escritura y, aunque le hagas creer que él está mandando, eres tú la que está mandando y siempre sabes dónde va a terminar.

     

    ¿Cómo surge el germen de la historia?

    Swiss replica watches Designer replica handbags Swiss replica watches Replica designer handbags Breitling replica watches

    Yo tengo una libreta donde voy apuntando muchísimas cosas, desde gestos, noticias, personas que han dicho algo y me ha quedado marcado… y esto parte de dos anotaciones que tengo marcadas en la libreta. Una es de una vez que asisto a un carnaval en Venecia, en el año 1998, y me toca compartir mesa con un hombre que va vestido de Giacomo Casanova, que era la temática del carnaval, pero él me parece un personaje en el sentido de que había perdido su identidad y se había imbuido en este personaje y se comportaba como un auténtico Casanova. Terminamos bajo su encanto, se llevó la mesa por delante, nadie hablaba, era fascinante cómo lo hacía, entonces pensé que daba para ser un Casanova del siglo XXI, cambian los trajes pero las formas pueden seguir siendo las mismas. Por otro lado, conocí a un hombre que parecía un caballero, era una persona íntegra, maravillosa y descubrí que estaba seduciendo a siete mujeres al mismo tiempo, a todas les enviaba los mismos mensajes, a todas les hacía los mismos regalos… y me pareció una faceta a cubrir de ese Casanova. También había leído una noticia en los diarios colombianos, siempre salen cosas increíbles, Colombia es un semillero de imaginación y de realidad imaginada; y leí que la policía había descubierto, en un pueblo, a una mujer que la tenían embalsamada, sentada en una mecedora y la familia la tenía dos años así, la visitaba los domingos como si fuera una persona viva. El velatorio era un poco eso y de ahí surge la idea.

     

    Entrevista con Ángela Becerra. Memorias de un sinvergüenza de siete suelasErotismo, amor y desamor, burla, ironía, crítica social, humor y sentimientos… ¿te ha quedado algo por incluir?

    Creo que esta novela lo tiene todo, era una novela de llevar al límite los sentimientos y están trabajados hasta los extremos con estas tres voces narrativas en primera persona. Era un reto conseguir que cada una de ellas tuviera su propio tono, su propia voz, su propia personalidad. Están narrando la historia de la vida de este hombre desde su emocionalidad y desde el punto de vista en el que lo vivieron. Hay tres verdades distintas y todas ellas quieren ser la verdadera. Por un lado está la voz del odio, que es la voz de Morgana, que es el resentimiento, la venganza, no deja de ser un instrumento y una víctima de este hombre; por otro lado está la voz de Alma como el amor verdadero, el sublime, el amor máximo, el que todo lo perdona y lo comprende, que también está en el extremo; y luego está él, que lo tiene todo, es una amalgama de aristas y caras que, dependiendo del objetivo a conseguir, va mostrando sus lados.

     

    En todos tus libros, las emociones y los sentimientos forman un papel tan importante que pasan a ser un protagonista más, ¿es algo consciente o simplemente te sale así porque forma parte de ti?

    En el momento en que yo me estoy metiendo en las entrañas de cada personaje, lo que salen son sus emociones y cuando la novela va creciendo, esos sentimientos van haciéndose más fuerte y pasan a ser los sentimientos de Morgana o de Alma, es decir, pasan a ser el sentimiento de Morgana y Morgana, o el sentimiento de Alma y Alma.

     

    He notado cierta crítica a la Iglesia en algunos parajes

    Esta novela la llevo trabajando cuatro años y en esos años han ido desfilando por los medios de comunicación casos de sinvergüenzas pertenecientes a distintos sectores y que me ayudaron a acabar de redondear la novela porque, en el fondo, esa crítica a la doble moral, a la gente sin escrúpulos, las hemos visto también en la Iglesia, por lo tanto forma parte de ese abanico de sinvergüenzas, que no quiere decir que sean todos, pero están en todos los lados.

     

    ¿Hay algo que te apetezca añadir al respecto?

    (Risas) Los diarios lo están añadiendo en este momento.

     

    Entrevista con Ángela Becerra. Memorias de un sinvergüenza de siete suelas¿Cuál ha sido esa anécdota tan divertida que se produjo mientras escribías y con lo que no podías parar de reír?

    Cuando Morgana empieza a buscar qué maldad hacerle a Francisco y decide cocinarle el pavo real que él más quiere y se lo prepara en una cena con una cantidad de invitados, además se hace un tocado con las plumas del pavo real y se viste de pavo.

     

    Eso solo se le puede ocurrir a una mujer

    (Risas) Sí, pero fíjate que él también se venga y no sabemos lo que le hace al caballo de ella, pero desaparece misteriosamente.

     

    Esa imaginación para la venganza…

    El personaje de Morgana es muy rico para trabajarlo literariamente porque está representando el resentimiento y la venganza, y ahí hay muchas gamas de colores a nivel de palabras. Cada vez que llegaba Morgana, tengo que reconocer que lo hacía muy gustosa, también me tocó amordazarla porque quería salir en todos los capítulos. (Risas).

     

    ¿Te cabe algún premio más en tus estanterías?

    El premio para mí es la escritura, el sufrir y gozar de lo que hago. Ha habido premios que me los han dado después de que la novela estuviera en la calle y además en los que no he tenido nada que ver. No me quita el sueño que haya más o menos, mi gran premio es la literatura.

     

    ¿Cuál fue el que menos esperabas?

    La verdad es que el Planeta-Casa de América. Bueno, el Azorín también porque me pilló con unos nervios tremendos y no me lo esperaba, llevaba poco tiempo y era mi segunda novela.

     

    ¿Y qué esperas de Memorias de un sinvergüenza de siete suelas?

    Espero la última parte. Para mí no está completo hasta que un lector lo abre y decide bailar con la palabra que has escrito. Ese último baile es el que espero, que sea leído.

     

    Entrevista con Ángela Becerra. Memorias de un sinvergüenza de siete suelas¿Cuál fue la razón por la que un día decidiste dejar toda tu carrera como creativa y dedicarte a escribir? ¿Cuál fue la chispa que te hizo tomar esa decisión?

    Ya estaba en un momento de madurez y la publicidad me había servido para poder sacar adelante una hija ya que estaba separada en ese momento y tenía que hacerme cargo al completo. La escritura la tenía pendiente pero siempre había escrito, una ventana por la que yo escapaba.

     

    ¿Cómo es Ángela Becerra en su día a día?

    Observadora, silenciosa y tranquila.

     

    Una norma que nunca incumplas

    Ser fiel a mí misma.

     

    ¿En  qué momento de tu vida te has sentido más a gusto contigo misma y más segura  de ti?

    Ahora, en la madurez.

     

    ¿Y qué te llevarías para impresionar al infierno?

    Espero no llegar al infierno, (risas). Supongo que un protector solar.

     

    Un libro, una película y una canción

    La sonata a Kreutzer de Tolstoi, sin duda. Película Mar adentro, me impresionó muchísimo. Y una canción Tristesse de Chopin, me encanta. 

     

    Última decepción

    Yo soy una persona muy optimista y a todo le doy la vuelta.

     

    Fina Grau

     

     .VOLVER A ENTREVISTAS -> -> ->.

  • Volver