ENTREVISTA

  • Alicia Giménez Bartlett
    NADIE QUIERE SABER
  • «Hoy en día cualquier persona que tenga dos dedos de frente es feminista porque la alternativa es ser gilipollas»
  • Entrevista con Alicia Giménez Bartlett. Nadie quiere saber

    En Nadie quiere saber nos encontramos con un caso de Petra Delicado que hasta ahora no habíamos visto, se trata de un caso reabierto de hace cinco años, y en el que parece que los pocos testigos que quedaban van muriendo. Cuéntanos cómo surge esta idea de retornar con un caso reabierto.

    La Policía Nacional en Cataluña, una de las cosas que hace es reabrir casos a estancia propia porque de vez en cuando hay quien no se queda contento con un caso que se ha cerrado mal o en falso, o a veces es un juez el que dice que se reabra el caso porque hay nuevas pruebas o porque lo pide un pariente. Eso no lo llevan los Mossos d´Esquadra, lo lleva  la Policía Nacional. Me parecía interesante cómo se realiza una investigación cuando ya se ha investigado una vez y además me encontré con un caso real que me había contado la policía de Barcelona

     

    Entonces este está basado en un caso real. ¿Tienes algún otro libro anterior de la saga de Petra que haya sido también real?

    No, basados en temas sí, cosas que me han llamado la atención como la pornografía infantil, pero uno concreto no. Es la primera vez que lo utilizo, lo que pasa que el caso real reabierto en una semana se solucionó. La policía española y la italiana cogieron al tipo rápidamente y yo tuve que complicarlo un poco más.

     

    Nadie quiere saber pero todos saben y nadie habla, ¿cómo vas hilvanando la historia limitando la información hasta bien entrada la segunda parte del libro?

    Eso es básico, se consigue con oficio y haciendo muchas cosas mal hasta que de repente ya le coges el tranquillo y empiezas a dar pistas por una parte y negándolas por otra, jugando con el lector y contigo mismo. La novela negra creo que gusta a la gente, no porque sea de crímenes, porque los crímenes en la realidad son cutres y horribles, sino por el juego, un juego intelectual donde no hablas de crímenes de verdad sino de conceptos, de personajes… y ese juego es muy divertido de hacer, cuesta un poco pero es muy divertido.

     

    ¿Te ha supuesto más trabajo este libro que otros por ser un caso reabierto?

    Por el hecho de ser reabierto no, siempre hago una investigación previa antes de empezar porque los lectores de novela negra se las saben todas, en cuanto dices algo de la investigación, de la policía o de las armas, la gente sabe si te equivocas, lo saben todo. Es un lector friki que enseguida sabe si te has equivocado. Normalmente me documento con la policía, abogados, un experto en armas que me asesora y, según el caso dónde lo localices, con gente de la especialidad. Esta vez ha sido prácticamente lo mismo, quizá es verdad que he tenido que llamar de vez en cuando a un amiga policía y preguntarle por cómo se hace algo concreto, hay veces que te lo dice y veces que no, que no se puede decir al público.

     

    Entrevista con Alicia Giménez Bartlett. Nadie quiere saberReflexiones moralistas en una trama policiaca, ¿cómo equilibras esto para que no parezca contradictorio?

    Procuro que Petra no sea un alter ego mío, que sea una mujer de carne y hueso, un personaje con recovecos, no es un modelo de moralidad, más bien al contrario. Es verdad que de vez en cuando hace crítica como lo hacemos todos y en estos momentos más que nunca, la gente critica, tiene elementos de juicio y dice lo que piensa. No se puede hacer en un personaje hablador de moral, si no caeríamos en la literatura del siglo XVIII, pero crítica sí, es necesaria.

     

    En esta ocasión nos encontramos con una Petra un poco más estirada y antipática, incluso olvida el cumpleaños de su marido, ¿la he notado más crispada que en otros casos? ¿Es la madurez?

    Risas. Es que tú sabes que eso de olvidarse de las fechas es más de hombres… Yo creo que si algo se sacara de moraleja con la lectura de este libro es luchar contra el complejo de culpa que tenemos la mujeres en general. A todas las mujeres nos han educado en la culpa y eso se extiende a todo, porque yo veo a las chicas jóvenes que no se han librado de eso aun siendo más modernas, están trabajando y están sufriendo por los hijos, por si está todo bien, que se hacen mayores y piensan que ya están libres y sin carga, y de repente les cae un padre al que cuidar y si no lo hacen bien se atormentan. Yo creo que con eso es con lo que hay que luchar, basta de culpa.

     

    Esa cierto, pero ¿no está más estirada de lo normal?

    Totalmente. Yo no me daba mucha cuenta, pero los primeros lectores, empezando por mi marido me dijo: ¡Ostras, qué mala leche! ¡Está muy cabreada! Pero es el signo de los tiempos, todos estamos muy cabreados. ¿Tú crees que ha salido muy cabreada? Risas

     

    No, te ha salido redonda. ¿Te consideras una persona feminista?

    Sí, pero no feminista de las que reparte panfletos, no de las que va en contra del hombre. Hoy en día cualquier persona que tenga dos dedos de frente es feminista porque la alternativa es ser gilipollas. ¿Quién puede negar que seamos iguales? Todo el mundo ya tiene una conciencia básica de lo que es el feminismo y en mi plano personal soy luchadora a favor de las mujeres. Como te he dicho tampoco quiero que Petra se convierta en un alter ego de mis luchas feministas.

     

    Sentimientos de los personajes al margen de la propia historia, ¿es necesario ese viaje tan profundo al interior de los protagonistas para entender mejor sus acciones?

    Creo que eso es un resabio de la gente de mi generación. Tengo sesenta y un años, cuando era joven y empezábamos la carrera vital, nos lo planteábamos todo. Escogías una cosa y nos planteábamos si hacíamos bien, si no hacíamos bien, no será esto…. El autoanálisis de todo era un constante y aún lo seguimos haciendo.

     

    ¿Crees que es algo generacional?

    Yo creo que sí, antes veías una película y la destripabas hasta el fondo. No decías lo divertida que era, si me ha gustado o qué maravilla, no, llegabas hasta las últimas consecuencias. Entiendo que es una deformación generacional, sí, aunque también es verdad que para narrar los hechos ya está el periodismo que hay que analizar un poquito las conductas humanas y los libros también están para eso.

     

    Entrevista con Alicia Giménez Bartlett. Nadie quiere saber¿Cuándo va a sentar Petra la cabeza, sentimentalmente hablando, después de tantos matrimonios? ¿La vas a hacer feliz?

    Risas. Ella ya es feliz. Tiene un novio cojonudo, guapo, con pasta, que le aporta hijos sin necesidad de parirlos ella, ¿qué más quiere? Lo que pasa es que la felicidad absoluta es imposible y si esperas que te la de una sola cosa como el amor, vas mal. Hay que cogerla y atraparla de donde te venga, de pequeños sitios, de donde nunca te esperas.


    Empezó como documentalista en la comisaría y ahora ya es toda una inspectora, madura y sagaz, ¿hasta dónde va a llegar en su carrera profesional?

    Es una buena pregunta porque Petra se encuentra con el problema de estar en Cataluña y no cambiar a los Mossos d´Esquadra y, como a Garzón que se le pasó la edad para cambiar, su carrera quedó un poco cortada. En Cataluña más allá de comisarios ya no pueden llegar y Petra se ve un poco inmersa en ese mundo, pero tampoco lo he pensado demasiado.

     

    Eso me llama la atención, que Fermín Garzón, siendo más mayor que Petra, sea el eterno subinspector y ella la inspectora.

    Es que Fermín nunca ha estudiado, ella hace la carrera desde abajo, estudia en la academia de policía y llega a ese punto. Además es abogada y esto es así, ascienden.

     

    ¿Cuando empiezas con la saga de Petra es algo que quieres hacer tú o es un encargo de la editorial?

    Fue absolutamente mía. Después de escribir Una habitación ajena, con la que estuve mucho tiempo, incluso viviendo en Estados Unidos, que fue un trabajo como de universidad y acabé harta, me apetecía hacer algo ligero y que me permitiera sentido del humor, estar en la realidad, pensar pero no trabajar tanto y empecé con Petra como una experiencia y punto. Mi agente me dijo que era un filón y me propuso que hiciera otro, no una saga, solo otro con los mismo personajes, hice el segundo y a partir de ahí fui haciendo. 

     

    ¿Qué tal funcionó la serie televisiva que se hizo en su día sobre Petra (hace casi 15 años)? ¿No te han replanteado volver a repetir la experiencia con la invasión y aceptación que tiene este tipo de series en la actualidad?

    Era la primera serie policiaca que se hacía en España y yo solamente tenía tres novelas de Petra. No teníamos material para muchos capítulos, pero era una oferta muy buena y se hacía con mucha ilusión así que me metí en eso escribiendo cuentos y los guionistas sacaban el guion. Fue bien de audiencia pero les parecía poco, me dio más lectores y me abrió muchas puertas, lo que pasa es que hicieron lo que hicieron, le quitaron el humor y sin el humor las historias de Petra no son lo mismo. Decían que no querían que fuera una comedia y eligieron a los personajes por la popularidad del momento, fue al estilo star system.

     

    ¿Y no te han propuesto repetirlo con las ventajas que ofrece el paso del tiempo?

    En Italia hay un proyecto que no sé en qué acabará. Estuvo casi a las puertas de grabarse pero al final lo tiraron para atrás, ahora vuelven a hablar… el audiovisual es complicadísimo.

     

    Bevilacqua y Chamorro de Lorenzo Silva, la juez De Marco de Guelbenzu, ahora Dolores Redondo con Amaia Salazar… y muchos otros más, ¿qué tienen estas sagas con los mismos protagonistas que tanto gustan?

    Debo decir que Petra es anterior a todos. A la gente le gusta crearse su propio personaje, yo creo que el escritor hace la primera labor, que es idear, y luego el lector completa el personaje con sus vivencias y sus experiencias e interpretaciones. Creo que los personajes en sí permiten a los lectores poner muchas cosas propias. Una vez había dos periodistas hablando de Petra y uno decía que era morena, el otro respondía que era rubia y que lo ponía en tal libro… y yo te digo que no hay ninguna descripción física de Petra en ningún libro, ni una.

     

    Entrevista con Alicia Giménez Bartlett. Nadie quiere saberRelatos a «pluma corrida», ensayos sobre los sexos y la lucha de las feas, novelas históricas que te llevaron a ganar el Nadal, historias policiacas y novela negra… ¿dónde se siente más a gusto Alicia?

    Yo tengo dos personalidades clarísimas en la vida real: por una parte soy optimista y aplico la ironía y el humor a mi vida, y por otra tengo una vena analítica y pesimista bestial, me parecen injustas muchas cosas. Supongo que en Petra encuentro un poco de descanso y en los otros, encuentro mi vertiente más negra, pero me encuentro a gusto siempre, soy yo en todos los casos.

     

    ¿Te sientes una persona conocida en tu propio país o piensas que te respetan más como escritora en otros países donde tus libros se venden muchísimo?

    Es verdad que en otros países he tenido más aceptación, pero también es porque la novela negra aquí se considera un poco de segundo orden. Es ahora que han venido los suecos y todo el mundo se ha revolucionado. Esto ya hace tiempo que funciona. Ahora que ya todo es global y que da igual dónde estés me parece bien. De hecho es al contrario, aquí me siento más anónima que en Italia, Francia o Alemania, y eso es una comodidad, ahora ya me están conociendo demasiado. Prefiero el anonimato en mi día a día.

     

    Humor entre líneas, sarcasmos o retahíla de chistes sentada en una mesa con tus amigos

    Humor con retahíla de chistes sentada en una mesa con mis amigos, pero de chistes que vayan surgiendo, soy alérgica al chiste prehecho. El que surge, el que se construye entre todos y te desternillas, ese que mañana no tiene sentido pero hoy te lo has pasado genial, eso es lo que me gusta. Además pienso que la gente en España tiene mucho sentido del humor, más fino de lo que se dice. Yo hago pruebas, por ejemplo, hay una frase en la que Petra le dice a Garzón «Pica usted más que una abeja furiosa» y yo lo pruebo en un restaurante, se la digo al camarero y él se ríe, entonces es que funciona. La gente tiene un sentido del humor sutil y fino y no se les reconoce, se les da basura con esos programas televisivos.

     

    Hay quien piensa que cada persona es de un color, ¿de qué color crees que eres tú?

    Supongo que soy color ámbar, que dejo ver algo pero no todo.

     

    Un deseo

    Que nadie atara a los perros nunca más. Llevo batallas y luchas con eso, no es que no me preocupen que los niños pasen hambre, eso lo dejo a gente más instruida.

     

    Una mujer a quien admiras

    A muchas, pero si tuviera que elegir una seria a Rita Levi-Montalcini, esta italiana que murió hace cuatro días con 102 años y seguía investigando y trabajando. Además era coqueta y guapa a morir.

     

    Tu saga favorita

    Comisario Montalbano, de Camilleri.

    Fina Grau

     

     

     

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