ENTREVISTA

  • Pablo Sebastiá
    ESPAÑA CRIMINAL
  • «Todavía hay demasiada compra de autores extranjeros en lugar de promoción nacional por una apuesta equivocada de los grandes grupos editoriales»
  • Entrevista a Pablo Sebastiá. España criminal

     

    España criminal es un conjunto de relatos negros seleccionados para esta publicación, antes de nada cuéntanos algo sobre tu relato en concreto La muerte está de caza.

    Es un relato que tiene un lado empresarial importante, como yo vengo del mundo de la empresa, en mis novelas siempre hay algo de este mundo, y en esta ocasión también. Son unos empresarios que deciden hacer un viaje de negocios a la exrepública soviética para abaratar costes en la importación de material, ahí explico un poco cómo funciona el mundo empresarial, las compras, las ventas… a partir de aquí la trama se va complicando y acaba en un relato de una violencia extrema.

     

    Las 12 plumas negras nacen a raíz de un proyecto debido a la corrupción a nivel nacional que estábamos viviendo en ese momento y aparecéis con Crímenes de Castellón y Más crímenes de Castellón ¿cómo os juntáis para formar este colectivo? ¿Quién tiene esa idea y cómo surge?

    El nacimiento del grupo Las plumas negras tiene un poco de recochineo y de sorna porque al principio somos doce periodistas y nos juntamos por ser eso, precisamente. En aquel momento la situación del país era muy distinta a la actual, pero había también corrupción política, corrupción económica. Estábamos en 2008 y ya había mucho de qué hablar, aunque en este país siempre se ha hablado de eso, y doce periodistas nos juntamos en una taberna y se nos ocurrió dejar la realidad de lado y escribir algo de ficción, de novela negra. La verdad es que salió un libro muy cachondo que ha ido haciéndose serio a medida que han ido pasando los años y ha ido creciendo. En Más crímenes de Castellón había periodistas pero ya vinieron escritores, en Valencia criminal ya había más escritores que periodistas y en España criminal pasa lo mismo.

     

    ¿Quién decide los autores que escriben los relatos y cómo se hace ese proceso de selección?

    Es un trabajo en red, yo conozco a algunos autores, sé que escriben muy bien y les invito a participar en el proyecto, a su vez algunos autores que ya están dentro conocen a otros… En cuanto a la selección de los trabajos, una característica de esta antología es que nadie lee nada de los demás hasta que el libro ya está publicado, ni siquiera yo. No conocía los relatos hasta que tuve el libro en mis manos.

     

    Entrevista a Pablo Sebastiá. España criminal¿Y cómo se coordina este proyecto?

    Bueno, sí que hay una persona que se lo lee todo: la correctora de la editorial, de hecho, el orden de los relatos lo decidió ella.

     

    España criminal aparece después de Valencia criminal, ¿a qué se debe ese salto territorial?

    Pues el mismo que de Castellón criminal a Valencia criminal. Esto va creciendo y, por ejemplo, en 12 plumas negras, no somos doce sino que creo que somos alrededor de cuarenta, solo se respetó las doce plumas con doce relatos en los dos de Castellón.

     

    ¿Han funcionado como esperabais?

    Todos estos libros, que son tiradas de mil ejemplares, se venden en quince o veinte días. No se tira más, se acaba el proyecto, funciona y se acabó.

     

    Visto lo visto en el panorama político, ¿en breve habrá una Europa criminal?

    No creo, es muy complicado, las traducciones tienen sus peros y las adaptaciones no creo que funcionen. No digo que no llegue pero no creo que sea por ahora.

     

    ¿Por qué novela negra?

    El primero fue por el tema del cachondeo que te comentaba, éramos todos periodistas y pensamos que era algo divertido y nos queríamos divertir. Por otra parte porque el género negro está funcionando muy bien, que ya era hora, ¿tú sabes los años que nos hemos pasado con los templarios, el secreto de los templarios, el tesoro en las montañas de los templarios…? (risas) No podías ir a una librería y comprar algo que no fuera eso, bueno, claro, fuera de las mesas de novedades. Si lo piensas, cualquier editorial grande tiene una serie de novela negra. En mi opinión todavía hay demasiada compra de autores extranjeros en lugar de promoción nacional por una apuesta equivocada de los grandes grupos editoriales.

     

    ¿Se podría tildar de sátira más que de negra?

    Hay muchos relatos que sí, que son una auténtica sátira. El del ministro de Jordi Sevilla es una sátira total, para empezar el relato lo titula De ministro a exministro con un tiro en la frente, el título ya te dice que vas a reírte y es una sátira cruda de la realidad política de los pueblos y ciudadanos de España en el año 2012, el concejal corrupto, el empresario de los negocios extraños… No falta nadie. Luego hay otro como Caneca, de Juan Luis, que es un relato negro de la Galicia profunda en la posguerra, es de manual, del que se estudia en las universidades. Pedro Ugarte escribe un relato sobre ETA desde la perspectiva muy de allí, yo jamás hubiera sido capaz de escribir el relato que ha escrito él porque no soy de allí y no he vivido lo que ha vivido él, es un relato negro pero es casi una radiografía de la realidad de los profesores universitarios en el País Vasco cuando ETA estaba más activa. Cada relato es de una forma, los hay que son una sátira, los hay que son casi periodísticos, los hay que son de manual…, eso es lo bueno que tiene darle libertad a cada autor para que escriba lo que quiera.

     

    Entrevista a Pablo Sebastiá. España criminalSegún tu opinión, ¿qué relato de los quince que componen este libro es el más descabellado?

    El sueño, sí, porque es género negro pero tira al terror psicológico. Yo creo que es el más descabellado y encima lo ha escrito un cirujano. Jorge Molina es un cirujano de Madrid que escribe de maravilla. Creo que un relato muy descabellado, muy absurdo de principio a fin, muy poco realista.

     

    He leído que una de tus novelas, El último proyecto del doctor Broch, está siendo adaptada para hacer una película, ¿qué fue lo primero que te pasó por la cabeza cuando te dieron la noticia?

    Me alegré un montón. Fue raro, no es que me dieran la noticia, yo me entero de que hay una productora en Madrid que está apunto de elegir proyecto para el año que viene, que tiene tres libros encima de la mesa y que no lo tiene claro, entonces pedí los datos del director de la productora y lo llamé, me presenté y le dije que lo llamaba porque sabía que ese fin de semana tenía una reunión de los directivos de la productora para elegir película y que no lo tenían claro. Me preguntó que cómo me había enterado y le dije que yo sí lo tenía claro, le dije: «vuestra película del año que viene es mi primera novela». Le expliqué, para que se hiciera una idea, que es una película que no es más cara que No habrá paz para los malvados y es mejor historia que esa, y es negra. Hombre, me lo pintas muy bien, me dijo él, mándame dos ejemplares; y en menos de una semana me llamó y me dijo que su próxima película era mi novela. ¿Fue arriesgado? No lo sé, lo vi claro porque recuerdo que cuando vi No habrá paz para los malvados pensé que el Doctor Broch era mejor película, que la trama era más redonda.

     

    ¿A qué se dedica Pablo Sebastiá cuando no está trabajando, contando la escritura como trabajo, claro?

    Pues trabajando en un despacho de asesoría y consultoría. Combino mi tiempo entre el despacho profesional y la escritura.

     

    ¿Eres el tipo de autor que cuando se pone a escribir ya tiene la idea concebida en su cabeza o eres de los que se sienta delante de un folio en blanco y empieza a escribir lo que se le ocurre?

    La idea general la tengo, pero necesito el folio en blanco y que vaya saliendo, si no me aburro un montón. No sé quién era, creo que era Espido Freire, la que me comentó un día que se hacía un organigrama, se describía toda la novela, todos los personajes, quién es quién, cómo y de qué manera… veinte folios todo hilado y entonces ya el estilo y se ponía a escribir. Eso a mí me aburriría una barbaridad.

     

    Entrevista a Pablo Sebastiá. España criminal¿Quién es Jon Beotegui y por qué repites protagonista?

    Eso ya es en las novelas. Es porque La agenda Bermeta funcionó muy bien, es la primera aventura de Jon Beotegui y a la gente le gustó mucho y, curiosamente, el final de la novela generó opiniones diversas y fue lo que me llevó a hacer una segunda aventura del protagonista, que no es una segunda parte de la novela, son novelas independientes y se pueden leer de forma independiente. Ahora bien, el protagonista da mucho de sí, al público le gusta mucho, sobre todo al público femenino y sobre todo en la primera novela porque ahora está mucho más curtido. Haré una tercera novela para cerrar el ciclo pero no sé cuándo.

     

    Tiene página en FB, ¿cómo se te ocurre esa idea tan peculiar de darle vida?

    Alguien me lo recomendó pero no me acuerdo quién. La verdad es que me pareció una buena idea, ya lleva dos años y tiene un montonazo de amigos y él va contando dónde va y lo que hace, ahora me ha dicho que se va a Siria. (Risas)

     

    ¿Has pensado alguna vez en cambiar de género literario?

    Sí, de hecho lo que estoy escribiendo ahora es distinto.

     

    ¿Cuéntanos algo de ese proyecto?

    Se llama El jardín de los locos y es una novela más al estilo de Charles Bukowski, una exageración, una gamberrada… no encuentro la palabra, pero es como la espuma de la cerveza que sube y no para, y tiene pinceladas de todos los géneros, romántica, negra, policiaca, de intriga médica, de todo tipo. No es una novela fácil de encasillar y estoy disfrutando muchísimo.  Mi intención es que cuando la lea el lector, se abrume, literalmente que le abrume. Tendrá unas trescientas o trescientas cincuenta páginas y quiero que cuando vaya por la ciento cincuenta la deje encima de la mesa y que diga: «¡Este tío se ha vuelto loco!» pero que la tenga que volver a coger. A mí me pasaba con las novelas de Tom Sharpe. Eso es lo que intento conseguir con esta novela.

     

    La última frase que oíste en un telediario que te impactó

    En la portada de El mundo, creo que fue, que decía: «Mas ha hecho historia» (el gran ridículo de la historia). Pensé que las líneas editoriales estaban demasiado marcadas, ya lo sabía, pero ¿tanto?... No me impactó para bien ni para mal, simplemente me sorprendió.

     

    Fina Grau

     

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