ENTREVISTA

  • Lorenzo Silva
    LA MARCA DEL MERIDIANO
  • «Ya no estamos en el siglo XIX, ya no podemos seguir siendo la anomalía cutre de Europa»
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    Entrevista a Lorenzo Silva. La marca del meridianoPara empezar y dándote mi más sincera enhorabuena por el Premio Planeta me gustaría que me dijeras qué tiene este libro, comparado con los otros en los que intervienen los mismos personajes, para que este gane el premio y no lo haya conseguido ningún otro de los anteriores

    Tiene algo bastante decisivo, y es que este lo presenté y los anteriores no… Pero si transformamos la pregunta en por qué presenté éste y no los anteriores, te diré que éste, para mí, representa la madurez de los personajes y la novela más completa, en la que se abordan más cuestiones, tanto criminales y sociales como personales de los propios protagonistas. Creo que a un premio como éste uno debe presentar una novela que aguante el tiro, tanto por su posibilidad de llegar a muchos lectores (ésta Bevilacqua ya la tiene acreditada) como por lo que lleva dentro.

     

    ¿Qué ha supuesto para ti este premio?

    Una difusión de mi trabajo más allá de donde hasta ahora se conocía. Digamos que sirve para ver cuántos lectores puede tener lo que escribo. Creo que es legítimo que un escritor busque sus límites, tanto en su trabajo más reconocido o mayoritario (éste es aquí el caso) como en sus libros más minoritarios. Libros minoritarios que, por descontado, seguiré escribiendo, porque uno no sólo escribe atendiendo a cuestiones numéricas.

     

    Séptima entrega, seis libros y una serie después de diecisiete años con Bevilacqua y compañía. ¿Por qué decides hacerlos madurar como si fueran reales?

    Es una de las mejores decisiones que he tomado jamás. Las personas maduramos, nos vamos arañando con el tiempo, mejorando en unas cosas, deteriorándonos en otras. Dejar que el detective permanezca incólume es renunciar a uno de los aspectos más sugerentes de la condición humana, y eso me parece un error como novelista, aunque respeto la opción.

     

    ¿No sería más fácil para ti mantenerlos en el tiempo, jóvenes y con la frescura que otorga esa juventud?

    Ya te he respondido en parte en la pregunta anterior. ¿Más fácil? Tal vez. ¿Menos interesante? Estoy convencido.

     

    Aquí presentas un gran cambio en el tipo de asesinato, mucho más elaborado y organizado. ¿Cuál ha sido el reto más difícil en el proceso de investigación de este tipo de crimen?

    La documentación, pero eso es algo a lo que estoy dedicado permanentemente, y en lo que me ayudan mucho los amigos que he ido haciendo en estos años entre miembros de los cuerpos policiales o de la administración de justicia. Los integrantes de redes criminales organizadas disponen de muchos medios y recursos, y también son muchos los medios y recursos (más intelectuales y vinculados a la imaginación que materiales, la crisis también arrea aquí) que deben movilizar los policías para tratar de neutralizarlos. En todo caso, he creído en todo momento que la fuerza de estas historias está en el realismo, y aunque algunos prefieren historias más fantasiosas y tal vez menos documentadas (que permiten también más acrobacias narrativas) ésta es mi opción y a ella me atengo con firmeza.

     

    Entrevista a Lorenzo Silva. La marca del meridiano¿Has tenido algún problema con la Guardia Civil por el hecho de airear ciertos trapos sucios que todos suponemos que existen y de los que pocos hablan?

    Qué problema iba a tener. Los casos son públicos y notorios, salen en la prensa, no son muchos (comparados con otros gremios) y (a diferencia de otros gremios también) la propia Guardia Civil combate con dureza (y destina a ello algunos de sus mejores agentes, como cuento en el libro) a quienes no cumplen con su deber y se ponen del lado de los delincuentes. Creo que es bueno, incuso para la Guardia Civil, que se sepa cómo va esto.

     

    Moralidades en tela de juicio y pensamientos erróneos que te llevan a adentrarte en el personaje «del malo», e incluso, a entender por qué lo hace ¿cómo se consigue que el lector se meta en la piel de alguien que hace algo con lo que no está de acuerdo?

    Ahora lo llaman empatía. En castellano de toda la vida se llama ponerte en el lugar del otro. Algo que un novelista debe hacer con todos sus personajes, si no quiere crear simples muñecos de ventrílocuo. Lo que no quiere decir que los justifique.

     

    ¿Por qué decides poner ese escenario en una Cataluña, en este momento tan «en conflicto»?

    Me gusta mucho Cataluña, desde que pisé Barcelona por primera vez, en el año 1991. He viajado mucho por sus cuatro provincias y desde hace cuatro años tengo aquí una segunda casa. Me interesa la sociedad catalana, sus relaciones problemáticas con España, me gusta el paisaje. Eso sí, advierto que la novela estaba terminada en marzo, cuando Artur Mas aún no era (que supiéramos) un líder independentista con una agenda de secesión.

     

    Durante la novela explicas lo que es «La marca del meridiano» pero, ¿qué te hace poner ese título al libro?

    Me gustan los títulos simbólicos. Me gusta la palabra «meridiano», esa línea imaginaria que separa cosas reales y cambia los datos del GPS. Y me gusta la palabra «marca». Todos somos una suma de nuestras marcas,  de lo que nos ha marcado. Y es más amable que «cicatriz».

     

    Entrevista a Lorenzo Silva. La marca del meridiano

    ¿Has pensado alguna vez en jubilar a Vila?

    Claro, cuando le toque. Pero por el camino que vamos en España con la edad de jubilación, lo veo persiguiendo delincuentes con silla de ruedas. Procuraré que sea motorizada, al menos.

     

    Plasmas una sociedad corrupta y egoísta, hambrienta de poder y dinero, muy acertada con las noticias que nos encontramos a diario. En tu opinión ¿esto tiene alguna solución o la podredumbre social y política la tenemos tan arraigada que es imposible acabar con ella?

    Mientras hay vida y cerebro, queda esperanza. No estamos muertos ni completamente descerebrados, aún. Tengo alguna esperanza en que de este batacazo que nos ha puesto tan en ridículo ante nuestros pares saquemos alguna lección. Ya no estamos en el siglo XIX, ya no podemos seguir siendo la anomalía cutre de Europa.

     

    En un tono un poco más personal cuéntanos: cómo es Lorenzo cuando no está trabajando

    Pues suele ser un lector, un ciclista, un oyente de música, un espectador de cine y (aunque no se estile entre los escritores) un conductor que se sienta al volante por placer. Pero, antes de todo eso, un padre de familia numerosa. Son papeles, todos ellos, que me llenan.

     

    ¿Qué propósitos has hecho para 2013?

    Ordenar de forma menos torrencial las muchas cosas que hago. Pero seguir haciéndolas todas, en el trabajo está buena parte de la dignidad y la felicidad de la persona.

     

    ¿Estás trabajando en algo nuevo actualmente?

    En tres libros, simultáneamente. Estoy rematando la edición de uno de cuentos, que saldrá en un par de meses, escribiendo uno de no ficción sobre el norte de África y apuntando en el cuaderno algunas frases de una futura novela, que no será de Bevilacqua, por cierto.

     

    Entrevista a Lorenzo Silva. La marca del meridiano

    ¿Algún hobby del que nunca hayas hablado?

    Es difícil, a estas alturas… Me gusta fotografiar bancos (de sentarse).

     

    ¿Cuál es el último sueño que viste cumplido?

    Juntar a un buen grupo de personas en una librería de Barcelona para escuchar, juntos, a un comandante de la Guardia Civil y una comisaria de los  Mossos d’Esquadra. En los tiempos que corren, algunos no daban crédito. Pero creo que todos aprendieron mucho.

     

    Si tuvieras una varita mágica, ¿qué es lo primero que cambiarías?

    La propensión de los seres humanos a disputar por nada, y su resistencia a cooperar en aras del bien común.

     

    Un color con el que te sientas identificado

    Azul.

     

    Una manía

    No me gusta la gomaespuma.

     

    Un olor

    A tierra mojada.

     

    Un momento jamás olvidado

    Uno de mis primeros recuerdos, mis paseos con mi abuelo por los parques de Madrid.

     

    Fina Grau

     

     

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