ENTREVISTA

  • Ana R. Cañil
    EL CORAJE DE MISS REDFIELD
  • «Cuando escribo novela me entusiasma el periodismo y cuando hago periodismo echo mucho de menos la fantasía de contar historias»
  • Entrevista a Ana R. Cañil. El coraje de Miss Redfield

     

    Para empezar cuéntanos cómo empiezas a gestar esta historia en tu cabeza con la institutriz de los hijos de Franco como protagonista principal.

    Yo soy una periodista, en proyecto de escritora, toda la vida me he dedicado a la economía y a la política. Un día estaba con un empresario de estos de apellido rimbombante hablando de los niños y me dijo que a él le había educado una nanny. Me contaba que a su padre solo lo veía por la mañana y por la noche, para pasar revista. Era un tipo joven, lo que me sorprendió porque desconocía que en los años sesenta todavía hubiera nannys e institutrices. Me contó que se reunían en Puerta de Hierro y se confesaban para quién trabajaba cada una, sobre lo que hacían los aristócratas, los ricos, las familias… Había una que es un personaje fantástico y que todos la recordaban, la de los Martínez Bordiú, era la «nannísima» y se llamaba Beryl Hibbs. Yo archivé todo eso, a lo mejor porque soy niña pobre, y por otras circunstancias empecé a recopilar hace un par de años. Se me cruzaron otros temas en el camino y recogí todos los datos para empezar a buscar. Beryl Hibbs se había muerto seis u ocho años antes, la nanny de los March, que es otra histórica, se había muerto hacía un año, la de los Coca, que me ayudó mucho, también. Buscando gente que se reunía en Puerta de Hierro durante los años sesenta. Así empecé a trabajar, haciendo trabajo periodístico de campo, investigando y fue como llegué a las nannys. Me construí un personaje central para separar un poco el periodismo de la literatura y meter un personaje de ficción.

     

    El principio de libro con ese escenario casi paradisiaco, ¿era imprescindible para compensar la carga dramática que tiene el libro?

    Bueno, al principio las dos Beryls y Elsa se encuentran en el parque, son los personajes centrales cuando son pequeñas, para situar la historia. Lo que ocurre es que Beryl Hibbs realmente nació en la isla de Jersey y vivió la ocupación alemana, tuvo una infancia bastante dramática ya que fue el único territorio inglés pisado por los alemanes. Cuando viene a Madrid, viene con esa historia del pasado sin sospechar que aquí se va a reencontrar, no solo con su discípula sino también con el pasado de su amiga de la infancia y con los crímenes de Jarabo que juegan un papel muy importante en la novela.

     

    Entrevista a Ana R. Cañil. El coraje de Miss RedfieldDurante la novela además de contar la historia de Miss Redfield y Miss Hibbs, ahondas sobre las emociones en una época complicada, ¿cómo se puede llegar a mostrar cierta ternura con la crueldad vivida en ese momento?

    Bueno el  espíritu de la nannys de Norland College, las que contrataba la aristocracia y el mundo financiero y económico alto de este país, era el de unas mujeres un poco monjas-alférez como dijo en su momento Carmen Martínez Bordiú. Cuando  empecé a hablar con señoras de estas que habían tenido nannys, una de las discusiones fue que era imposible que ninguna de nuestras nannys se enamorara. Estaban educadas para entregarse completamente a unos niños que no son suyos, unos niños que estaban con ellas siempre pero que a los diez años se los quitan, por lo que tenían que tener las emociones personales bien diferenciadas de la profesión. Cuando Redfield llega a España se le rompe todos los esquemas porque le resulta imposible aplicar el esquema británico tan arraigado que tenía.

     

    Esos paralelismos sociales de los que hablas a lo largo de la lectura nos hace ver lo distintos que somos, culturalmente hablando, pese a lo geográficamente cerca que estamos. ¿A qué crees que se debe?

    Principalmente al clima. Y los climas determinan la cultura. Los ingleses son mucho más comedidos, para ellos es una ordinariez mostrar las emociones. Tocarse, el contacto físico tampoco les gusta, son mucho más rigurosos, no pueden expresar nada. Yo creo que la cultura del frío es determinante.

     

    Las mujeres de tus novelas son personajes con un gran carácter y de fuerte personalidad, ¿cuando estás tejiendo la novela en tu cabeza ya eran así, o van creciendo durante el transcurso de la redacción?

    Van creciendo. Cuando las elijo como protagonista ya  tienen alguna peculiaridad, pero luego, según se van sucediendo los acontecimientos, van reaccionando ante esas circunstancias y se van creciendo. Todas las mujeres de mis libros son fuertes y saben enfrentarse a las situaciones, pero al principio, ni ellas mismas saben la fuerza interior que tienen. Es una diferencia que he descubierto frente al periodismo, se les va forjando la personalidad conforme va avanzando la historia.

     

    Realidad y ficción compensada para fraguar la novela, pero ¿hasta qué punto es una historia verídica y dónde empieza la licencia literaria?

    Los personajes son falsos, la duquesa de Peñalara y Elsa Redfield son inventadas, pero el contexto y los personajes secundarios son prácticamente todos verdaderos. Hasta la amante inglesa de Jarabo es verdadera, le he cambiado el apellido porque no pude encontrarla y puede ser que esté viva, no sé hasta qué punto conoce su historia y no quería poner el verdadero.

     

    Entrevista a Ana R. Cañil. El coraje de Miss Redfield¿Por qué tuvo tanta importancia la señorita Beryl en España?

    En la presentación del libro en Madrid, Carmen Martínez Bordiú, contó una anécdota buenísima que a mí ya me había contado pero no la metí en el libro y es que Beryl Hibbs era la única persona capaz de decirle que no a su abuelo, a Franco, al dictador. También contó cómo su hermana, cuando le preguntaban a quien quería más, si a mamá o a nanny, decía, sin ningún empacho, que a nanny, delante de la madre. Y esto no era solo en casa de los Franco, era en toda Europa, las nannys jugaron un papel que a mí me ha atrapado. Me ha atrapado primero porque me era desconocido y segundo porque eran las auténticas madres en una clase social determinada que yo tenía asimilado con el glamour inglés o al de las mamás francesas. Beryl era muy querida, y cuando en el año ochenta y ocho, viene la reina de Inglaterra a España se aloja en El Pardo e invita a una copa a la colonia inglesa en España, también invita a Beryl  Hibbs, que estaba muy  mayor, iba en una silla de ruedas, y cuando ve que Hibbs entra en El Pardo, todo el personal que había allí se ponen a hacer cola para saludarla a ella antes que para ir a saludar a la reina.

     

    ¿Cómo ha sido el proceso de documentación?

    Larguísimo y apasionante. Me lo he pasado pipa. El año 62, sobre todo, es un año apasionante en España, el contubernio de Múnich, la boda de Juan Carlos y Sofía, un momento en el que Franco está chuleando a la aristocracia, a la política a los monárquicos... Meterme en las hemerotecas para leerme el crimen de Jarabo y entrar en El caso, ha sido fantástico.

     

    Al final de los agradecimientos instas a los lectores que conozcan el paradero del anillo de Beryl, que se pongan en contacto con la editorial o que cuenten la historia, ¿tú no pudiste averiguar lo que pasó realmente?

    Tampoco lo quise saber porque me iba a condicionar. De todas formas esta propuesta es porque, aunque yo sea plumilla, me encantan las redes y trabajo en ellas, y es una forma de interactuar con los lectores.

     

    ¿Siguen existiendo aún ese tipo de nannys en la actualidad?

    Ahora las contratan los chinos, los rusos y los árabes.

     

    ¿Del mismo colegio de Norland?

    Sí, sigue existiendo, además con una página web chulísima y un montón de fotos antiguas.

     

    Parece incompatible la economía con la historia, pero tú has demostrado saber manejarte en ambos ámbitos sin ningún problema, ¿cómo se consigue esto?

    Yo empecé en Cinco días, luego trabajé en El Siglo y he hecho política y economía, y no, no es tan incompatible, si no hubiera sido por la economía nunca hubiera descubierto a las nannys, porque no hubiera conocido al hombre de negocios ricachón que me contó que a él le había criado una nanny.

     

    Entrevista a Ana R. Cañil. El coraje de Miss Redfield¿Por qué usas la R. en tu apellido al más puro estilo inglés?

    Lo mío es una infantilada de los 18 años, de la primera vez que firmé. Me parecía que Cañil sonaba más que Ramírez, cuando empecé en los periódicos se quedó con Cañil. Nada que ver con la novela negra inglesa.

     

    ¿Cómo es Ana Cañil cuando no está trabajando?

    Soy una apasionada lectora y me hace sufrir mucho cuando escribo. Soy una senderista, naturista, enamorada de la nieve, la montaña y el frío. Y ahora que todos somos autónomos no sé cuál es mi tiempo libre, cuando escribo novela me entusiasma el periodismo y cuando hago periodismo echo mucho de menos la fantasía de contar historias. Sobre todo soy una periodista.

     

    ¿Alguna manía a la hora de escribir?

    No, la verdad es que no. Puedo trabajar en cualquier redacción pero sí que es verdad que esto es cuando ya tengo todo lo que necesito, la documentación preparada. Antes suelo irme a una casuca que tengo en un pueblecito y que solo veo cabras, ovejas y vacas. Hasta el año pasado sin internet ni cobertura. Esto lo necesito para arrancar, luego ya puedo trabajar en cualquier sitio, pero para las primeras cincuenta o sesenta páginas necesito estar sola.

     

    Un sueño

    No tengo sueños porque me daría pavor que se hicieran realidad.

     

    Un color

    El burdeos, bueno… el rojo en todas sus gamas.

     

    Un libro

    Los Buddenbrook de Thomas Mann. También El libro de la señorita Buncle que me lo leí este verano cuando estaba bloqueada, pero sin duda alguna, el mejor, Los buddenbrook.

     

    Un momento vivido

    Los partos de mis dos hijos.

     

    Un lugar en el mundo

    El pie del pico de Peñalara en Rascafría.

     

    La última vez que sentiste que tenías mucho coraje

    En los últimos cuatro años sería el hecho de levantarme por la mañana y salir a la calle, como la mayoría de los españoles, eso es tener coraje.

     

    Fina Grau

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