ENTREVISTA

  • Mara Torres
    LA VIDA IMAGINARIA
  • «Los amigos tienen un papel fundamental en la novela porque son los cómplices, los que ven las cosas desde fuera pero entienden a la protagonista desde dentro»
  • Entrevista a Mara Torres. La vida imaginaria

     

    Antes de nada darte la enhorabuena por el finalista del Premio Planeta y para empezar cuéntanos por qué decides escribir este libro, que parece tan personal y a la vez tan general, en el que cuentas cosas y sentimientos que nos ha pasado a todos alguna vez.

    Me obsesiona el tema de la ausencia, que ya había tratado en mi anterior libro Sin ti, que relataba la experiencia de la pérdida por la muerte del ser querido. En La vida imaginaria se aborda el tema de la ausencia de la persona amada a partir de una separación y, a la hora de escribir, necesitaba combinar la crudeza de la soledad inmediata con el humor y el ingenio de la protagonista. Es fácil sentirse identificado con Fortunata Fortuna porque el amor es muy distinto en el fondo, sólo lo entiende la pareja que lo vive, pero muy parecido en la forma. Y, por otra parte, cuando uno está metido en el torbellino del desamor, que todo lo descoloca, siente la necesidad de hablar, de compartir, de contar lo que le pasa. De muchas conversaciones con amigos, de sus experiencias, de lo que cuentan las canciones, las películas y algunos poemas, de lo que vemos en los otros y lo identificamos como propio, nace la novela.

     

    Cuentas que empezaste a escribirlo porque lo necesitabas y cuando dejaste de necesitar a Fortunata Fortuna la metiste en un cajón, ¿en esos momentos en los que lo escribías, pensaste alguna vez hasta dónde podía llegar?

    No, no. Nunca. Sabía que estaba ante un personaje poderoso porque ella misma se tiró meses golpeando el cajón de madera en el que la había metido insistiendo en que la sacara. Y porque las personas que habían leído los 40 primeros folios en los que Nata apenas estaba definida, ya se habían enganchado a ella. Pero de ahí… al Planeta, hay un sorprendente vuelo imaginario.

     

    El título original que le pusiste era Los domingos de mierda, ¿por qué decidiste cambiarlo?

    Porque corresponde solo a la primera parte de la novela (era el título que llevaban esos primeros 40 folios), pero luego comprobé que la historia iba girando hacia nuevas tramas y el título Los domingos… se quedaba corto, porque no englobaba el sentido de la vida de Nata, de su cabeza, de su forma de entender el mundo en dos dimensiones. Algo que, en cambio, sí consigue La vida imaginaria.

     

    Entrevista a Mara Torres. La vida imaginariaTambién lo enviaste con un seudónimo, ¿qué pasó para que lo cambiaras por tu nombre propio?

    Al premio lo presenté con seudónimo y con título falso porque pensé que no iba a ganar y me dije: «Si no ganas y nadie se entera…, aquí no ha pasado nada». Pero resulta que sí pasó,  gané el Finalista y cuando abren la plica sale tu nombre verdadero.

     

    ¿De dónde sale Nata, esa voz que nos guía durante toda la historia?

    Cuando me la inventé quería crear un personaje que me hiciera compañía, que me entretuviera, que me hiciera reír y emocionarme. Nata es más divertida, más ingeniosa y menos dramática que yo porque sabe reponerse y reírse de sí misma. Me gustaba la idea de construir a alguien que, de pura normalidad, se hiciera excepcional. Porque Nata no es la más lista, ni la más guapa, ni a la que mejor le van las cosas, pero tampoco es todo lo contrario. Es normal. Y de tan normal, se hace especial.

     

    ¿Por qué Fortunata Fortuna?

    Cuando leí Fortunata y Jacinta me quedé fascinada con el personaje de Galdós y me extrañó que no se hubiera convertido en un nombre popular, porque ella es la persona que ama desmesuradamente, que lucha por lo que quiere y que, además, acaba entregando su hijo a su rival en una muestra brutal de generosidad. Así que pensé que si alguna vez creaba un personaje femenino la llamaría Fortunata. Y el nombre me ha permitido trabajar con la dualidad porque el diminutivo, Nata, suena dulce, suave, feliz, y el nombre completo, Fortunata, incluye el reconocimiento de la soledad, pero también la fuerza para salir adelante.

     

    Los personajes secundarios tienen gran peso, desde los amigos hasta el jefe pasando por el novio, ¿cómo consigues darle ese valor añadido creándolos con tanto cariño?

    El novio de Nata está tratado con cariño porque el rencor no sirve para nada y porque, si ella sufre tanto en el desamor, es porque creyó quererle mucho. La novela es, además, un reconocimiento a los amigos de siempre, esos que conocemos desde hace tantos años y que nos hemos visto caer y levantarnos mutuamente en varias ocasiones. Los amigos tienen un papel fundamental en la novela porque son los cómplices, los que ven las cosas desde fuera pero entienden a la protagonista desde dentro. Es un homenaje a los amigos, la verdad, que han sido mis primeros lectores.

     

    Entrevista a Mara Torres. La vida imaginariaPersonajes reales que aparecen en la vida de ficción y ficticios que aparecen en la real. Nata vuela en su cama hacia casa de Beto; y en la cabeza de ella aparecen personajes como la mujer con pelo de tazón vigilada por un helicóptero porque lleva bolas chinas. ¿Te ha costado mucho echarle tanta imaginación a tu vida imaginaria?

    Ahora no sé cómo lo he hecho. Cierro los ojos para intentar inventarme algo y no me sale… necesito un tiempo para recuperarme de la vorágine que ha supuesto La vida imaginaria y volver a ser yo, con mi rutina, mi cotidianidad y la normalidad. Me da la sensación de que la novela iba saliendo sola, y los personajes iban apareciendo sin que tuviera que llamarles. Nada que ver con los otros dos libros, que también fue un proceso apasionante, pero era todo lo contrario, no era ficción y tenía que ver con la adaptación a la literatura de varias realidades. La vida imaginaria ha sido un proceso de escritura tan excepcional como todo lo que ha conllevado después.

     

    Imagínate una conversación imaginaria a la que le has dado muchas vueltas cambiando los diálogos y que, en un momento dado, le echas un par de «valentías» y lo sueltas cuando tienes a la otra persona delante. ¿Cuando las cosas que pasan en la vida imaginaria las fuerzas para que se hagan reales, en qué se convierten, en imaginarias verídicas o verdades ficticias?

    Yo creo que se convierten en realidad, porque la imaginación es también realidad. Tú eres tú, más las cosas que te pasan, más las cosas que imaginas. Todo forma parte de ti. Y esto no tiene que ver con cumplir el sueño de que te toque la lotería si lo deseas mucho o quieras ser astronauta y te des cuenta a los 60 años (que también podría ser) sino con una realidad más íntima. Sólo nosotros sabemos dónde están nuestros sueños y cómo podemos conseguirlos, lo verdaderamente difícil es diagnosticarlos, tener claro cuáles son para poder ir a por ellos. Y muchas veces el dolor, el aturullamiento, la sensación de pérdida… nos confunden. Hay que posarse en la realidad y decir: esto es lo que quiero. Aunque no sepas ni por dónde empezar. Si abandonas, es que probablemente el sueño no era tal. 

     

    ¿Qué sentiste cuando te dieron la noticia del premio siendo tu primera novela?

    Una gran alegría.

     

    ¿Opinas que hoy en día, en las relaciones personales, aguantamos menos a la persona con la que estamos?

    Tenemos prisa y hay una generación a la que siento que pertenezco que tiene miedo al compromiso (hablo en general, por lo que percibo). Curiosamente, estamos comprometidos con los amigos, con la familia, con lo que nos gusta y nos deja de gustar, pero nos cuesta dar un paso hacia el compromiso con la otra persona, con la pareja. Desde mi punto de vista, ése compromiso es precioso y preciado, el que da sentido casi todo, pero es complicado saber con quién quieres vivirlo y nos tiramos la mitad de nuestra vida dando tumbos.

     

    Entrevista a Mara Torres. La vida imaginaria

    ¿Cómo es Mara Torres en su vida de diario?

    Normal.

     

    ¿Qué te gusta leer?

    Poesía.

     

    ¿Crees en el amor para toda la vida?

    Sí, aunque tarde en llegar.

     

    Un sueño

    Soñar.

     

    Una noticia que no hayas dado nunca y que te encantaría dar

    Comprobado científicamente: los sueños se cumplen.

     

    Un color

    El verde de la montaña y el azul del mar y del cielo.

     

    ¿Crees que al final todo es posible?

    Sí. 

     

    Fina Grau

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