ENTREVISTA

  • Juan Manuel de Prada
    ME HALLARÁ LA MUERTE
  • «Juan Manuel de Prada es de tipo alto, de los que miran largo al contestar. En su última novela hay hombres canallescos, sin moral, y hombres de moral férrea y pasiones calientes, falangísimas; mata-haris comunistas, y mujeres de bandera con dejes cheli en un Madrid paupérrimo, posguérrico y cuarentón, con criadas sobeteadas a la sombras del Retiro y estafas de barrio bajo...
  •  

    Entrevista a Juan Manuel de Prada. Me hallará la muerte 

     

    Es novela de tirón, de flujo fácil y expresiones ricas, delicadas, con sabor añejo. Un libro con regusto a coñac rancio, de esos en los que no puedes evitar pedir más de una copa, hasta terminar la botella. Se recuesta al contestar, mirando largo…»

     

    «Creo que en las próximas décadas, un refugio habitual de la gente con temperamento artístico, literario, o de pensamiento y más, será el destino religioso» 

     

    ¿Cómo definiría al protagonista de su nueva novela?

    El protagonista es un truhán que cree que no tiene alma, o que no tiene conciencia, pero sí la tiene, y termina siendo un canalla sin conciencia. Es un superviviente que para sobrevivir padece las penalidades más extremas, y luego, pues por avaricia, se convierte en un malvado. Digamos que en el personaje hay una evolución desde la lucha por la supervivencia hacia la corrupción moral, pasando también por un atisbo de redención final. Es un sufridor y luego un…

     

    ¿Un hombre de principios?

    No, no, no, es un hombre que no puede tener principios en realidad; al principio porque, como digo, es la lucha canina por sobrevivir, y luego porque realmente aparca los principios para obtener unos objetivos… pecuniarios.

     

    Lo que mal empieza mal acaba ¿siempre es así?

    Yo creo que sí. Ese es uno de los temas de reflexión que hay en la novela, es decir, si haciendo un mal se puede alcanzar un bien; si un mal puede ser medio para la consecución de un fin bueno. Yo creo que no. Yo creo que realmente el mal nos destruye, el mal nos monstruifica, y el mal siempre nos pasa factura. Le ocurre a los hombres, le ocurre a las sociedades, le ocurre a los pueblos. Creo que hay una contaminación del mal que, salvo que haya un arrepentimiento sincero y una expiación sincera, siempre te deja su herida.

     

    En la novela hay muchas referencias al destino, a la inevitabilidad, ¿hay posibilidades de redención?

    Sí que las hay. No creo  que el libro sea un libro fatalista sino todo lo contrario. Yo creo que el protagonista en muchas ocasiones tiene la posibilidad de renegar de lo que hace. No sé si has leído la novela…

     

    Sí que la he leído…

    Pues desde el momento en el que vuelve a España, él podría haber decidido no hacer lo que hace. Hay un momento muy claro, que es el episodio de Consuelito. A él le bastaría con reconocer quién es para que el problema que se ha generado se solucione. Es simplemente un problema de libertad. La libertad humana es eso, es poder decidir lo que queremos hacer, y eso es una opción siempre entre el bien y el mal, y al final el protagonista decide por el mal… incluso cuando decide por el bien no tiene valor para desprenderse del mal, que es lo que le pasa cuando quiere cambiar su vida con Carmen, pero sin renunciar a la pasta.

     

    Entrevista a Juan Manuel de Prada. Me hallará la muerte

    ¿Supervivencia u honor?

    Bueno, en la novela es que se ven las dos cosas. Yo creo que hay una confrontación muy fuerte entre Antonio y otros personajes de la novela como pueden ser Gabriel o Cifuentes, que son personas idealistas podríamos decir en cierto sentido… aunque no creo que sea la palabra exacta, porque un idealista en realidad cree en un mundo que no existe…

     

    Suspira mientras busca la solución a uno de los temas de reflexión que hay en la novela: la naturaleza humana, la moralidad, que sobrevuela recurrente en sus libros…

     

    …aunque claro, ese mundo en el que creían no existía ciertamente. Hay un componente fanático en ellos, pero también hay un componente moral, sobre todo en Cifuentes. De alguna manera la novela plantea este combate, que es sempiterno y terrible, trágico, entre nuestro interés y nuestros principios. Esto creo que se cruza en todos los órdenes, en todos los trabajos, en todas las situaciones familiares. El español siempre tuvo una fama de quijote, y de hecho hemos sido muchas veces objeto de burla por ello a lo largo de la Historia, con la leyenda negra y el español apegado al honor…

     

    El  español terco y de golilla…

    Efectivamente. Yo creo que esto es injusto, creo que lo que ocurrió es que los españoles sí que es verdad que teníamos como un apego a los principios en los que habíamos sido formados; un apego extremo que nos podía conducir incluso a la muerte. El personaje de Don Quijote para mí es un personaje maravilloso y quizá el mejor compendio de lo que ha sido el ser del español a lo largo de los siglos. En esta novela hay personajes quijotescos pero también hay personajes muy pragmáticos, y evidentemente Antonio es, sobre todo después de su experiencia rusa, y al menos hasta que se vuelve a encontrar con Carmen, un pragmático. Un pragmático que lleva el pragmatismo hasta los últimos extremos.

     

    Entrevista a Juan Manuel de Prada. Me hallará la muerteEn relación a esto, se hace referencia en la novela al antiguo Madrid heroico, y si eso lo extrapolamos a la España heroica, que es de lo que hablábamos hace un momento, ¿qué queda de esa España a día de hoy?

    Hemos sido muy devastados. Mira, en esta novela hay una crítica soterrada pero constante a la invasión cultural extranjera, sobre todo americana. Eso es una cosa sobre la que algún día se reflexionará. Cómo en el siglo veinte nos hemos entregado a un colonialismo cultural acojonante, que luego ha sido colonialismo económico, y que ahora adquiere ya una forma verdaderamente torva con este sometimiento a Bruselas absoluto que nos convierte en auténticos lacayos. Hoy en día el presidente del gobierno de España es una marioneta, y da igual del partido que sea vamos, además lo vemos; a Zapatero, a Rajoy, les toca obedecer. Somos países que hemos perdido la soberanía y que estamos en manos de multinacionales y de flujos del dinero invisibles. A mí me parece algo acongojante, y creo que esta época es una época muy sintomática, en el sentido que, curiosamente Franco, la guerra, la hace también con el lema referente a una España que se libera de influencias extranjeras: del comunismo, de ideologías que efectivamente han venido de fuera, pero la cruda realidad es que Franco, para sobrevivir en el concierto internacional, en los años cincuenta tiene que compadrear sobre todo con los americanos. ¿Sabes lo que ocurre? Que cada vez, a medida que me voy haciendo viejo me reconozco más en las cosas que hacían mis abuelos, o sea, descubro con cariño, que aquella vida que llevaban, que a mí me parecía una vida absurda o muy sacrificada, llena de renuncias y demás, me digo, joder, es que esa era la vida verdadera; la que es una vida de gilipollas es la que llevamos nosotros, y contemplo con bastante escepticismo este colonialismo que realmente ya es un poquito agobiante. Si mañana la Unión Europea te dice que tienes que suprimir la escuela gratuita, pues te toca suprimirla porque lo dice la Unión Europea, esta es la dura realidad. No sabemos lo que es la Unión Europea. No es Francia más España más Portugal más Italia… no. La Unión Europea son fuerzas económicas invisibles, transnacionales ¿entiendes lo que te quiero decir?

     

    Sí, un OPNI: Objeto Político No Identificado.

    Claro, es que esa es la realidad. Pero claro, en relación a estos organismos internacionales, yo no sé a qué estoy sirviendo… esto es lo que me parece  más problemático y más angustioso del mundo hacia el que vamos… somos hijos de eso, y creo que estamos ahora en una ratonera, sinceramente. Lo que Pío XI llamó «el imperialismo internacional del dinero», el dinero que somete a los Estados, que los convierte en lacayos, que los pone de rodillas.

     

    Con «Las máscaras del héroe» relató el primer tercio del siglo veinte…

    Sí, la bohemia literaria.

     

    ¿La posguerra es pródiga en literatura también?

    Hombre, creo que es una época, curiosa y sinceramente, poco conocida. España es un país traumático, en el sentido freudiano de la palabra; para justificarse tiene que matar al padre, es decir, para sentir que esta democracia está bien tiene que matar el franquismo. Tenemos una idea del franquismo muy monolítica Yo es lo que aprecio en la gente, menos en la gente mayor que lo vivió, pero en la gente joven, sobre el franquismo hay una idea monolítica, que es de execración absoluta, de condena, o, en el caso de un revisionismo puede ser incluso de alabanza, pero siempre es una idea muy esquemática, muy rudimentaria. El franquismo fueron cuarenta años y en cuarenta años ocurren muchas cosas, como es natural. Y pretender dar esa imagen de una España atrasada, aislada, absolutamente rezagada, eso puede servir para los años cuarenta pero no sirve para los años sesenta o setenta. Vemos el franquismo como algo uniforme, y no, no era uniforme. Entonces, por ejemplo, para mí es muy interesante ver las diferencias que hay entre la España de los años cuarenta y los años cincuenta. Los años cincuenta me parecen una época literariamente muy interesante porque es una época en la que empieza a haber grandes cambios, luego las décadas de los sesenta y los setenta son décadas mas feorras, digámoslo así; en general son décadas que a mí me gustan menos, pero los años cincuenta me parecen muy interesantes, la verdad. Por ejemplo el cine español de los años cincuenta es un cine buenísimo, es decir, la imagen que tenemos del cine español del franquismo es la españolada, y en los años cincuenta se hicieron películas impresionablemente buenas. Es la época en la que estaban haciendo películas Edgar Neville, que es un maestro, Ladislao Vajda, que es un maestro impresionante, Rafael Gil, que sale en mi novela, Forqué, Sáenz de Heredia, estos eran grandes directores, por no mencionar a los mas conocidos, con Berlanga a la cabeza. Se está haciendo un cine muy bueno en España en ese momento, sin embargo es un cine mayoritariamente desconocido. Yo creo que es una época muy interesante por eso, porque, paradójicamente, a pesar de ser muy próxima, sobre todo porque la han vivido nuestros padres y nuestros abuelos, es bastante desconocida, y esto es sorprendente.

     

    Hay una frase en su novela que dice: «Ya se sabe que en España el mejor modo de guardar un secreto consiste en publicar un libro» 

    En realidad esa es una frase que se asigna a Azaña, y yo creo que es una gran verdad. Esa es una frase que es una dura realidad.

     

    Y lo dice Azaña,  que no era muy leído, o por lo menos así lo pensaba Unamuno.

    Efectivamente. Bueno, quizá por eso lo decía Azaña, por su experiencia. El ver publicados sus libros y que nadie los leía. Pero sí que es verdad que esto es algo triste, aunque yo diría que es cierto.

     

    Entrevista a Juan Manuel de Prada. Me hallará la muerte¿Se lee suficiente?

    En España siempre se ha leído poco por una sencilla razón: porque España siempre ha sido un país con un analfabetismo alto en una determinada época, pero una vez que  ha sido un país  alfabetizado, quizá porque es un país luminoso, con buen tiempo, y porque la gente vive mucho en la calle, en España se ha leído poco, y ahora yo creo que se sigue leyendo poco. Lo que pasa es que además ahora lo que vamos a hacer es releer los libros que ya teníamos, con la crisis que hay. No, vamos a ver, creo que en España se lee poco; creo que todas las campañas de lectura son nefastas. Yo soy muy drástico en estas cosas. Por ejemplo, creo que la literatura infantil es muy mala, es muy mala para la salud porque fija la memoria lectora en libros infantiles, e infantiliza al lector.

     

    Hace treinta años se leía a Julio Verne…

    Claro, y a Stevenson. Para mí la literatura infantil es infernal. Tenemos a muchos niños leyendo literatura infantil, pero luego se hacen mayores y misteriosamente no leen. No han crecido los índices de lectura en modo alguno. Yo creo que más bien han bajado. Algo pasa ¿no? Es un problema, pero por otra parte a nadie le puedes poner una pistola en el pecho para que lea. Leer sí que es una cosa que la gente hace porque le gusta, si no, no la hace. Nadie lee por obligación, o por lo menos a partir de una determinada edad. Quizá durante los estudios sí, pero luego ya nadie lee por obligación. Y te das cuenta de que a gente, esto ya es muy triste, a gente que ocupa puestos elevados, puestos de responsabilidad, a veces incluso de responsabilidad cultural, es que no les gusta leer.

     

    Incluso presidentes de gobierno…

    ¡Ah no!, eso por supuesto. No, no, no, esto es algo verdaderamente misterioso pero tremendo.  No les gusta leer. Es la leche.

     

    ¿Cómo ve usted el futuro literario en España?

    Bueno, vamos a ver, yo creo que la literatura, como medio de vida, tiene los días contados. Como razón de vida tiene un futuro esplendoroso, entre otras razones porque a lo mejor cuando deje de ser medio de vida pasa a ser verdadera razón de vida. Yo estoy seguro que dentro de diez, veinte años, yo no podré vivir de mis libros, salvo que ocurra algo milagroso, y en ese momento escribiré porque no puedo vivir sin escribir, porque es mi verdadera vocación. Creo que el que la literatura haya sido medio de vida durante los siglos diecinueve y veinte, y de forma muy marcada en la segunda mitad del siglo veinte en Europa, y en España sobre todo desde los años sesenta y setenta, ha traído cosas muy buenas, evidentemente, pues ha florecido un mercado editorial, ha florecido una actividad cultural en torno a la literatura, como las conferencias, etcétera, pero al mismo tiempo creo que los escritores nos hemos puesto a escribir, en vez de las obras que necesitábamos escribir,  las obras para halagar a nuestros editores, que reclamaban un determinado tipo de libros, o para halagar al publico que demandaba un tipo de lecturas ¿no? y creo que esto a la larga ha sido malo para la literatura. En líneas generales la prosperidad es mala para el arte. Hay una célebre frase del Tercer Hombre,  de Orson Wells: «En cincuenta años, en Italia hubo guerras, pestes, asesinato, latrocinios, todo tipo de calamidades, y el resultado fueron Miguel Ángel, Leonardo. En Suiza, durante quinientos años disfrutaron de paz y concordia, y el resultado fue el reloj de cuco». Esta frase es una verdad como un templo, es decir, creo que la prosperidad material destruye a los pueblos, los apoltrona, los corrompe; y la literatura, el arte, los idealiza, los banaliza. El arte tiene que nacer de un fondo extremo de…

     

    ¿Pasión?

    …y de inconformismo, y de necesidad, de penuria incluso. En ese sentido no creo que sea malo que la literatura deje de ser medio de vida. Puede ser mucha más razón de vida, pero sí, creo que la literatura como bien de comercio, como bien de transacción mercantil, tiene los días contados, me temo.

     

    Ha escrito novelas, relatos, cuentos, artículos, ensayos… ¿Escribirá hasta que le halle la muerte?

    Sí, sí, sin duda, y más cosas con menos fortuna: he escrito guiones, he escrito poesía… sí, sí, yo creo que mi vocación es de verdad literaria y cuando la pobreza, cuando llegue el momento en el que no pueda uno vivir de los libros, seguiré escribiendo. De otra manera ¿no? , ¿Quién sabe? Los escritores no sabemos en qué nos vamos a convertir. Yo, mira, entre otras cosas creo que en las próximas décadas, un refugio habitual de la gente con temperamento artístico, literario, o de pensamiento y más, será el destino religioso, es decir, mucha de la gente que se metía a cura o religioso era porque le gustaba el estudio, las letras, la creación. Yo auguro que dentro de unas décadas habrá un repunte de las vocaciones religiosas, porque las vocaciones religiosas serán una manera de dar cauce a la vocación artística. Esto hoy nos puede parecer una fricada pero, hablamos dentro de cincuenta años. Yo voy a seguir escribiendo. Yo a fraile no me puedo meter porque ya no puede ser, pero creo que sí, que moriré escribiendo, y quizá buscándome la vida de otras maneras, eso no lo sé, pero moriré escribiendo.

     

    Juan Español

     

    Leer reseña de la novela

     .VOLVER A ENTREVISTAS -> -> ->.

     


  • Volver