ENTREVISTA

  • Fernando Otero
    DONDE LA MUERTE TE ENCUENTRE
  • ŤAdemás de ser una historia de amor, además de hablar del Che, la novela es Cubať
  • Entrevista a Fernando Otero. Donde la muerte te encuentre

     

    La mirada limpia en una foto del Che en casa de tus abuelos, eso dices que es el inicio de la existencia de este libro, ¿cuánto tiempo llevas queriendo escribirlo y por qué no lo has hecho antes?

    Los escritores que no hacemos de la literatura nuestra profesión nos es difícil cuantificar el tiempo porque escribir no es solo ponerse delante del ordenador o del bloc de notas, escribir también es vivir, es viajar, es imaginar… para contestar a tu pregunta te diría que llevo escribiendo desde que vi aquella foto de pequeño, y mi forma de escribirlo fue leyendo, viajando a Cuba y la culminación de esa escritura fue la elaboración artesanal del libro. Yo creo que mucho.

     

    ¿Cómo se te ocurre la idea de envolver esta historia con una tesis doctoral?

    Supongo que ha habido muchas suspicacias con el tema de la muerte del Che. Yo soy doctor en Educación Física y tengo una formación científica, y lo que es investigar algo que pueda levantar tantas suspicacias como la muerte del Che, en la que hay tantas teorías y tantos rumores, y revestir de rigurosidad la historia del personaje, lo que pedía es una tesis doctoral.

     

    En la estructura y la narración de la novela la dibujas como si estuvieras testificando ante el gobierno cubano, ¿por qué decides que es la mejor manera de contarnos esa línea argumental?

    Es una técnica narrativa que no la he inventado yo, sí que es verdad que en ningún momento se dice que estén testificando. Son puntos de vista con los que los se construyen los personajes, se construye la trama, el personaje del Che, la historia, se construye la moralidad de Ginés Maldonado, lo que siente, se construyen desde diferentes puntos de vista. Habla Neliza Valdés, habla Raquel Osorio, habla Rosita Menéndez, habla Juan del Valle… todos estos personajes van aportando sus puntos de vista y construyendo esa vista desde diferentes perspectivas.

     

    ¿Quién es Ginés Maldonado?

    Es un investigador joven, un inconformista, es tenaz, es luchador contra las medias verdades, contra las verdades gubernamentales y, aparte de amar al Che, quiere saber lo que ocurrió con su historia. Sería difícil determinar una réplica de alguien en concreto, creo que coge un poco de todo. Es un señor que, además de buscar la verdad sobre la historia del Che, necesita una búsqueda en su interior, viaja a Cuba para buscarse a sí mismo, deja en España a una persona a la que ama, Raquel Osorio, otro personaje importante en la novela, y él viaja, aparte de para buscar al Che, para buscarse a sí mismo y saber lo que siente por Raquel Osorio.

     

    Entrevista a Fernando Otero. Donde la muerte te encuentre¿Cuánto tiempo has estado en Cuba?

    He estado varias veces en varios viajes y por cuantificar te diría que en total, alrededor de dos meses.

     

    ¿Todo el material de la documentación es de allí?

    No, bueno hay de todo. He leído muchas biografías, ensayos, diarios, he trabajado mucho con diarios originales de él. El diario de Bolivia es un diario que tengo del Che y lo tengo «machacao» y pulido, también he trabajado con otros diarios de otros guerrilleros, y lo mismo que me has preguntado de los otros puntos de visto, también, en el tema del personaje, he visto lo que dicen de él desde su mujer hasta Fidel, otros guerrilleros. Por supuesto muchos ensayos y libros de historia, investigaciones recientes, una investigación concretamente de 2007, de un médico boliviano que se tuvo que exiliar del país porque estuvo con el cuerpo del Che y colaboró o tenía información sobre su autopsia; un señor que vive en Brasil, Reginaldo Ustariz.

     

    No has mencionado apenas a los americanos y los rumores dicen que estuvieron detrás de todo ¿lo has evitado conscientemente o no te merece el suficiente rigor?

    Rumores no, estuvieron allí. Estuvieron los Rangers adiestrados por la CIA y el Che usaba el pseudónimo de Acuac, que era la palabra en clave que tenía los archivos que se desclasificaron luego. Hay un diario que contiene un pasaje en el que se dice que hay un soldado americano al que atrapan y dice: «queda clara la presencia norteamericana aquí».

     

    El juego del final que parece que lo consigue y llega a España, luego que no lo consigue con el robo pero luego que sí con Raquel ¿esto es para darle un poco de profundidad al personaje que le acompaña en su cabeza durante toda la novela?

    Por supuesto. Es una forma de mantener el interés del lector y jugar con sus emociones que sigue la movilidad de la novela pero que de repente, esa movilidad cambia. Estaba previsto que fuera así.

     

    Dices en el prólogo que casi todo lo que escribes en este libro es cierto, ¿cuál es exactamente la parte de ficción?

    Vamos a ver, aquí está el tema histórico del año 67 que es lo que está en los libros de historia, ahí me invento poco. Luego los autores cogemos personajes y tramas que nos sirven de soporte y excusa para hablar de otra cosa, que en este caso es la muerte del Che. Para hablar del Che hay un personaje que se llama Ginés Maldonado, un amor que se llama Raquel Osorio, un restaurante que se llama Los Nardos, hay lugares y personajes para que la ficción de soporte a la realidad, que fueron los sucesos que ocurrieron en el año 67.

     

    ¿Has tenido acceso a algún diario secreto que no sepamos?

    Mmm, no. Estuve en el mausoleo del Che, en Santa Clara, y tuve acceso al salón de plenos donde reciben a las visitas oficiales, con guía oficial donde solo van los diplomáticos y sí es cierto que se habló del Che y yo hablé de cosas que no se sabían y no sentaron bien, (risas).

     

    Entrevista a Fernando Otero. Donde la muerte te encuentreHiciste de Ginés…

    Sí, (risas), hice un poco de GInés.

     

    En ocasiones, y según el personaje que habla, utilizas un lenguaje latinoamericano que le da credibilidad al texto, ¿lo has decidido así desde el principio o ha sido en posteriores lecturas cuando matizas estos detalles?

    Me alegro mucho que me hagas esa pregunta porque la novela, además de ser una historia de amor, además de hablar del Che, la novela es Cuba. Las vivencias que yo he tenido en Cuba, lo que he vivido con los cubanos en la sierra, son vivencias que tenían que ser indisolubles de la historia, por eso están los cubanismos de los que hablas, la gente que yo he conocido, con la que he dormido y he comido, y que algunos están ahí, el lenguaje de ellos tenía que estar presente.

     

    ¿Has sentido miedo en algún momento?

    Bueno… miedo no, yo creo que miedo no he llegado a sentir. En cuba el turismo es una divisa, ellos viven del turismo, es su industria. No he sentido miedo ni creo que sea un país, para los que llegamos de fuera, en el que haya que sentir miedo, siempre y cuando no metas la pata excesivamente.

     

    Ginés Maldonado tuvo que salir con otro nombre del país.

    (Risas) Claro, porque Maldonado era poco prudente.

     

    ¿Qué queda de la memoria del Che?

    Yo creo que queda todo. Él sacrificó todo. Sacrificó su vida, la vida de sus hijos, la vida de su mujer al servicio de que hoy estemos aquí hablando, haciendo una entrevista porque a alguien se le ocurre hacer una novela sobre el Che, y porque hay periodistas que me preguntan ¿cuál es el Che de hoy en los días que corren? y porque hay gente que sale con banderas del Che, sepan o no sepan quién fue. Queda todo y se ha multiplicado por mil.

     

    ¿Y esa imagen deteriorada que a veces nos encontramos es debido a la mala información o, más bien, a la desinformación?

    Ambas cosas, yo creo que cualquier persona puede tener sus luces y sus sombras, el Che también las tiene y todo depende del perfil desde el que se mire. Yo afronté su figura, su estudio, desde el entusiasmo, desde la admiración humana y no política, pero por supuesto que con luces y con sombras. Hay que ser ecuánimes en ese sentido.

     

    ¿Qué ha significado para ti el Premio Ateneo Joven de novela?

    Pues para los tiempos que corren, en primer lugar poder publicar, que no es poco, que una editorial como Algaida apueste por ti. En segundo lugar la visibilidad pública que puede tener y sobre todo, por encima de todo, tener una voz en el mundo, una voz que yo he ido construyendo desde que era un adolescente leyendo y para mí es lo más emotivo.

     

    ¿Qué sentiste cuando te lo dieron?

    Es un sentimiento que va evolucionando. Fue una emoción bastante intensa pero que luego ha ido evolucionando con sorpresas, el hecho del premio, el hecho de presentar, el  hecho de que me entrevisteis los periodistas… y cada momento se vive con una intensidad y se va construyendo, es como la novela, va añadiendo cosas y las sigues disfrutando, es como un orgasmo que nunca acabara.

     

    Entrevista a Fernando Otero. Donde la muerte te encuentre¿Tuviste ese primer momento inicial de ¡No me lo creo!?

    Por supuesto, porque creo que hay muchos talentos literarios, mucha gente que escribe realmente bien. Creo que con el tema de los premios de las editoriales, estamos hablando de la industria y se mueven muchos intereses. Yo escribí esta novela libremente, escribí lo que quería, lo que sentía y sin pensar en lo que se podía digerir, en lo que no se podía digerir o en lo que necesitaba o no necesitaba una editorial. Esto es lo que yo siento y lo que yo escribo y, afortunadamente, la novela que tienes en la mano es la que yo entregué a la editorial, no se ha tocado apenas nada.

     

    ¿Qué hace un chico cómo tú escribiendo un libro como este?

    ¿Por qué lo preguntas?

     

    Si leemos la sinopsis del libro se puede pensar en una persona bastante más mayor que tú, eres muy joven…

    Probablemente, pero es que cuando tenía quince o dieciséis años yo leía mucho a Antonio Muñoz Molina, a Javier Marías… y no era lo habitual, también escuchaba mucho flamenco, flamenco hondo, a solas, mi primera novela publicada en Alfaguara fue sobre flamenco. Siempre he tenido este tipo de inquietudes.

     

    ¿Nos faltan líderes con principios?

    Creo que nos faltan líderes, por supuesto, pero también creo que el culto a la personalidad es un error. Los movimientos sociales como el del 15M lo bueno que tiene es que son asamblearios y de algún modo no quieren supeditarlo todo a un líder vacuo y vacío y que preste una imagen, pero por otra parte, es cierto que la gente necesita identificarse con imágenes, lo necesita. Yo creo que el término medio seria diversificar diferentes líderes, gente que tuviera esos principios de los que habla, que no sean solamente mensajes enlatados como ha pasado siempre con los políticos. 

     

    Tu lugar preferido del mundo

    Aquel lugar donde esté feliz y con los míos. Cualquier lugar.

     

    ¿Qué es para ti la felicidad?

    Para mí la felicidad es aquello que se puede conseguir con pequeñas cosas.

     

    Una mirada que recuerdes con intensidad

    La mirada del Che. No he tenido la suerte de vivirla en directo pero durante el proceso de documentación, ver documentales, vídeos, reportajes que no han llegado a Europa, y poder rescatarla sí he podido. La mirada del Che. La gente piensa que era un señor de la algarada, de la metralleta, pero no, era un gran oyente, un señor muy pacífico que, estando como tú y yo estamos ahora,    te miraba y te escuchaba, que no sentía prejuicios por nadie. Una persona extraordinaria.

     

    Un compañero de viaje

    Si no fuera una persona sería un buen libro.

     

    ¿Qué libro?

    Cualquier libro que no solo fuera un esparcimiento, sino que me alimentara.

     

    El momento de más tristeza que sentiste durante el proceso de escritura o documentación

    El momento de más tristeza o más difícil es que, para la gente que no nos dedicamos a escribir, tenemos que sobrevivir. Yo trabajo de la docencia y me estaba doctorando, tuve que abandonar la novela durante meses, meses, encerrado con algo que yo sentía, y temí que aquello que sentía, cuando lo retomara, ya no me gustara. Aquello fue lo  más triste y lo más duro, pero sobrevivió.

     

    Fina Grau

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