ENTREVISTA

  • David Tejera
    SEIS PECES AZULES
  • «La noticia que más me hubiera gustado dar no la he dado todavía y es que hubiéramos salido de esta»
  • Entrevista a David Tejera. Seis peces azules

     

    ¿Cómo surge la historia del griego, porque tintineaban los peces en tu cabeza o  los creas para esta historia?

    No, tintineaban en mi cabeza, los peces estaban ahí desde el principio, antes de que la historia fuera historia y lo que hice fue aprovechar esa idea, esos peces, esa conexión, esa forma de estar todos relacionados, ir de una trama a otra, inventarme vidas para personajes, para un traficante, para un marino mercante o para una mujer que vive en los canales de Ámsterdam. Con esos peces que ya tintineaban encuentro una forma de conectar los unos con los otros. Porque la novela tiene un poco forma de tela de araña.

     

    ¿Por qué gemas?

    Gemas porque yo encontré a un tipo, hace 11 años en la India, en Jaipur, que se dedicaba a traficar con piedras, era un chaval joven, una especie de pirata del siglo XX que iba a un país como la India con gente a la desesperada, para aprovecharse de esa situación y llevarse piedras a su mundo cómodo, a su mundo de Ámsterdam para venderlas, colocarlas, trapichear con ellas. Me decidí por la gemas porque conocí a ese personaje, fue un personaje real que apareció en mi vida y me apetecía inventarme una vida para él y me parecía una forma muy bonita de contrastar dos realidades, una que es la nuestra, un país desarrollado con unas comodidades que tenemos al alcance de la mano y donde la felicidad parece que se nos escurre entre los dedos sin darnos casi ni cuenta, y otra que es la que se vive en otros muchos lugares que hay en este mundo, que es inmensamente ancho, donde la felicidad más cotidiana trata de aportar más plenitud que en el nuestro, por ese motivo.

     

    Utilizas muchísimo las metáforas, se nota que estás cómodo con esta forma de escribir, ¿no te da miedo que el lector se pierda?

    No escribo pensando en el lector, escribo pensando en mí y escribo como me nace a mí, lo que aspiro es que quien coja el libro sea capaz de soñar las cosas que yo sueño y la única manera que sé de transmitirla es esa, si es un libro lleno de imágenes, metáforas, a lo que aspiro es que todos cojamos el mismo barco y vayamos al mismo viaje, yo creo que si hay personas que esas imágenes les hace perderse, pues a lo mejor no es el libro.

     

    El mercante panameño lleva el nombre de una pequeña población de Panamá, ¿honra el nombre del mercante a algún recuerdo o vivencia?

    No, el volcán Chiriquí es una realidad, no está creado por mí, lo que ocurre es que cuando tenía que inventarme un nombre para ese barco me apetecía que fuera un nombre real, para que fuera real en mi cabeza tenía que llevar un nombre de algo real, investigué mínimamente en Panamá y busqué algo que sonara exótico, que sonase lejano, si te das cuenta el libro está lleno de referencias exóticas, de países lejanos, de aromas que nos llevan a otros países otras culturas y no sé por qué, a este barco, no me apetecía ponerle un nombre ficticio. Volcán Chiriquí me parece que a todo el mundo que lo ha leído, inmediatamente, le sitúa en la cubierta del barco con lo cual, está bien elegido.

     

    Entrevista a David Tejera. Seis peces azules¿De dónde surge el hombre azul?

    El hombre azul es una sorpresa hasta para mí. Yo creo que cuando un autor escribe, algunas ideas están en la cabeza y, como es mi caso, otras muchas no están en la cabeza sino que toman vida propia y aparecen y te sorprenden a ti. El hombre azul surge de la necesidad de que Elka, una de las protagonistas del libro, la protagonista femenina, se enfrente por primera vez en su vida a algo no previsto, a un misterio, a algo fuera de guión, a algo que es capaz de provocarle una emoción. El hombre azul es eso, es la emoción de los que viven rutinariamente o los que vivimos rutinariamente. Como personaje del libro es una sorpresa hasta para mí, es un tipo que aparece y no está previsto, se esconde en un lugar que no está al alcance de los ojos y a mí me parece el personaje más fascinante de la novela. Es uno de los personajes a los que más cariño tengo.

     

    2º premio Ateneo que consigues ¿qué tienes tú con los Ateneo?

    No lo sé, pero con La Senda de los locos quedé finalista en Valladolid y después probé fortuna en Sevilla y tuve la suerte de que lo apreciaran y que lo valoraran. Cuando le puse el punto final a Seis peces azules no sabía muy bien qué hacer, enviarlo al Ateneo de Sevilla me parecía una cosa lógica ya que se había valorado mi forma de escribir y mi forma de inventar. No era el único plan, después de Sevilla venían otros planes, y de hecho ya tenía preparados esos planes, iba a concursar en otros sitios, iba a mover el libro por agentes literarios, iba a llamar a las puertas de las editoriales, pero tuve la inmensa fortuna de que en Sevilla, a la primera, otra vez lo valoraron. No sé qué tengo, habría que preguntárselo a ellos, o qué tienen ellos conmigo, pero yo encantado. Sí que tengo la sensación de que me quieren y sí que tengo la sensación de que me cuidan y sí que tengo la sensación de que esas metáforas y esas imágenes allí llegan.

     

    Como periodista de servicios informativos, ¿anhelas la aventura?, ¿te hubiera gustado ser marchante o navegante?

    Buena pregunta. Me parece que todo está unido, yo creo que fui periodista porque de alguna forma aspiraba a conocer mundos y a moverme, y que mi realidad fuera una realidad muy ancha y conocer a muchas personas y, si no ser navegante, sí conocer a navegantes. Para seguir un poco con tu pregunta, creo que todo está unido, ser periodista es una cosa y sabes que el ser periodista te une al aquí y ahora y te permite soñar muy poco, pero sí te permite conocer a gente que sueña, la gente que te cuenta cosas de lo más distintas que te puedas imaginar. Así que creo que fui periodista porque si no podía yo descubrir esos mundos, por lo menos que me los contaran. Luego tuve la suerte y la fortuna, mi vida me ha movido por muchos países y me ha llevado por lugares muy lejanos y  si no he sido navegante de un buque panameño por lo menos sí he podido imaginar qué se siente en esa situación.


    Si los peces transmiten tranquilidad, ¿qué te transmite intranquilidad?

    Lo que estamos viviendo, la basura del saqueo, la explotación del que tenemos al lado y esta especie de precipicio en el que vivimos. Lo que unos señores y señoras con nombres y apellidos han conseguido, meternos en un laberinto imposible, así que a mí lo que me intranquiliza es la infelicidad de los demás. Y como veo mucha últimamente, estoy bastante intranquilo.

     

    A colación de lo que me estas contando, ¿cómo vive la crisis alguien que tiene trabajo, publica libros y gana premios?

    Pues casi casi te diría que avergonzado de poder disfrutar de algo, porque ves tanta infelicidad alrededor... Tengo trabajo, es verdad, y me dan premios, pero no me olvido del suelo que piso aunque cueste hablar de tu libro en una situación como esta. Yo, incluso en la dedicatoria del libro, le dejo un espacio a la gente que lo está pasando realmente mal, así que por una parte me avergüenza porque todos los que tenemos trabajo, todos los que tenemos un sueldo, en estos días casi vivimos con la sensación de complejo, de ser un privilegiado  cuando es algo que deberíamos tener todos. No acabo de sentirme del todo contento, por el motivo que sea me gusta vivir pendiente del prójimo y nuestros prójimos lo están pasando mal y a veces son padres, a veces son hermanos, a veces son cuñados, y a veces son amigos. Lo que te quiero decir con esto es que ni el premio, ni el trabajo consiguen alejarme de la realidad ni un minuto.

     

    Entrevista a David Tejera. Seis peces azulesEn tu libro hablas de «traficante de gemas» y «estafadores» ¿Están más lejos de encontrar la felicidad?

    Creo que sí están más lejos,  creo que cualquiera que se aprovecha del prójimo, cualquiera que lo explota no puede tener lo que para mí más se acerca a la felicidad, que es la armonía. Cada uno podemos tener un concepto de felicidad completamente distinto, pero me parece que un estafador o un traficante que se aprovecha de la necesidad de los demás, no puede tener armonía y si no tiene armonía no puede ser feliz.  El sinónimo que más se acerca a mi concepto de felicidad es armonía y no creo que un estafador viva muy armónicamente con el mundo y con sus semejantes, por eso creo que están lejos.

     

    ¿Le has quitado algo alguna vez algo a un niño?

    Jamás, porque en el libro parece que sí, ¿verdad? (risas). Los niños son sagrados para mí, lo que más me conmueve es la infancia, soy padre por partida doble, ser padre aporta sentimientos, aporta instintos que seguramente desconocías de ti mismo y para lo que me ha servido el moverme por  todos esos países y por todos esos lugares que aparecen en el libro, es para darme cuenta de que son personitas muy vulnerables, son sagrados, la infancia es sagrada y debería ser sagrada para todos. Y lo que me parece mentira, ya que hemos hablado de los tiempos en los que vivimos, es que se les esté robando el futuro de una manera tan despiadada sin pensar en ellos. Esta especie de porquería que nos ha explotado a todos en la cara se va llevar por delante los sueños de muchos chavales y me parece injusto, la verdad.

     

    Andreas hace equivalencias de gemas con personas, ¿qué gema serías tú?

    De las que aparecen en el libro, hay una imagen en la que Andreas está bañándose en la piscina y parece que está flotando en una aguamarina, yo creo que es lo que me gustaría a mí, ser una aguamarina. Es una piedra muy transparente y me parece una piedra optimista, azul. Hay muchas piedras con más valor que una aguamarina, pero es una piedra que a mí me provoca buenas vibraciones así que si me pones en la tesitura de elegir una, elijo esa.

     

    Todos los personajes buscan la felicidad ¿tú la has encontrado?

    Yo creo que sí, por lo menos por lo que te decía antes, en muchos momentos de mi vida consigo estar en armonía, en armonía conmigo mismo. Como te decía anteriormente, el concepto que tengo de felicidad, es armonía; no es el de conseguir el éxito, no es el de conseguir fama, no es el de conseguir dinero o una casa más grande cada año, o el de cambiar un coche por otro mejor. Mi felicidad no tiene nada que ver con todo eso, mi felicidad tiene que ver con la armonía y con aceptarse uno tal como es, y yo me acepto tal como soy, aunque tengo defectos como todo el mundo.

     

    ¿Con qué personaje de la novela te identificas?

    Con Elka. Elka es el contrapunto de Andreas, que siempre quiere más y que pretende conseguir todo a costa de lo que sea, y Elka es una mujer con una fortaleza que ella misma desconoce, capaz de encontrar la felicidad en el día a día y en las cosas más chiquititas. Creo que Elka, con toda esa ristra de peces azules que tiene delante, creo que es la que más valora lo que tiene y menos necesita lo que no tiene, me parece que su batalla diaria por ser feliz es una batalla encomiable. Me parece que genera mucha empatía, no sólo conmigo, sino con los demás. Cuando comencé este libro era el libro de Andreas y cuando lo terminé era el libro de Elka.

     

    Entrevista a David Tejera. Seis peces azules¿Cuál es «la luz del viaje» que has encontrado en tu vida?

    Mis hijos, mi chica, mis sentimientos. La luz del viaje es la metáfora que se utiliza en el libro para lo que Andreas más anhela. Él llama a las piedras más excepcionales que consigue La luz de viaje y es aquello por lo que merece la pena pasar frío, calor, hambre… bueno, pues en mi vida lo que vale la pena son mis hijos, mi chica, la familia, la luz del viaje son ellos, sin duda.

     

    La mejor noticia que has dado al mundo.

    ¡Joder esa es buena!, la mejor noticia que he dado al mundo todavía no se la he podido dar, la que me hubiera gustado darles no la he dado, que es que hemos salido de esta en la que estamos, las demás me quedan todas pequeñas, cualquier noticia buena que hubiera dado… y he dado unas cuantas. De todas formas ya sabéis que a los medios les gustan más las noticias malas que las noticias buenas, de hecho hay un refrán que dice una buena noticia no es noticia. Yo creo que las mejores noticias que haya dado al mundo tienen que ver con niños y con vidas que se han salvado. En resumen, la noticia que más me hubiera gustado dar no le dado todavía y es que hubiéramos salido de esta, pero todavía no hemos salido.

     

    ¿Saldremos?

    Sí, saldremos, aunque tardaremos mucho porque no hay dos caminos en esta historia, solo hay uno y es salir. El otro camino no es viable, es el precipicio, es que esto estalle y se convierta en una jauría humana impensable, para mí ese camino no existe.

     

    ¿Qué optimista, no?

    Sí, soy optimista porque dentro de una sociedad como esta, en la que unos señores y unas señoras con nombres y apellidos nos han llevado hasta los límites, incluso en esta situación en la que estamos, creo que tiene que quedar un rasgo humano que nos saque de aquí, incluso, fíjate, sería capaz de confiar hasta en la bondad de los políticos, ¡fíjate lo que te digo!

     

    La última película que has visto.

    Preciosa, El Nombre. Una película francesa que vi la semana pasada, es puro guión, muy teatral, y reúne a cinco personajes en una habitación y empiezan a discutir sobre el nombre que uno de los personajes quiere poner a su hijo. Y ahí se empieza a liar la maraña, es una película muy chiquitita, muy minoritaria, pero todo aquel que pueda que la vea porque es un ejercicio de inteligencia y de sonrisa brutal. La recomiendo.

     

    Tu refrán favorito.

    Siempre sale el sol.

     

    Fina Grau / M de la Morena

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