ENTREVISTA

  • Andrés Pérez Domínguez
    EL SILENCIO DE TU NOMBRE
  • «Me gusta pensar que soy una persona honesta»
  • Entrevista con Andrés Pérez Domínguez. El silencio de tu nombre

     

    Para empezar, cuéntanos cómo se va cociendo la idea de este thriller en tu cabeza y cómo van naciendo los personajes.

    La idea surge después de escribir El violinista de Mauthausen. Igual que en esa novela puse el acento sobre la participación española en el Holocausto, ahora he venido a decir que el gobierno español no fue del todo neutral durante y después de la Segunda Guerra Mundial. Al menos no como nos lo habían contado  hasta ahora. Los personajes van naciendo al mismo tiempo que la historia que voy pergeñando. El proceso de creación de los personajes y la trama es paralelo. Necesitaba a un héroe desengañado (el capitán Martín Navarro); a una mujer misteriosa con pasado oscuro y que porta un secreto (Erika Walter); a un joven idealista que sirviera de contrapunto al capitán Navarro (Gregorio León); un interés romántico para Gregorio León (Marina), una mujer rica, poderosa y con fuertes convicciones religiosas (Mercedes Corrientes); a unos nazis ocultos en Madrid que quieren seguir siendo anónimos (Becker y Mundt). Bueno, podríamos seguir con el casting durante una página entera, pero creo que con eso respondo a la pregunta…

     

    ¿Por qué te decides por ese título?

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    Es un título misterioso, elegante, y hermoso, espero. Pero sobre todo refleja bien el espíritu de la novela, que es una historia de amor, sobre todo. El silencio de tu nombre es una metáfora que viene a decir que a todos nos llega en la vida un momento en el que nos descubrimos solos y, sin darnos cuenta, estamos pronunciando el nombre de la persona a la que amamos. Y entonces estamos perdidos. Es lo que le ocurre a Martín Navarro, uno de los protagonistas principales.

     

    ¿Definirías la novela como coral aunque el peso de la historia claramente recaiga sobre Erika y Martín?

    Yo diría que sí, y eso la hace mucho más rica y poliédrica en cuanto a puntos de vista. La historia de Erika y Martín es la trama principal, pero sólo aparentemente, porque las tramas de los otros personajes acaban entrelazándose con la de ellos dos y en ocasiones resultan tan importantes como la principal.

     

    En los últimos tiempos me estoy encontrando con distintos autores que optan por la idea de sacar a personajes de otras novelas anteriores para darles vida de nuevo, hubo uno que hasta lo resucitó, ¿esto es tan bueno como cree el escritor o puede pasar que el lector, en vez de encontrarlo como un guiño, encuentre poco creíble la historia?

    Yo estoy convencido de que no. De hecho, si en una novela mía aparece un personaje que ya apareció en otra es porque la trama me lo pide, y su presencia está más que justificada y todo lo que hay que contar sobre ellos se cuenta. Y me esfuerzo en que los lectores nuevos, quiero decir los que no han leído otras novelas mías, ni siquiera se den cuenta. Y al mismo tiempo es un regalo para los lectores que me siguen desde hace años.

     

    Entrevista con Andrés Pérez Domínguez. El silencio de tu nombreMe parece curioso que la historia tenga como decorados distintos países y que a pesar de que nada pasa en España sea donde transcurre el grueso de la acción por el protagonista ¿por qué haces esto?

    ¿Nada pasa en España? Pues casi toda la novela sucede entre Madrid y Andalucía… Yo me esfuerzo en mis novelas en mostrar una perspectiva poco habitual en este tipo de historias, en ambientarlas si es posible en España y que además resulte creíble. Y también me gusta mover a mis personajes por sitios diferentes, otros países, en lugares que pueden ser reconocibles, o no, para los lectores.

     

    Esta historia tiene una trama complicada, bueno más que complicada diría enmarañada, y esto parece dificultoso a la hora de hilar las distintas escenas, ¿qué truco utilizas para no dejarte ningún cabo suelto con tantos personajes y escenarios distintos?

    No hay truco, salvo trabajar mucho la carpintería de la novela, el andamiaje. Dedico mucho tiempo a estructurar la novela, con saltos en el tiempo y de unos personajes a otros, y que el lector acabe disfrutándolo. Es un reto que me gusta mucho.

     

    Este estilo tuyo  claro  y directo, llega al lector con más facilidad que otros más descriptivos y, en algunos casos, tediosos, ¿crees que esto es fundamental para el tipo de novela que escribes?

    No lo sé, la verdad. Cada uno escribe como le sale. El estilo es algo muy personal. Yo procuro que mi manera de narrar sea clara y al mismo tiempo tenga calidad. Y, por raro que parezca, escribir así puede ser más difícil que hacerlo de una forma farragosa y críptica. Ser claro también puede ser un reto.

     

    Los premios en la trayectoria de un escritor marcan mucho como referente ante el público, que parece más propenso a leer a autores reconocidos que a probar con los desconocidos. Eso también añade un poco de presión al autor que debe estar a la altura de lo que se espera de él. Como ganador del Ateneo 2009, ¿cómo valoras la importancia de un premio literario y lo que supone para los escritores?

    Un premio literario no es más que unas cuantas personas que se reúnen y deciden que tu novela le gusta más que otras. Dicho esto, aparte de para descubrir una obra literaria, los premios te permiten tener más visibilidad. Yo he tenido la suerte de ganar bastantes, pero un premio no tiene por qué hacer mejor, ni peor, a una novela. El mayor premio, en definitiva, son los lectores. En cuanto a la presión del éxito, es algo que me preguntan de vez en cuando. Yo creo que es una exageración. Te aseguro que no ganar premios o no tener lectores supone una presión mayor. Además, a la hora de sentarme en mi despacho, no dejo que nada me condicione. Escribo con absoluta libertad de lo que quiero y como quiero. No contrato los libros con mis editores hasta que los termino. Pienso en mí como lector, y como yo soy muy exigente, con eso ya tengo bastante para esforzarme al máximo. Ganar premios o tener lectores se traduce en mayor responsabilidad. Conmigo mismo y sobre todo con mis lectores. Eso es todo.

     

    Entrevista con Andrés Pérez Domínguez. El silencio de tu nombreEl thriller y la novela negra. Semejanzas y diferencias que los definen. ¿Podríamos hablar de dos géneros literarios independientes y con mayúsculas?

    Pueden ser diferentes o estar relacionados. Depende. Puede haber un thriller en el que no haya una investigación detectivesca o un cadáver en el primer capítulo. Son dos géneros que a mí me gustan mucho. Creo que El silencio de tu nombre participa sobre todo del género del thriller, y en algunos momentos tiene ribetes de Hitchcock. También puede tener algo de novela negra, pero no demasiado. Creo que tiene más de novela de aventuras, y sobre todo de espionaje, además de histórica y romántica, claro.

     

    ¿Es indispensable una historia de amor intenso en un buen thriller?

    No tiene por qué, pero no olvidemos que el amor es un sentimiento muy poderoso con el que los lectores podrán identificarse fácilmente. Al final, en una novela lo que cuenta son las emociones, los sentimientos. Todo lo demás se usa para amueblar el mundo, para crear una atmósfera adecuada.

     

    Sigues apostando por el ambiente en la Europa de la Segunda Guerra Mundial y años de posguerra. Ahora que el enemigo de occidente es árabe y no teutón, ¿crees que sigue el público interesado en este tipo de historias?

    A mí me interesan más las historias de espías de hace cincuenta o sesenta años. Me parece un mundo mucho más interesante y puedo desarrollar personajes con unos ideales y motivaciones que ahora creo que hemos perdido. Además, una novela ambientada en 1950 puede explicar el presente tan bien o mejor que una novela ambientada durante la guerra de Afganistán, por ejemplo. De hecho, de El silencio de tu nombre se puede extraer una lección interesante sobre el mundo de ahora: mis personajes están dejándose la vida mientras no saben muy bien quién desayuna tranquilamente con unos manteles de lino lejos del peligro. Ahora también mucha gente se está dejando el pellejo mientras otros están dirigiendo sus vidas sin mojarse siquiera.

     

    Si quisiéramos conocerte un poco mejor como persona, ¿qué nos destacarías de ti?

    Uf, es complicado hablar de uno mismo. A mí me gusta pensar que soy una persona honesta. Pero eso deberían decirlo mis amigos.

     

    ¿Y que nos ocultarías?

    Supongo que, como todos, tengo cosas que no me gustan y prefiero dejarlas para la intimidad.

     

    Confiésanos una manía, sea escribiendo o en tu vida personal.

    Suelo escribir con pluma el primer borrador de mis libros. Más que una manía es un placer. Padezco insomnio y eso me hace ser un poco especial a la hora de dormir. Procuro estar lejos de ruidos. No sé si te valen como manías…

     

    ¿Con qué color te identificas?

    Entrevista con Andrés Pérez Domínguez. El silencio de tu nombre

    El rojo, el azul, el negro. Depende.

     

    Con qué único adjetivo te calificarías

    Cabezota. Si no, no habría podido dedicarme a esto.

     

    ¿Cuál es el último libro que leíste y te dejó impactado?

    El último, durante la promoción de El silencio de tu nombre: Viajes por Europa en avión, de Chaves Nogales. Me encantó.

     

    Si fueras una especie de Frankenstein, ¿con qué autores y por qué razones construirías al escritor perfecto?

    Difícil pregunta. La prosa y la profundidad de Antonio Muñoz Molina; la capacidad de creación de personajes de Arturo Pérez-Reverte; la sencillez, cercanía y genialidad de Stephen King; la capacidad de penetrar en el alma humana de Graham Greene o Le Carré; el gusto por la aventura de Dumas, Stevenson o Conrad. Se quedan fuera muchos escritores que me gustan, sin duda. La lista sería interminable.

     

    ¿Sería ese al que te gustaría parecerte?

    En realidad, yo soy Andrés Pérez Domínguez. Para lo bueno y para lo malo. Me gustaría creer que tengo algo de estos escritores que he mencionado y de otros muchos. Pero, para bien o para mal, como digo, yo soy yo, y ya tengo bastante con eso.

     

    ¿Qué crees que te falta para conseguir un prototipo ideal?

    Uno nunca termina de aprender cuando escribe. Como en la vida, vaya. Así que solo puedo intentar mejorar libro a libro, y luego los demás dirán si he tenido una carrera provechosa o no. Yo no dejo de trabajar para superarme, te lo aseguro.

     

    Dame un titular para la entrevista.

    Me gusta pensar que soy una persona honesta. ¿Te parece? Al cabo, es como me gustaría que se me recordara.

     

    Fina Grau

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