ENTREVISTA

  • Rafael Reig
    LO QUE NO ESTÁ ESCRITO
  • «Es una novela para mayores, de dos rombos, no complace al lector, ni lo justifica, ni le deja ninguna salida»
  • Entrevista a Rafael Reig. Lo que no está escrito

     

    Tres libros en uno que perfectamente podías haberlos separado de otro modo, ¿por qué optas por este método lineal en el tiempo?

    Porque creo que los libros por separado dicen menos que juntos, juntos añaden un valor. Y la forma de distribuirlos en el tiempo intenta producir una especie de vértigo en el lector. Va cambiando de uno a otro para intentar que el lector quiera seguir leyendo, que piense en qué va a venir ahora, que por dónde va a salir.

     

    ¿Cuál de las tres historias (si se les puede llamar historias) se plantea primero en tu cabeza: la mujer que lee, el hombre que escribe, o el libro que escribe el hombre?

    Van todas juntas pero la historia del padre y el hijo que van solos por el monte y no se entienden fue quizá la que primero tenía en la cabeza. En otro lado tenía una  historia de una especie de personaje de Juan Marsé, una especie de joven ladronzuelo que intenta dar un golpe y hacer algo, una novela policiaca, luego me vino el clic de juntarlas y hacer una historia sobre la familia. La imagen de un padre y un hijo andando solos por la noche como perdidos o caminando hacia ninguna parte es un poco la semilla de todo lo demás.

     

    ¿Cómo se te ocurre ese original detalle del apasionado de los crucigramas con el que acabas cada capítulo planteando uno y solucionándolo al principio de la página siguiente?

    Si te digo la verdad es porque en mi familia había una tía, la tía Conchita, que todo el mundo decía que era una intelectual y que era muy inteligente; luego me di cuenta que lo decían porque hacía muchos crucigramas (risas) y me parece algo estupendo para un personaje autodidacta que piense que tiene una gran cultura porque ha hecho crucigramas. Es un recuerdo de la infancia que tengo, la tía Conchita que era una persona muy cultivada y muy intelectual, en realidad se referían a que hacían crucigramas. Pensé que definía muy bien al tipo de personaje y necesitaba que fuera un tipo borrico, de la calle, y que a la vez fuera un personaje que supiera escribir, de alguna forma tenía que justificar que escribiera razonablemente.

     

    ¿Crees que el lector se para a pensar en la solución?

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    No se para, no confío en que el lector se pare. Pienso que le da una cierta «cosita» y que el lector piensa en por qué he elegido esas palabras. Creo que focaliza la lectura, la dirige hacía algún lado y eso es importante.

     

    Entrevista a Rafael Reig. Lo que no está escritoEntiendo esta novela como una profunda reflexión sobre el amor y lo que se cree que se ama, ¿de dónde te surge a ti esta visión del amor que te hace fuerte por querer algo imposible?

    Supongo que no es algo autobiográfico (risas). El amor es la aventura de nuestras vidas, ya no algo erótico, sino en el egoísmo, en el poder salir de uno mismo, romper la ventana de socorro y ver el mundo desde fuera. Me parece que sin eso, sin romper esa ventana, no eres nadie y lo que pasa es que el amor, desde el punto de vista del egoísmo, es imposible; todos nos queremos más a nosotros mismos que a los demás.

     

    Y ese enamorarse de la visión que se proyecta de ti mismo en otra persona, ¿es una teoría aplicada? ¿Qué pasa en tu vida para llegar a esa conclusión?

    Nos pasa a todos, yo creo, esto es un clásico. Tú te enamoras de cómo te ves al lado de esa persona, te gusta fulanito, pero también te gustas tú como novia de fulanito.

     

    ¿Estás convencido de esto?

    Y Proust también (risas), en mi equipo hay alguna gente que no está mal ¿eh? ¡No estoy solo en esto! Sí, el amor tiene mucho que ver con uno mismo, trata de uno mismo, es la verdad que nadie quiere decir. Creo que, desgraciadamente, el amor es tan egoísta como cualquier otro sentimiento.

     

    Continuando con el amor y partiendo de la base que cada lector interpreta las novelas del modo que quiere o puede, ¿qué quieres decir exactamente cuando matizas tantas veces el «le quiero» del padre al hijo y viceversa, cada vez que piensan en los peores defectos el uno del otro?

    Quiero decir que las cosas que creemos que sentimos las contradicen las cosas que hacemos. Creemos que sentimos algo por alguien y luego lo tratamos mal. Es un «le quiero, pero es un hijo de puta» ese tipo de contradicción es la contradicción que todos tenemos, queremos a alguien pero somos incapaces de quererle todos los días, todas las horas, si paso algo malo luego ya no le queremos tanto.

     

    ¿Y qué es más real, lo que hacemos o lo que sentimos?

    Yo soy marxista y materialista, creo que lo que hacemos. Probablemente alguien que fuera liberal y demócrata te diría que no, que lo que sentimos, pero yo soy un rojo de mierda y lo que hacemos es lo que cuenta (más risas).           

     

    Entrevista a Rafael Reig. Lo que no está escrito¿Qué lectura esperas que se haga de la novela?

    Espero que haga una lectura apasionada y no pueda dejar de leer. Quiero que se sienta incómodo porque yo me sentí un poco incómodo escribiéndola. No son tipos simpáticos, no te puedes pedir ser nadie, no puedes ir con nadie porque cada uno es peor que el anterior y, en ese sentido, es una novela poco complaciente y poco agradecida de leer, más bien te acaba suscitando un sentimiento incómodo, te planteas si toda esa gente, en realidad, es como tú.

     

    Sí, el «¿yo soy así?» también se me ha pasado a mí mientras lo leía.

    Qué horror, ¿no? Es una novela para mayores, de dos rombos, no complace al lector, ni lo justifica, ni le deja ninguna salida, no hay un héroe positivo por lo que espero que se haga una lectura un poco perturbadora, que no le haga sentir a gusto. No es que sea un sádico solo busco un libro que remueva un poco.

     

    ¿Y es lo que esperabas cuando empezaste a escribir el libro o solo es el resultado?

    Si he conseguido que el lector se sienta un poco mal y que piense qué tengo que ver yo con esta gente, entonces sí es lo que esperaba.

     

    Pero puede parecer una historia poco real cuando el lector no se identifica con ningún personaje, ¿no?

    No es que no se reconozca, es que no se quiere reconocer, tiene miedo a identificarse.

     

    ¿Crees que todo el mundo es capaz de leer «Lo que no está escrito»?

    Todo el mundo lee lo que no está escrito, lo que pasa es que eso que no está escrito no es lo mismo para todo el mundo. Todo el mundo lee desde su sitio y cada uno tiene un sitio diferente, con un miedo diferente, con un deseo diferente, con un rencor diferente, con una cultura diferente… nadie lee la misma novela. Eso no quiere decir que todas las lecturas sean iguales.

     

    ¿No hay ninguna que sea la real y verdadera?

    No, pero sí hay muchas que son descartables (risas) Hay muchas que son una gilipollez, hay gente que lee mal igual que hay gente que escribe mal. Eso del vale todo no es, no vale todo, hay un arco de cosas posibles y otro arco de bobadas.

     

    ¿Cómo se documenta un hombre como tú para describir un orgasmo femenino de ese modo? ¿A quién o a cuántas mujeres le has hecho que te lo explicara?

    ¿Quieres que te conteste a eso? (Más risas)

     

    Por supuesto, tú lo has escrito

    No he preguntado a nadie, solo me lo imagino. He estado con mujeres y en un momento tan íntimo te das cuenta de lo que sienten más o menos (risas), lo barruntas, te haces una idea, tienes una teoría.

     

    Entrevista a Rafael Reig. Lo que no está escrito

    Me refiero a que lo describes de tal manera que lo primero que pensé es que esto no lo había escrito un hombre

    ¿Entonces te ha parecido verosímil?

     

    Claro, de ahí la pregunta

    Pues entonces es fruto de mi experiencia personal y de mi trabajo de campo.

    (Carcajada)

     

    De dónde sacas el tiempo para ser profesor del Hotel Kafka, llevar tu blog, jurado de grandes premios literarios, viajes, familia, escribir…. ¿Cómo te organizas?

    Mal, como todo el mundo. Bueno el día es largo y tampoco es que sean tantas cosas, así dicho parecen muchas cosas pero son cuatro chorradas, leer un libro y luego explicarlo con los estudiantes, escribir un poco… no es nada. Yo pierdo mucho tiempo y la verdad es que me sobra tiempo para tomarme cañas y wiskis, y salir con los amigos. No me considero un gran trabajador ni me agobio para nada.

     

    Dice Antonio Orejudo que de todas las novelas que has escrito esta es la que le hubiera gustado escribir a él y yo te pregunto ¿qué obra te hubiera gustado escribir a ti?

    De Antonio Orejudo me hubiera gustado escribir su primera novela Fabulosas narraciones por historias, y la novela que me gustaría haber escrito, probablemente sería El gran momento de Mary Tribune de Juan García Hortelano. Es la novela que hubiera querido escribir.

     

    Supongo que tienes muchas más cosas de las que has publicado

    Sí, pero tengo grandes amigos que me han impedido que ciertas cosas se publiquen.

     

    ¿De cuál te sientes más orgulloso?

    Hombre, es que eso nunca se puede preguntar a un escritor porque te va a decir de este, del último. En este caso es así porque a mi edad me he aventurado a escribir de una forma totalmente distinta y he decidido que tengo que seguir creciendo. Del último es del que me siento más orgulloso aunque también tengo debilidad por otras como Guapa de cara que no la ha leído casi nadie y no le ha gustado a casi nadie; como es la más necesitada es a la que más mimo.

     

    ¿Manías de escritor?

    No tengo manías de escritor y además me niego a tenerlas. Tengo manías para todo, para ir al baño, para leer en la cama, para comer… y también las tengo para escribir, y lo mismo que no le doy importancia a mis manías para ir al baño tampoco le doy importancia a mis manías para escribir. Te podría decir que me gusta escribir a mano o en máquina de escribir, no en ordenador, y siempre por las mañanas temprano.

     

    ¿Estás más creativo?

    Y más sobrio (risas).      

     

    Lo que no está escrito de ti

    Muchas cosas. Por ejemplo nunca se ha hablado de mi enorme atractivo sexual (más risas).

     

    Entrevista a Rafael Reig. Lo que no está escritoAhora se va a hablar…

    Sí, ahora se va a saber, se va a saber. Es que no sé por qué se oculta. Lo que no está escrito de mí no tiene importancia, de mis libros sí hay cosas que no están escritas y me gustaría que lo estuvieran, pero de mí… yo creo que los escritores son gente muy poco importante, salvo si sus libros no tienen ninguna importancia en cuyo caso no tienen más remedio que ser importantes ellos.

     

    El último pazguato con el que te has encontrado

    (Risas) ¡Buen título, El último Pazguato! Me encuentro con algunos pazguatos a veces. Déjame que piense, no caigo ahora. A ver, el último Gran Pazguato que he visto es Javier Solana, un auténtico pazguato. El pazguato ilustrado.

     

    ¿Eres una persona atrevida o más bien mordaz?

    Las dos cosas, soy atrevido y mordaz. No soy tímido.

     

    No te cuesta decir lo que piensas

    No, me cuesta pensar. Si consigo pensar, está tirado. Lo difícil es pensarlo.

     

    Un sueño cumplido

    Ser padre.

     

    ¿Melancólico?

    Desde que cumplí los cuarenta he sentido melancolía de tenerlos, de pensar que hay cosas que ya no podré hacer, o por lo menos no con la misma alegría. La melancolía del paso del tiempo es la única que puedo sentir y pensando muy agudamente.

     

    Políticamente hablando, ¿tenemos lo que nos merecemos?

    No. ¿Cómo vamos a tener lo que nos merecemos? ¿Quién se merece esto? Nadie tiene lo que se merece, es decir, nosotros tenemos menos de lo que nos merecemos, Botín tiene mucho más de lo que se merece, es evidente. Eso lo puede decir alguien como Botín o como Cebrián, que tiene mucho más de lo que se merece. Eso es echar balones fuera, otra cosa es que no hayamos hecho lo suficiente para impedirlo o que no seamos capaces de unirnos y luchar contra esta forma de vida con la que no estamos de acuerdo.

     

    ¿Opinas que sería posible esto, que nos uniéramos todos para luchar?

    Sí, pero con armas. Yo no soy demócrata, creo en la insurrección armada.

     

    Fina Grau

     

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