ENTREVISTA

  • José María Pérez «Peridis»
    LA LUZ Y EL MISTERIO DE LAS CATEDRALES
  • «He tratado de convertir en personaje a cada catedral y que tenga vida, que eche a andar contigo, que vaya de la mano contigo y que te metas con la catedral en la cama»
  • Entrevista a Peridis. La luz y el misterio de las catedrales

     

    ¿Cuándo decides que la mejor forma para transmitir lo que quieres es escribiéndolo?

    Cuando me lo piden, me lo pidió Espasa Calpe. Yo creo que la mejor forma de trasmitirlo es con la presencia, en la televisión, que es lo que hice en Las claves del Románico con treinta y tres episodios y lo que hemos hecho con Las luces y el misterio con siete episodios. Pero no se acaba ahí y hay cosas que no cuentas con la palabra, con la  música y con la imagen. El tiempo es corto, es un flash, un documental dura poco y no te lo puedes llevar a la cama ni leer un documental y, sin embargo, hay vivencias, hay unas sensaciones, hay unas historias sobre cómo lo sientes. Eso sí, se percibe en televisión, pero se cuenta en el libro.

     

    ¿Ya tienen fecha de emisión?

    A principios de enero se emitirá.

     

    Este formato es bastante original, escrito sin rubor pero sin historias paralelas ni personajes ficticios, con una estructura lógica y lineal. ¿Cómo acabas optando por él?

    A lo mejor porque soy viñetista, me parecía que eran catedrales y cada una tenía episodios históricos, personajes, leyendas… y bueno lo he ido hilvanando para que la lectura fuera como con viñetas y muy fácil de forma que el lector pueda pararse en cada catedral, o en cada parte de la catedral, en cada personaje…

     

    Lo tenías decidido antes de empezar.

    No, porque nunca he hecho una cosa parecida, pero me pareció que me encontraba cómodo al escribirlo porque podía tenerlo inmaduro y buscar otra documentación o usar otro enfoque. Es como una estatua, cuando la dibujas, primero la encajas y luego ya la vas rellenando.

     

    ¿Te resultó muy complicado conseguir que los verdaderos protagonistas fueran los templos y no las gentes que las habitaron y visitaron?

    Efectivamente, y te agradezco la pregunta porque es la clave. Yo he tratado de convertir en personaje a cada catedral y que tenga vida, que eche a andar contigo, que vaya de la mano contigo y que te metas con la catedral en la cama. Es un ser vivo, un ser vivo de piedra, de vidrio y de campanas, y de retablos, pero un ser vivo y que te cuente cosas la propia catedral.

     

    Entrevista a Peridis. La luz y el misterio de las catedralesNormalmente leemos libros en los que las iglesias son los decorados donde se desarrolla una acción y hay unos personajes con unas historias.

    Sí, realmente creo que Notre Dame de París es el ejemplo donde una catedral empieza a ser protagonista, porque aunque está el jorobado, que le da una vida, de algún modo ves la catedral a través de los personajes, pero en siete catedrales yo no podía hacerlo porque esto estaba condicionado a una serie de televisión. Ya  me gustaría hacer una gran novela sobre catedrales.

     

    ¿Y cómo lo hicisteis, primero os documentasteis para hacer la serie o con la documentación que tenías para el libro hicisteis la serie?

    Primero nos documentamos para hacer la serie y luego me documenté de nuevo para hacer el libro.

     

    ¿Por qué eliges estas catedrales y no otras?

    Pues las elegimos porque se lo planteamos al patrocinador que fue Endesa. Mira televisión no tiene dinero así que o buscas el dinero y haces la serie, o no haces la serie. Yo busqué el patrocinio con la idea ya, como hice con el Románico, y conjuntamente con televisión y el patrocinador buscamos unas catedrales que fueran representativas de una cierta franja del norte, salvo Cuenca. Escogimos Santiago y Jaca porque son el principio y el final del Camino de Santiago, Oviedo por la Regenta, Burgos porque es la cabeza de Castilla, y luego Lérida porque es una catedral que lleva trescientos años sin culto, fue cuartel y está desnuda, Barcelona porque es una catedral llena de gente y está al lado del mar, y Cuenca porque es prácticamente la primera catedral gótica en una ciudad pequeña y muy medieval pero con unas vidrieras contemporáneas.

     

    Si estuviéramos en el siglo XVII con los medios de los que disponemos ahora y con otras tantas catedrales mejor conservadas, ¿hubieras elegido las mismas?

    No, no sé, me gusta el medievo del siglo XIII, XV o XVII. No lo sé. Si hubiera sabido que solo iban a ser siete catedrales a lo mejor hubiera escogido otras. Habría escogido algunas del norte, de las primitivas, habría metido Toledo, Sevilla, probablemente Valencia y alguna otra más Barroca como Úbeda, Baeza o Jaén que son unas catedrales renacentistas.

     

    ¿Qué opinas del modo en el que en este país conservamos nuestro patrimonio arquitectónico?

    Bien, las catedrales bien. Hay un Plan de Catedrales y en los últimos veinte años se ha notado mucho, están mucho mejor. Casi todas están poniendo a punto sus museos, con visitas organizadas, también libres, donde se te enseña muy bien la catedral. Y sobre todo, yo creo que hay mucha más conciencia, entre los ciudadanos, del valor que tienen las catedrales. Creo que hay muchos clérigos, muchos sacerdotes y canónigos volcados en su catedral.

     

    Entrevista a Peridis. La luz y el misterio de las catedrales¿Y te decantarías por alguna en particular?

    Yo no puedo decir eso. A mí la que más me gusta hoy es la de Valencia, la que voy a visitar dentro de un rato. Cada una tiene su encanto. ¿Cuál es la catedral que más te gusta? A mí la catedral que más me gusta es Roda de Isábena, que está en Huesca, en el Pirineo perdida, que no la conoce casi nadie, que tuvo obispo en su día, románica, que parece un monasterio, con un claustrito pequeñito, con una fuente, con unos arbolitos, que no va nadie, y estoy allí solo y estoy feliz. Es la que más me gusta porque es la más pequeñita y porque está en un paisaje increíble. Las iglesias de la Vall de Boí son maravillosas.

     

    La Fundación Santa María la Real es una de las más importantes de España y la que más labores de conservación realiza, ¿cómo se consigue ser el referente de este tipo de fundaciones culturales?

    Pusimos en marcha las escuelas taller que dieron empleo a setecientos cincuenta mil jóvenes a lo largo de diecisiete años aprendiendo empleo y formación en el patrimonio y ahora estamos acabando la enciclopedia del Románico en la Península Ibérica.

     

    ¿Cuándo decidiste que debías fundarla y cómo fue el proceso?

    Empezó como asociación cultural en 1977 recuperando el monasterio Santa María la Real en Aguilar de Campoo que hoy, y desde hace veintitantos años, es Instituto de Bachillerato. El click fue que yo jugaba en aquellas ruinas cuando era un niño y cuando un niño ha jugado en una ruina y se lo ha pasado muy bien, cuando es mayor y es arquitecto, recupera toda la ruina, y luego recupera el Románico y lo que pueda… y luego lo cuenta.

     

    En el principio del libro

    Exacto, en el principio del libro. De cómo surge una vocación de algo tan sencillo como son los juegos de la infancia. Todo está en la infancia.

     

    Parece que la profesión de arquitecto y conservador es muy seria pero tú la compaginas con el humor a diario en el periódico El País, ¿cómo compatibilizas tareas tan dispares como un simposio o un congreso sobre patrimonio con las viñetas humorísticas?

    Muy fácil, primero te tiene que gustar lo que haces, si te gusta lo que haces siempre encuentras un ratillo para hacer una caricatura. Lógicamente un arquitecto tiene que saber dibujar y un caricaturista tiene que saber construir una ficción. Es meter la vida en cuatro viñetas, o en tres, o en dos… y luego la Arquitectura es una profesión en la cual pones tu visión de la sociedad.

     

    Entrevista a Peridis. La luz y el misterio de las catedrales¿Si tuvieras que elegir solo una profesión, cuál sería: escritor, dibujante o arquitecto?

    Las dos cosas, es como decir ¿a quién quieres más, a papá o a mamá? ¿Sabes lo que pasa? Que solo vivimos una vez y tú ves la vida como arquitecto y la ves con una cierta amplitud de campo, pero luego además la ves como humorista y dibujante, y se te abre el campo. Tienes una visión poliédrica como esas moscas que tienen unos ojos que miran para todos los sitios. Mira, yo he tenido una vida un poco camaleónica pero integral, para mí no hay esa división de ahora soy esto o ahora soy lo otro. No, tiene facetas, es como esa luz que refleja en una piedra y en una cara sale la luz marrón, en otra da rojo y en otra da verde, pero es la misma piedra, son múltiples miradas y eso te da profundidad de campo.

     

    ¿Cómo es el «Peridis» del día a día en su vida personal?

    Yo soy muy  casero, muy hogareño. Tengo una vida social en el sentido que creo que tenemos la responsabilidad social, que los que hemos recibido mucho de la sociedad debemos mucho a la sociedad y lo podemos dar en forma de solidaridad, abriendo puertas para los que no pueden abrirlas. Yo he utilizado, en la medida de lo posible, mi facilidad de que se me abran puertas para que detrás de mí venga mucha gente.

     

    ¿Serio y meticuloso o socarrón y mordaz?

    No, que va. Procuro ser ingenioso porque es un juego utilizar el ingenio, pero ni socarrón ni mordaz, para nada ¿para qué vas a andar metiendo el dedo en el ojo como Mourinho? A mí no me gusta meterle el dedo en el ojo a nadie (risas).

     

    Volviendo a tu facilidad para abrir puertas: tienes distintas distinciones meritorias como el Premio Europa Nostra o la Medalla al Mérito de Bellas Artes ¿qué siente uno cuando ve reconocido su trabajo de esta forma?

    Si te lo mereces dices ¡Ya era hora! (risas) y si no te lo dan, pues dices ¡Ya me lo darán!, y si no te lo dan, pues qué más da. Al final, lo importante es que estés contento con lo que haces y no busques el reconocimiento sino la satisfacción del trabajo bien hecho y de que eso sea útil a la sociedad.

     

    Si yo fuera uno de los obispos de cualquier catedral, ¿de qué pecado se confesaría José María Pérez?

    Si yo me tuviera que confesar con un obispo le diría: «Señor obispo, yo soy un falso humilde, soy más falso que la puñeta, pero no soy ni tan humilde como parezco, ni tan guapo ni tan rico como quisiera».

     

    Y si lo fueras tú, ¿qué importante cambio harías en la estructura interna de la iglesia?

    Yo daría la entrada a las mujeres en la Iglesia inmediatamente.

     

    Ya lo están, las monjas…

    Creo que hasta que no haya una Iglesia que esté en igualdad, que pueda haber una mujer papisa, sacerdota o sacerdotisa, obispa… También creo que el celibato debería ser voluntario.

     

    ¿Qué luz le falta a este país?

    A este país le falta un liderazgo fuerte, fuerte me refiero a moralmente. Falta decirle a la gente ¡Por aquí se va! ¡Por aquí se sale! Cuando tú estás en la niebla pones las luces antiniebla y aquí es de noche y nadie da las luces.

     

    Estamos aborregados

    (Risas) Es que no he visto ningún liderazgo fuerte, ni nacional ni internacional, con una luz potente que nos diga ¡Tenemos que ir con cadenas, en primera! Nos tienen que remolcar, de acuerdo, pero vamos hacía allá. No sabemos hacía donde vamos.

     

    Y, ¿qué misterio eclesiástico no se descubrirá jamás?

    El de la Santísima Trinidad (risas).

    Fina Grau

     

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