ENTREVISTA

  • Vicente Marco
    EL COLLAGE DE ORSSON BEANS
  • «El germen inicial de la novela es la historia del padre de familia que baja a comprar tabaco y desaparece»
  • Entrevista a Vicente Marco. El collage de Orsson Beans

     

    ¿Te ha costado mucho hacer este «collage» de ideas y sentimientos?

    Esta es la novela que más tiempo, en espacio temporal, he tardado en sacar. Empecé a escribirla hace doce años y la terminé, pero era una novela larguísima, infumable. Ahora es una novela que está fragmentada, habla mucho de los recuerdos, de las historias, y yo creo que las historias siempre las tenemos fragmentadas en la cabeza. El reto era conseguir una historia que, dentro de la entropía que tiene la propia historia, tuviera un hilo conductor suficientemente fuerte pero muy delgado para que el lector continuara con la novela hasta el final. Yo creo que lo he conseguido por lo que me dice la gente, pero no lo conseguí en las primeras versiones. De hecho, la primera versión que tenía seiscientos folios, la escribí con la idea de que quien la leyera tuviera la intención de leerla una segunda vez y no lo conseguí, lo que conseguí en mi ignorancia es que no terminara nadie la novela, que solo una persona acabara de leerla y después de leerla desapareció también, como desaparece Ricardo Argüelles en la novela.

     

    Para poder sumergirnos un poco en la historia, cuéntanos como surge la idea en tu cabeza para escribir algo así hace ya doce años

    El germen inicial de la novela es una historia que me seducía desde pequeñito y supongo que habrás oído hablar de ella, es la historia del padre de familia que baja a comprar tabaco y desaparece. Esa historia yo la proyecté en un emigrante que acude a Lausanne, en Suiza, a trabajar y desaparece, la pregunta que yo siempre me hacía de pequeño y con cierta temor pero también con una gran dosis de intriga es: ¿por qué desaparece este hombre?, ¿qué puede hacer a alguien abandonar a su familia, a su hijo y a su mujer?, ¿por qué motivo puede abandonarlo?. En la novela pensé que podía ser por dos cosas: por una parte una mujer con un poder de seducción como Mirta Bowler, una mujer que maneja el arte de la seducción; y por otra parte la seducción del arte, más que por el arte, por formar parte de un grupo, sentirse integrado en ese grupo y sentirse artista, algo parecido a lo que hacen las sectas. Él pierde esa individualidad y ese remordimiento que va generando estar con Mirta Bowler se va escudando en el grupo, en creerse un artista, en realidad es un buscador de historias, un vampiro de historias, alguien que va buscando historias. Creo que historias buscamos todo el mundo y las buscamos de manera consciente o inconsciente a lo largo de nuestra vida y de manera recurrente y muy habitual. Cuando escribo busco historias, tú cuando lees buscas historias, el que está viendo una película está buscando historias y el que está en el mercado busca en el corrillo de alrededor para buscar historias. Y en una época como la actual todavía son más importantes porque la imaginación es fundamental.

     

    Entrevista a Vicente Marco. El collage de Orsson BeansEl mimo, la bella mujer, el pintor, el escultor… todo gira en torno al arte ¿por qué decides poner este hilo conductor para unir esta serie de extraños personajes?

    Porque yo también me siento seducido por el arte, eso lo primero, y después porque el arte tiene un montón de connotaciones y creo que el arte es todo. El arte, en general, no es más que la manifestación humana de cada una de las personas de su visión del mundo y lo refleja de una u otra manera. El arte en sí mismo es la expresión de cada cual, desnudarse cada cual. Primero lo elegí porque era muy versátil utilizar el arte y segundo porque cuando escribes la novela te nace el arte directamente de un pintor que está creando una serie de cuadros que no entiende nadie y eso era muy revelador respecto a cómo es la vida. Hay un fragmento que tiene mucho que ver con otra cosa que yo siempre engarzo en mis novelas y es la importancia del azar en nuestras vidas; a Orsson Beans le preguntan qué es el arte y él dice: mira yo aquí utilicé cartón porque tenía cartón, tenía madera y utilicé madera y si hubiese tenido otros elementos habría utilizado otros elementos, pero he utilizado estos porque son los que tenía, y eso es el arte, y eso es la vida. Nosotros somos muy engreídos al pensar que tenemos capacidad de decisión y eso mismo no pasa a diario en la vida. Cuando tomamos una decisión pensamos que la tomamos porque nosotros tenemos libertad para tomarla pero en realidad la tomamos porque en ese momento hay madera o cartón.

     

    Pero entonces es una causalidad, yo te entrevisto porque tú has escrito un libro…

    Sí, ese es el engaño, que nosotros creemos que es una causalidad. Yo escribo un libro y tú me entrevistas, pero la realidad es que hay tantas y tantas coincidencias para que todo esto pase que en términos matemáticos sería imposible.

     

    Por lo que veo crees en el destino

    Totalmente.

     

    ¿Esta obra podría categorizarse como un caos ordenado?

    Sí. Yo creo que sí porque era necesario, que fuera un caos era obligatorio. No creas que todas mis novelas son un caos, cada vez escribo algo distinto, pero esta era un caos y, al ordenarlo, el orden tenía que venir de ese hilo conductor para que se pudiera seguir leyendo.

     

    Entrevista a Vicente Marco. El collage de Orsson BeansUn solo escenario real (el salón con un sofá y dos sillones bajo el collage), un personaje real (o no tanto), una historia de alguien que quiso olvidarla; en algunos pasajes, incluso, escribes como un guión, ¿buscabas este punto de teatralidad o surgió sobre la marcha?

    Eso es precisamente lo que te estaba comentando que es un poco las dos cosas. Cuando empecé a escribir esta historia me salió así y también lo buscaba, lo que no sé es si lo buscaba antes o me salió antes, o me salió mientras lo buscaba. Lo que sí es cierto es que soy, como has podido comprobar, un firme defensor de que estamos en un teatro y nosotros solo interpretamos un papel. Me pareció muy interesante que la novela no siguiera esa estructura de novela con un narrador habitual que puedas encontrar en el mercado sino que se intercalara también guión teatral y la trama siguiera, a veces, por los cauces del guión teatral en los pasajes que más lo necesitaba la novela. Lo utilicé por eso y porque me siento muy cómodo escribiendo teatro también.

     

    ¿Quién es Ricardo Argüelles?

    Es el protagonista de mi novela (risas). Si me preguntas si soy yo supongo que en algo soy seguro porque, y es otra cosa que se trasluce en la novela, a mí me gusta mucho trabajar en la frontera de la realidad y de la ficción, porque pienso que a medida que avanzamos, nuestras historias, que son reales, se van convirtiendo más en ficción, sobre todo cuando nos hacemos mayores o cuando hemos palmado, lo que sabemos de esa gente, lo que recordamos en secuencias que están como en el collage, son secuencias que están más en el territorio de la ficción que en el de la realidad. Son historias que se han ido transmitiendo de unos a otros con la consecuencia del añadido de cada cual, al final acaba siendo ficción pura.

     

    En esta obra nada es lo que parece, el ayudante, el investigador, el propio protagonista, las propias historias de cada uno… ¿cómo se escribe algo así sin perderse con los cabos sueltos?, ¿cómo dibujas en tu cabeza la trama?

    Con mucho trabajo, ya te he comentado que esta novela me ha costado mucho y, aunque la estructura es la misma que la original, es una novela que está muy trabajada, sobre todo en la parte de engranajes.

     

    Nunca te pierdes en detalles…

    No, es verdad, nunca utilizo un lenguaje complicado porque considero que el lenguaje es un mero transmisor de lo que quieres decir y cuanto más enrevesado sea mayor dificultad tendrás para transmitir la idea que quieres.

     

    Supongo que ya es bastante enrevesada la historia…

    Pero porque nuestras historias ya son enrevesadas aunque parecen simples, como el collage que también parece simple.

     

    Entrevista a Vicente Marco. El collage de Orsson BeansIntentas explicarnos que las personas, en general, no tenemos una personalidad propia, sino que somos y actuamos de esta manera u otra dependiendo de las circunstancias del momento en que vivimos en ese preciso instante. ¿De verdad crees que esto es así?

    Claro que lo creo, cada paso de cada milésima de segundo nace una persona nueva en la misma. Lo creo firmemente.

     

    ¿Y no nos repetimos?

    Sí, claro, y también tenemos una esencia, pero vamos cambiando continuamente.

     

    ¿Y no es una teoría un tanto arriesgada? es decir, es obvio pensar que no actuamos igual en el lugar de trabajo o en la discoteca, ni con nuestra familia igual que con nuestros amigos.

    No, no es eso lo que quiero decir, digo que vas cambiando en el transcurso del tiempo, es una evidencia, y vas cambiando a medida que vas teniendo experiencias y en el tema de los hijos lo mismo, mi hijo que tenía tres años ha desaparecido para siempre y nunca lo voy a tener más, podemos decir que ese ha muerto, ahora tengo otro y no se parece en nada, eso es lo que quiero decir. Vamos cambiando y mutamos cada segundo de manera continua.

     

    Algunas novelas, infinidad de cuentos, guiones de teatro… ¿cómo te decantas por este estilo mezcla de guión, teatro y novela?

    Bueno porque yo lo que hago es narrativa y me gusta mucho trabajar el diálogo. El teatro es diálogo cien por cien y aquí, cuando escribo esto, lo hago como me nace y pensé que algunos pasajes sería interesante narrarlos como un guión teatral, le da mucha más fuerza y demostraba al final que la vida y las historias no son más que ese teatro.

     

    ¿Con qué estilo te sientes más cómodo?

    Me siento más cómodo escribiendo diálogos que describiendo un paisaje, por eso nunca describo paisajes. O me siento más cómodo descubriendo el interior de las personas, no descubriéndolo en sí, sino observando como actúan, como hablan.

     

    ¿Cómo se siente uno cuando lo llaman, junto a otro competidor, a la entrega de premios del Ateneo de Valladolid para decirle que su obra es genial pero queda como finalista?

    ¡Fatal! (risas). Lo que pasa es que el Ateneo de Valladolid es un premio que tiene mucha tradición y salen cuatro finalistas a principios de verano pero no fallan hasta que no acaba el verano. Imagina el verano que te pasas dando vueltas, en este caso estuvo muy disputado porque nunca, en la historia del premio, habían llamado al segundo para que fuera allí. Luego estás allí y es un honor, claro.

     

    A mí me parece hasta cruel, eso de que te hagan ir para decirte que muy bien pero has perdido…

    Sí, tiene su parte de crueldad.

     

    Entrevista a Vicente Marco. El collage de Orsson BeansHablando de premios, ¿qué premio, de todos los que has conseguido, ha sido más importante para ti?

    Importantes todos y alegría, la mayor, puede que el primero que me dieron pero porque era el primero, aunque no lo sé porque pensaba que era una broma de unos amigos. El Julio Cortázar también fue muy emocionante porque yo estaba en un concierto y era mi mujer la que me iba llamando e informando de los descartes. Hay momentos muy emocionantes y otros que son horribles.

     

    Para conocer un poco mejor a Vicente Marco, cuéntanos cómo alguien que se decanta por las empresariales acaba siendo un escritor de renombre.

    Muy fácil cuando hay una influencia fuerte por parte de tu padre que quiere que estudies eso. Cuando yo era pequeño y me veía leyendo una novela, venía y me apagaba la luz, era un hombre de la posguerra y había pasado mucha hambre por lo que quería que su hijo trabajara en una oficina, fuera como fuera. Las inquietudes artísticas estaban prohibidísimas.

     

    ¿Cómo y por qué empiezas a escribir?

    Desde pequeñito, desde que tengo uso de razón. Tenía siete años y mi padre traía unas hojas para que hiciera números y yo hacía letras, recuerdo que me torcía y me dibujaba las líneas con una regla, tendría siete años o una cosa así.

     

    ¿«El amor es un sentimiento que se guarda en la cabeza» y simplemente no existe, solo nos auto convencemos de que amamos?

    Las dos cosas. Por una parte existe la chispa, la pasión, la química… no hay duda, y después está la parte racional del querer querer, del querer amar, de decir: bueno, la chispa se ha acabado pero yo quiero seguir. El amor es las dos cosas, un amor racional y un amor químico.

     

    ¿Cuándo fue la última vez que te miraste al espejo y no te reconociste?

    Más o menos me reconozco siempre. Lo que me pasa es una cosa rara, muchas veces pienso cosas que luego se producen. Pienso algo de manera subconsciente y luego sucede. No hay nada que me haya pasado que me haya sorprendido demasiado. A lo  mejor la primera vez que me premiaron.

     

    ¿Y este momento dulce en el que dijiste «quiero quedarme así para toda la vida»?

    Bueno, eso es una utopía y no lo digo por lo de detener el tiempo. Hay momentos en los que me gustaría parar y no evolucionar más hacía ningún otro lado, así soy y así me quiero quedar.

     

    Un color

    Rojo.

     

    Un libro

    No sé, hay varios que me gustan pero hay pocos libros que haya leído de una tirada, y uno de los que me leí de una tirada y en unas condiciones muy especiales fue El doctor Jekyll y míster Hyde. Fue una experiencia sublime aunque también me pasó con La Metamorfosis y elegiría cualquiera de Kafka.

     

    Una luz que jamás apagarás

    La literatura.

     

    Fina Grau


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