ENTREVISTA

  • Javier Urra
    MAPA SENTIMENTAL
  • «La vida son treinta mil días y si se te va el de hoy, quién te garantiza que va a haber un mañana»
  • Entrevista a Javier Urra. Mapa sentimental

     

    Para empezar cuéntanos un poco el porqué de Mapa en el título.

    Bueno Mapa porque todo el mundo tiene sentimientos, pero no quiero explicar que esto es un GPS, no es un libro de autoayuda sino de autoconocimiento. Usted está en un sitio y quiere llegar a otro, bien, esto es casi un tratado sobre los sentimientos, no hay más que ver las páginas, la terminología, el índice temático y hablamos de todo, de las patologías, de la creatividad, de la belleza, del amor del otro, de uno mismo… ahora ya tiene usted el mapa, resitúese y camine. No es una crítica a la mujer que se dice que no sabe leer mapas cuando realmente somos los hombres los que no queremos preguntar porque nos da vergüenza. Vergüenza es otro sentimiento muy importante, la gente se cae al suelo y se levanta estupendamente aunque esté jodido para que una persona que pasa por la calle, a la que no va a volver a ver en su vida, no se sonría. Al ser humano le importa muchísimo el otro.

     

    «No es el espejo el que nos devuelve nuestra realidad, es la mirada del otro» ¿por qué eliges precisamente esta frase para empezar el libro?

    Porque creo que es verdad. La gente cuando se mira no se reconoce y la gente cuando sale en una fotografía de grupo lo primero que hace es buscarse a sí mismo, y además siempre decimos «No he salido bien en esta o en la otra», y lo que hay que decirle es: ¡no, no, perdone, usted es así! La gente cree que la fotografía recoge la realidad y eso no es verdad porque hay un antes y un después, una historia. Mira, si tú te levantas un día bien con tu pareja, con tus hijos… todo va rodado, como te peguen tres palos la pareja y el compañero de trabajo ya estás hundido ese día. Dependemos mucho, quizá en exceso, de los demás.

     

    En cuanto a las palabras de Sádaba, cita al final del prólogo un párrafo que tú también citas en el propio libro: «Muere lentamente quien no voltea la mesa cuando está infeliz en el trabajo, quien no arriesga  lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño, quien no se permite por lo menos una vez en la vida, huir de los consejos sensatos…» ¿por qué crees que se decanta por ese y no por otro?

    Primero porque yo llevo 16 años yendo a Chile, soy profesor de la Universidad Diego Portales, y soy un enamorado de Pablo Neruda. Segundo porque me lo creo, soy un tipo que ha sido el primer defensor del Menor, soy un tipo que ha puesto en marcha los equipos técnicos de la fiscalía, que puso en marcha un centro de deficientes, que puso en marcha un centro de Reforma en Cuenca, un tío que ha sufrido un infarto de miocardio, que lleva tres stents, que ahora ha puesto en marcha un equipo de cincuenta y cinco psiquiatras y psicólogos para padres e hijos en conflicto… porque me lo creo, por eso estoy contigo y he escrito un libro, por eso hago más cosas, porque creo que hay que vivir, no se puede padecer, estar tumbado, ser un corcho. Yo no quiero que ponga en mi epitafio «Murió como vivió, sin ganas», yo quiero decir que he vivido y eso no lo dice nadie mejor que Pablo Neruda.

     

    Entrevista a Javier Urra. Mapa sentimentalHaces muchas veces referencia al «buen vivir», ¿qué es el «buen vivir»?

    El «buen vivir» lo dice mi amigo que ha hecho en el prólogo, Javier Sádaba, además tiene un libro que se titula así. Me llama todos los meses y me dice ¿somos amigos?, y le digo sí, me dice ¿comemos hoy o mañana?, y le digo hoy. Quedamos para comer, dejamos todo lo que estamos haciendo y comemos, y hablamos del mundo. El «buen vivir» no es el «bien vivir», la vida no está hecha para ser feliz, es una parte de la vida, pero el último día, cuanto te vayas, te haces la pregunta ¿mereció la pena? y si respondes disfruté y di lo mejor de mí, un trazo, tampoco tiene que pasar a la posteridad, pero lo hice lo mejor posible igual que tú intentas hacer la mejor entrevista posible.

     

    Eso es muy genérico, cualquier cosa que haces la intentas hacer lo mejor posible…

    Yo desde luego sí, el libro lo he leído seis veces, yo, y tengo un equipo de gente al que podía decir corrígelo tú, pero no. Hoy venía en el AVE y estaba corrigiendo y escribiendo cosas, soy muy trabajador y pienso que hay que hacer las cosas lo mejor posible. Sabedor de que habrá gente que dirá que no lo hago bien, o que no soy capaz… Por ejemplo, cuando fui defensor del Menor, trabajé cinco años y le dedicaba veinte horas al día, ¿pude hacer más? seguro que no, ¿pude hacerlo mejor? posiblemente.

     

    También hablas del valor de la educación, de la importancia de los sentimientos, tanto íntimos como colectivos, de canalizar emociones, de lo que pensamos y debemos pensar de uno mismo, sobre matrimonios y relaciones ¿estás en posesión de todas las respuestas para la felicidad?

    No, (risas) bueno casi. Lo primero es no pedir a la vida más de lo que la vida te puede dar, segundo es rodearte de buenos amigos, tercero entender que no vas a cambiar a tu pareja y quererle como es, dejarse querer por los amigos aun sabiendo como eres, valorar mucho la naturaleza, hoy hace un sol maravilloso en Valencia y no lo valoramos, los pequeños detalles… La felicidad, además, es algo contextual, es un logro a alcanzar todos los días, desde luego el que sea feliz todos los días y a todas horas es un imbécil, es imposible ser feliz a todas horas, hay gente que está en paro, que no llega a final de mes, gente a la que le van a decir que tiene una esperanza de vida de tres meses, ¿cómo va a ser feliz? El ser humano, desde que nace sabe que va a morir y esa angustia le acompaña siempre, por eso tenemos sentimientos, pero también tenemos resentimientos. Somos animales y confundimos el amor con la posesión, es muy fácil pasar del amor al odio y muy difícil pasar del odio al amor. Hay gente que es muy feliz con lo mismo, con un copa de agua, y hay otra gente que no valora tener agua, si no lo valoras no esperes ser feliz, la vida son treinta mil días y si se te va el de hoy quién te garantiza que va a haber mañana, la gente se tiene que resituar y tiene que pensar lo que le falta y tiene que darse cuenta de lo que puede perder y si no somos conscientes, difícilmente se puede ser feliz.

     

    Entrevista a Javier Urra. Mapa sentimental¿Cómo se documenta uno para dar todas estas respuestas, es suficiente con el análisis personal?

    Yo leo cien libros por cada uno que escribo, además estoy viendo casos diariamente, soy un psicólogo que lleva treinta años en la fiscalía, estoy en las cárceles, veo a violadores, soy patrono de fundaciones que hacen cosas en favor de los niños, colaboro con medios de comunicación… estoy en una sociedad que capto, me gusta mucho la gente, lo digo muchas veces: siente porque piensa, pero sin más, tampoco  me pongo estupendo.

     

    ¿Estamos obligados a ser felices o por lo menos a intentarlo?

    A intentarlo sí, sino vas a hacerle la vida muy desagradable a los de tu alrededor (risas). Sobre todo a intentar compartir felicidad, no ser uno el gran samaritano porque hay gente que le gusta tanto ayudar a los demás hasta el punto de agobiar. Estamos obligados a la esperanza, es una obligación en liza y, si es posible, el optimismo, si es posible.

     

    ¿Podríamos resumir un poco todo esto diciendo que la base de la felicidad es el optimismo y el buen humor?

    La felicidad se basa en nosotros. Había alguien que decía que el matrimonio es una cadena muy pesada que necesita de dos, y alguien contestó: y a veces de tres. (Risas). Creo que hay que tener una cierta inocencia en la vida para dejarse sorprender, para tener curiosidad, nunca creeré estar de vuelta de nada, tengo una profunda ingenuidad. Eso me parece importante, pero ahora, si me compro un coche soy feliz, que me entrevistes me hace feliz, sin duda, tengo mucha suerte.

     

    Piel con piel, los sentimientos…

    Eso es muy importante, creo que al varón hay que educarle más en los sentimientos que a la mujer, nos cuesta mucho saber qué siente una mujer. A la mujer le convendría también borrar en un momento, hay que olvidar lo que sintió, lo que le pasó. Y ahora sí hablo como un verdadero experto, pienso que la gente que viola, la gente que mata, la gente que alega un trastorno mental transitorio… eso es mentira casi siempre. La gente que quema España este verano no son pirómanos casi ninguno, la gente que roba en el Corte Inglés la mayoría no son cleptómanos. La gente por odio, por celos, por envidia es capaz de cometer hechos brutales. Y con cultura ¿eh? el holocausto lo organizó un país que era el más culto de Europa.

     

    ¿Cuándo el lector acaba de leer este libro, debería de sentirse mejor consigo mismo o necesita un proceso de gestación de lo asimilado para poder ponerlo en práctica?

    Necesitará ir elaborándolo durante la lectura. Le habrá servido para verse un poco, ponerse ante una realidad, sentir sus sentimientos. El libro aporta una herramienta, será un punto de reflexión, ¿eso le mejorará?, ojalá. La gente lo subraya, luego te para en la calle y te comenta algo que pusiste en la página 163, si a solo una persona le ayuda ya es suficiente.

     

    ¿Qué le recomendarías a aquel lector que se empeña en no cambiar, en no crecer emocionalmente, con la manida excusa del «Yo así ya estoy bien»?

    Que vaya escribiendo su obituario, está muerto. Sobrevive, pero es un corcho. Una persona que no quiere mejorar, que no tiene ilusión por aprender, que no quiere ser sorprendido a la vuelta de la esquina, está muerta.

     

    ¿Y al que se encierra en sí mismo y no es capaz de mostrar sus sentimientos?

    Es muy peligroso, mira el chico de Baleares que ha querido explosionar la universidad. La tristeza se puede padecer solo, es mal asunto, pero bueno, se puede; la alegría la tienes que compartir. En la vida se necesita algo de dinero, seguro, algo de salud, pero necesitas alguien a quien querer y a alguien que te quiera, si no la vida no existe. Y al final no se nos preguntó si queríamos nacer pero sí podemos tomar la decisión de cuándo nos queremos ir.

     

    Entrevista a Javier Urra. Mapa sentimental¿Crees que todo el mundo es capaz de llegar a alcanzar esa estabilidad emocional que nos describes?

    No, muchísima gente no puede, el verdadero paranoico no lo alcanza, el que tiene una esquizofrenia hebefrénica tampoco, hay gente con enfermedades mentales. También hay gente que le gusta sufrir, que no le gusta salir de la depresión porque eso hace que el resto gire a su alrededor, hay gente que asume la culpabilidad del mundo igual que hay gente que no sufre por nada… no, no, hay mucha gente que nunca será equilibrada.

     

    ¿A quién va dirigido, entonces, este libro?

    A la gran mayoría, a la gente maja. (Risas)

     

    ¿Palabras vacías o silencios eternos?

    No sé, dependería de dónde lo ubicas. Las palabras vacías no sirven para nada, hay que pasar al acto. El gran problema de esta sociedad es que hablamos mucho y hacemos poco.

     

    ¿Qué es bueno y qué es malo?

    Hay que transmitirle a los niños que hay cosas que están bien y cosas que están mal.

     

    ¿O sea que lo bueno y lo malo es el «bien» y el «mal»?

    Y hay cosas que más allá de las leyes y de la moral y de la ética, el niño que nace con síndrome de feto alcohol porque la madre es drogodependiente, eso es malo. El que haya un grupo terrorista que decida a quién quita la vida o no, eso es malo. Bueno es el que se tira aquí en la playa para salvar a alguien sin conocerlo, eso es bueno. El que valora lo humilde, lo sencillo y lo bien hecho, es bueno.

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    ¿Es difícil poner esa línea?

    Es muy sencillo. Mira cuando tú estás criticando a tu pareja, puede ser bueno, si le dices lo que sabes que más daño le hace para machacarla, es malo. Y tú sabes perfectamente cuando estás obrando mal y sabes cuando lo haces aunque estés generando una gran disonancia. Por ejemplo, un pederasta que he trabajado mucho con ellos, no es el hecho en sí que es malo, es que además te intente trasmitir que le seduce una niña de cinco años, eso es malo, y además es mentiroso, sabe que no es verdad y no reconoce el hecho.

     

    ¿Hay algún mapa estandarizado para poder leer el libro?

    No sé, necesitaré que lo lean, gente como tú que lo lee de abajo a arriba (risas). Al final no es más que sumativa de sentimientos, frases, ideas… yo soy muy prolijo, de muchos flases, pero al final quiero que se sepa porque el que lea el libro sabrá que muchas veces no sabemos lo que nos ocurre. El libro lo que dice es que muchas veces nos hacemos excesivos y el libro lo que dice es que se olvida lo que se oye pero no lo que te hacen sentir.

     

    ¿Qué es lo más duro de trabajar con niños/jóvenes problemáticos?

    El desamor. Cuando ves que un hijo ya no tiene capacidad para querer a unos padres o unos padres aborrecen a un hijo. El profundo desamor, no el cabreo momentáneo, el odio cerval que se encuentra.

     

    ¿Qué mapa le falta por dibujar a Javier Urra?

    El siguiente libro que se va a titular algo así como Psicohigiene, más o menos. 

     

    ¿De qué jardín no pudiste salir a tiempo?

    De dos jardines. Siendo defensor del Menor, uno con el tema de la educación de los hijos por homosexuales y que me hizo chocar mucho con la gente de la Iglesia, y otro en el que me metí sabedor también de que era un jardín fue si los niños deberían ir o no a ver los toros, que me supuso unas críticas durísimas por parte de los taurinos, los ecologistas… me pilló «el toro» por todos los lados. Eran dos jardines que sabía que me iban a pillar pero tenía que entrar, y volvería a hacerlo.

     

    Ese gran momento de tu vida fue ese en el que…

    En el que me nombraron defensor del Menor.

     

    Fina Grau


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