ENTREVISTA

  • Ángeles Caso
    DONDE SE ALZAN LOS TRONOS
  • «Hemos evolucionado, pero la forma de comportarse los círculos del poder me parece que sigue siendo muy semejante. Por desgracia para nosotros»
  • Entrevista con Ángeles Caso. Donde se alzan los tronos

     

    ¿Por qué eliges este periodo en concreto para tu nueva novela Donde se alzan los tronos?

    Porque me daba mucho juego para lo que yo quería hacer, quería hacer una especie de espejo en el que se reflejara, de una forma burlona e irónica, una forma de ejercer el poder que por desgracia ahora estamos viendo también, una forma irreflexiva, frívola… Y esta época, con todos los sucesos que hubo con la lucha entre la antigua Corte de los Austrias y la nueva Corte de los Borbones, me daba mucho juego para aplicar esa mirada irónica a la situación.

     

    Ha habido muchas mujeres importantes en la historia del poder de España y tú ya has hablado de muchas de ellas ¿Por qué la Princesa de los Ursinos?

    Me parecía un personaje literariamente interesante, además es una mujer con una mente muy moderna, es una mujer a la que podemos entender hoy. Si yo hubiera tomado como protagonista, como columna vertebral de la novela, a Felipe V, a Luis XIV o a Carlos II, serían personajes que nos quedan muy lejos, no entendemos sus personalidades, sin embargo, esta mujer se comportó como una mujer del siglo XX o del XXI, tenía una vida muy interesante y desde ese punto de vista me daba mucho juego narrativo.

     

    ¿Hasta dónde crees que hubiera llegado Mariana en esta época actual?

    Habría sido una política en activo importante, estaría en algún partido jugando un papel importante. Sería una vicepresidenta, o presidenta de alguna comunidad, o alguna ministra importante. Sí, sí, sería un personaje conocido en la política.

     

    ¿Y en la suya si hubiera sido hombre, hubiera conseguido lo mismo o incluso algo menos?

    No, probablemente hubiera conseguido lo mismo, pero probablemente la historia se habría conocido de otra forma. Si hubiera sido un hombre la conocería todo el mundo, habría pasado a la Historia como un estadista, como un político que tuvo mucho poder… y al ser mujer ha pasado a la Historia como una intrigante y apenas se menciona en los libros. No se le reconoce el papel y la importancia que realmente tuvo. Por supuesto que fue una intrigante, pero exactamente igual que todos los hombres que la rodeaban y que todavía, a día de hoy, están alrededor del poder. ¿O me quieren decir a mí que no habrá hombres intrigantes en este momento en el seno de los partidos políticos?

     

    Entrevista con Ángeles Caso. Donde se alzan los tronosMe decías que habías elegido este periodo porque era una burla de lo que vivimos hoy, ¿crees que hemos evolucionado en todo este tiempo o todo sigue igual y a fin de cuentas son los collares lo que cambian?

    Hombre, yo creo que hay cosas en las que sí hemos evolucionado. Por ejemplo, yo este libro no lo hubiera podido escribir en el siglo XVIII, o hubiera ido a la cárcel. Sí, se escribían panfletos contra el poder, pero se escribían de manera anónima y como te pillasen sabías que acababas en una celda, eso era así. A día de hoy, por suerte, no es así, yo puedo decir pestes de los políticos y nadie me va a llevar a prisión. Hemos evolucionado, esos poderosos venían impuestos, los poderosos de ahora los elegimos nosotros. Claro que hemos evolucionado, pero la forma de comportarse los círculos del poder, me parece que sigue siendo muy semejante. Por desgracia para nosotros.

     

    Y respecto a las mujeres, ¿opinas que hay alguna faceta en la que no hemos avanzado nada desde el siglo XVII o el XVIII?

    Yo creo que las mujeres de aquí, de este pedacito del mundo que es Occidente, otra cosa es otras culturas, creo que sí han cambiado muchas cosas de nuestras vidas. No tanto como algunas personas creen, no hemos conseguido la igualdad plena, estamos todavía muy lejos de la igualdad plena. Muchas mujeres siguen soportando la violencia masculina, nos sigue costando demostrar muchas cosas para determinadas profesiones, seguimos teniendo que hacer esa doble vida de profesionales y amas de casa, y madres. Lo nuestro sigue siendo muy difícil, pero nada que ver con aquella época. Tengamos en cuenta que el caso de esta mujer, la princesa de Ursinos, es completamente excepcional en la Historia, el hecho de que alcanzara tanto poder por sí misma, por su propia inteligencia y por la manera en la que ella supo manejar los hilos de su vida, es totalmente excepcional. En aquella época si una mujer quería tener poder tenía que hacerlo detrás de un hombre, a través de la cama, como esposa o como amante, era la forma de llegar al poder. Han cambiado mucho las cosas, pero nos falta mucho también para la igualdad plena.

     

    Según tú, que eres una gran historiadora, ¿crees que le debemos algo a los franceses?

    Sí, sí, claro, pero en lo bueno y en lo malo. En lo malo le debemos esta pretensión de crear un estado centralista, algo que había hecho Luis XIV en Francia y había funcionado, de hecho sigue funcionando, el Estado Francés sigue siendo el estado de concepción de la misma época de Luis XIV, esa forma de centralizar el peso específico en París y el resto de la provincia como algo secundario, allí les funcionó. Cuando llegan piensan que también tiene que funcionar aquí y no se dan cuenta de que España tiene una historia diferente, no es un reino, son muchos reinos que han pactado en cierto momento ponerse bajo la Corona de Castilla pero mantienen sus propios privilegios. No se dan cuenta de esto y comenten la torpeza de intentar implantar el centralismo con las mismas condiciones que lo habían hecho en Francia y eso provoca cosas terribles durante la Guerra de Sucesión y una incomodidad que dura hasta ahora mismo. Un debate heredado hasta este momento.

     

    Entrevista con Ángeles Caso. Donde se alzan los tronos¿Y en lo bueno?

    Yo creo que aunque esto nunca llegara a ser Francia, sí que traen un cierto aire de alegría, de sexualidad… por lo menos a la Corte, porque la Corte española de los Austrias era completamente tenebrosa, una Corte dominada por la idea de la muerte, por el peso de la fe en su sentido más supersticioso, cuando un rey estaba enfermo le metían en la habitación a la momia de San Isidro y cuando las reinas daban a luz les metían a la momia de Santa María de la Cabeza. Por etiqueta, según mandaba el protocolo, las reinas no se podían reír y las damas tampoco, era tremenda aquella Corte, por lo menos los Borbones traen un poco de colorido, de alegría, de fiestas… y claro, hay un enfrentamiento entre esos dos mundos que da lugar a muchas escenas de estas que aparecen en la novela, que son muy chuscas pero que son reales.

     

    ¿Seguimos siendo, los españoles, tan oscuros y patéticos como lo dibujas en tu libro?

    Eso sí, probablemente, la venida de los Borbones, nos liberó un poquito de toda esa negrura aunque España siguió siendo un país mucho más oscuro y devoto, en el peor sentido de la palabra, durante siglos, bueno, hasta antes de ayer. Un poquito, un poquito de ligereza sí que nos trajeron ¡Imagínate no poder reírse!

     

    ¿Te molesta que te encasillen como una «escritora sobre mujeres»?

    No soy una escritora sobre mujeres, yo tengo una novela protagonizada por un hombre y además escrita en primera persona, además tengo obras como ensayista, como historiadora sobre hombres, la biografía de Verdi, el último trabajo que hice fue un recorrido por las casas de varios escritores desde Cervantes hasta Lorca y mayoritariamente eran hombres, así que no es verdad que escriba solo sobre mujeres. No sé por qué dicen eso, pero la verdad es que a mí me interesa mucho las mujeres y me interesa mucho la historia de las mujeres, me interesa iluminar, poner un foco sobre esas mujeres que han sido silenciadas, que han sido ninguneadas y evitadas por historiadores, mayoritariamente masculinos, que han escrito la Historia. No escribo exclusivamente sobre mujeres, sí primordialmente, pero no exclusivamente.

     

    Periodista, guionista, radio, tele, cine, escritora de cuentos, traductora, novelista, biógrafa… ¿con qué te quedarías si tuvieras que elegir uno?

    A mí lo que más me gusta es el ensayo histórico, la biografía, y la traducción, pero son dos actividades que en España están muy mal pagadas y es imposible vivir de ellas. Si realmente pudiera elegir me dedicaría más que nada a escribir historia y a hacer traducciones. Y a leer, el resto del tiempo leyendo, leyendo…

     

    ¿Cuál es para ti ese diamante hermosísimo que en el libro es el poder?

    La ternura. El afecto. El cariño de mis amigos, de la gente cercana, mi familia, mi hija… ese es el diamante que más me importa.

     

    Entrevista con Ángeles Caso. Donde se alzan los tronos¿Cuáles son los miedos de Ángeles Caso?

    Supongo que como todo el mundo. Cada vez tengo menos, conforme he ido cumpliendo años, por suerte, me he ido quitando miedos de encima; hay gente que le pasa al revés que cada vez tiene más miedos, pero yo me los he quitado. Miedo a perder a la gente que quiero, este verano se murió una de mis mejores amigas y eso es un palo muy duro y tener que volver a pasar por eso, por una experiencia como esa, me da mucho miedo. La enfermedad, el dolor, por supuesto también me da miedo, el dolor mío y el de la gente que quiero. Y hablando de miedos más genéricos, me da miedo lo que está pasando ahora mismo en esta sociedad, me da miedo que nos estén llevando de la mano hacia lugares, hacia situaciones que creíamos que ya nunca más íbamos a vivir.

     

    ¿Tú último momento dulce?

    Ayer mismo, por la mañana, antes de coger el avión, con mi hija, mi perra y mi gata, un ratito por la mañana.

     

    ¿Qué mujer es tu ídolo?

    Hay una mujer que me entusiasma que es Rosa Parks, esa mujer negra que se negó a levantarse del asiento en un autobús, asientos reservados para blancos, que fue la que consiguió generar todo el movimiento de la lucha en contra de la segregación de los Estados Unidos, la que consiguió despertar a Martin Luther King. Esa mujer me parece extraordinaria, con un gesto tan pequeñito, una costurera que volvía a su casa cansada del trabajo, se sienta en el autobús, se sube un blanco y le dice que se tiene que levantar, y ella está cansada y le dice que no se levanta. Ese gesto tan pequeñito, tan profundamente digno, fue lo que cambió la Historia de los Estados Unidos, hoy en día hay un presidente negro porque existió esta mujer.

     

    ¿Y a quién te gustaría parecerte?

    Estoy bien como estoy (risas).

     

    Opinión sobre la dimisión de otra mujer que quiso ser presidenta. Esta pregunta tocaba…

    Sí, ya, lo sé. Pero es que no tengo suficientes datos todavía, como todos.

     

    ¿Nos lo creemos?

    No nos lo creemos. Fíjate en la desconfianza que tenemos en los políticos que no nos creemos que haya solo lo que ha dicho que hay, pensamos que hay más cosas detrás, que algo ha pasado, que algo pretende… Nos cuesta trabajo creer que solo ha dimitido por cuestiones personales, que si fueran verdad, son valiosísimos, deberían ser suficientes para tomar una decisión como esa. Tenemos esta imagen tan deteriorada sobre por qué se mueven los políticos, qué es lo que les mueve, que no nos creemos que se muevan solo por eso.

     

    Fina Grau


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