ENTREVISTA

  • Fernando Delgado
    TAMBIÉN LA VERDAD SE INVENTA
  • «El valor de la palabra sobre la imagen está implícitamente reivindicado en la novela»
  • Entrevista a Fernando Delgado. También la verdad se inventa

     

    Precioso título que también da nombre a un poema de Machado, ¿por qué este título?

    Porque el libro es una defensa del imaginario que todos tenemos y sobre los personajes que desarrollamos en nuestro propio imaginario. Al hablar de esos personajes que creemos que no somos, pero que realmente somos, uno miente pero quizá esos personajes no están mintiendo, están diciendo otra verdad.

     

    Podría parecer un tributo a la homosexualidad, a un medio como es la radio o, incluso, a esos rojos que quedan por ahí.

    Es que es un tributo a todo. La radio realmente es un instrumento, un vehículo, un procedimiento que he usado para la confesión de unos personajes. También fue un espacio, un escenario y finalmente, cuando acabé la novela, me di cuenta de que también era un personaje. En una novela cuyo tema es la imaginación, esa loca de la casa, como decía Santa Teresa, esa loca de la casa que llevamos todos dentro; la radio es un medio muy íntimo que permite desarrollar al oyente mucho su imaginación, y cuando la radio se abrió al teléfono, fue el momento de la imaginación participada. Eso de la radio por un lado, por otro lado, como decías tú, los homosexuales; efectivamente, en realidad, es un libro sobre la identidad sexual y, en ese sentido sobre la sexualidad sin fronteras, sin barreras, y el valor de la sexualidad que nos identifica y a través del cual nos entendemos todos y se desarrolla todo porque nos han inculcado una cultura de la sexualidad que la hace borrosa, oscura, siniestra, fea, impúdica… y yo creo que de sexualidad está impregnado toda relación, nuestras propias miradas, la forma de tratarnos, en nuestra propia amabilidad… sexualidad no es solo el acto sexual y es un acto muy noble. Hablo de la homosexualidad como diferencia porque en este libro se trata también, no ya de la tolerancia, sino de la compasión humana que es lo que nos acerca más, una idea en desuso que se asocia muchas veces a lo religioso y que sin embargo es muy importante porque nos ayuda a la comprensión del otro, a entrar en el otro. Y en definitiva también a los «rojos» y por rojos se entiende a la gente progresista que ha tenido una visión como la que yo propugno respeto a la sexualidad, porque no todos los progresistas la han tenido, ni todos los rojos, han sido bastante intransigentes en este tema, a veces no tanto como la derecha, afortunadamente ya ha cambiado.

     

    Entrevista a Fernando Delgado. También la verdad se inventa¿Cómo surge la idea de escribir sobre un programa de radio?

    Como te digo, la radio fue después de la idea de la novela, como un procedimiento para explicar lo que quería.

     

    Yo no entiendo esta historia sin radio, no tendría sentido.

    Claro, es que luego se convierte en personaje. Es una radio sin internet premeditadamente porque hoy los programas de radio incluyen en la red unos chats y otras cosas; y yo quería mostrar el medio desnudo como precursor de las redes sociales y donde se mantiene el anonimato mejor que en las redes sociales porque sigue siendo palabra pura, sin imagen y, por lo tanto, creo que mantiene en cierto modo su desnudez. Ahora la radio ya se puede ver, se puede ver por internet, se puede ver como todo lo que se retrata pero la radio, en su naturaleza, no es para ser vista, le quita un poco la magia, y además que en la radio tiene mucha fuerza, mucho valor, la palabra. Como el proverbio chino más tonto que he oído nunca y que dice que Una imagen vale más que mil palabras. Una imagen vale lo que vale, pero las palabras están en el principio de todo, en principio era el verbo y luego se hizo palabra, las cosas hasta que no tienen nombre no existen, por lo tanto, ese valor de la palabra sobre la imagen está implícitamente reivindicado en la novela.

     

    ¿Y quién es realmente Alma? ¿En quién está basado el personaje?

    ¡Ah! Eso es lo que no te puedo decir porque destripo la novela. Es cierto personaje que despierta todos los interrogantes de los oyentes, las especulaciones a través de la novela. Saber quién es Alma es, precisamente, la intriga de la novela.

     

    ¿Y Almudena? Vemos que va adquiriendo protagonismo según va transcurriendo la historia. ¿Estaba previsto o ha crecido por sí mismo?

    Estaba previsto, pero como se verá más tarde, Almudena no va a la radio porque se desviva por la radio, sino que va a la radio por necesidad, y no por necesidad económica, sino por necesidad vital, por eso termina en la radio. Ella misma se siente desbordada por las historias aunque es una la que realmente le afecta y le afecta de tal modo que en la segunda parte del libro es la historia de la propia locutora.

     

    Entrevista a Fernando Delgado. También la verdad se inventaOtro personaje impactante: ese hombre desnudo y atado en un árbol…

    Ese ser ambiguo que es Alma, dice descubrir a este otro personaje atado a un árbol y desnudo; y también forma parte de la intriga de la novela saber quién es, finalmente, el personaje.

     

    Vale, veo que no me vas a contar nada más… ¿Alguna vez has llamado a un programa de radio?

    Yo soy muy poco llamador, cuando me llaman por teléfono hablo mucho pero yo soy muy poco llamador, para nada. Si tengo que llamar alguna vez, llamo y no escatimo el tiempo pero soy muy perezoso para llamar, incluidos mis amigos. Y como soy perezoso para llamar, también lo soy para llamar a la radio.

     

    Cuéntame una anécdota o un recuerdo sobre el proceso de escritura de este libro.

    El recuerdo es que he dicho estos días que la idea de la novela me vino por muchas noticias que iba recibiendo de diputados o personajes políticos británicos a los que se descubría en perversiones ocultas y algunos ligando en los parques. Eso proyectó en mí la imagen de que detrás de todas las personas, por muy famosas que sean, hay una vida oculta, en mayor o menor medida pero otra vida y que eso fue lo que me dio la idea de la novela; pero ahora te diré que lo vengo diciendo y no sé si es verdad, creo que es verdad, pero no estoy muy seguro. No es una mentira premeditada, con lo cual puede que sea una verdad inventada.

     

    ¿Cuál fue la última verdad inventada que contaste que no sea esta?

    Seguramente en la descripción del salón de mi abuela. Era muy dado a describir el salón de mi abuela como realmente no era.

     

    Entrevista a Fernando Delgado. También la verdad se inventa¿Pero por algún recuerdo de la infancia?

    Bueno, no sé, yo recordaba el salón de mi abuela y cuando llegaba allí decía, realmente, he mentido, esto no es así y, además, qué necesidad tengo yo de mentir sobre este salón, de hablar de este salón. Finalmente han tirado la casa donde vivía mi abuela y han hecho un edificio y la verdad es que me siento muy liberado porque el salón que realmente existe es el salón que yo inventé, no el otro. Yo no quería mentir, ni presumir de un salón que no tenía porque, entre otras cosas, no tenía ningún motivo, ¿por qué lo hacía? porque necesitaba inventarlo, inventar ese espacio que era un espacio de mi infancia.

     

    ¿Y aquella verdad que contaste a quien no debías?

    No, yo creo que no se ha producido eso nunca pero sencillamente por una razón y es que yo solo hago confidencias a la gente en la que confío, y la gente en la que confío no me ha defraudado nunca. Sé que esto puede sonar raro pero he sido muy afortunado en algunas cosas y entre ellas ha sido el contar con amigos estupendos que me han durado toda la vida. Mis amigos nunca han pasado a ser enemigos ni he tenido ninguna controversia con ella, en todos los que he depositado mi confianza, me han respondido.

     

    ¿Buscar culpables sirve de algo o crees que vale la pena reflexionar sobre nuestros actos y sobre los de los demás?

    Pues mira, la protagonista de la novela, la locutora, acaba reflexionando sobre su propia vida, sobre ella misma, para entender a los demás.

     

    Pero durante todo el libro había estado buscando culpables.

    No te creas, buscar culpables no sirve de nada y reconocer la culpabilidad de uno sí merece la pena, pero no para lacerarse y arrepentirse uno mismo de las culpas, eso no sirve para nada porque las cosas que sucedieron, sucedieron. Reconocer la culpabilidad sirve para construirnos mejor, para ser mejores, del mismo modo que no soy nostálgico no soy dado a los arrepentimientos.

     

    Un titular para la entrevista.

    ¿Por qué la verdad se inventa?

     

    Para finalizar dime cual de tus libros ha sido más importante para ti.

    El libro menos comprendido, más elogiado por la crítica en un momento en el que todavía se podía publicar esos libros. Un libro complejo que se titula Exterminio en Lastenia.

     

    Fina Grau

     

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