ENTREVISTA

  • José Carlos Somoza
    TETRAMMERON
  • «La libertad de la literatura no puede compararse a nada, es un poder casi mágico, es la imaginación pura puesta al servicio de las palabras»
  • Entrevista a José Carlos Somoza. Tetrammeron

     

    Sin desvelar nada del libro, explícanos un poco de dónde sale esa palabra.

    La palabra sale de una unión de Decamerón, una colección de cuentos, y el hecho de que en el libro, los que cuentan cuentos son cuatro y hacen una especie de reunión de cuentacuentos que lleva al título del libro.

     

    Es un libro para reflexionar y donde cada cuento parece que esté hecho para ella, para Soledad, sin conocerla, ¿cómo se te ocurre la idea?

    Yo tenía los cuentos del Tretammeron en la cabeza desde hacía mucho tiempo, de hecho son símbolos a mis obsesiones literarias y muchos lectores ya han encontrado connotaciones en ellos con mis otras obras. Lo único que estaban esperando es a nacer, no había encontrado el momento para ello y de pronto lo encontré, ¿cuándo? pues cuando terminé El cebo que me llevó mucha revisión y me drenó de tensión. También tenía que enfrentar otra novela que he terminado recientemente, la estoy revisando ahora, que me iba a llevar también mucho tiempo y mucha revisión, así que entre El cebo y esta otra, decidí cambiar un poco el ritmo y publicar estos cuentos que me iba a exigir un esfuerzo distinto y que pensaba que ya había llegado el momento. Son cuentos que ya estaban ahí hasta que decidí publicarlos.

     

    Tampoco debe de ser muy fácil escribir estos cuentos.

    No entiendas que lo hice en plan de descanso porque fuera más fácil, no. Son muy complejos. Lo que pasa es cuando tú estás escribiendo una novela te pide un esfuerzo concreto, pero cuando estás escribiendo cuentos, el esfuerzo es distinto, no menor ni pero. A esto se suma que yo tenía los cuentos ahí, esperando a nacer.

     

     

    ¿Y la estructura en forma de cajas unas dentro de otras?

    Pues obedece fundamentalmente a dos razones: una es que queda claro en el libro que los cuentos están de alguna forma relacionados, yo siempre he dicho que en las colecciones de cuentos sueltos, antologías de los mejores cuentos de no sé quién, los mejores cuentos de tal, cuentos completos de Fulanito,… siempre se ven que unos son escritos en un año y otros en otro, te puede gustar más o menos, pero al final es un popurrí de cosas inconexas en la que al final no tienes una imagen clara; con lo que yo me quedo cuando leo una colección de cuentos es que algunos me han gustado mucho, otros menos y otros nada, además de que se ve como una evolución del estilo literario del autor. Yo siempre había tenido ganas de escribir una serie de relatos que tuvieran relación entre sí. Tetrammeron tienen relación entre sí y tienen relación con una trama central, y la mejor metáfora para hablar de ello era esa organización de cajas dentro de cajas.

     

     

    Entrevista a José Carlos Somoza. Tetrammeron

    Al principio hay un momento que parece que van a ser puertas que se van cruzando…

    Sí, hubiera sido otra forma de transportarte a otro sitio pero preferí hacerlo con cajas porque quería contar las historias a diferentes niveles. Las cajas son el nivel del lector. En realidad ni Soledad, ni los cuentacuentos están abriendo esas cajas, es el lector el que se va encontrando con esas cajas. La otra razón es que Soledad no es la primera vez que aparece en mi literatura, estuvo ya presente, aunque ausente porque no aparece hasta el final, en una novela mía que se llamó La caja de marfil donde una adolescente que se pierde, parece que es secuestrada y es buscada por un detective; ella escribe cuentos y al final ella aparece, prácticamente en el párrafo final, y descubrimos que durante el encierro ha estado escribiendo cuentos. El lector puede entender que esos cuentos de La caja de marfil son ahora estos cuentos.

     

    Pero eso lo teníamos que haber sabido antes…

    No suelo decirlo porque a mí me gusta que el lector haga sus propias conexiones, no me gusta llevarle de una cuerda y decirle entra por aquí y sal por allá. Me gusta que saquen sus propias conclusiones. Leer es eso, leer no es estar en una clase de un colegio, afortunadamente tenemos la libertad de leer para aprender lo que nosotros queremos aprender y a veces incluso enseñar.

     

    Son cuentos extraños e inimaginables donde encontramos espermatozoides fósiles, peceras aumentadas con peces vestidos de putas y otras cosas así… ¿qué pasa por tu cabeza cuando te imaginas estas cosas?

    (Risas) Pues no lo sé, no tengo ni idea. El escritor tiene su cantera, su pozo de donde va sacando las ideas, pero por otro lado esa es la libertad de la literatura que no puede compararse a nada, es un poder casi mágico. La literatura es la imaginación pura puesta al servicio de las palabras.

     

    Yo ahí discrepo, perdona, no creo que esto sea cosa de la literatura, creo que es cosa del autor, hay mucha gente que se dedica a hacer literatura y lo puede hacer cualquiera que sepa manejar la palabra pero no todo el mundo tiene la imaginación para hacer estas cosas.

    Claro, hay autores y autores. Nadie dice que todos tengan las mismas habilidades, pero bueno, dentro de lo que es el mundo de los autores, esto es una de las grandezas de la literatura porque el texto admite cualquier cosa. Yo soy de los autores que piensan que no hay límite para lo que tú puedas escribir, cuando me siento a escribir sé que puedo escribir lo que quiera, lo que quiera, es la única regla. Esa es una de las razones también de que no comente las obras que estoy haciendo hasta que las termino, me coarta mi libertad, porque si yo ya digo lo que estoy haciendo, cuando vaya a casa no voy a poder cambiar las cosas que te he contado, me voy a sentir mal si las cambio. Yo quiero estar todos los días delante del papel blanco pensando que soy libre de escribir lo que quiero. Sin caminos trazados.

     

    Entrevista a José Carlos Somoza. Tetrammeron

    Y hablando de Soledad ¿no es demasiado madura para esos razonamientos y planteamientos que hace sobre la vida con esa edad?

    No, no lo creo. La maduración en las niñas se produce mucho antes que en los niños, hay niñas muy inteligentes y muy maduras, por supuesto que niños también, pero no creo que a los doce años sean reflexiones demasiado profundas. En una niña inteligente no lo veo así.

     

    ¿Tú te acuerdas lo que pensabas con doce años?

    Yo pensaba cosas muy raras ya a los doce años, sí, sí. De hecho sé que las pensaba porque las tengo escritas. Reflexionar hasta el punto de llegar a conclusiones sobre cosas que están pasando en Tetrammeron requiere una edad mayor, pero Soledad se siente perdida, ella tiene que superar una serie de pruebas que le están poniendo, y trata de superarlas con las armas de las que dispone, que a fin de cuentas es una y principal, y es que Soledad tiene una gran imaginación y le encantan los cuentos. Con esas armas y con esa curiosidad infatigable en todos los niños ella trata de superar esas pruebas. Soledad puede ser muchas niñas de gran imaginación y perspicacia.

     

    ¿Y cómo se llama tu «Soledad»?

    Bueno, mi soledad se llama Soledad. El nombre no es banal, no es casual, es decir, yo no he querido escribir Tetrammeron para hablar del tránsito de una niña prepuber a la pubertad, sobre la maduración de una niña, he querido escribirlo porque todos nosotros, seamos niños o jóvenes o adultos, nos surge de repente un momento de tránsito en nuestra vida. A mí me surgió uno siendo médico, psiquiatra, a una edad considerable dentro de lo que es cambiar la existencia, cuando le dije a mi mujer que quería dedicarme a escribir, soy médico pero quiero ver si puedo ser escritor y dejar atrás todo lo demás. En ese sentido hubo también para mí un momento de «soledad» que no es más que un momento de cambio, de tránsito, en el que preferí los cuentos, la literatura, la imaginación a un oficio que quedó en el pasado. A todos los humanos se nos presenta este tipo de cambios y hay que saber asumirlos.

     

    Entrevista a José Carlos Somoza. Tetrammeron

    ¿Cuál es el primer cuento que recuerdas que te contaron y que te impactó?

    Lo tengo clarísimo, más que me lo contaron fue que lo leí; Las mil y una noches en versión infantil y para mí fue un recuerdo imborrable, me acuerdo perfectamente que era una edición azul. Fue la gran sorpresa de mi vida cuando le dije a mi padre que me gustaba mucho y que quería leer la versión original, me dijo que esa edición no era para niños. Fue una gran sorpresa porque para mí era un cuento muy querido y cuando me dijo que Las mil y una noches era para adultos me dejó completamente trastornado, pero esperé los años que mi padre consideró necesarios y cuando ya por fin cumplí la edad me compró una edición de Las mil y una noches completa, con las páginas en papel Biblia, dos tomos, la edición de Mardrus, y me la leí enterita y la verdad es que tampoco noté gran diferencia, muchos devaneos sexuales, muchos líos, pero en el fondo eran los mismos cuentos.

     

    El último cuento que has contado con tu voz.

    No suelo contar cuentos, entre otras cosas porque mis hijos son mayores ya, antes sí les contaba muchos cuentos. El último cuento acabo de escribirlo hace pocos días para una colección que me han pedido. Se llama Cuatro confesiones.

     

    ¿Atrevido o mordaz?

    Atrevido, siempre.

     

    ¿Pettit comité o tumulto?

    (Risas) Soledad.

     

    ¿Arte o locura?

    ¿Son diferentes?

     

    ¿Rojo, blanco, agresivo o amistoso?

    Entiendo. Rojo, por encima de todo. 

     

    Fina Grau

     

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