ENTREVISTA

  • Eugenia Rico
    EL FIN DE LA RAZA BLANCA
  • «Escribo para saber cómo soy. Quizá, si supiera quién soy, no escribiría»
  • Entrevista a Eugenia Rico. El fin de la raza blanca

     

    El fin de la raza blanca, ¿el título ya nos pone sobre aviso de lo que vamos a encontrar dentro del libro?

    Es un título polisémico. Por un lado es el título del último punto del libro, que es un cuento oriental y que hace algo que a mí me gusta mucho: una intervención popular y culta; y por otro lado por supuesto que el título habla de este momento que vivimos, de este momento en que después de la caída del muro de Berlín la raza blanca, entendida como una metáfora ya que somos más bien tostados, los europeos habíamos vivido una prosperidad sin precedentes en la historia de la humanidad, que se produce en el lado oeste del muro por miedo a caer en el lado este del muro. ¿Y qué se produce después de la caída del muro de Berlín? Pues el recorte de los derechos que los trabajadores y la sensación de que ya no hay ningún tipo de barrera. Y nosotros tragamos con todo porque nos gustan mucho nuestros I-phone. Me gusta mucho decir eso porque creo que a cambio de cuatro cositas nosotros no protestamos por casi nada. Estamos en un momento «fin también es finalidad», en un momento de transición, de cambio; claramente un cambio de era, un cambio de paradigma, y por eso también el título. El fin es como el principio, por eso digo finalidad. Un fin es un principio. Empezó el siglo XX y llevaban faldas armadas de metal, y diez años después llevaban minifalda y bailaban el cancán; y el siglo XXI nos ha traído, a mi modo de ver, el fin del capitalismo y la hegemonía de lo que yo llamaría financierísmo, que sería algo así como un casino donde muy poca gente jugaría con la vida de todos. El fin de la raza blanca es una idea; el dinero es una idea, un activo financiero en derivado es una idea, un cuento es una idea; si una idea puede destruir el mundo, al menos mi mundo, una idea puede salvarlo. La imaginación es la única que nos puede sacar de esta situación. La imaginación nos salvará. Yo escribo El fin de la raza blanca, en mi inmensa soberbia, y también humildad, nada más ni nada menos que para salvar el mundo. Y es lo que yo sé hacer.

     

    ¿La imaginación frente a la realidad? Suena a evasión.

    Un señor en Estados Unidos monta un juego piramidal y se convierte en el más rico de Wall Street. Si eso no es imaginación… la realidad es esto. La realidad son los cuentos que ahora salvan a la gente de carne y hueso, gente a la que han contado una manera de ser feliz y no les sirve y quieren conquistar otra manera de ser feliz. Es todo lo contrario; nosotros somos la realidad.

     

    Pero ese señor sigue teniendo su pirámide.

    Se suicidó. ¿No sabes la historia? 


    No.

    Uno de los más grandes brokers simplemente tenía un juego piramidal.

     

    Entrevista a Eugenia Rico. El fin de la raza blanca¿Es necesaria mucha tristeza dentro para escribir algo así?

    Es necesaria mucha esperanza, porque mis historias son sobre personajes que quieren ser personas, que les han contado una manera de ser felices y no les sirve, y que quieren conquistar su propia manera de ser felices. Yo escribo El fin de la raza blanca para defender la bondad, y ahora te lo explico: Cuando yo era pequeñita, a todos nosotros creo que nos han dicho que hay que ser buena persona. Creo que estaba en el colegio cuando ya se oía hablar del desprestigio de la bondad, que lo único importante era pegar el pelotazo, ser un yuppie, e incluso se acuña una palabra, que desde aquí aprovecho para criticar, porque lo mío son las palabras, que es el buenismo. Resulta que el malísimo quiere ser bueno. Lo guay es querer ser malo. De aquellos polvos vinieron estos lodos, del todo vale al todo se cae; del nada importa viene el nada nos importa. El fin de la raza blanca lo que plantea es un rescate emocional. Nos tenemos que rescatar nosotros emocionalmente día a día, palabra a palabra, gesto a gesto, cuento a cuento.

     

    ¿Por qué esta estructura? ¿Por qué esta Divina Comedia boca abajo?

    Este libro es como una relación amorosa pasional: la relación amorosa pasional suele empezar en el cielo, después va al purgatorio y suele acabar en el infierno. Por otro lado, todos hemos estado algún día en el cielo, alguna buena temporada en el purgatorio y, aunque deseo que no sea así, yo me he pasado temporadas en el infierno. Es un lugar que conozco bien. Y en tercer lugar, este es el tema de la raza blanca: ha vivido en el cielo del Estado del bienestar, ahora está en el purgatorio de la incertidumbre y ¿qué les queda? ¿el infierno de la desaparición de la clase media? Para que eso no suceda escribo este libro.

     

    ¿Quién es el hombre que vive en tu casa cuando tú no estás?

    Lo peor es que creo que soy yo. (Risas). Me encanta ese micro cuento.

     

    ¿Cómo nace la idea de este libro en tu cabeza? ¿Cuál es el punto en que, antes de decirme todo lo que me has dicho, te viene la idea?

    Viene de muchas cosas. Primero, yo llevo toda la vida escribiendo cuentos. Segundo, después del exitazo que tengo con las Malditas, de público y crítica, que casi ya no me esperaba y que me coge muy mayor, yo tengo que salir con un libro mejor. Opto por la literatura pura y me parecía que esa opción era sacar un gran libro de cuentos. Puede ser que me influya mucho haber estado en Iowa, que además está considerado el Harvard de los escritores.

     

    ¿Cuándo decides que te apetece volver a escribir relatos cortos?

    Yo siempre he estado escribiendo relatos cortos, toda mi vida. El relato corto está muy cerca de mí, porque siempre que escribo relato corto lo escribo como para mí. Es fruto para mí de una relación, de una inspiración, y de un momento; yo casi siempre tengo necesidad de escribir, para mí es como respirar, lo que ocurre es que muchos relatos los tiro. El relato sale o no sale, en cambio la novela es un esfuerzo arquitectónico, en el cual no cabe la inspiración ni cabe la casualidad. Pero para mí no es menor uno que otro, porque en el relato tienes que acertar absolutamente; una sola palabra puede hacer que el relato ya sea malo. El relato es un género de perfección, tiene que ser redondo. Como dice Cortázar, el relato gana por KO, la novela por puntos. Yo creo en los relatos con epifanía, es decir, con un descubrimiento final que hace el lector.

     

    Entrevista a Eugenia Rico. El fin de la raza blanca

    Aunque hay cuentos muy dramáticos, hay otros que emanan humor negro. ¿Tristeza o mofa?

    No es mofa. La mofa es algo bajo, de poco nivel; la ironía, y el humor negro, y el humor inteligente, es otra cosa. El humor es la defensa de la inteligencia ante la muerte. A la muerte no la puedes vencer, pero te puedes reír de ella.

     

    Siempre te alcanza.

    Sí, pero tú te ríes. 


    La literatura, en general, en España ¿está al mismo nivel, igual de profundo, que el resto de cosas en este país?

    ¡Uy!, qué pregunta más capciosa. Mira, España es un país que siempre ha tenido grandes genios artísticos, tradicionalmente, en dos campos, porque España siempre ha tenido el gran pintor de cada siglo, y uno de los más grandes escritores de cada siglo. En cambio, España nunca ha tenido filósofos. El filósofo intenta entender a Dios, al poeta le basta engatusarlo. Nosotros queremos engatusar a Dios; yo también. Toda la poesía que he escrito quiero que se publique con mi muerte. Pero volviendo a la pregunta, el problema es lo que ocurre ahora: castigar la cultura y la educación es condenar a un país a los cien años de soledad, a los cien años de miseria.

     

    Ahora te pregunto: ¿te consideras igual de valorada en España que fuera? Te lo pregunto porque sé que en Alemania estás muy bien valorada.

    Sí, estoy muy valorada fuera, pero piensa que yo aquí soy una mujer. A mí no me gusta el discurso victimista. Yo no soy la que debe decir cómo estoy valorada en España, que lo digan los demás. Puedo decir que he tenido la inmensa fortuna de tener reconocimiento fuera de España, y que creo que eso no me ayuda solamente a mí, sino también a España.

     

    ¿Cómo es Eugenia Rico?

    Te puedo decir que escribo para saber cómo soy. Quizá si supiera quién soy, no escribiría. Creo que soy una persona cuyo mayor defecto es la ingenuidad, pensar que todo el mundo es bueno. Soy una persona muy trabajadora y que vive para la literatura, que no puede vivir para otra cosa.

     

    Las metas de Eugenia Rico. Algunas me imagino que ya las habrás conseguido.

    No, mira, cuando tienes un éxito como las Malditas, grande, puede ser incluso castrador, porque realmente no sabes qué vas a escribir a continuación, y tú tienes que escribir algo más grande. Truman Capote decía que lleva unos años distinguir entre escribir bien y muy bien, pero, pero toda una vida distinguir entre escribir muy bien y ser un genio. Todos los autores buscamos la página perfecta y la obra total, entonces siempre tienes que subir la obra anterior, y cuanto más alto el listón, más duro para ti. Las metas: querer a la gente que quiero y escribir la mejor novela posible.

     

    ¿Y deseos?

    ¿Para mí o para el mundo?

     

    Entrevista a Eugenia Rico. El fin de la raza blancaPara ti, que es de quien estamos hablando.

    Qué preguntas tan difíciles. ¿Qué deseo? Creo que todos tenemos en la cabeza ese deseo de genio de lámpara de ser feliz, pero como ser feliz es bastante incompatible con ser inteligente, deseo la lucidez.

     

    ¿Seguro que no la tienes ya?

    Precisamente porque soy lúcida sé todo lo que me falta para serlo realmente. El mundo es de los mediocres, ¿sabes por qué?

     

    ¿Por qué?

    Porque los mediocres se creen inteligentes, y los verdaderos inteligentes se dan cuenta de cuantos fallos tienen.

     

    Pasamos de deseos a sinsabores.

    Que siendo una persona que no ha hecho daño a nadie, que en este país, al que le corroe la envidia, haya gente que te haga daño por el mero placer de hacértelo. Por otro lado pienso que el envidioso se castiga a sí mismo. Uno escribe para que le quieran, y es un poco doloroso descubrir lo contrario. La envidia y la maldad, que son los malos de este libro, no dejan de sorprenderme, y a mi hija le pasa lo mismo. Yo debí venir de otro planeta, me debí caer del platillo volante, y una cosa terrible y a la vez bonita es que a mis años me siga sorprendiendo la maldad.

     

    ¿Cuál es la mirada favorita de Eugenia Rico?

    Yo prefiero que no me miren, prefiero que me lean.

     

    ¿Un escenario?

    Venecia. Además es un escenario teatral, por eso he vivido allí dos años escribiendo una novela. Toda ella es un atrezzo. Todo flota en Venecia: la ciudad, los troncos, los cadáveres, las mentiras.

     

    ¿Te fuiste para escribir una novela?

    Yo pienso que la literatura no es solo una forma de ganarse la vida, sino una forma de vida. El escritor todo lo que hace lo hace para escribir.

     

    ¿Un género literario?

    Yo creo en la mezcla de géneros. En todo lo que yo he escrito hay poemas, noticias de periódicos o sentencias. No creo en la división de los géneros literarios. Si tú lees La cucharilla, que está al principio de El fin de la raza blanca, ¿ante qué género te encuentras? ¿un cuento?, ¿un poema? ¿una micronovela, como la llamaría yo? Creo que hay que romper los géneros.

     

    La canción de tu vida.

    (Ríe). La canción de mi vida es como la novela de mi vida, depende de cuando me lo preguntes. Ahora mismo, Walk of life de Dire Straits.

     

    ¿Cucharilla o cuchillo?

    Cuando crees que es una cucharilla es un cuchillo, y cuando crees que es un cuchillo es una cucharilla. Así es la vida y el amor.

     

    Muchas gracias Eugenia.

    Que entrevista tan difícil.

     

                                                                                                                    Fina Grau / Carlos Romera

     

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