ENTREVISTA

  • Pedro Ugarte
    EL PAÍS DEL DINERO
  • «A medida que me voy haciendo mayor experimento el transcurso del tiempo con mayor dramatismo»
  • Entrevista a Pedro Ugarte. El país del dinero

     

    Para empezar, cuéntanos cómo surgió la chispa en tu cabeza para escribir sobre la pobreza y las apariencias en el tiempo en que vivimos.

    A mí siempre me había interesado ese tema. En novelas anteriores ya había salido elementos de ese tipo y llegó el momento en que me propuse escribir de verdad sobre el dinero, además sobre el dinero como metáfora de lo que son las condiciones económicas y cómo influye en las relaciones entre personas. Empecé este proyecto en el 2006 o a finales de 2005 y fue después el estallido de la burbuja inmobiliaria y una crisis económica de la que no hemos salido. Sí que es verdad que entonces tuve la percepción de que era mucho más novelesco lo que estaba pasando, teníamos conciencia de algunas fortunas que se habían hecho en brevísimo tiempo y ahora estábamos asistiendo a caídas al abismo también super rápidas. Todo eso era en sí mismo muy novelesco, podía generar muchas tramas argumentales y dirigí la novela por ahí. La novela no se ha inspirado en la crisis económica pero si la ha tomado y prácticamente se ha transformado en el cuerpo de la novela.

     

    ¿Dónde está esa línea que tú figuras como el cauce del río?

    Vale, hay una inspiración en Bilbao, en el entorno metropolitano pero nunca he manejado espacios físicos. Es un escenario muy curioso porque hay una ría con dos márgenes, la margen derecha es, digamos, la margen acomodada y la margen izquierda es la margen más trabajadora, luego confluyen en un núcleo urbano al que van todos y del que vienen todos. Todo eso genera el mismo ámbito de interacción que existe en todas las ciudades pero lo de las dos riberas genera una teatralidad muy curiosa que en algún momento podrían parecer dos trincheras.

     

    Y metafóricamente en la sociedad, ¿dónde la pondrías?

    En realidad en la novela hay tres personajes, es un triángulo entre dos chicos y una chica. Hay un chico que está en la cúspide social, hay una chica que viene de un entorno humilde y que aterriza en un prestigioso club privado y el narrador que es un niño bien venido a menos. A mí siempre me ha parecido muy literario el personaje del arruinado porque es un desclasado y tiene la oportunidad de ver la realidad desde una lente que no es la que tienen los que están adscritos a una u otra trinchera. Es un poco el personaje que guía la novela y el que reflexiona acerca de las distintas posiciones y del modo especialmente cruel que a veces las condiciones económicas imponen a las relaciones con las personas.

     

    Entrevista a Pedro Ugarte. El país del dineroSerían un rico pedante, un mediocre con aires subidos y una «guarra» con personalidad ambigua: Simón, Jorge y Sharon, ¿cómo nacen estos personajes?

    Pues como siempre surgen de la imaginación pero por otra parte de la experiencia personal, de lo que has vivido, lo que has visto, lo que has olfateado… En ese sentido son personajes reales, son mezclas que existen en la realidad. Hoy en día, afortunadamente, sí hay permeabilidad social, pero es curioso, cada vez hay más permeabilidad social pero la conciencia de las desigualdades permanece. Esto es un fenómeno muy curioso en la historia porque las sociedades progresan todas juntas, todas las clases sociales se ven favorecidas, hoy en día damos a un botón y se enciende la luz y no somos conscientes de que eso es un milagro, que hemos avanzado muchísimo y en tanto y cuanto avancemos mucho la desigualdad social se agudiza y cuando eso existe sigue manteniendo una dialéctica entre poderosos y débiles, entre ricos y pobres y se tiene otras derivaciones emocionales entre guapos y feos, altos y bajos… es algo que forma parte de la naturaleza humana. 

     

    ¿Y para ti resulta más cómodo escribir estas reflexiones y comparaciones en primera persona?

    Sí, la verdad es que sí. He escrito ya bastante y creo que solo escribí una novela en tercera persona y no sé si decirte que entre los muchísimos cuentos solo tres o cuatro son en tercera, el resto siempre en primera persona. No sé por qué pero ya forma parte de mi modo de escribir, es así y seguirá siendo así. No es por nada en especial, al principio sería importante pero ya se ha transformado en una cuestión de estilo literario, de técnica. Me gusta interiorizar el personaje que narra y me ayuda a comentar la realidad.

     

    Utilizas ciertos sarcasmos e ironías que en esta época que estamos viviendo pueden dar más pena que risa ¿no es un poco frívolo por tu parte?

    Creo que entiendo lo que quieres decir pero creo que la palabra no sería frivolidad. La realidad hay que analizarla, si uno se queda con un discurso masoquista se puede sentir muy bien consigo mismo, pero la realidad tiene diferentes capas y lo que hay que hacer es ir desvelando las que hay detrás y es cierto que algunos momentos puede ser bastante cruel. Hay momentos de crueldad más que de frivolidad. Esa sería la palabra, crueldad.

     

    Entrevista a Pedro Ugarte. El país del dinero¿Cuál ha sido el premio más importante para ti?

    Sinceramente el que tuvo menos remuneración económica. El haber sido finalista del Premio Herralde en su momento, fue muy importante para mí. Hace muchos años y creo que todo lo que me ha pasado literariamente está fundado en haber publicado en su momento con Anagrama. Es una deuda que jamás podré saldar con Jorge Herralde, lo tengo muy claro.

     

    Por la proyección literaria que te produjo, supongo.

    Sí, aunque más que una proyección mediática fue un cierto respeto literario. Hay sellos editoriales en los que estar es una suerte y en su momento lo fue para mí.

     

    ¿Y cómo acaba un abogado de periodista y escritor?

    Bueno yo creo que ocurre muy a menudo. Yo estudié la carrera de derecho y no estoy arrepentido, la verdad, pero sí creo que ha sido una especie de extraño refugio para gente de letras que querían mantener una especie de pacto con la realidad, hacer algo que tenga una cierta salida práctica pero que no va a asumir la servidumbre de cosas, igual de maravillosas, pero que a uno no le interesa. Haber estudiado derecho a uno le da una cierta estructura mental clara y es uno de esos comodines que en la vida, profesionalmente, te permite ir a cualquier sitio. En mi caso la verdad es que enseguida me orienté por el periodismo y la literatura. Nunca ejercí.

     

    ¿En qué momento de tu vida te diste cuenta de que era esto lo querías hacer?

    Nunca he tenido esa conciencia, empecé a escribir a los siete años. Yo tengo el recuerdo de los dos primeros años de primaria estar en un colegio de monjas y la madre Teresa decir, escribid un cuento y yo escribí un cuento. No hay un momento de elección en mi vida. Siempre he escrito y no es una decisión, desde que tengo uso de razón estoy escribiendo aún siendo inédito.

     

    Columnista, en la radio, novelista, cuentista, relato corto ¿con qué te quedas?

    La literatura estrictamente hablando. El artículo periodístico me gusta mucho pero sigo intentando hacer literatura, literatura efímera. Procuro hacer literatura. A parte del artículo, la novela, para un narrador es el núcleo de su vida.

     

    ¿Qué tipo de «país» (que no sea El país del dinero) sería el ideal para ti?

    ¡Qué pregunta más bonita! La verdad es que no he pensado mucho. Yo creo que ese país no existe, el mismo concepto de utopía es irreal, nunca va a poder llegar a existir ese mundo que soñara realmente. Yo no creo en la utopía y si ese país que yo imaginara fuera una utopía yo no creería en él porque la historia ha demostrado que cada vez que se ha querido hacer realidad la utopía, que cada vez que se ha querido traer el paraíso a la tierra lo que ha venido ha sido el infierno. No estoy seguro de que sea posible que haya un mundo feliz.

     

    ¿Qué es aquello sobre lo que nunca escribirías?

    Yo creo que un escritor debe escribir de todo, de todo lo que le interese. A mí, a lo largo del tiempo, ha habido temas que me han inspirado y me han obsesionado y temas que no, pero creo que un escritor no debe, por principio, rechazar nada. Yo he escrito de todo.

     

    Entrevista a Pedro Ugarte. El país del dineroIncluida la religión…

    Sí, en este libro hay páginas, muy concretas, eso sí. Hay algo de religión en todo lo que escribo. En este hay algunas reflexiones en el capítulo tercero después de una terrible resaca del protagonista que tiene una visión transcendente. Muy discretamente dicho, ¿eh?

     

    ¿Cuál es la cuenta que tienes pendiente con la vida?

    Esto viene a cuenta de una frase de la novela ¿verdad? Yo creo que en plano personal hay muchas, pero como bien dice en uno de los capítulos de la novela «haces tantas veces las mismas cosas que tus errores se vuelven invisibles» de tal modo que las mayores carencias o esas cuentas pendientes que haya en mi vida, seguramente, serán aquellas de las que yo no tenga conciencia.

     

    ¿Y cuál fue la última vez que deseaste parar el reloj para que no pasara el tiempo?

    Hoy, ayer… a medida que me voy haciendo mayor experimento el transcurso del tiempo con mayor dramatismo, por una parte es cierto que el tiempo pasa más rápido. Eso que nos han dicho siempre la gente mayor y que a medida que tú te vas haciendo mayor te vas dando cuenta, los años, rigurosamente, pasan más rápido y yo sí tengo una cierta sensación de desvalimiento ante eso. Cada vez le doy más valor a tener fotos de las cosas, cosa que cuando era niño no pasaba, pero me gusta prender momentos.

     

    ¿Eres un hombre melancólico?

    Todos somos melancólicos. Hay un poema muy bonito de Charles Bukowski que era un escritor muy duro y que dice algo así como que guardo dentro de mí un pájaro triste, no le dejo que salga, le saco solo un momento por la noche pero no quiero que me moleste mucho porque me va a fastidiar la vida (Pájaro azul). Todos somos melancólicos pero es verdad que hay formas de pudor social que te llevan a cada vez ser más consciente de que no eres el protagonista del universo y a tener la suficiente educación con los demás para no darles el coñazo. En términos generales todos los somos.

     

    Para acabar dime un color, un sabor y un olor.

    El color me gusta el azul. El olor no sé porque tengo muy poco olfato, es una cosa de familia, pero ahora que me comentas que los olores son recuerdos, recuerdo que el otro día vi a mi hija limpiando una cosa de plata con esos líquidos antiguos con un olor fortísimo; en mi casa no tenemos mucha plata, solo dos chorradas, pero en casa de mi tía, aquella casa antigua y enorme donde había mucha plata y ese olor, el otro día me trajo el recuerdo. Una cosa que mi hija estaba haciendo casi jugando me hizo recordar aquella señora de la infancia que siempre estaba limpiando y era un olor fortísimo. Y el sabor no tengo ningún sabor concreto pero me gusta mucho lo salado.

     

    Fina Grau

     

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