ENTREVISTA

  • Coia Valls
    EL MERCADER
  • ŤA veces la vida, cuanto tú no te paras, te para ellať

  • Entrevista a Coia Valls. El mercaderUna novela histórica, de amor, coral, familiar… ¿cómo se va desarrollando esta historia en tu cabeza, qué surge primero?

    Lo primero que surge es la curiosidad porque realmente lo que quería era conocer a mis abuelos. Mis abuelos fallecieron antes de que yo naciera, mi padre tampoco conoció al suyo y hablaba mucho de él. Seguramente mi abuelo no era el personaje que yo he creado pero tenía mucho en común porque toda mi familia ha sido mercaderes, siempre nos hemos dedicado al comercio. Y el comercio es mucho mas que comprar y vender, al comerciar conoces a mucha gente, creo que amplias tu forma de ver a los demás, te haces más empático y conoces muchas realidades distintas. Un pariente lejano y yo estábamos haciendo un árbol genealógico de mi familia y fue por aquel entonces cuando mi pariente tuvo el azar de poder ver una tesis doctoral de Víctor Hurtado que era una familia de mercaderes en el siglo XIV, los Mitjavila, y una cosa me llevó a la otra. Pensé que quería hacer esto, hacer un pequeño homenaje a mis antecesores, a mis abuelos. Y cómo se gestó en aquel momento histórico, esta nueva forma de vivir, que aunque es cierto que ya se estaban agrupando en gremios, fue la abertura al mar, era un momento crucial. Fue por ahí por donde empezó todo y empecé a buscar unos personajes que me permitieran llevar la historia por dónde yo quería llevarla.

     

    Y el título, claro y al grano, El mercader

    Es que no podía ser otro. Mi idea era esa, profundizar en ese personaje, que en la Baja Edad Media, es una figura nueva, estaban los oficios, se iban agrupando en gremios, pero el mercader como personaje que descubre el mar como una posible salida no explorada, era lo que me interesaba. No olvidemos que en aquella época el mar era el demonio, era un peligro de los que no se salía. El mercader, para mí, tiene ese matiz de decir vamos a ir más allá, qué te puedo ofrecer, qué podemos compartir, qué tenemos encima de la mesa y cuáles son tus habilidades. El mercader, como figura, es como el Oliver Twist de Dickens, estos niños que de alguna forma son ladronzuelos porque no han sabido hacer otra cosa, es su modus vivendis, vamos a mirarnos y vamos a ver que detrás de esta habilidad de coger la bolsa, qué otras habilidades hay, y si la rapidez es tu habilidad, vamos a aprovechar esa parte de ti. Esta es la esencia de la palabra Mercader, como yo la he querido reflejar.

     

    Entrevista a Coia Valls. El mercader

    ¿Cuánto tiempo te ha costado documentarte sobre la época?

    Ha habido un proceso inverso a La princesa de jade porque me costó mucho acceder a la información, era el siglo VI, Oriente, y tuve que ir a París, al Museo Guimet de las artes asiáticas, para ver la figura de Terracota que me permitía saber cómo vestían… me costó mucho porque no había información. Aquí el proceso fue inverso porque hay muchísima información de ese momento, y sobre todo de Barcelona, y lo importante fue no empacharme, contrastar la parte histórica, la rigurosa. Mi proceso de escritura siempre tiene dos fases: la primera fase, en la que no escribo, solo tomo notas, de fuera para dentro, recoger información, leer, ir a las fuentes, tesis doctorales… pero esto solo me da el ambiente, la atmósfera por donde luego andarán mis personajes de ficción. La segunda parte es la escritura, que puede durar un año porque yo escribo en verano, el resto del tiempo tengo mi trabajo y solo le dedico cuatro horas a escribir. 

     

    ¿Cómo consigues escribir de forma que no se note el estilo, que directamente y desde la primera página estás tan metida en la historia que no te das cuenta de la forma de escritura?

    Eso es porque está escrito desde la segunda parte, desde el estómago. Yo soy muy visual, pienso mucho en imágenes. Cuando tengo toda la parte de información elaborada, cuando ya la he digerido, cuando ya sé mucho de la época y tengo el escenario, me siento y observo. Observo desde mi naturaleza animal, como ese gato, alerta en cualquier sitio, con todos los sentidos a flor de piel y escribo. Está escrita así, desde el estudio pero olvidándolo y con lo que te queda, es meterte y formar parte del escenario.

     

    Y los olores, se huele el mar, y los sonidos, esos martillazos de la catedral…

    Esta es una facultad muy mía, quería que fuera una novela orgánica, que todos los sentidos estuvieran presentes, una forma de que te quedes allí y lo notes. Hay unos cuantos ruidos que articulan la novela. Cuando hice la presentación en Tarragona, y como también pertenezco al mundo del teatro, hicimos una pequeña pieza en la que había cinco actores en escena y un solo instrumento que era una voz más que hablaba. Era un vibráfono que es como un xilófono gigante que tiene muchísimos tonos y semitonos. La novela queda articulada con el sonido de los martillos y de los cinceles que están picando la piedra o de las campanas que cada vez tocaban más a muertos. Esto crea un clima y una forma de latir del pueblo.

     

    ¿Tú crees que si no fueras catalana te hubiera salido así de bien? ¿Es algo que se tiene que llevar dentro?

    (Risas) No lo sé, yo creo en la universalidad. Todo lo que sean etiquetas… yo soy catalana y soy de Reus y soy del mundo. Cuando escribí La princesa de jade puse la misma emoción, la misma pasión. Si tú realmente te crees la historia que escribes y has vivido en los personajes, esto tiene que llegar.

     

    Entrevista a Coia Valls. El mercader

    Pero no llega siempre

    Ya, la verdad es que el mercader era una figura muy cercana porque yo vengo de mercaderes, en mi casa, mis padres… Si eres una persona apasionada esto tiene que notarse.

     

    Después del éxito que has tenido con La princesa de jade, crees que El mercader va a llegar a tanto.

     Sí, por supuesto. Convencida, además.

     

    ¿El premio Néstor Luján de novela histórica que ganaste te ayuda a seguir publicando?

     Bueno el premio lo que me permitió fue visibilizarlo porque era mi primera novela. Yo he escrito desde que recuerdo, relatos breves, cuentos, pero era mi primera novela publicada. Publiqué una novela cuando pensé que ya había hecho mucho trabajo previo, estaba preparada, que no me iba a arrepentir y cuando creí que ya tenía suficiente experiencia de vida y bagaje literario y de oficio. La princesa de jade me dio realmente un público que fidelicé, porque me encanta tener contacto con ellos a través de presentaciones, ciclos de lectura… hice sesenta actos de La princesa de jade por lo que El mercader tenía ya un público que estaba esperando que saliera una próxima novela y estoy convencida de que va a llegar mucho más allá.

     

    ¿Y la literatura infantil, no piensas volver a esto?

     Y tanto, volveré, es que me completa. Es como preguntarme ¿qué te gusta más el potaje o el pastel de chocolate? Pues para primero potaje y de postre pastel de chocolate (risas).

     

    ¿Quién es Coia Valls cuando no escribe?

    ¿Quién es Coia? Pues te voy a contar un secreto: en mi casa me llaman Misericordia porque de ahí viene mi nombre, Coia es un diminutivo. En el colegio, soy logopeda y trabajo con niños con deficiencia auditiva, me llaman Misi porque es mucho más divertido y a los niños les encanta. Y cuando escribo mi nombre es Coia, cuando hago teatro también. Cuando sumas los tres, aparezco yo. Cuando no escribo también soy novelista porque creo que un novelista lo es las veinticuatro horas del día, cuando cuento un cuento a un niño también pongo la misma pasión y me aporta muchísimas experiencias que después intento aportar a mis novelas, cuando hago teatro los diálogos me favorecen que al escribirse sean más creíbles, más directos. Coia Valls es un compendio de todo esto y además soy madre que también me completa como persona.

     

    ¿Cuáles son tus inquietudes ahora mismo?

    Poder llegar a mis lectores y que me cuenten para seguir aprendiendo, escribir otra novela (que ya estoy en ello), seguir trabajando con más pasión todavía porque las cosas están difíciles y creo que se ha de trabajar más y mejor, compartir, poner al servicio de la gente mis habilidades y disfrutar de las de los otros. Y, si puede ser, no perder el Norte, hacer un rato de silencio y preguntarnos quién somos, dónde vamos y qué precio nos toca pagar para ir donde nos quieren llevar.

     

    ¿De qué va la próxima novela?

    (Risas) ¡Es histórica!

     

    ¡Vaya novedad! Dime algo más

    (Más risas) Es que no te lo puedo decir porque tengo dos proyectos empezados y no sé cuál va a seguir, pero en todo caso te adelanto que, si es uno como si es otro, hay un par de mujeres muy potentes detrás.

     

    Entrevista a Coia Valls. El mercader

    ¿Cuál es tu último sueño?

    Para mí El mercader ya es un sueño. El premio Néstor Luján fue un sueño y creo que lo materialicé en una fiesta en la que quise celebrar la vida. Durante la escritura de mi anterior novela uno de mis hijos tuvo un accidente muy grave en el que casi se le va la vida, y estuvo marcada por la reflexión de decir vamos a valorar lo que tenernos. A veces la vida, cuanto tú no te paras, te para ella. Mi sueño es este, agradecer a la vida lo que me ha dado y lo que te decía de no perder el Norte, para eso tengo a mis amigos y si alguna vez me pasa, ellos me dirán, oye, que queremos a nuestra Coia. Mi sueño es no dejar de ser madre por ser escritora, por ejemplo, y poder conjugar todos estos mundos y crecer como persona.

     

    ¿Crees que le debes algo a la vida?

    Todo. Yo creo que solo por el hecho de haber nacido en este mundo que no me he ganado ya tengo la obligación de ser feliz. Pertenezco a una ONG y he estado en proyectos solidarios en Nicaragua o México y tengo imágenes de mujeres de mi misma edad en situaciones muy sangrientas y muy dolorosas. Yo no he hecho nada por merecer lo que tengo, es el azar, naces aquí o naces allá. Si yo he nacido aquí y ella no ha tenido la oportunidad, creo que tengo la obligación de ser feliz. Muchas veces nos ponemos trabas y el pecado es este, no podemos llorar porque se nos ha estropeado el lavavajillas y el televisor al mismo tiempo, esto no es un drama porque tenemos agua corriente.

     

    ¿De dónde sacas el tiempo para ser novelista, profesora, logopeda, madre…?

    El tiempo es el mismo para todo el mundo. Mi objetivo es no ir a atrapar el tiempo. Mi sueño es que el tiempo pase a través de mí porque en este pasar es donde vivo. Vivir el tiempo con la máxima intensidad pero también absorbiendo cada minuto. Cada día es un día menos, disfrutar de estar contigo aquí y no estar pensando que ahora me tengo que ir corriendo a otra entrevista. No, el tiempo hay vivirlo.

     

    ¿Te hubiera gustado vivir en el siglo XIV?

    Yo creo que la mujer lo tenía muy mal en aquella época, lo seguimos teniendo mal, pero en aquel momento… yo creo que me quedo con el que me ha tocado vivir.

     

    ¿Qué es lo que nunca harías?

    Yo creo que lo que nunca haría es negociar con el dolor. Es la gran reflexión que se hace el mercader. Negociar con el dolor ajeno no tiene perdón. No vale todo a cualquier precio, no vale que yo me salve manipulando a mucha gente y además de forma vil.

     

    Entrevista a Coia Valls. El mercader

    ¿Ni cuando hay hambre y hay dolor?

    Tampoco, no todo vale.

     

    Y por un hijo, ¿vale todo?, en el caso del mercader lo hace todo por su familia

    No hay excusas, hay que ser honestos con uno mismo. No vale todo por nada y para nada. Ni por un hijo, eso es una excusa porque un hijo no es una parte de ti como a veces pensamos, hay que ser consecuentes y honestos con nuestra propia vida, tu hijo hará lo que tenga que hacer con la suya y tú le habrás dado lo mejor de ti en el mejor de los casos, si lo has sabido hacer.

     

    ¿Qué harías tú por tus hijos?

    Una cosa es lo que yo haría y otra lo que se debería hacer. Hasta que no estás en una situación muy al borde la locura no sabes lo que puedes hacer. Yo había leído que una madre, cuando a un hijo lo atropella un coche, es capaz de levantar el coche y sacarlo. Y estoy convencida de que es cierto porque te saca la parta más animal en situaciones extremas. Yo estoy feliz y vivo en un momento dulce porque puedo compartirlo con mis padres y con mis hijos. Por mis hijos, lo que les puedo dar, es el ser honesta con todo lo que hago.

     

    Un libro que te dejó huella

    Seda, de Baricco o Las ciudades invisibles, de Italo Calvino.

     

    El autor más releído

    Quizá Mercè Rodoreda.

     

    Un verso

    (Risas) Pues el de Xulio que lo hemos puesto al final del libro.

     

    Nada vuelve al origen,

    pero es él quien nos ayuda,

    anuncia el futuro y predice

    todo lo que seremos…

    Quizá.

     

    Una despedida

    Gracias.

     

    A ti Coia.

     

    Fina Grau


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